Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan

Capítulo 7

Bill pensó que si Tom era bueno para comer, su amigo tenía el doble de su apetito. Cuando Tom le preguntó a Georg cómo estaba, su respuesta fue “hambriento”, así que ellos tres se dirigieron a la cocina. Georg se había comido una pierna completa de pavo y estaba en su segunda tartaleta de manzana. Él y Tom cayeron rápidamente en su comodidad usual, riendo el uno con el otro mientras hablaban de los eventos de la pasada semana y media, dejando a Bill sintiéndose un poco dejado de lado.

El pelinegro trató de ser sensato. Él sabía que Tom no estaría en Leipzig por siempre. Tenía toda una vida a la que volver y esa vida no incluía a Bill. Sin importar lo mucho que el pelinegro quisiera formar parte de ella.

Vio el tamaño de la sonrisa que decoraba el rostro de Tom, una sonrisa que Tom había mantenido desde el momento en que Georg había cabalgado por las puertas del castillo. Él amaba la sonrisa de Tom. Cada vez que pensaba que Tom no podía ser más guapo, Tom sonreía y probaba que estaba equivocado.

Por supuesto que Tom estaba feliz. Sin importar lo que pudiera sentir por Bill —porque Bill creía que sentía algo por él—, estaba feliz de poder volver a ver a su amigo y feliz de poder regresar a casa.

Pero Bill deseaba que la sonrisa de Tom no fuera tan grande.

¿Bill?

¿Hm?

El pelinegro se sentó derecho y parpadeó, dándose cuenta que los dos, Tom y Georg, lo estaban mirando. Georg había notado la forma en que Bill estaba mirando a Tom antes de darse cuenta que no estaban solos y sus ojos se entrecerraron cuando miró a Tom. Y sus cejas se alzaron, de comprensión, al llevar la atención de vuelta a Bill.

Dije que tú fuiste el que se encargó de mantener vivo a Tom —repitió.

Bueno, el doctor de mi padre tuvo un gran papel también —Bill sonrió, mirando nuevamente al rastudo—, pero supongo que ayudé.

Él hizo más que ayudar, créeme —Tom le dio un apretoncito de afecto al hombro de Bill—. Él evitó que me volviera loco de aburrimiento, mientras esperaba a que vinieras aquí, Georg.

Sé que Tom no es el mejor paciente del mundo —Georg volvió a mirar a Bill—. Confío en que no te diera muchos problemas.

No me dio ningún problema —Bill sostuvo la mirada del castaño y supo que el joven podía ver todo lo que estaba sintiendo—. Estamos felices de tenerlo.

&

Pronto, sucumbiendo a la fatiga provocada por cabalgar dos días seguidos, Georg dejó que Bill lo guiara a la habitación que sería suya hasta que él y Tom partieran al día siguiente. Bill se aseguró que las almohadas estuvieran suficientemente cómodas, le mostró al castaño dónde guardaban las mantas extras y le prometió enviar a alguien que llevaría leña extra.

Si tienes cerca una tina de baño libre, también lo apreciaría mucho —le dijo Georg—. Siento que tengo encima toda la tierra entre Coburg y aquí.

Tom sonrió de lado—. Creo haberla olido.

Georg le lanzó un puño al estómago de Tom, sin quitar los ojos de Bill.

Apreciaría si me puedes prestar a Tom también.

Los ojos de Bill cayeron en el rastudo, quien pareció sostener su mirada por un momento demasiado largo. Georg captó el leve movimiento en la mano de Tom cuando acarició la mano del pelinegro con las yemas de sus dedos.

Te prometo que no lo retendré —Georg sonrió.

Por supuesto —Bill asintió—. Tom sólo… ven a buscarme.

Georg cerró la puerta cuando Bill se fue y se volvió furioso hacia su amigo.

¿Qué pasa entre tú y ese chico, Tom? —Demandó. Levantó el puño cuando Tom intentó fingir inocencia—. Tom, te conozco desde cuando ninguno de los dos podía sostener una espada. No creas que puedes mentirme.

Georg, no es lo que… —se detuvo, sabiendo que su amigo tenía razón—. No. No es que no sea nada. Tienes razón. Bill y yo nos hemos vuelto… cercanos.

¿Cercanos? —Georg se sentó frente al fuego—. Tom, los sentimientos de Bill por ti son bastante obvios. Es un poco más que ser sólo cercanos —observó y esperó a que Tom se sentara frente a él—. ¿Me atrevo a peguntar que tan cercanos?

Tom arrugó el ceño—. Si estás preguntando si nos hemos ido a la cama juntos, Georg, la respuesta es no.

Entiendes el problema en el que te meterías si…

Pero no lo hemos hecho, así que no hay problema, ¿cierto? —Gritó Tom. Respiró profundamente para calmarse—. Nunca he hecho más que besarlo y sólo cuando hemos estado solos.

Los ojos de Georg casi se salieron de sus órbitas—. ¡Él es el hijo de Lord Kaulitz, Tom!

¡No tienes que recordarme quien es él! —Tom miró intensamente a su amigo. Miró el fuego con un imperceptible movimiento de cabeza—. Ahora ya no importa, ¿verdad? —preguntó silenciosamente—. Lo que podamos sentir el uno por el otro… porque ambos sabemos que me voy mañana.

Georg alzó una ceja ante la innegable tristeza en los ojos de su amigo—. ¿Qué sientes por él?

Me preocupo por él, Georg —Tom sostuvo la mirada del castaño—. Mucho —su ceño se apretó al mirar en las llamas—. Es increíble lo mucho que te puedes preocupar por alguien a quien acabas de conocer.

Sabes que tienes que irte, Tom —le recordó gentilmente Georg—. Tienes que olvidarlo.

Tom apoyó la cabeza en su silla y suspiró profundamente—. En realidad no tengo opción, ¿verdad?

&

Bill estaba sentado frente al fuego en su habitación, sin poner una pizca de atención al libro en su regazo.

Tom apenas lo había mirado durante la cena, su atención estuvo enfocada más en Georg y en el otro hombre en la mesa. Cuando Bill estaba dejando el salón, animaron a Tom a quedarse a tomar una copa más de vino con ellos. Sabiendo seguramente que a un vaso le seguirían más, Bill se retiró a su habitación, preguntándose si él y Tom podrían despedirse esa tarde en el laberinto.

Tom lo había encontrado ahí después de dejar la habitación de Georg y habían pasado casi una hora, simplemente estando el uno con el otro. Tom lo había abrazado, y Bill todavía podía sentir los fuertes brazos del otro alrededor suyo. Tom había limpiado con sus pulgares, dos lágrimas que se habían escapado de los ojos café chocolate de Bill y éste todavía podía sentir la piel de Tom sobre la suya.

Un suave golpe en la puerta le hizo aguantar la amenaza de derramar más lágrimas y sintió que su corazón latió más rápido cuando vio a Tom al otro lado. Bill se hizo a un lado para dejarle entrar y Tom cerró la puerta, apoyándose en ella.

Estaba empezando a pensar que no te volvería a ver antes de mañana —admitió Bill—. Sé que algunas veces los hombres están despierto toda la noche, reduciendo la cantidad de vino de las bodegas de mi padre.

Es que es un vino muy bueno —Tom se alzó de hombros, alejándose de la puerta—. Bebí del mismo vaso por casi una hora, porque todo lo que quería hacer era levantarme e irme contigo.

Pensé que no lo habías notado —Bill hundió la cabeza—. Apenas me miraste en toda la noche.

Un buen caballero sabe lo que pasa a su alrededor todo el tiempo —Tom deslizó los brazos alrededor de la cintura de Bill—. Y últimamente tú eres en todo lo que me enfoco cuando estamos en la misma habitación.

Acarició con la nariz, el suave cabello negro de Bill, presionando sus labios en la mejilla del chico. Los brazos del pelinegro se aferraron a su cintura con fuerza y sus ojos se conectaron.

Estoy contento de que vinieras —dijo Bill.

No seré capaz de decirte adiós mañana —Tom dejó un beso en la comisura de los labios del menor—. No de la forma que quiero.

Sus labios se unieron, quedándose ahí suavemente, hasta que Bill se separó. Bajó la cabeza y Tom arrugó el ceño ante las lágrimas que ahora bajaban libremente por sus mejillas. Bill se mordió el labio dolorosamente fuerte y Tom levantó su cabeza, con un dedo en su barbilla.

Tom, estos últimos días han sido los más felices que he vivido —Bill tragó un sollozo—. Después de mañana, sé que nunca me volveré a sentir de esta forma.

Tom limpió las lágrimas del rostro de Bill con besos—. Estar contigo ha sido increíble, Bill —suavemente, acunó el rostro del menor en sus manos—. Nunca te olvidaré, ni por un momento.

Bill gimoteó cuando Tom volvió a unir sus labios, abriéndolos de inmediato, para dejar que Tom se deslizara entre sus suaves labios rosados. Los brazos del mayor se aferraron a su cintura, uniéndolos, de modo que no hubiera espacio entre ellos. Sus lenguas se enredaban y danzaban unidas suavemente, tomando turnos para ir más profundo, antes de separarse a regañadientes.

¿Harías algo por mí? —Preguntó Tom con suavidad.

Bill asintió, enredando sus dedos en una rasta—. Cualquier cosa.

Pensaré mucho en ti cuando me vaya de aquí —dijo Tom—. Quiero recordarte sonriendo. Prométeme que, incluso después de que te cases, encontrarás una forma de ser feliz. Cabalga en Artax, aun por todo Hamburgo si tienes que hacerlo, hasta que encuentres un lugar al que puedas ir y te haga sonreír otra vez, porque así es como pensaré en ti —suspiró, uniendo sus cabezas—. Lo mereces, Bill. ¿Lo harías por mí?

Lo haré —susurró el pelinegro, sus ojos se cerraron cuando Tom dejó un beso en su frente—. Por ti.

Nunca te olvidaré, Bill.

Bill dejó salir un sollozo suave y lleno de lamento, aferrándose más fuerte a Tom. Enterró la cara en el cuello del mayor y los dedos de éste se deslizaron por su suave cabello, mientras se abrazaban.

Te extrañaré —dijeron al mismo tiempo.

Sabiendo que debía hacerlo, Bill dejó ir a Tom. Sus bocas se unieron una vez más, luego dos veces más. Tom caminó hacia atrás, a la puerta, sus ojos nunca dejaron a Bill. Los ojos del pelinegro estaban muy abiertos, brillantes y su estómago se anudó mientras Tom se alejaba más y más de él. Se mordió el labio, sus manos se empuñaron nerviosamente frente a él. Tenía la respiración entrecortada y su corazón latía fuerte cuando Tom giró para irse. Cerró los ojos apretados cuando la mano de Tom se aferró a la manija de la puerta.

Tom, espera.

& Continuará &

Ay, Dios mío, ¿no les pasa que se quedan con un nudo en la garganta con una despedida tan triste como esta? ¿Qué le dirá Bill a Tom? ¿Por qué lo retiene? ¿Será posible que se separen así como así? Pues lo sabremos en los siguientes capítulos. Muchas gracias por venir a leer y no olviden dejar su amor a elvisfan.

por Mizuky

Traductora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!