

Fic TOLL de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 4
Tuve que darme un baño de agua fría a penas abrí los ojos, bajé a comer y tomar agua fría como un desaforado.
No lo aguantaba.
También pude darme cuenta de que Tom no estaba aquí abajo como creía, me sentí muy triste por ello.
— Hola.
— Hola, pa. — le di un abrazo antes de seguir bebiendo el agua. Mi garganta estaba seca. — Que bueno verte, ¿cómo estás?
— Un poco molesto. — tragué saliva pensando que era por mí. Me senté junto a Matt para observar la tele y esperar el regaño de mi vida. — Karina podrá ser tu madre y todo, Bill, pero… no estoy de acuerdo en que después de abandonarte quiera venir a buscarte como si nada.
Y yo también me molesté.
— Tampoco quiero verle. — musité apretando el albornoz que cubre mi cuerpo. — Le odio.
— Lo peor de todo es que… — hace una pausa. Regreso a verlo con el ceño fruncido.
— La descarada quiere volver con Gordon ¡y hasta ya tiene hijos de otro, Bill! — exclamó Marta desde la cocina. — Quiere retomar su papel de madre cuando esa palabra le queda enorme.
— Mary, por favor…
— ¡No! — le oí dar un golpe fuerte que me hizo asustar. — Muy grande, Gordon, ¡demasiado! esa señora entre comillas no merece que mi hijo le dirija la palabra ¡porque si, Bill! ¡eres mi hijo también!
— Me encanta escuchar eso.
— Voy a ver por tu bienestar hasta el final, ¿oíste? ¡no me importa lo que tenga que hacer!
— Mujer, de todas formas Bill tiene que verla, no quiero que me arme un escándalo.
— Si quiere verlo que venga aquí, es un lugar donde yo puedo cuidarlo, verlo o en el mejor de los casos… — camina hacia donde estamos mientras seca sus manos. — Con Tom, sé que le cuidará si le cita fuera.
— A ella no le agrada Tom. — suspiré levantándome para salir de esta conversación. Hablar de Karina me pone malo. — Y no, no le quiero ver. Es una maldita lastima.
— Bill… te quiere ver hoy a las nueve de la noche que llega.
— Dile que se olvidó que tiene un hijo, pa. — así fui corriendo hasta mi habitación para encerrarme. Me asusté al ver a Marta sentada en mi peinadora colocándose una de mis mascarillas. Me tiré a la cama, rendido.
— Yo también me niego a que la veas…
— Te juro que le odio, ¡agh! — lancé la almohada directo al closet. De ella cayó un papel al suelo que rápido me levanté a ver con curiosidad.
«𝐃𝐢𝐬𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐧𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐫 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐠𝐨 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚𝐛𝐫𝐢𝐬𝐭𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬, 𝐧𝐢𝐧̃𝐨 𝐛𝐨𝐧𝐢𝐭𝐨…
𝐏𝐚𝐫𝐚 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥𝐥𝐨 𝐭𝐞 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐨 𝐚
𝐬𝐚𝐥𝐢𝐫 𝐚 𝐩𝐞𝐧𝐚𝐬 𝐭𝐞𝐫𝐦𝐢𝐧𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐥𝐚𝐬𝐞𝐬.
𝐏𝐨𝐧𝐭𝐞 𝐠𝐮𝐚𝐩𝐨 ♥»
— 𝐓𝐮 𝐓𝐨𝐦.
.
Morí.
Pegué un grito mientras tapaba mi rostro con las manos.
— Déjame ver. — le tiré el papel a la cara mientras me subí a la cama para dar brincos de emoción.
— Te juro que hace unos momentos estaba enojadísimo, Mara.
— Joder, cuida a ese hombre, Bill. No hay muchos como Tom.
— ¡Sí! — seguía saltando.
— Rápido, busquemos la ropa que te vas a poner hoy.
.
(Tammy)
Odio lo inoportuna que suele ser mi madre a veces. Estoy pasando un momento agradable y se le ha dado por interrumpir con la intención de regañarme.
Cree que por estar enamorado voy a descuidar mis estudios pero esa jamás ha sido mi intención. El amor de mi vida me incita a continuar por los planes que tengo a futuro para los dos… bueno, ni tan futuro porque se están haciendo realidad con la ayuda de mi padre.
Me gusta cuando dice que se siente orgulloso de mi por ser un buen estudiante en la maestría que elegí ya que a algunos les resulta difícil.
En mi caso lo hacía con mucha pasión, le ayudaba a ordenar sus casos y me daba la mitad de sus ganancias con la intención de hacer mi sueño realidad.
Quiero que Bill viva conmigo.
Solo estoy esperando a su mayoría de edad…
No me gustaría tener problemas después con respecto a ello a pesar de que Gordon y Marta son tranquilos, la que me preocupa es su mamá de verdad.
El solo recordar la vez que me contó que le agredió llenó mi cuerpo de irá y joder, que difícil fue lidear con ello hasta que decidí (porque empezaba a sentir cosas por él) ser una buena persona, alguien que le dé amor, le cuide como nunca porque mi niño necesitaba que le den todo el amor del mundo.
Joder.
— ¡Siempre pasas con Bill! ¿acaso no recuerdas que tienes familia? una mamá que se preocupa por ti.
Oh, olvidé que estaba en una discusión.
— ¿Cuál es el problema, Simone? el niño está aprendiendo a ser un hombre y a mi me agrada, ¿sabes por qué? ¡porque prefiero mil veces que se la pase con Bill a qué aprenda malos vicios, descuide sus estudios y sea un bueno para nada!
— ¡Yo también quiero involucrarme en su vida! — rodeo los ojos mirando a Tamara, ella estaba igual de molesta que yo pero pobre de que digamos una sola palabra mal ducha pero con argumentos.
Jum.
— ¡Tu deber es centrarte en la niña!
— ¡En los dos!
— ¡Ya! — Tamara y yo dijimos al mismo tiempo dando un golpe en la mesa. Nuestros padres nos miraron en silencio, dejando de lado la calurosa conversa que estaban teniendo frente a nosotros.
— Loca.
— No estoy loca. — lloriqueó. — Solo me están robando el amor de mi bebé.
— ¡No es tu bebé! Tom ya tiene diecinueve años y sus pensamientos cambiaron, quiere ir a vivir solo, ¡déjale fluir! no siempre estará bajo tus faldas, ¿oíste?
Ella no respondió, solo seguía llorando.
— Yo te apoyo incondicionalmente, Tom. Lo mereces, es más… quiero ayudarte a buscar el departamento, quiero que lo tomes como un regalo por ser un buen hijo.
— Papá…
No estaba conforme pero si quería, no podía permitir que mi mamá se siga metiendo en mi vida. Lo hago también porque necesito privacidad con Bill en algún lugar.
Ya no estaba lindo meterme a dormir a su casa y faltarle el respeto a mi suegro que confía en mí.
— No me rechaces, estará a tu nombre así como el que le di a Tamara, ¿está bien? déjame ayudarte con lo necesario hasta que agarres dinero suficiente para mantenerlo.
— Gracias.
— ¡No! ¡contigo voy a irme si es necesario!
— No, claro que no lo hará.
— Oye, mamá, basta. Ya crecimos, deja el show, que será cuando te hagan abuela.
Entonces ví como ese rostro lleno de lágrimas comenzó a sonreír emocionado y mi padre también.
Estaba claro que la idea les encantaba pero no, uhm… no es tiempo al menos para Bill.
Yo estaría encantado de intentar tener hijos las veces que sean necesarias con tal de…
— ¡Es solo un decir! — exclama Tamara haciendo que me asuste. — ¡Es un niño, por dios!
— Bueno, ya. — suspira mi padre levantándose y yo junto a él. Era momento de ir a buscar un cuchitril para que sea el refugio de mi gatito. — Vamos de una vez, le encargué a un amigo que me dé viendo los depa y encontró uno amoblado, vamos a ver si te gusta.
— ¡Yo también quiero ir!
— Tu no mujer, si por mi fuera no quiero que sepas la dirección de su casa, eres muy encimosa.
No iba a decir nada ya que me tenía cabreado con las cosas tontas que dice. Sin más fuimos mi hermana, mi padre y yo hacía el lugar donde me comprarían el departamento.
Al llegar ví que no era un jodido departamento, si no una casa de un modelo bonito en tonos beige con blanco, de portón negro. Entramos para poder observar internamente y wow…
— Tiene dos habitaciones enormes con su respectivo baño dentro del closet, una sala gigante, la cocina, el patio con jardín, garage, la terraza… digno para una familia pequeña o una sola persona. — comenta el vendedor. — Todos los muebles son nuevos y el precio es amigable.
— ¡Me encanta! — chilla Tamara. — Es mejor que mi departamento.
— El precio es lo de menos, ¿te gusta, Tom?
— Sí… — susurré apenado.
— Entonces, ¿dónde debe firmar para que sea suya?
Oh, ya tenía mi propia casa, maldita sea.
Mientras tanto con Bill:
Las horas pasaron a paso de tortuga, esperaba en la sala ~mientras comía yogurt~ la llegada de Tom. Le había preparado un postre y también le escribí una notita como agradecimiento.
Me veía muy bien con él cabello planchado gracias a Mara, era la mejor cuando se trata de arreglarme, por eso era mi mejor amiga.
Sabía más que yo lo que me quedaba y lo que no.
También para pasar una noche de novios decidí vestir por debajo una pequeña lencería negra, ¡las noches de pasión con él siempre son las mejores!
Al sentir como su auto se estaciona fuera de la casa, tomé el postre, las llaves y me fui con él a dónde se realizará nuestra cita. Obviamente le di el besito en el cual le demuestro lo mucho que lo extrañé.
— Wow.
— Hola… — sonreí con la respiración agitada.
— Se nota que me extrañabas, niño bonito.
— ¿Cómo no? ¡si no te vi al despertar! se sintió horrible. — Tom agarró mi mano para besarla, erizando mi piel.
— Pero ya estoy aquí. — sonrío. — Ah, te cuento que ese tipo… ¿cómo se llamaba?
— ¿Quién?
— El asco de tu ex, mi amor.
— Ah. — veo por la ventana medio irritado. — Esa basura se llama Zadiel, ¿qué pasa con esa mierda?
— Estudia en la misma universidad que yo.
— Mierda, que pena por ti.
— No pude evitar romperle la cara, Bill.
— Ah, pues no me enoja… es más, felicidades. — besé en su hombro con toda la seriedad del mundo, para que sepa que hablo en serio.
Por fin alguien le puso en su lugar a esa basura, por dios, aunque no me esperaba que fuera Tom.
— ¿No preguntas por qué?
— Mi vida, sea cual sea la razón, pues no me importa.
— ¿Y si tiene que ver contigo?
— ¿Conmigo? — abrí el postre que le preparé para comer entre los dos. Me salió tan delicioso que podría comer esa torta de tres leches todo el día y no me cansaría. — ¿Por qué yo?
— Amor, mira… no puedo controlar mi ira cuando se pone a hablar de ti cada que pasa por en frente de dónde comparto mesa con mis amigos, ¡hoy fue la gota que derramó el vaso! — limpié la comisura de sus labios con mi dedo y después lo llevé a mi boca para probar. — Que rico.
— ¿Y luego? — cuestioné divertido por su reacción.
— Pasaba por enfrente contando las veces que te ha cogido y ¡mierda! eso no es de un hombre, ¡cualquiera cosa que hayan echo debe callarse la boca! porque no se ve bien, ¡es un marica! se pone a hablar mal de sus parejas y me caen mal esos hombres así, ¡por dios!
— ¿Qué me ha cogido? — eché a reír sin ganas. — Zadiel ¡nunca! ha querido tocarme, Tom, ¡por eso acudí a ti! el pene se le encogió cuando me vió, por favor.
— Lo sé… pero me da iras, Bill. Si oyeras la forma en la que habla es tan… asquerosa, ¡no lo soporto! y hay hombres tan morbosos que se ponen a decir que quisieran ver lo que tienes, usarte, dejarte y otras cosas más.
— No les hagas caso. — sonreí a modo de darle la calma. Seguí dándole de comer en la boquita. — No los conozco y tú… — me di un golpe suave en el brazo. — No caigas ante sus provocaciones, solo se dejan llevar por lo que ese hijo de perra les dice, ¿va?
— Sí, pero dame un beso, que estoy que me lleva la que me trajo. — reí mucho dándole un beso rápido.
En eso suena el móvil de Tom y me lo pasa a mí para que responda, claro que lo puse en altavoz para que escuche él también.
— ¿Tom?
— ¿Hola?
— Bill, soy Gordon, que bueno que respondes tú.
— ¿Qué sucede? — de la nada me empieza a temblar el cuerpo, estaba pensando que podría ser…
— Mamá ya llegó.
Eso mismo.
Mierda.
Continúa…
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