II Niño bonito 10

Fic TOLL de WifesKaulitz. Temporada II

Capítulo 10

— ¡Sólo dame la pastilla, perra histérica! ¡y yo no secuestré a nadie! — le quité la cajita de las píldoras y me lancé el dinero listo para salir corriendo del lugar pero esta pulsó la alarma de emergencia, llamando la atención de todos aquel que pasaba con su auto a poner combustible y de inmediato llegó la policía.

— ¡Es él! ¡Él es Tom Kaulitz!

— ¡Cállate! — le grité.

— Señor Kaulitz. — empezó el policía acercándose a mí a medida que yo retrocedía lentamente. Buscaba una escapatoria con la mirada pero fue imposible, invadieron mi auto y me dieron un golpe en las rodillas para que caiga al suelo, adolorido. — ¿Dónde está el niño, eh? ¿dónde lo tiene?

No respondí.

— Si de algo le sirve, oficial. Tom Kaulitz compró una pastilla del día después, ya usted se imaginará el resto.

— Sí… — comenta ese tal Julián. — Ahora, ¿dónde está nuestra recompensa, eh? — el oficial los mira con altanería y sonríe sacando su arma de aquel estuche. — No hay ninguna recompensa par de estúpidos, ¡largo!

«Mierda, para eso no lo entregábamos» – les oí decir a lo lejos.

— Anda, habla o te irá mal. — tragué saliva mientras mis ojos comenzaban a nublarse sin querer.

— Es que yo no me lo llevé a la fuerza, joder. Solo hicimos un viaje de pareja, los dos y ya, ¿de dónde sacan eso? — me dieron otro golpe pero en el brazo. Apreté los ojos y los dientes también, dolía como los mil demonios ese palo.

No soportaba.

— No le pegues. — dice uno de sus compañeros acercándose a mí con un par de esposas. — Tenemos que llevarlo. — ayudó a ponerme de pie para llevarme hasta la patrulla mientras otros dos se subían a mi auto. Así me embarcaron de vuelta a Leipzig y no a casa, si no a la comisaría. Iban haciendo llamadas a todos diciendo que ya me habían encontrado pero que el niño aún seguía desaparecido y quizás sufriendo.

Al llegar me metieron en un cuarto de interrogatorio, no hablé hasta que llegó mi padre que haría el papel de mi abogado. Pidió dejarnos a solas y me miraba confundido, quizás decepcionado…

— Estoy enojado porque la foto de mi hijo está en todas partes con un título de secuestrador.

Agaché la cabeza con vergüenza.

— Ahora, Tom. La verdad.

— Te conté mis planes, joder, ¿en serio crees que lo llevaría a la fuerza?

— No, pero eso es lo que dice su mamá: Karina. Fue ella quien te denunció a ti y al señor Trümper, la única diferencia es que le van a quitar la paternidad junto con la custodia hasta que cumpla dieciocho.

— Esa señora no quiere a Bill, ¡le abandonó hace mucho tiempo! estoy seguro que sus intenciones de tener a Bill con ella no son nada buenas.

— Cuando se solucione esto investigaré.

— Cuando se solucione esto, papá, habrá sido muy tarde.

— A ver, Tom. Estaba hablando con él señor Trümper y me dijo que para cuando volvió a casa Bill ya no estaba, le conté aquel fin de semana que tenías planeado para los dos y él cree en tí, solo tienes que decir dónde está Bill, por favor. Su testimonio servirá de mucho para tu salida.

— Dudo que le dejen hablar conmigo. — susurré. — Me encontraron porque fui a comprar una pastilla de emergencia y van a pensar que le hice cosas sin su consentimiento.

— Ay, Dios.

— No le obligué a nada. — repetí.

.

By Bill

Ya la noche estaba cayendo y Tom no llegaba. Caminaba por todo el lugar haciendo tiempo y también para quitar todo rastro de preocupación. Al volver a mi cabaña la policía estaba en la recepción. Me quedé parado en la puerta, observando de brazos cruzados hasta que pude reconocer ese rostro malvado desde lejos.

Karina estaba aquí.

La señorita que nos atendió en el desayuno está mañana me apuntó y ella volteó a verme. Comenzó a caminar a pasos rápidos hasta mí. Quedé totalmente en shock cuando me a abrazó y empezó a llorar como nunca.

«Lágrimas de cocodrilo.» – dije en mi cabeza. – «Siempre tan falsa, buena actriz, mentirosa.»

— Que bueno que te hemos encontrado pronto, estaba asustada.

— Mentirosa. — hablé con frialdad. Empujé su cuerpo lejos del mío y la miraba enojado. — ¿Qué haces aquí, eh? ¿cuántas veces debo decirte que no te quiero cerca de mí? te odio.

— Vamos. — dice la policía agarrando mi mano. Fruncí el ceño y me zafé de su agarre de un movimiento brusco.
No comprendía nada lo que estaba pasando. — Está bien que estés asustado, pero él va a pagar por privarte de tu libertad, ¿sí?

— ¿De qué carajo me hablas?

— Ayúdenme recogiendo las cosas como pruebas, por favor.

— ¿¡De qué habla esta señora, Karina!? — apreté los puños con toda la rabia creciendo en mi. Empiezo a respirar sin control. — ¡Habla!

— ¡El vagabundo de Tom Kaulitz está preso por secuestrador y violador!

«Tengo un mal presentimiento…»

La voz de Tom retumba en mi cabeza sobre la noche anterior. Tragué saliva y miraba a todos esos desconocidos, a Karina, las personas que presenciaban la escena con ojos borrosos hasta que todo se volvió oscuro.

No sé que más pasó.

&

Todo daba vueltas a mi alrededor, dormía y despertaba a ratos, escuchaba ruidos por todos lados, después de un rato el olor a medicamentos. Una luz blanca completamente fastidiosa y una molestia entre las piernas.

Me llegó una ola de frío, la piel se me erizó por completo y comencé a temblar. Los dientes castañeaban y mi nariz se sentía congestionada. Grité cuando algo dentro de mí se removió, casi lastimándome y abrí los ojos de golpe.

Estaba en una sala, con las piernas abiertas, expuesto a una desconocida que estaba sentada frente a mí. Rápido le di un golpe en el rostro con el pie y me bajé de esa camilla molesta.

Quité aquel aparato que estaba en mi interior y se lo lancé en la cara.

— ¿Qué mierda me haces, estúpida?

— Vuelve a acostarte, por favor.

— ¡Habla! — grité. Esta me ignoró saliendo de la habitación, dejándome solo. Busqué mi ropa para poder cambiarme y salir de ahí. Quería llorar por no encontrarla ahí.
Estaba desesperado, mi única solución es ver a Tom, saber cómo está, como se siente al respecto. No quiero que me odie, no aguantaría mucho si él por enojo me dice algo feo.

— Bill. — entra Karina y pone seguro a la puerta. — ¿Qué carajos te pasa, eh? déjate chequear con la ginecóloga, están sacando la muestra para saber si Tom te forzó.

— No seas imbécil, sabes muy bien que Tom jamás me tocaría sin mi consentimiento, vete a joder a otra parte, ¡desocupada de mierda! — levantó su mano y me abofeteó con toda su fuerza. Observo su rostro enojadísimo, conteniendo las ganas de devolverle uno también.

— Me tienes cansada con tu comportamiento, ¿sabes?

— ¿¡Qué mierda quieres!? ¡tu problema es conmigo, no con Tom!

— Voy a destruir a Gordon por hacerme daño, Bill. Le voy a quitar cada maldito centavo, aprovecharé al máximo tener tu custodia para volver a tenerlo conmigo y otras cosas más que después te vas a enterar. — sonríe maliciosa, dando pasos lentos hasta agarrarme de la mandíbula con fuerza. Empecé a llorar de desesperación. — Por el momento la policía me ha dado el permiso de tenerte conmigo y vas a obedecer quieras o no.

— Te odio, te odio, ¡te odio! — tiré al suelo todas las cosas que habían a mi paso sin control. Karina corrió hacia mi para agarrarme del cabello. Empiezo a temblar sin querer, estoy muy asustado, de verdad.

— No me interesa, solo prepárate.

&

[Un tiempo después…]

Estaba preso.

Karina me encerró en su casa por un largo tiempo, no sé que es respirar aire puro, no sé que se siente darle un abrazo a Gordon, a Marta, mi medio hermanito y al amor de mi vida.

Estaba teniendo ataques de ansiedad, puras angustias y todo lo que comía lo vomitaba.

Me he descuidado mucho de mi mismo, no me peinaba y el cabello empezó a volverse mierda. Entonces yo mismo terminé por hacerle más mierda y salieron unas lindas rastas iguales a las de Tom. Decoloré mi cabello y les di un tono blanquecino.

Lo hice para matar tiempo.

La estadía en esta casa ~si es que así se le puede llamar~ fue horrible pero lo bueno de esto es que estaba solo la mayoría del tiempo y a veces con esos niños revoltosos que no paraban de llorar.

Hoy decidí quitar el mal olor de mi cuerpo por una simple razón: era la audiencia en contra de mi papá y yo tenía que estar presente. Se tardó tanto porque tenían que hacer las investigaciones necesarias para demostrar lo bien que pasaba con él. La señora trabajadora social que vino a hablar conmigo hace unos días dijo que había la posibilidad de que vuelva a mi vida de antes pero ¿cómo si Tom aún seguía encerrado? no me dejaban ir a verlo y peor aceptar la visita del abogado (el señor Kaulitz) para recibir una explicación de mi parte.

Yo metí a mi novio en esto y yo tenía que sacarlo.

Rogaba con toda mi alma que en un descuido de parte de Karina pueda darme una escapadita para ver a Tom…

Cómo lo extraño, joder.

— Bill, ya es hora de irnos, muévete. — asentí agarrando mi bolsa mientras esperaba paciente para salir de ese lugar. A penas la puerta se abrió, una cachetada de aire llegó a mi rostro haciéndome sonreír. Ella me miró extrañada y suspiré.

Me agarró el brazo para que no me vaya a ningún lado ya que la última vez que ví el sol intenté escapar, hoy no tenía ganas. De verdad quería ver a Gordon.

Olvidé mencionar que el señor papá de Tom es el abogado de mi padre y que había escrito una carta declarando lo que sucedió el día que me escapé con Tom a detalle, no había mucho que mencionar porque solo fue un día y no tiene sentido que lo acusen de algo tan grave.

Me da rabia.

— ¿Recuerdas lo que tienes que decir?

— Sí, que eres una estúpida e imbécil que me tiene encerrado, desnutrido y preso, ¿eso, mamá?

— Mierda, Bill. — reí mirando hacia la patrulla de aquel policía que siempre se la pasaba con mi madre, podría jurar que estos dos tienen más que una relación profesional.

Ese hombre siempre pasaba con las gafas puestas sin importar si había sol o no, era muy raro.

Jorge Wieger, así era su nombre según la placa estrella que cargaba en su uniforme.

— Buenos días, Bill. — me saluda con una sonrisa. Rodeo los ojos antes de subir al auto y suspiré. Me cae demasiado mal. Tiene un aire de prepotencia y yo cómo odio a las personas así, ¡me dan asco!

— Tenemos que ir.

Ambos se suben al auto en la parte delantera, yo aseguraba demasiado mi bolsita en las manos para que no vaya a pasar nada y cerré los ojos.
Pensar en mi enamorado me tranquiliza mucho, siento una calma enorme cada que pienso en él y todo lo que está mal se siente más suave, no tan malo.

¿Será que él también piensa en mí?

Mordí mi labio inferior con fuerza para reprimir las lágrimas que querían salir. He estado aguantando dos meses y esto me está matando lentamente, siento que en cualquier momento no lo voy a soportar y haré cualquier locura.

Dejé los pensamientos para otro momento cuando el auto se detuvo en frente de los juzgados. Me bajé casi corriendo para ir a buscar la sala número tres en la que sería el juicio y ahí estaba Marta junto con mi padre. Los abracé tanto mientras sentía un sentimiento de calidez. Ellos eran mi lugar seguro.

— Bill. — al escuchar la voz del papá de Tom rápido abrí la bolsa y coloqué el sobre en sus manos. Después lo abracé porque ahí venía Karina con él oficial y se quedaron ahí, observando en desaprobación.

— ¿Cómo está él?

— Muy mal…

— Bill, ven aquí, ahora.

— Sí… mamá.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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