Fic TOLL de WifesKaulitz

Husbands capítulo 4

Decidimos comer algo sencillo e ir a la zona de teatro a pasar el rato. Nos divertimos mucho con la obra de Hamlet porque fue demasiado realista, como si estuviéramos mirando una película pero de bajo presupuesto.

Minutos más tarde—y al finalizar la obra—compramos un granizado de chicle con menta para compartir y como más de tres veces Tom aceptó que llenara mi boca de granizado y luego lo pasara a la suya.

— ¿Te sientes mejor, mi amor? — preguntó en un murmullo acariciando mi pierna con delicadeza e hice un puchero.

— Si, cielo. — respondí haciendo ojos de gatito tierno y Tom me besó en la frente. — A veces se me va que ya no es un niño y que sabe tomar sus propias decisiones.

— Cuesta procesarlo, lo sé… — añadió Tom en un tono más bajo, rozando su piercing del labio con la lengua, me hizo soltar un leve suspiro.

— Cambiando de tema… ¿ya te he dicho lo guapo que te ves hoy? — susurré estirando la mano para acariciar su mandíbula. Tom se sonrojó riendo por lo bajo mientras metía más granizado a su boca.

— Uhm, no… ¿crees que me veo guapo?

— Sí. — susurré relamiendo mis labios. Poco a poco iba acercándome a él para plantar un besito en su mejilla. — ¿Qué tal si vamos a la suite? en estos cuatro días solo hemos follado una vez.

— Ay. — Tom se puso de pie de inmediato y yo también. En eso aprovechó para cargarme entre sus brazos y besar rápidamente mi boca. — ¿Qué clase de esposo soy?

— Uno muy malo. — murmuré sin dejar de verlo mientras camina conmigo en brazos hacia la suite. Por suerte no estábamos tan lejos. No quería que se canse antes de llegar a lo bueno.

— Eso es un pecado imperdonable. Cuatro días de luna de miel y solo una vez… joder. No te estoy atendiendo bien. — finalmente llegamos a la puerta de nuestra suite. Sacó la tarjeta magnética del bolsillo como pudo, la deslizó por el lector y en cuanto sonó el clic, nos metimos a la habitación empujando la puerta con el pie para cerrarla de un solo golpe.

Mi cuerpo de inmediato fue recostado en la cama y no pierde oportunidad para besarme devorándome los labios en un beso húmedo, profundo y jodidamente desesperado. Gemí directo contra su boca, abriéndome a él sin dudarlo. Nuestras lenguas se buscaron al instante en un ritmo salvaje y caliente. Tom metió su mano entre mis cabellos, tirando sutilmente de las raíces para inclinar mi cabeza hacia él y así profundizar el beso todavía más.

Joder, se sentía tan malditamente bien.

Mientras me desarmaba por completo con la boca, obligándome a clavar mis uñas en sus hombros anchos, sentí cómo la misma mano abandonaba mi cabello para bajar en un recorrido lento y pesado por mi cuello, descendió por mi pecho caluroso y cruzó mi abdomen, erizándome la piel. Su respiración se volvió acelerada justo cuando la palma de su mano empezó a meterse en mi entrepierna.

Un espasmo me recorrió el cuerpo entero cuando sus dedos largos y calientes tocaron el centro de mi intimidad a través de la ropa interior.

— Ah… Tom… — un jadeo se me escapó de la garganta en cuanto separó su boca de la mía.

Tom presionó firmemente, tanteando mi sexo con un movimiento lento y experto. Su piercing rozó mi labio inferior mientras me miraba disfrutando de cada pequeña reacción y de la forma en que mis ojos se ponían en blanco por su tacto.

Pero no podía esperar más.

— Fóllame. — supliqué.

Sin romper el contacto visual, Tom tiró con brusquedad de mis pantalones hacia abajo junto con la ropa interior, deshaciéndose de la prenda en un movimiento rápido que me dejó completamente expuesto ante él. Las manos grandes y ásperas de Tom atraparon mis muslos abriéndome las piernas con una firmeza que no admitía réplicas.

Se acomodó entre mis piernas mientras sus dedos buscaban desesperadamente el preservativo y me niego totalmente.

Estaba tan apurado.

— De una vez… si uso un anticonceptivo, amor.

Y no es como si fuera la primera vez que me follaba sin un condón.

Entonces metió dos dedos a su boca para lubricar y llevarlos hacia el interior de mi trasero de golpe.

— Quiero tu polla, Tom… — rogué enterrando las uñas en las sábanas. — Por favor.

Cuando me siento tan caliente los juegos previos me desesperan.

— Tranquilo, te lo daré. — jadeó contra mi oído, y su respiración errática me encendió todavía más. Retiró los dedos dejándome con una punzada que me hizo protestar con un gemido frustrado. Pero el reclamo me duró poco. Escuché el sonido de su cinturón al abrirse y cómo dejaba caer sus propios pantalones al suelo.

Tom se posicionó de nuevo, guiando su dureza directamente contra mi entrada. Sentir su calor rozando mi centro me hizo tensar todos los músculos del cuerpo.

— ¡Oh, por Dios! — chillé con los ojos cerrados cuando la enterró toda en mí. Me hizo arquear la espalda de forma violenta mientras mis dedos se aferraban más a las sábanas.

— Joder, Billy. — gruñó Tom sobre mi boca con la voz áspera y rota. Se quedó completamente estático un par de segundos, latiendo en mi interior, dándome tiempo para procesar el tamaño y el calor abrasador de esa polla. — Estás… mierda. Me aprietas tan bien, mi amor. Me encanta tu culo.

Tragué saliva con dificultad.

— Muévete… Tom, muévete ya. — exigí en un susurro dándole un leve apretón con las piernas.

Tom no se hizo del rogar. Soltó un bufido ronco y comenzó a arremeter, retirándose casi por completo para volver a hundirse. Con cada embestida, mi cuerpo se deslizaba hacia arriba en el colchón, obligándome a flexionar las piernas a los lados de su cintura para anclarme a él. El sonido húmedo de nuestros cuerpos chocando empezó a llenar la habitación, mezclándose con mis jadeos descontrolados y los gruñidos sordos que él soltaba cerca de mi oído.

— Que bien se siente aquí, carajo. — comenzó a verbalizar Tom entre dientes, acelerando el paso, perdiendo por completo la parsimonia mientras me desarma por dentro. — Me pone malo tenerte así… todo para mí, sin ropa, sin que nadie nos interrumpa.

— Ah… ¡Tom, más duro! — chillé perdiendo la noción de todo lo que no fuera su cuerpo golpeando contra mi centro, estimulándome y logrando que viera estrellas. Sus trenzas me golpeaban suavemente el rostro y los hombros con cada movimiento.

El beso que me dió a continuación terminó de emborrachar mis sentidos.

Tom subió una de sus manos a mi pecho atrapando un pezón entre sus dedos para darle un tirón sutil que me hizo soltar un gemido agudo, rematando con una embestida tan profunda que me hizo perder el hilo de los pensamientos.

Estaba completamente a su merced, destrozado de placer bajo su peso pero sintiéndome más seguro que nunca en sus brazos.

&

El aire acondicionado de la suite zumbaba suavemente manteniendo la habitación a una temperatura perfecta mientras el calor de nuestros cuerpos desnudos era lo único que nos resguardaba del resto del mundo.
En la pantalla grande frente a la cama se reproducía Scream 7 haciendo que sea más íntimo.

Tenía la mejilla apoyada directamente sobre el centro de su pecho, subiendo y bajando al ritmo pausado de sus latidos. El brazo pesado de Tom me rodeaba los hombros manteniéndome atrapado contra su costado con flojera. Sus dedos jugueteaban de manera distraída con mechones de mi cabello enredando y soltando en un vaivén que me estaba dando una pereza deliciosa.

— Ghostface ya no asusta a nadie, ¿sabes? Scary Movie se llevó todo.

— Yo ni siquiera sabía que existía Scream, pensé que la original siempre fue Scary Movie.

Tom se rió.

Ambos observamos cuando el asesino levantaba el cuchillo en una toma dramática, pero la verdad es que me importaba una mierda la película. Estiré la mano sobre su abdomen, delineando la línea de sus músculos con la punta del dedo índice, disfrutando de cómo su respiración se contenía sutilmente cada vez que pasaba por su ombligo.

— Hicimos bien en quedarnos aquí. — susurré cerrando los ojos. — No quiero volver a ponerme ropa en lo que queda de viaje.

— Por mí, no hay problema. Sal desnudo.

— ¡Estás loco! — solté una carcajada dándole un manotazo. — Capaz de que me arrestan los de seguridad por exhibicionismo.

Tom volvió a reír.

— A mi me daría igual, en mi otra vida fui estrella porno. — ambos nos reímos al mismo tiempo por su comentario. Me acomodé mejor entrelazando una de mis piernas entre las suyas y levanté la cabeza para verlo a los ojos.

— ¿En otra vida, cielo? ¿por qué no en esta?

— Porque soy un señor felizmente casado y mi cuerpo le pertenece a mi esposo. — sentí cómo un calorcito me subía directo a las mejillas. Tom sonrió encantado por mi reacción y colocó una mano en mi nuca para estrellar su boca con la mía, dándome un besote. Me derretí por completo ante él, abriendo mis labios para recibir su lengua mientras correspondía el beso con la misma intensidad, rodeando su cuello con mi mano.

Nos besamos largo rato, saboreándonos con lentitud, ignorando la película hasta que nos quedamos sin aire. Cuando Tom por fin me soltó, me dio un último mordisco juguetón en el labio inferior y suspiré.

— Te amo mucho, Tom. — hice un puchero que Tom vuelve a besar.

— Yo también, Billy.

Sonreí volviendo a recostar mi cabeza sobre su pecho a ojos cerrados y volví a suspirar.

Él iba a matarme de amor.

&

Los últimos días en el crucero se habían pasado demasiado rápido y finalmente tomamos un vuelo rumbo a Alemania. Tom se había enojado un poco conmigo porque quería explorar un poco más las tierras ajenas pero yo ya no soportaba estar un segundo más lejos de mi bebé.

Incluso le propuse que se quede solo y luego vuelva a Alemania pero la propuesta no le hizo ni puta gracia.

En fin.

Cuando llegamos al aeropuerto de Leipzig el frío nos caló los huesos en el instante en que cruzamos las puertas automáticas. A mi lado, Tom caminaba a paso firme arrastrando las maletas, con la mandíbula tensa.

Decidí no avisarle nada a Billem sobre la hora que llegaría porque quería que fuera una sorpresa.

— Cielo, ¿qué te parece si después de ver a Bi vamos a comprarle algunas cositas al bebé de Tasha?

— No, amor. Si quieres ve tú y yo te espero en casa. — detuve mi paso en seco mirándolo con una sonrisa divertida porque eran las mismas palabras que yo le había dicho horas atrás.

Tom continuó avanzando sin mirarme hasta detener un taxi y colocar las maletas en la cajuela.
Abrió la puerta y me hace una seña de que me apresure en subirme pero me hago el loco.

— Bill, de una vez. — lo escucho decir mientras miro mis uñas con desinterés. — Estoy cansado, quiero llegar a acostarme ¡y tengo frío!

— Cuando dejes de estar así y te disculpes por enojarte conmigo.

El rostro de mi esposo se volvió rojo de la rabia ya que el conductor nos miraba de reojo con curiosidad pero no me importaba.

— ¿Es en serio, Bill?

No respondí.

— Estamos a mitad de la calle congelándonos las pelotas, ¿y me vas a armar un berrinche?

— No es un berrinche. — respondí con la voz más dulce y cínica que logré demostrar, apartando por fin la mirada de mis uñas perfectas para clavar mis ojos en los suyos. — No quiero llegar a casa con un esposo molesto y gruñón… ¡no eres Shrek!

Tom exhaló pasándose una mano por la cara. Sabía perfectamente que tenía las de perder. Sabía que si yo me plantaba en mi posición de esposo ofendido, era capaz de quedarme a vivir en la banqueta del aeropuerto antes de ceder.

Dio dos pasos lentos hacia mí y estiró la mano. Observo con duda pero acepto tomarla.

— Joder… está bien, lo siento. ¿Me perdonas?

— Chi. — sonreí dejándome llevar hacia el interior del taxi. El conductor suspiró de alivio cuando nos tuvo a los dos en el interior y lo pone a andar hacia la dirección que le dió Tom.

Había olvidado mencionar que luego de la boda de Tasha decidimos quedarnos en Alemania porque Tom no se acostumbró a los pagos tan pocos que daban por las largas horas de trabajo. En cambio Billem no se acostumbró porque extrañaba ver a sus amigos y a las perras de Fanny y Heidi.

También tenía MUCHO que ver la hija de Marc.

Bueno, entonces finalmente llego a casa. Tom le paga al conductor con dinero extra por la espera y baja las maletas.

Yo me apresuro en buscar las llaves para abrir la puerta y me llevé una terrible sorpresa.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a dejar un comentario 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!