
Fic TWC. Temporada 2. Parte I
13: Así lo cuenta Tom
El dolor en mi pecho me decía que algo malo iba a pasar, y lo supe cuando vi a Bill hiperventilar un poco, tratando de calmarse para contarme algo que evidentemente le costaba decir.
—Te mentí, bebé. Sí tuve algo con esa mujer, algo más que un beso. Tuvimos sexo, pero solo fue una vez y yo… ¡te juro que me arrepentí tanto!
Mi mundo se derrumbaba, y mi cuerpo dolía a la par de mi alma con una herida insoportable: Bill, mi Bill, me había traicionado, me había mentido a la cara todo este tiempo, y yo ya no podía tener ninguna certeza, nada a lo que aferrarme para seguir adelante. Sentía que iba a morir de tanta tristeza y decepción.
—¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste?—Solo pude decir eso, casi sin fuerzas.
—No lo sé; no lo sé —él parecía a punto de echarse a llorar, y yo ya sentía las lágrimas correr por mi cara.
—¿Por qué me mentiste, Bill? —me dejé caer sobre la cama donde hacía solo unos minutos habíamos hecho el amor con todo esa pasión y entrega que compartíamos; o que yo creía que compartíamos: ya no estaba seguro de nada.
Él se acercó para abrazarme y no pude soportarlo.
—¡No me toques ahora!¡Me das asco! —me alejé rápidamente de él, sollozando y sintiendo que dolía mi pecho y casi no podía respirar…
—…ah, ah, no, no puedo… —decía algo así cuando Bill me despertó, removiéndome fuertemente.
—Tomi, estabas quejándote en sueños, llorando —yo seguía llorando, podía sentir la humedad de las lágrimas en mi cara.
—Era… una pesadilla, o más bien, un recuerdo vívido: volví a vivirlo, Bill, igual que en ese momento cuando me contaste, y fue… horroroso.
—¡Tom! ¡Me odio a mí mismo por haberte causado un dolor así!
Me abrazó contra su cuerpo, acunándome; yo lo necesitaba en ese momento, sentirme protegido entre sus brazos, creer que nada nunca lo podría alejar de mí. Pero no podía dejar de temer: ya había superado la decepción, la rabia, la herida en mi orgullo, todo por mi amor a Bill, porque jamás podría dejar de amarlo, pero aún no lograba recuperar mi confianza en él, y en el futuro de nuestra relación.
Que estuviera seguro de que a Bill le excitaban demasiado otras personas no era cuestión de celos enfermizos, era una realidad, y ahora yo sabía que él había cedido a esa tentación ya una vez.
Bill me aseguraba que jamás podría enamorarse de una mujer ni de nadie más aparte de mí, aunque hallara a muchos agradables y hasta excitantes y le gustara hacer que lo desearan, pero que cuando coqueteaba era como un juego. Eso me decía antes; ahora, después de nuestra gran crisis, él no se atreve ni siquiera a jugar con el tema, creo que tiene miedo de enojarme.
Pero que se abstenga de ese tipo de cosas solo para mantenerme contento no me da tranquilidad. Yo sigo temiendo que en algún momento va a conocer a otra persona y va a darse cuenta de que hay otra alma gemela por ahí para él, quizás una mujer que le pueda dar los hijos con los que sé que sueña, aunque lo niegue. Recuerdo que cierta vez, medio ebrios los dos, me lo preguntó de repente: «Me gustaría tener un hijo, ¿a ti no?» Yo no pude contestarle nada, aunque ciertamente ese también es mi sueño secreto, un sueño imposible porque no tendría hijos con nadie más que con quien amo, y ese solo puede ser Bill: desafortunadamente, es científicamente imposible que dos hombres tengan hijos sin la intervención de una mujer, así que mi sueño nunca podrá realizarse, pero tal vez sí el suyo. Esa vez, él vio en mi rostro que la idea me había asustado, así que cambió el tema y no volvió a mencionar algo así nunca más. Pero yo a veces lo recuerdo, sobre todo cuando me siento tan inseguro acerca del futuro de los dos.
Lo miré al fin, secándome las lágrimas, y solo me besó, apretándome fuerte. Sentí su angustia a través de nuestra conexión, tal como a él lo debe haber despertado mi también angustioso sueño. Decidí decirle en ese mismo momento lo que llevaba días pensando.
—Creo que sé por qué estamos tan estresados desde que regresamos. Es el management y sus exigencias; nos tiene atados con ese contrato que firmamos y están exigiendo que mantengamos la imagen que hemos publicitado, así que tenemos que hacer algo para desviar la atención; para que el management deje de molestarnos.
—¿Algo como qué?
—Algo como lo de Chantelle, pero mejor organizado. Organizado por nosotros y no por ellos…
—¡No! —Bill se paró, nervioso—, tú fuiste quien más sufrió con todo ese circo con Chantelle, así que no sé cómo puedes proponer algo como eso.
—Porque es necesario, Bill; porque tenemos que hacer lo necesario para que nos dejen en paz y poder… vivir lo nuestro con algo de tranquilidad.
—A mí no me importa nada lo que ellos piensen o exijan…
—Ya lo sé, por eso soy yo quien toma estas decisiones, ¿no? —así era: Bill siempre era explosivo, incapaz de aceptar que nadie le imponga nada, creo que ni siquiera yo; pero yo soy siempre más diplomático, sobre todo por el bien de nuestra relación, y por la banda también, por nuestros amigos que siempre nos han apoyado y toman partido por nosotros sin importar qué—. Y esta vez puede salir mucho mejor. He pensado que hagamos más evidente mi “noviazgo” con Ria… Si ya le estamos pagando por eso, mejor que sirva de algo.
—Tú le gustas a ella, Tom; quiere estar cerca de ti como sea. No se da su lugar como empleada que es.
—Ella es también mi amiga, pero sabe que no habrá nunca más que eso entre nosotros.
—¡A veces eres tan ingenuo! —Bill se exasperó.
—Ya lo sé; lo sé demasiado bien, sobre todo contigo —a él le llegó la indirecta, y me miró algo dolido; esperando que volviera a sacar el tema de su infidelidad, pero no lo hice—. La haremos firmar un contrato de confidencialidad y todo estará bajo control. Así podré decir que tengo una relación seria, que no recojo chicas para una noche porque estoy enamorado, y será verdad, solo que nadie imaginará que hablo de ti y no de ella.
—Sé de quieres lo imaginarán —Bill sonrió al fin—. Ya sabes, las… sisters…
—Pues sí, ya lo creo. Pero Bill, a veces esas chicas se obsesionan un poco, así que también debemos cuidarnos de ellas; puede ser peligroso.
—¿Cuidarnos de ellas? Um, sí, tienes razón; no demasiadas confianzas a partir de ahora.
—Entonces, ¿estás de acuerdo con lo de Ria?
—Creo que… no va a ser tan fácil como crees, pero… tal vez hay que intentarlo, si estás dispuesto. Solo… no quiero besos, ni caricias entre ustedes, ni siquiera para fingir. Lo siento, pero… no puedo siquiera pensar en que alguien te toque.
—Sé lo que se siente, créeme —hice una pausa para suspirar—. Por eso no hay manera de que mi little brother haga un circo de estos, porque yo no puedo soportar que nadie se acerque a él; mejor que siga esperando a su alma gemela mientras continúa trabajando en nuestro próximo álbum… a ver si nos libramos por fin de Universal.
—¿Esperando a mi alma gemela? Sí, esperando a que regrese de fingir salir con una putita medio asiática… —vino hasta mí y me besó de nuevo—. Tú eres mi alma gemela, la única persona a quien puedo amar. Por favor, ¡deja de dudar de una vez!
No le contesté; solo profundicé en su beso, y terminamos enredados sobre la cama: hacer el amor en la mañana, después de una discusión y una pesadilla, es una buena manera de arreglar el día.
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin dejar un comentario.