

Fic TOLL de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo Final
Tom terminó por sacarme la ropa.
Yo no pensaba en nada, ni en nadie.
Ni siquiera en Sean. En este momento solo éramos Tom y yo, los dos otra vez.
Alinea la punta de su entrepierna en la mía. Muerde mi labio inferior de una forma sexy. Se saca la camisa a velocidad de un rayo y procede a entrar en mí. Abrí la boca en una «O» perfecta al sentirme lleno y satisfecho.
Aferré mis uñas a su espalda a penas lo sacó para volver a meterlo.
— Mi niño bonito, como te extrañé, joder. — Tom hace su magia en mi interior. Empieza a meter y sacar su miembro rápidamente. Ambos gemimos como locos, disfrutando de la sensación de tenernos una vez más.
Después me preocuparía por lo que pueda pasar pero ahora lo quiero gozar.
Es mío.
— Tom. — jadeo cerca de su oído. Mordí el lóbulo del mismo para liberar el placer. Estaba en el puto cielo. Odiaba a Tom por ser el único que haga reaccionar mi cuerpo de esa forma pero lo pensaba bien y es bonito porque ambos teníamos la confianza suficiente para ello. — ¡Mhmm!
— Ven, bebé. — cargó mi cuerpo para llevarme hasta el sofá. Quedé encima de él. No perdí tiempo para mover mis caderas al ritmo que me guiaban sus manos. Besaba a Tom por todas partes en el rostro, el cuello y le hice un hematoma en una parte visible.
Al terminar casi casi la cago horrible manchando el sofá. Preferí aguantar y correr hasta el baño luego de que Tom acabara manchando mis nalgas para poder expulsar todos esos fluidos.
Una vez que terminé envolví mi cuerpo en el albornoz para volver hasta él ~que ya se había puesto la ropa~ para sentarme en sus piernas y ser cargado como un bebé.
— Esto es muy loco, se supone que debo estar en reposo y mírame, acabo de tener relaciones contigo.
— Tu macho te está cuidando como te mereces, niño bonito.
— Oh… — suspiré. — Me gusta que después de mucho aún me sigas llamando así, es la mejor sensación.
Tom sonríe de lado. Acomodó mi cabello para peinarme decentemente y cerré los ojos, cansado. Escondí mi cabeza en su cuello, inhalando su aroma. Me traía muchos recuerdos estar así con él.
— ¿Entonces qué? ¿Aún seguimos siendo esa pareja empalagosa que causa vergüenza por todos lados?
— Pero pídeme bonito.
— ¿Quiere ser usted de vuelta el niño bonito de Tom Kaulitz?
— Acepto. — respondí con una voz de niño pequeño a lo cual le provoca una risa divertida a Tom. Estaba a punto de darme un beso si no fuera por el lloriqueo de Sean. Suspiré porque en serio tenía sueño y lo que menos quería ahora era un berrinche de su parte.
Bebé canijo.
— Vamos a ver.
— ¿Puedes calentar agua para el termo? De seguro la que tengo ahí ya está fría.
— Sí. — nuestro trabajo en equipo comenzó así. Corrí con flojera hasta la habitación para ver al bebé. Lo saqué del coche y le puse en la cama. Le quité la chompa que traía para dejarlo solo en buzo. Ahí dejó de llorar. Busqué en la pañalera una ropa ligera porque estaba sudando y era de calor, no porque tenía fiebre.
Así empecé a destender la cama para poder acostarme junto a él. Sean cerraba sus ojos de a poco, listo para dormir pero el maldito móvil lo despertó. Me levanté corriendo a contestar antes de que se ponga a llorar.
— ¿Hola?
— Bill, ¿cómo va todo?
— Ah, Zadiel eres tú. — susurro con fastidio. — De momento bien, estoy aprendiendo a lidiar con mi bebé.
— ¿Ya hablaste con su papá? ¿qué piensa al respecto?
— Pues lo tomó bien, está feliz. Siento una carga menos por eso.
— Que bueno… ¿dónde estás en este instante? — observo llegar a Tom con una sonrisa directo al bebé. Me metí al baño dentro del closet para poder dar por terminada la llamada.
— En casa de Tom, Zadiel.
— Era de suponerse… ¿y ya volvieron?
— Sí.
— Que tristeza, no sabes lo mucho que me arrepiento de ser un idiota contigo. Tom me ganó, es un gran hombre y te ama. Solo te puedo desear mucha suerte. — observo en la pantalla del móvil la llamada finalizada. Parpadeo lento mientras salía del baño de vuelta a cama. Para poder echarme con tranquilidad tuve que ponerme una bombacha con una toalla para la sangre que pronto empezó a en abundancia.
Tom me había tocado en medio de eso…
— El niño se ha dormido, faltas tú. — reí acomodándome en mi puesto, junto con el y a Sean al otro lado. En pocas palabras estaba en la mitad de las dos personas que amaba.
Así mi primera noche durmiendo tranquilo.
&
Estiré mi cuerpo entre las sábanas. Mis huesos tronaban de una manera deliciosa y sonreí al recordar donde estaba, con quién había dormido…
Busco en ambos lados a ese par pero no estaban.
Me tomé el tiempo de darme una ducha, cambiarme la ropa interior por una nueva y ponerme la camisa de Tom. Envolví mi cabello con la toalla para salir hasta la sala.
La vista de ver a Tom cargando a Sean derritió mi corazón. Junto con ello me dió un sentimiento cálido.
Estaba sentado frente a la tv con el niño en sus brazos. Camino un poco y resulta que Sean estaba atento a los dibujitos mientras él estaba con los ojos cerrados.
— Tom… — sus ojos conectaron en los míos. Estaban rojos. — ¿Qué sucede?
— Lloró toda la noche, no sabía que hacer y como tú no te despiertas a si el mundo se estuviera cayendo lo traje aqui, a ver Pocoyó. — solté una carcajada mientras tapaba mi boca con la mano. Sean pataleaba cada que el muñeco azul aparecía, haciendo que sonría. Dirigí mis pasos hasta la habitación para traer el coche y lo pueda recostar ahí. También empecé a preparar tu tetero para darle de comer junto con aceite, pañitos y pañal para revisarlo.
Estaba empapado y si se queda un segundo más se le puede irritar su piel.
Le quité el pantalón para empezar a revisar. Tom se colocó a mi lado para ver y soltó un silbido a lo cual Sean sonrió.
— Va a tener un buen futuro como su padre con esa entrepierna gigante.
— ¡Tom! — ruborizado le di un golpe en el hombro. Mi novio comenzó a reír de forma escandalosa. — No digas eso. Aún está pequeño para que le hables así.
— ¿Y qué? es un macho desde ya, solo mírale esas bolsas grandotas. — apresuré a mis manos para limpiarle y ponerle el pañal. Tom continua riendo mientras le agarra la manito. Le habla a Sean en un idioma de bebé, haciéndome reír todo el tiempo.
— Esto es increíble. — susurré.
— Después hablamos, bebé. Voy a darle mimos a tu otro papá también, espérame. — observo lo juicioso que se queda frente a la tv y suspiré.
Tom rodea mi cintura para guiarme hasta el sillón. Me senté sobre sus piernas, abrazándole con ganas.
Da toques suaves en mis piernas mientras mira mis ojos. Uní sus labios con los míos para darle su besito de los buenos días. — Estoy cansadísimo.
— Anda a dormir, yo lo cuidaré.
— No, no te puedo dejar solo.
— Tom…
— Shh. — siseó colocando su dedo índice en mi boca. — Después dormiré. Por ahora necesito hablar contigo para saber que va a pasar con todo esto. Si vas a volver a Múnich o algo, no sé. Eso me tiene preocupado.
— Tengo mis cosas allá, gente que trabaja para mí y… mierda. — di un golpe en el sofá cuando tocaron al timbre varias veces. Me hice a un lado para que Tom vaya abrir en lo que le echaba un ojo a Sean. Necesitaba darle un bañito y todas las cosas que me regalaron se quedaron en mi otra casa. No pude traerlo porque yo no veía en planes de volver con Tom.
Todo me sale al revés.
— Bill, ¿por qué no me dijiste que llegaste?
— ¡Mara! — chillé emocionado lanzándome a ella. Esta me atrapó en sus brazos como buena amiga y finalmente caímos al suelo. Reímos como tontos mientras volvimos a nuestra postura. Mi amiga no deja de abrazarme y darme besos por todas partes. — Joder, me vas a poner celoso a mi novio.
— ¿Tu novio? — arquea una ceja. — ¿Estamos hablando del mismo que está ahí afuera con una tisica? exactamente a la que le mandé a la mierda en esta misma casa hace ya casi un año.
Fruncí la boca caminando hasta la ventana para ver.
— ¿O sea que mis intentos de ligar contigo son en vano?
— Es que yo jamás te di alas. Tamara y tú se emocionaron solas, queriendo obligarme a hacer algo contigo cuando no siquiera lo sentía… eres una mujer atractiva, puedes conseguir cualquier chico pero no a mí. Yo ya tengo a mi novio de vuelta y tengo un hijo con él. Los amo a los dos…
— ¿Y si ese hijo no es tuyo, eh? tanto tiempo sin verse, maldita sea, Tom, ¿por qué eres tan idiota?
Tragué saliva histérico.
¿Por qué siguen diciendo que no es suyo?
Joder.
— …a si no lo fuera, le amaría como mío, ¿entiendes? — suspiré volviendo hasta el sofá. Mara me abrazó con fuerza mientras cerraba los ojos para calmar este sentimiento. ¿En qué momento creí que todo volvería a ser igual? le están llenando de inseguridades a Tom y eso me asustan. Ya dos personas dicen que no es de él que hasta yo mismo empiezo a dudarlo pero se me pasa recordando que Tom y Sean son iguales de cuando eran pequeños.
De eso no tenía problema pero con Tom.
Siempre parecía ser un tipo débil, cualquier cosa que tenga que ver conmigo le afectaba y yo no quería eso para su vida.
— ¿Dónde coño te has metido? No sabes que hasta estabas con detective por parte de Tom y nadie dió contigo.
— No me mantengo quieto en un solo lugar. Eres mi amiga, me conoces demasiado bien.
— En esos momentos estaba preocupadísima. — sonreí sin mostrar los dientes.
— Estaba saliendo con Zadiel, ¿sabes? el perro volvía arrepentido y le acepté por lástima. También porque me sentía solo, quería darle una oportunidad a mi corazón…
— Que imbécil eres. El dueño de tu corazón está allá afuera.
— Lo sé, por eso lo dejé.
— Que bueno, estoy muy feliz.
— Oye, Bill.
— ¿Mhmm? — regreso a ver a Tom. Me indica con la mano para que le siga hasta la habitación. Le pedí a Mara que le eche un ojo a Sean en lo que iba a ver lo que necesitaba Tom.
Llegué a la habitación y entré al baño para dejar la toalla en la barrita para que se seque. Agarré mi ropa para poder cambiarme. — ¿Todo bien?
— ¿Cuánto tiempo piensas quedarte aquí en la ciudad?
— Una semana más o menos, pero ahora no lo sé, no sé si quiero volver.
— Te propongo algo… — miraba con atención a Tom desde donde estaba.
Este se acerca por mi detrás, abrazándome con fuerza. Gemí bajito por lo fuerte que lo hacía. — Me gustaría irme a vivir contigo allá en Munich. Una semana es suficiente para vender esta casa, comprar una allá y estar solo los tres, ¿qué dices? no quiero separarme de tí, es algo que me resulta imposible. Eres mi vida, joder. Quiero asfixiarte con todo el amor que he guardado para ti, por favor.
— ¿Qué hay de tus estudios, cariño? no me gustaría que los descuides.
— Es lo de menos, niño bonito. Seguiré un curso en línea, no habrá problema.
— No me molesta. — sonreí al mismo tiempo que volteo a verlo. — Seré el hombre más feliz si la persona que amo me sigue hasta el final del mundo.
— Vas a ver qué los dos juntos podemos generar nuestros propios ingresos, no hay necesidad de la ayuda de nuestros papás. Con esfuerzo podemos todo. — abrazo con fuerza a Tom para demostrarle mi apoyo incondicional. Siempre me ha seguido en las locuras que he echo y ahora lo haría una vez más, pero para ser mejores.
&
Tal y como estaba dicho, Tom se mudó conmigo una semana después a Munich. Vendió la casa a los cuatro días de haberlo puesto en venta y la vendió a un muy buen precio. Con ese dinero compramos una casa propia allá, más grande que la de él y aún así nos sobró dinero que lo usamos para comprarle cositas a Sean.
Tom me acompañaba al trabajo para ver lo que hacía y cuidar del bebé mientras hago mi responsabilidad hasta que le comprueben la solicitud de recibir sus estudios de manera virtual.
Todo estaba saliendo de maravilla.
Actualmente me encuentro en casa con Tom, estamos de un lado a otro con los preparativos para el bautizo del bebé. Decidimos hacerlo pronto porque según él teníamos que seguir las costumbres de su familia.
Mi madrastra junto a Gordon ayudaban a acomodar las cosas.
Las tias del bebé preparaban los postres para las personas invitadas que iban a viajar desde Leipzig para acompañar a nuestro bebé.
Estaba nervioso por la familia de Tom, sobre todo por Tamara que me atacó esa noche diciéndome cosas que fueron innecesarias.
Esperaba no verla en mi casa.
Por educación invité a mi verdadero padre ya que también aportó con algo a pesar de que no se lo pedí, pero bueno… vinieron todas mis amigas.
Mara estaba dándole un baño al bebé para ponerle la respectiva ropa para la iglesia. Tom y yo decimos usar un color especial para la situación. Era un azul rey mientras que los invitados usarían ropa en tonos celestes.
Todo estaba planeado.
Unas horas más tarde la ceremonia se estaba dando por iniciada, Tom estaba sentado a mi lado junto con los padrinos de Sean.
Gordon y Marta.
El padre decía las respectivas palabras para bautizarlo. Me daba emoción verlo ahí, adicional las lágrimas que me salían porque lloraba como nunca.
Estaba compartiendo dolor.
Apretaba la mano de mi novio con completa felicidad.
¿Qué más podría pedir?
Tengo una hermosa familia, un marido maravilloso y un hijo al que lo amo con toda mi alma.
F I N
Administración: ¿Disfrutaron de esta temporada? Claro que sí 😉 Si les gusta como escribe WifesKaulitz, te invitamos a leer más de sus historias pinchando su perfil «aquí». Gracias por la visita.