HIM: My soulmate 5

Fic omegaverse de TollWriter

Capítulo 5

La vegetación era exuberante: árboles, hierba, arena, palos secos y hojas tiradas por doquier. Un sinfín de animales habitaba el lugar, y lo más desesperante era el calor sofocante. Bill venía con la ventanilla del auto baja, permitiendo que entrara un poco de fresco, aunque eso no parecía aliviar al pelinegro, que iba sudoroso e irritado.

—No tienen aire acondicionado? —se quejó por quinta vez.

—¿Ya dijimos que aquí no es como la ciudad? —ironizó Georg, quien iba en el asiento delantero. Colocó su mano en la barbilla para simular que pensaba—. Oh, sí, ya lo había dicho. De hecho, lo dije tres veces.

—¿Qué haremos aquí sin televisión ni ventilación? —se lamentó Tom.

—Y sin internet —añadió Bill, buscando señal en su teléfono.

—Les dije que ustedes vinieron a reencontrarse el uno al otro. Ustedes son destinados — Informó Georg.

—Ya lo sabemos, pero no estamos enamorados 

—Sí lo están —Georg tomó el teléfono de Bill y lo guardó en la guantera del auto—. Solo que aún no lo descubren.

—¿No deberíamos sentirlo?

—En ocasiones, las personas tienden a hacerse las ciegas. Por más que tengas a tu verdadero amor al frente, no lo descubres hasta que estés al límite —explicó Georg.

—Sí —intervino Gustav, quien iba manejando el auto—. Eso nos pasó a nosotros.

—Ustedes… —murmuró Bill.

—Nosotros somos esposos 

—Él es un Beta — Exclamó extrañado Bill. No era muy común una relación entre Alfas y Betas. Las relaciones típicas eran entre Alfas y Omegas, o Betas y Omegas. Era imposible esa unión, pero en este caso, sin duda, era diferente.

—Nosotros somos diferentes —dijo Georg—. Después sabrán distinguirnos. Por ahora, quiero llevarlos a un salón de belleza.

—Uy, me está gustando este sitio alejado de la civilización —Bill frotó sus manos alegremente. A Tom no le hacía gracia, pero ¿qué le iba a hacer?

Llegaron al sitio y Bill miró horrorizado el lugar. No era como lo imaginaba; era una choza que casi se caía de lo vieja.

—¿Esto qué es? —preguntó saliendo del auto. 

—Aquí vive María —respondió Georg, caminando hasta llegar a lo que se suponía era la puerta. Tocó varias veces—. Es la mejor de la reserva. Ella logrará lo que quiero.

—Gracias, pero paso —murmuró Bill, intentando entrar al auto. Sin embargo, Georg lo detuvo.

—¡No me toques!—Bill riñó con su voz de mando. Pero Georg rio bajito y se cruzó de brazos.

—Eso no funciona conmigo, así que entra a la choza.

 Bill no sabía por qué se estremeció por lo pedido, pero aún así obedeció.

La linda omega llamada María dio un paso al costado para dejarlos entrar. Bill silbó, alabando la belleza de la omega, que le correspondió al halago. Pero al sentir los olores revueltos de fresas y café, la hizo asquear de repulsión. Bill sintió el rechazo y bufó, poniendo los ojos en blanco. Entró del todo a la casa (si es que se podía decir que era una casa), encontrando más mujeres allí, entre betas y omegas que reían bajito cuando vieron a Tom entrar.

—Comencemos con el rapero —dijo una Beta, colgándose del brazo de Tom y conduciéndolo por los pasillos hasta llegar a una puerta. Bill no sabía por qué se sentía anormalmente extraño, pero lo hacía. Miró todo el recorrido de su omega hasta perderse detrás de la puerta.

&

Cinco minutos…

Ocho minutos….

Diez minutos…

—Creo que están demorando —dijo para sí mismo, mientras se levantaba del sofá lleno de polvo pero muy cómodo al tacto. Los demás lo escucharon, pero ignoraron el tono que utilizó con su molestia.

—Es normal, mis chicas son un poco chismosas —María rio con picardía, pero a Bill no le hacía tanta gracia que su… su… diablos, ni podía pensar en esa expresión.

—Relájate, que tu omega está bien cuidado —María lo hizo sentar de nuevo.

—No es mi omega, al menos no por voluntad propia. Y solo lo digo porque ya me quiero ir a descansar.

—Saldrán en cualquier momento. Mejor, dime, ¿cómo conociste a tu omega?

—Pues estudiamos en la misma escuela, además de que nuestros padres trabajan juntos.

—Oh… ¿Y cómo te imprimiste en Tom?

—No lo recuerdo —Bill se encogió de hombros. Claro que lo recordaba, pero le daba vergüenza contar cómo ocurrió. Además, fue desastroso y muy cómico. Tom estaba tan asustado cuando, en plena fiesta, su aroma se esparció por el lugar, llegando a las fosas nasales de Bill, que también esparcía su aroma por todo el salón de baile. ¿Quién diría que tu destinado cumplía el mismo día que tú y la misma edad, aparte de que ambos revelaron sus lobos al mismo tiempo? Tom se encogió cuando la figura dominante de Bill se acercó para luego tomarlo de la mano y encerrarse en su habitación.

—¿Cómo no lo vas a recordar? Debió ser muy especial.

—Pues no lo fue, y no lo es.

María iba a continuar con su interrogatorio, pero las voces de las omegas y betas se escucharon. Bill se levantó de golpe cuando no vio ni sintió a su omega.

—¿Dónde está Tom? —indagó, llegando al comienzo del pasillo.

—Está un poco nervioso —respondió una de las mujeres betas.

—¿Por qué? ¿Qué le hicieron? —preguntó Bill, alarmado.

—Nada, solo está preocupado por su nueva imagen y por lo que tú vayas a pensar 

—No importa cómo se vea, quiero que salga —lo dijo tan rápido que se sorprendió de que fuera verdad. Necesitaba tenerlo cerca y sentir su olor.

—Tranquilo, Bill —Georg lo detuvo, pero Bill pasó de él, llegando a la puerta.

—¿Por qué no lo huelo? ¿Qué le hicieron? —Bill estaba comenzando a desesperarse, y sus feromonas así lo transmitían. Georg rio divertido por la acción involuntaria del Rastudo.

—¡Abre la puerta, Tom! —golpeó insistente, pero Tom no lo obedecía.

—Tranquilízate, Bill — Expresó de nuevo Georg.

—¿Pero por qué no sale?—

—La puerta está hecha de bambú. No puedes olerlo ni él escucha nada —explicó Georg, intentando apartar de nuevo al Alfa furioso.

—Debes tranquilizarte o Tom temerá de ti —añadió.

—Yo no le voy a hacer nada, Geo. Pero abre la puerta.

—De acuerdo —Geo sacó la llave y abrió con cuidado. Del otro lado, Tom intentaba también salir. La habitación estaba llena del olor del trenzudo que retrocedió cuando vio a su Alfa. Bill gruñó cuando sintió lo asustado que estaba. Empujó a Georg fuera de la habitación y se encerró con su omega.

Continúa…

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por TollWriter

Escritora del Fandom

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