Fic TWC. Temporada 2. Parte IV

22: Escapar II

Era justamente una suerte que no tuvieran que viajar para ir a su última sesión como jueces del DSDS, porque despertaron muy tarde. En el móvil de Tom había un mensaje de Andreas, deseándoles que les fuera bien esa noche. Y sí, debía irles bien, más centrados en sus propias sensaciones ahora que ya no era tan decisivo dar una opinión sobre una de las dos candidatas al primer lugar: ya todo estaba dicho y mostrado.

Sus vestuarios fueron escogidos por Bill, otra vez en una cierta combinación de blanco y negro, Ying y Yang. El suéter blanco de Tom era bastante estrecho, así que se marcaba su nueva musculatura y su abdomen delgado.

—Seguramente te van a preguntar de nuevo por tu estilo, Tomi; cada vez es más parecido al mío.

—Claro, es que ahora me gusta cómo me veo así; ya lo sabes. Pero no queremos matar a todos de la impresión si salgo vestido con tu estilo de ropa de una; así que es mejor hacer cambios así, poco a poco.

—Cierto; te ves bello como sea…

—Ya lo he dicho mil veces —rió.

—… pero aún más así —Bill lo besó mientras también reía.

—No quiero salir de aquí, Billy. Por mí, me quedaría contigo encerrado aquí toda la vida.

—¡¿Aquí?!

—Bueno, tal vez no aquí, pero si en nuestra casa: tú y yo y nuestros bebés, nuestros perritos preciosos, y que nadie más nos molestara.

—¿Ni siquiera nuestros amigos?

—Ah, ellos …alguna vez al año.

—Ja, ja, ¡vaya niño posesivo! Y… nuestra casa… ¿sería en L.A.?

—Nuestra casa, Bill, es donde quiera que esté lo que más amo: tú y nuestros perros.

Los dos se pusieron tristes un instante al recordar la pérdida de Scotty solo unos días antes, pero se recompusieron enseguida: la vida seguía adelante y sabían que, durante su larga vida, Scotty había recibido de ellos todo el amor y los cuidados posibles.

Bill recordó que la noche anterior había estado demasiado hablador en la red así que entró y borró un post comprometedor.

—Estás loco, Bill; ya a esta hora debe haberlo visto un montón de seguidores.

—Bueno, pero sin pruebas… —se rió.

Al final salieron en su auto hacia la sede del DSDS, sonriéndose y mirándose todo el tiempo, preguntándose cómo podrían disimular, aunque fuera un poco, lo unidos que se sentían en ese momento.

¡Y vaya que fue difícil! A cada rato sus miradas se encontraban y entonces se quedaban prendidos uno de otro, sin darse cuenta de que cerraban su burbuja y dejaban al resto del mundo fuera, y así se les iban casi minutos enteros. Ya al final, tras que anunciaran a la ganadora, fueron a felicitar también a la del segundo lugar, y de regreso Tom no pudo evitar agarrar la cintura de Bill con el pretexto de sostenerse para bajar un escalón, y rozar su mano, haciendo que le recorriera un escalofrío de placer.

Se sentaron de nuevo, y mientras todos aplaudían de pie, Bill se acercó a él, agarró desde atrás sus hombros, y le susurró: “Te ves demasiado sexy hoy, bebé; me vas a volver loco” antes de retirar sus manos y acariciarle hombros y espalda, a lo que Tom solo pudo mirarle, sonreírse y asentir, con el corazón acelerado.

Y aún quedaba más: un periodista había concertado una cita con ellos para el fin del espectáculo: quedaron en que los acompañaría mientras ellos salían a saludar a sus fans y firmar algunos autógrafos.

Algunas preguntas, algunas bromas, y el periodista pregunta a Bill: ¿Aún crees en el amor? Tom y Bill asintieron solo para sí, en su conexión. “Por supuesto que lo hago”—respondió Bill—. “Ya lo dije a los 14 o 15 años y lo sigo diciendo: el amor es lo más importante para todos.” Y sí, Tom estaba recordando, sí, fue a esa edad que empezaron a darse cuenta de que se amaban, fue a esa edad que él estaba tan confuso, amando a Bill y no queriendo aceptárselo a sí mismo. Su mirada se volvió soñadora, ausente y luego le entró cierta melancolía de no poder gritar ahí mismo “¡Me ama a mí! ¡No le pregunten más por cuándo va a hallar el amor, porque lo halló hace mucho tiempo!”, así que solo dio un trago a su botella de cerveza para ahogar el grito. Y entonces vino otra interesante pregunta: ¿Cuál es su mayor sueño ahora? Bill no lo pensó casi, solo dijo lo que sentía, emocionado: “Queremos ir a la India, siempre estamos pensando huir…de nuestros bienes lujosos, como nuestros carros, nuestra casa, nuestra piscina…y solo huir sin decirle a nadie y desaparecer completamente”. Tom volvió a asentir en su mente: sí, Bill, eso es, ojalá pudiéramos desaparecer.

El periodista dijo algo más que ellos no atendieron y solo fueron a enfrentar los gritos y el amor obsesivo de sus fans. Más tarde, volvieron al hotel; solo regresarían a su apartamento de Berlín en la mañana siguiente. Se sentaron en el sofá con unas copas de champagne en la mano, se miraron fijamente, y entonces Bill tomó la mano de Tom con la suya libre.

—Tomi, ¡tengo tantas ganas de poder tomarte la mano mientras caminamos por la playa, abrazarte por la espalda delante de todos y hacerme uno con el aroma de tu piel, que me enloquece! —se acercó a su oído, respirándole suavemente en la nuca—. Querría poder presentarte a la gente como mi esposo, a gente que no nos conozca, que ni siquiera hablen nuestro idioma, poder gritar “¡Ich liebe dich, Tom!” y que a nadie le importe.

Tom estaba estremecido de emoción.

—Yo también me muero por hacerlo, Bill, por compartir este sentimiento que me ahoga el pecho, y lo tengo atorado en la garganta; necesito gritarle al mundo que te amo hasta la muerte, Bill, que eres lo único importante para mí.

—Lo haremos, mi bebé; un día, nos vamos a ir a la India y no le diremos a nadie —brindaron y bebieron tragos largos. Y entonces la mirada ansiosa de Tom buscó de nuevo a Bill.

—¿Cuándo?

—Esa pregunta tenemos que contestarla juntos, Tomi. ¿Cuándo? Cuando podamos dejar nuestra carrera sin remordimientos, sin dañar a nuestros amigos; cuando creamos que estar juntos y solos es preferible a todo y que no vamos a extrañar demasiado nuestra música y todo lo que trae aparejado.

—Pronto, Bill, pronto. Lo único que quiero es a ti conmigo, siempre. Lo demás… no lo necesito realmente.

—¿De veras, bebé? Yo me siento igual, pero aún tenemos también… “demasiado amor por la música” como para no extrañarla, ¿no crees?

—Sí, tienes razón. Es que… ya no soporto más el silencio, los circos que tenemos que hacer, ¡necesito gritar que te amo!, y que tú no tengas que decirle a nadie que aún no encuentras el amor, y negar mi amor ante el resto del mundo, ¡duele demasiado!

—¿Sabes qué? A la mierda el mundo; aún no nos iremos a la India, aún no gritaremos a los cuatro vientos que somos hermanos y esposos; pero tampoco vamos a callar nuestros sentimientos, ni a disimular. Que todos vean lo que quieran, y que juzguen lo que quieran; sé que también hay muchos que nos apoyan.

—Sí. Entonces… voy a tomarte la mano cada vez que quiera, voy a tocarte en los escenarios y a mirarte con todo mi amor sin disimulo, y tú…

—Yo te voy a hacer sentir mi amor y mi deseo cada vez que quiera; y el resto del mundo a la mierda. Gracias, Tom, por amarme así, y por dejarme amarte tanto…

Tom solo lo besó en respuesta; dejaron las copas y se abrazaron fuertemente, queriendo incrustarse uno en el otro. Y luego Tom suspiró.

—Bibi, ¿podemos irnos mañana temprano? Extraño mucho a mi Capper y a los otros dos bebecitos nuestros.

Bill se rió.

—Claro, durmamos ahora, si vamos a madrugar —tomó su mano y lo llevó a la cama, donde se acostaron muy juntos, besándose hasta quedarse dormidos.

F I N

Hemos llegado al final de la temporada II, encuentra el resto de la serie «aquí». Gracias por la visita 😉

por ladyaradia

Escritora del Fandom

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