Notas: Esta temporada está dividida en partes. Esta es la tercera parte y se titula: See you in outer space / Para estar donde estamos ahora.

PARTE III: Desde fines del año 2012 e inicios del 2013

Nos hemos entregado todo uno al otro, hemos tomado todo uno del otro, nos hemos perdonado todo uno al otro, para estar donde estamos ahora…

Fic TWC. Temporada 2. Parte III

17: Parte I

Despertar con la sensación de que podrías vencer al mundo en una lucha cuerpo a cuerpo, eso le provocaba a Bill abrir los ojos y encontrarse con el rostro tranquilo y dulce de su gemelo.

Sonrió, esperando que nada rompiera esa paz, porque la verdad era que en los últimos meses habían oscilado entre momentos de estar absolutamente felices uno con el otro y aquellos en que parecía que se había desatado el infierno entre las paredes de su casa, con Tom malhumorado y echándole en cara cada uno de sus errores, desde el más grande (ese que había cambiado tanto su vida de pareja, que había casi destruido su relación) hasta sus más mínimos fallos diarios.

No que Tom no fuera también capaz de hacerlo enojarse, pero dado que Bill era quien había fallado de la peor manera, él se encontraba siempre en desventaja, intentando alcanzar el perdón completo de la persona a la que amaba, de su alma gemela, su Otra Parte, y sin conseguirlo nunca por completo: cada vez que creía que al fin Tom había olvidado todo y solo iban a seguir adelante con su amor sin más recriminaciones ni escenas de celos, algo ocurría que volvía a poner todo de cabeza.

Y para rematar, estaba su mamá, Charlotte, poniéndole las cosas más difíciles. Después de todo lo ocurrido en su cumpleaños, ella se había mantenido como al margen, pero sus llamadas telefónicas, sus visitas y aquellas cosas que hablaba con Tom cuando Bill no estaba presente, empeoraban la situación; porque Tom era muy influenciable por Charlotte, él necesitaba sentirse aprobado por su mamá mientras ella insistía en cerrar los ojos y no querer hacer consciente que sus hijos gemelos eran una pareja, que no era un juego de adolescentes con las hormonas revueltas.

Y Charlotte llegó a la casa de sus hijos para Navidad, esta vez sin su esposo Gordon, cuando ellos tenían planeado otro viaje a Disney.

—Te divertirás, mamá —la animó Tom y ella sonrió, luego encogió los hombros.

—No sé si…, creo que ese viaje será mejor si es solo para ustedes dos.

—¿De veras? ¿Eso crees? —Bill no se lo podía creer; a su lado Tom mostraba su mejor sonrisa: no que quisieran librarse a toda costa de su madre; pero lo que les parecía asombroso era el gesto de ella de mandarlos a un viaje solos, como si… —Él no pudo contenerse y fue a abrazarla—. ¿Esto significa que…? —Bill no sabía cómo continuar preguntando, pero ella lo sacó del apuro

—Significa que quiero que me disculpen por arruinarles la última celebración…

—Ya pasó, mamá —dijo Bill, quien había sido el más herido esa noche, y ahora miraba a su mamá, sonriendo—; no te preocupes más por eso.

—Sí, ya todo está bien —la sonrisa genuina de Tom seguía ahí mientras decía eso intentando, a la vez, hallar la mirada de su gemelo.

—Yo… quiero que se vayan solos y disfruten, que estén bien… —siguió Charlotte; en la mente de los gemelos estaba formándose una misma reflexión: “este es el momento”.

—Mamá, nosotros… —comenzó Tom—, de verdad nosotros queremos que nos entiendas. Esto no es un capricho, no es algo que va a pasar, y ahora lo sabemos mejor que nunca, hemos pasado demasiadas cosas y…

—… y no nos vamos a separar —continuó Bill; esa era una costumbre de los dos: uno continuando las palabras que había iniciado el otro—. Tú sabes lo que pasa entre nosotros porque nos has visto. Si tú pudieras entenderlo, sería muy bueno, pero…

—No, Billy, no lo entiendo, pero ustedes son mis hijos. He pasado mucho tiempo preguntándome qué fue lo que hice tan mal para que mis hijos terminaran… así, y tratando de hacer algo para arreglarlo; ahora ya no sé si puedo arreglarlo.

—No estamos rotos para que necesites arreglarnos, mamá —protestó Bill, como siempre rebelde a que vieran su relación con Tom como algo menos que un amor en toda regla.

Tom había bajado la mirada unos instantes, pero luego solo aprobó las palabras de su gemelo tomándole la mano y apretándola fuertemente en la suya. Charlotte entonces cambió el tema, porque aquel ya le hacía sentir un nudo en el estómago.

—¿Creen que me podría comprar una casa cercana a esta?

Tom suspiró y se sentó junto a su mamá, abrazándola.

—¿De veras? ¿Y Gordon?

—No sé, él y yo… creo que lo nuestro se ha enfriado un poco; tal vez nos vendría bien un tiempo separados, pensárnoslo.

—Necesitan madurar como pareja, mamá —opinó Bill y ella lo miró interrogante, como si no pudiera creerse que fuera su hijo quien le diera consejos sobre su vida marital.

—Supongo que… tal vez tengas razón —dijo ella, pero en un tono que denotaba no estar muy a gusto con recibir ese tipo de opiniones justamente de Bill.

&

Mientras disfrutaban del regalo de su madre, en un parque de diversiones, como en su cumpleaños 20, pero esta vez perdidos en medio de la gente, aprovechando la oscuridad para tomarse de las manos sin preocuparse de que los estuvieran viendo, o robarse de vez en cuando un beso, Bill le habló de su propia sorpresa.

—Nos iremos a la Riviera Maya.

—¡Ah!, nunca hemos estado allí. ¿Qué hay allá además de playas y hoteles de lujo?

—Pues hay mayas, Tomi —le acarició la mejilla con ternura.

—Ajá, Bill, tampoco soy tan ignorante…

—No te molestes, ¿sí? Tengo preparada una sorpresa para ti allí, y los mayas tienen algo que ver.

—¿Sorpresa? —Tom sabía que cuando Bill hablaba de sorpresas en un lugar al que nunca habían ido antes, se trataba de algo grande, como su oculta ceremonia nupcial en Las Vegas; lo cual le recordaba otra vez que, justamente unos días antes de eso, Bill había tenido aquella aventura de una noche que le había intentado ocultar por casi un año. Su cara se descompuso ante ese recuerdo y Bill lo notó, pudo leer sus pensamientos y solo lo besó, sin mirar a los lados, sin importarle nada, mostrándole que realmente él era lo único importante.

—Podría matarme por haberte lastimado tanto; por lo que te hice: duele demasiado pensar que pueda perderte.

—No hables siquiera de eso —Tom lo abrazó contra él con fuerza—; porque recuerda que si tú mueres, yo muero. Yo no quiero recordar, no quiero sentirme así, es solo que… rompiste mi burbuja perfecta donde solo estábamos tú y yo, y me ha costado volver a cerrarla.

—Yo la voy a cerrar, ¿sí? Confía en mí otra vez y créeme que nuestro amor será invencible.

Volvieron a besarse y se abrazaron fuertemente, amparados en la oscuridad y en su tan deseado anonimato en medio de tantas personas que jamás imaginarían estar compartiendo el mismo espacio con el guitarrista y el cantante de una de las bandas juveniles de rock más populares de los últimos 10 años; ni tampoco, por lo diferente de sus looks, que esos dos que se comían la boca y parecían querer incrustarse uno en el otro mientras jadeaban de placer eran gemelos idénticos, tan iguales en apariencia durante su infancia que debían ponerles ropas con su nombre para que pudieran diferenciarlos y hablarles por su nombre propio.

Tom fue el primero en separarse para tomar aire; miró a su hermano con toda su habitual picardía reflejada en esos ojos color avellana, y le propuso lo obvio.

—¿Volvemos a nuestro hotel?

—Vamos, antes que alguien logre reconocernos o nos tome una foto en esta posición… comprometedora —Bill respondió con idéntica sonrisa pintada en su rostro.

—Cuando vinimos antes… aquella foto… fue un poco demasiado, ¿no crees? Parecíamos justamente una pareja…

—Justamente lo que somos, ¿no?

Se fueron caminando juntos, de vez en cuando tomándose las manos, hasta su habitación en el lujoso hotel que también imitaba el mundo mágico de los animados de Disney, uno que ellos, aún en sus 23 años de vida, seguían disfrutando, porque les recordaba sus inicios, su infancia juntos como los más amantes hermanos, todavía sin las preocupaciones y los secretos que les habían adicionado los años y su peculiar relación.

Una vez más, esa noche no durmieron mucho; prefirieron amarse de todas las formas posibles, fundirse uno al otro en cuerpo y alma, en esa comunión de los sentidos que hacía tan especial su amor y su entrega incondicional.

Continúa…

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por ladyaradia

Escritora del Fandom

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