II Niño bonito 14

Fic TOLL de WifesKaulitz. Temporada II

Capítulo 14

By Tamara

Todo fue demasiado incómodo, al menos para mí y mi hermano.

Él estaba tratando de volver a hacer su vida, olvidando su amor de la adolescencia y dándole la oportunidad a Maura para poder entablar un vacile. Quedé petrificada al ver a Bill ahí, automáticamente me puse a temblar pero medio se pasó al verlo con ese coche.

De seguro ya hizo su vida con otro y ahora quiere molestar.

Estoy en total desacuerdo.

Mientras Tom sufría él se daba la vida loca.

Volviendo a escena… la señora Marta junto a su padre corrieron a abrazarle. Mi mamá le miraba con una sonrisa cálida cuando le invitaron a ingresar junto con el bebé. Jörg le abraza de igual forma, agradeciéndole muchas veces por ayudar a su hijo y Bill solo asentía.

Los distrajo el llanto de ese bebé en el coche, haciendo estrujar mi corazón con un cierto toque de dolor.

Mi hermano sufría.

Abrió la cobija para destaparle y  cargarle entre sus brazos. Adicional la pañalera que traía debajo. Enterneció a todos con la imagen de verlo con un niño en brazos. Mis ojos solo pueden ir de Tom hasta Maura y viceversa.

Yo les ayudaría a que den el siguiente paso porque Bill ya no es fundamental en su vida.

— ¿Me pueden prestar un momento alguna habitación? Necesito cambiar a mi bebé, por favor.

— Vamos. — hablé empezando a caminar hasta mi habitación. Bill me seguía detrás, completamente nervioso mientras calmaba a su niño en brazos. Una vez que le guié a mi habitación, nos encerramos los dos.
Observo con atención como cambiaba de pañal a su hijo. — Bill.

— ¿Qué?

— ¿Por qué has vuelto? Tom ya está intentando con alguien más, le hace feliz, llevan mucho tiempo y tú no vas a arruinar lo bonito que tienen esos dos.

— No es mi intención volver con él, yo solo quería que Tom conozca al bebé y después vea si quiere acercarse a él o no.

Tragué saliva y fruncí el ceño.

— ¿Qué dices?

— Sean es el hijo de Tom, ¿cuál es el problema? — eché una carcajada sin la menor gracia. Bill me observa mientras palmea el pañal de aquel niño, serio. Parecía no estar bromeando pero me niego a creer.
Lleva mucho tiempo sin verse y…

—  Estoy segura que no sabes quién es el hijo de tu bebé y ahora quieres venir a ponerle una responsabilidad.

— Uhm, no. Ojalá en serio no fuera hijo suyo pero lo es… lamentablemente.

— Vete por dónde viniste, por favor, ya no eres bien recibido.

— ¿No crees que con el que debo hablar es con Tom y no contigo? — apreté la manija de la puerta, enojada.

— Tú no sabes lo que es verlo sufrir por alguien que no le importa.

— No pienso discutir contigo y menos delante de mí bebé, Tamara, ahora dame permiso que me voy a ir a mi maldita casa. En tu conciencia va a quedar si en un futuro mi hijo llega a odiar a su tía o a su papá. — abrí la puerta con gusto para que se salga de mi habitación y la cerré de un azote.

¿Y si tenía razón?

.

By Bill

Recargué mi peso en la pared, con los ojos cerrados y suspiré.

Creí que no me iba a dejar salir.

— ¿Todo en orden? — agarré bien a Sean entre mis brazos al ver como mi cuerpo comenzó a temblar ante la voz de mi ex novio. Asentí tratando de disimular pero Tom me conocía tan bien que tal vez ya se dió cuenta de ello. — Que bonito te vez.

Y me descontrolé.

— ¿M- me llamas un taxi? ya me quiero ir.

— No, quédate. — Tom agarró mi cintura para poder guiarme hasta su habitación. Me senté en la cama, con la vista a la ventana. — Déjame cargarlo. — dejé que lo agarré entre sus brazos. Tom sonreía de una forma que no podría describir ya que el sentimiento de verlo con Sean era una de las mejores cosas que he visto después de pasar por un mal rato.

Entré al baño de la habitación de Tom para librarme de ese pañal y lavarme las manos.

— ¿Podemos ir a mi casa a hablar? creo que tenemos una conversación  pendiente.

— Bien, pero que tu novia no nos vea salir juntos, le da la pálida.

Tom sonríe.

— No tengo novia ni nada por él estilo. Por ahí una amiga de Tammy anda tirándome la honda pero no le tomó importancia. — en completo silencio salí de la habitación para volver con las demás personas. Marta y mi padre estaban aún ahí, conversando con los padres de Tom.
Corrí para darles un abrazo, junto con un beso en la mejilla. Quería decirles que me iría con Tom pero no quería hacer sentir mal a la chica que estaba sentada con Tamara en un sofá.

— Voy a hablar unas cositas, ¿está bien? nos vemos en casa.

— Con cuidado.

— Estamos ansiosos de ver al bebé, regresa pronto.

— Gracias. — salí hasta el garage para subirme. Tom me dió al bebé mientras el guardaba las cosas en el baúl del auto junto con el coche. Segundos después abrió el portón automático para comenzar a sacar el auto. Me sentí acosado por esa Mayra. Adicional también retado por Tamara.
Si yo quería chasqueaba los dedos y ya estaba con Tom pero no.

Nada es para siempre.

Yo no le iba a disculpar a Tom ese trato de hace casi un año en la penitenciaria. Seguía resentido por eso. En el fondo yo sabía que estaba haciendo las cosas bien, pensando en el bienestar de Sean, en el mío, el de Tom…

Estaba ansioso.

Una vez que llegamos me permitió instalar al bebé en la habitación mientras los dos nos quedamos en la sala, dispuestos a hablar de la mejor manera. Recibí con gusto la taza de aromática que me sirvió y empecé a tomar.

— Podemos hablar en completa libertad.

— Eso se siente bien. — respondí. — Quisiera hablar yo primero, ¿sí?

— Escucho.

— He decidido terminar contigo porque parecías odiarme la última vez que te vi, no aguanté el sentimiento y me fui de Leipzig, lejos de todo a tomar unos días con mi verdadero padre, un dia antes supe que estaba con mi domingo siete y… decidí tenerlo porque Sean es una bonita prueba del amor que significaste para mí. Me ví muy egoísta cuando le pedí a Marta que no te dijera nada con respecto a mi embarazo pero el tiempo me hizo pensar, recapacitar y darme cuenta de que el niño no tiene la culpa de lo que sucedió…

— Supe desde el inicio que seríamos padres, Bill. No pude llevar la pastilla y llegué a dudar por un momento…  que tonto fuí, de verdad.

— Lo siento, solo actuaba de acuerdo a como me sentía en ese rato.

— No te disculpes, por favor, yo no he conseguido a nadie porque te esperaba a tí, a nuestro hijo. Marta me dijo que tú llegarías pero no sabía el momento, estaba asustado.

— Ah, bueno… — removí en mi asiento incómodo, por la cercanía de Tom hacia mí. Aquel niño romántico ya no tenía rastas, si no unas trenzas elegantes que le hacen ver más maduro, conciente de las situaciones…
Fue demasiado fácil hablar con él.
Una parte de mi se sintió calmada pero la otra no. — Estoy viviendo en Múnich, Tom. Solo voy a quedarme unos días aquí para que te familiarices con Sean, compartas con él y ya luego puedes ir los fines de semana a compartir con él allá. No me molesta para nada, después de todo eres su papá.

— Estoy molesto porque diste por terminada la relación sin saber si estaba de acuerdo o no, Bill. — me asustó la facilidad con la que cambió de tema. Remojo mis labios. Dejo la taza en la mesa de centro y dirigí mis pasos hasta la habitación para ver al niño.

Odiaba porque dormía con tranquilidad y ya era demasiado tarde como para salir con él a estas horas.
Hacia mucho frío para sacarle.

Eso era un punto a favor de Tom.

— ¿Dije algo malo?

No respondí.

— Podemos volver a intentar, ser unos buenos padres para el bebé. Me ha echo el hombre más feliz la noticia de ser papá aunque me siento triste por no participar en el proceso, te hubiera consentido mucho, niño bonito. — cerré los ojos, solté un suspiro pesado al sentir la mano de Tom en mi cintura. Apega mi espalda a su pecho con confianza. Inhala mi cabello. Enreda un par de dedos en un mechón de cabello suelto para tirar de él hacia atrás. Mi cabeza queda recostada en su hombro.

Un segundo suspiro abandona mis labios.

— Te amo, niño bonito.

— Tom. — murmuré. — Lo siento pero estoy intentando con alguien más.

«Joder» – volví a escapar de él está vez a la cocina para tomar un grande vaso de agua. No se rinde y vuelve hasta donde estoy. Acorrala mi cuerpo entre el mesón y su cuerpo. Volteo para encararlo. Expresarle que no estoy bromeando. Que es lo más sincero que estoy diciendo. Lento acaricia mi mejilla, haciendo caso omiso a lo que le dije hace un rato y entonces unió sus labios a los míos para besarme.

Colocó mi mundo patas arriba como muchas veces lo hizo.

Tom me besaba con una delicadeza impresionante.

Todo se vino abajo cuando mandé al carajo todo y le seguí el beso como nunca. Rodeo su cuello para apegarle a mi, profundizar. Meterle la lengua para explorar esa boca que muchas veces fue mía. Esa boca que muchas veces a estado en cada parte de mi cuerpo haciéndome suyo.

No solo mi corazón extrañaba a Tom, mi cuerpo también lo extrañaba. Deseaba una caricia suya, un abrazo o un beso.

Necesitaba al amor de mi vida.

— Dime si ese hombre cada que te besa te hace sentir así, Bill.

— Sí, mejor que tú.  — susurro con los ojos cerrados. Tom reparte besos mojados por mi mejilla, baja al cuello para lamer. Posa las manos en mi trasero para tomar impulso y sentarme en el mesón. Rodeo su cintura con las piernas para sentirlo.

— Dime la verdad… — súplica acariciándome completo. Empezaba a sentir ciega humedad ahí abajo que era imposible de controlar y tenía miedo de ceder. Siento que voy a volverme vulnerable ante él. Todo lo que viene de Tom me encanta y no quiero permitir. — Tengo ganas de hacerte mío con la intención de que me des una respuesta convincente.

— Haz lo que quieras. — respiro hondo al separarme de Tom. Nos miramos a los ojos. Estaba de vuelta mi novio, ese dulce que me trataba como lo más valioso de su vida.
Tomé impulso para volver a besarlo.
Empecé por quitarle el chaleco azul que traía para dejar al descubierto esa camisa blanca. Acaricio sus pectorales duros. Me prende sentirlo. — No voy a cambiar de opinión.

Tom me jaló del cabello. Tiró de él hacia atrás. Logró sacarme un gemido alto y ronco con esa acción. Desliza su lengua por la comisura de mis labios para después volver a fundirse en un beso conmigo.

Su mano libre me acaricia el pecho. Mete por debajo para explorar mis pezones sensibles. Continua arrancándome gemidos con cada roce intenso. Envía corrientes escalofriantes a mi entrepierna.
Está rogaba por su dueño, el único que le hacía sentir como se debe.
A si que abrí las piernas para darle acceso. Obligué a la mano que tocaba los pezones a ir más allá. Justo en el momento que toca mi punto débil, Tom aprovecha para meter su lengua en mi boca, atascando los gemidos que estaban a punto de salir.

— Ah… — libera mi cabello para bajar su mano hasta una nalga para apretar. Apoyé ambas manos en el mesón, ignorando lo mojado que estaba para disfrutar de como tocaba ahí, vaya que parecía sentirse una completa necesidad.

— Dime.

— Ay, Tom… — gemí mirando al techo. Este agarra mi mandíbula para hacer que lo miré. — No, no me hace sentir así. — complacido metió dos dedos en mi interior. Reprimí un chillido mordiendo con suavidad el hombro. — Ese hijo de perra no me baja las estrellas con un beso o una caricia como lo haces tú, mi vida.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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