
Fic TWC. Temporada 2. Parte III
20: Parte IV
Ya entraba la noche cuando al fin salieron de la habitación: Bill primero, y Tom no pudo resistirse a tomarle una foto con su teléfono, sin que se diera cuenta, antes de salir él también. Para esa noche, el plan era una cena con todos; así que Tom corrió para unirse a Bill.
—¿Qué te pasó, Tomi? ¿Por qué te quedaste atrás?
—Nada —le sonrió pícaramente—, se me quedaba el móvil.
—Ah, ya, y sin eso te falta un pedazo…
—Miren quien habla… —los dos rieron asintiendo, y se tomaron la mano antes de entrar al restaurante donde esperaban Charlotte, Shay y Shiro.
Charlotte notó enseguida sus manos unidas, su sonrisa amplia, y no supo qué sentir. Le gustaba que estuvieran felices, pero no podía evitar que le molestara pensar en lo que habían estado haciendo encerrados todo el día. Pero lo que menos esperaba, es lo que iba a ocurrir en ese momento: ellos llegaron a la mesa y saludaron.
—Disculpen nuestra tardanza, pero es que… —empezó Bill.
—…saben cómo son las noches de boda —continuó Tom y hasta el propio Bill lo miró asombrado. Tom miró a todos, uno por uno, fijamente—. Vamos, acá todos saben lo que pasa con nosotros, no veo el punto de que finjamos ante ustedes — Charlotte se paró; de alguna manera tenía que mostrar su descontento; pero Tom solo la miró con la más inocente de sus expresiones—. Mamá… —sí, esa imagen de él era demasiado enternecedora y ella volvió a sentarse, preguntándose cómo su Tom se había atrevido a admitir tanto lo que hacía con su hermano.
—Espero que… no hagan algo como esto cuando vuelvan a LA, delante de… otras personas —dijo ella, bebiendo de su copa.
—Mamá, sería tan bueno que un día estuvieras feliz por nosotros —le dijo Bill al fin, ella solo bajó la cabeza y guardó silencio.
Sus amigos levantaron sus copas y brindaron.
—¡Qué viva el amor! No se preocupen, también nosotros… nos quedamos mucho tiempo encerrados, ja, ja…
Todos rieron, y Charlotte incluso intentó sonreír. Después, tuvieron una buena cena.
&
Más tarde, recostados uno junto al otro en la cama, Tom recorría con sus dedos aquel tatuaje en el centro del pecho de Bill cuyo reflejo llevaba él en la parte posterior de su antebrazo derecho.
—Ahora lo entiendo mejor, Billy; todos estos símbolos…
—Creí que lo habías entendido cuando te lo expliqué antes de hacérnoslo.
—Ya sé, y entendí, pero ahora… le hallo aún más significados; algunos que estos últimos días han adicionado.
—¿Cómo qué?
—Esta… la estrella naútica… ahora me recuerda la ceremonia que vivimos… las ofrendas a los cuatro puntos cardinales, y el elefante, sí, siempre tuvo que ver con nuestro gusto por la India, pero también es allí donde podríamos saber más de reencarnación y todo eso que vivimos anoche…
—O sea, dices que escogimos estas imágenes, de algún modo… ¿previendo el futuro?
—Ajá, y “te veré en el espacio exterior” me recuerda eso que me dijiste: siempre volveremos a encontrarnos, en esta vida, en la próxima, y eso, me ha hecho dejar de tener tanto miedo, tanto miedo de… perderte, porque de algún modo ahora sé que este es nuestro destino, y aunque quisiéramos no podríamos escapar de él.
—Ay, mi Tomi, creo que tienes razón: de algún modo todo eso está en ese extraño diseño que escogimos. Y… ¡me gustó tanto tu actitud en la cena! Mamá estaba consternada, pero… creo que era necesario.
—Es que… necesitaba demostrarte que estoy dispuesto a todo, hasta a enfrentar a mamá, por ti, por lo nuestro.
Bill respondió a eso besándolo con deseos, luego se acomodaron para dormir, muy juntos.
—Mañana nos vamos a la playa temprano, ¿sí? —pidió Tom con ese tono casi infantil que siempre obtenía todo de Bill.
—Sí, durmamos ahora.
Tom suspiró de gusto mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Bill y cerraron ambos los ojos, para dormirse casi enseguida y caer, ambos, en un hermoso sueño, en donde estaban felices, abrazando entre los dos a un bebé, a su hijo. En el sueño, no se preguntaron si eso tenía o no lógica, porque así son los sueños, solo disfrutaron ampliamente esa visión de su felicidad, en esa vida, en la próxima, en todas las que les ofreciera el universo.
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin dejar un comentario.