Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan

Capítulo 6

Tom levantó la espada sobre su cabeza con un agarre firme, su mandíbula se apretó cuando la fuerza tras el golpe de su oponente casi le obliga a dar un paso atrás. Con un gruñido profundo, bajó los brazos, desarmando efectivamente al hombre joven frente a él. El otro hombre miró su espada, que ahora yacía en el piso, y miró de vuelta a Tom, sorprendido.

Eso estuvo mejor —dijo Tom, animándolo con un movimiento de cabeza—. Casi me tuviste esta vez.

Achinando los ojos, Tom miró a su derecha, arrojando su espada sobre el hombro. Giró, atrapando su espada con la otra mano y apuntó con la mortal punta, a la garganta de un chico que no podía ser mayor que Bill.

Tú, por otra parte —sonrió de lado—, te oí venir desde lejos.

Hubo ruido de aplausos del grupo que se había reunido y Tom giró ante el sonido de su nombre. Vio a Bill de pie junto a la reja que rodeaba el campo de prácticas e intentó controlar el tamaño de su sonrisa. Hundiendo la punta de su espada en el blando piso bajo sus pies, se dirigió hasta el pelinegro.

Finalmente despertaste —lo molestó—. Fui a tu habitación casi una hora atrás y tuve que esperar para asegurarme que seguías respirando antes de sentirme cómodo y dejarte.

¿Y qué? Duermo como una roca —Bill rodó los ojos—. Ahora estoy despierto. ¿Quieres ir…?

No ahora, Bill —ya distraído, Tom sonrió al grupo de chicos detrás de él—. Los nuevos reclutas de tu padre necesitan entrenamiento con creces.

Oh —la sonrisa de Bill se desvaneció—. Es que pensé que podríamos cabalgar por los bosques otra vez.

Más tarde, lo prometo —Tom ya estaba girando para alejarse, tomando su espada otra vez—. Iré y te encontraré.

Por tanto Bill cabalgó hasta el bosque solo, con el ceño fruncido todo el día. Se sentó bajo un alto roble y, furioso, arrancó ramitas de césped del suelo. Recogió una vara larga y la arrojó tan lejos como pudo.

Sabía que Tom se iría pronto, sabía que tenía que acostumbrarse a que él no estuviera cerca, pero nunca pensó que tendría que empezar mientras Tom aún estuviera ahí.

Fue casi cerca de una hora más tarde que Bill escuchó un leve sonido acercándose por su izquierda y alzó la vista para ver a Tom, bajando de un salto del lomo de Cadoc. Se levantó, una pequeña sonrisa lo traicionó, antes de recordar que quería estar enojado. Permaneció impasible mientras Tom se le acercaba, con una pequeña sonrisa coqueta en su rostro mayor.

Me siento halagado —la voz de Bill tenía la dosis correcta de altanería—. Decidiste alejarte de tus nuevos amigos y…

Gimoteó cuando sus labios se unieron y su intento de estar cabreado desapareció cuando la mano de Tom acarició con cariño su mejilla. La otra mano del mayor, se presionó en la espalda de Bill, sosteniéndolo con firmeza, mientras su lengua se deslizaba con suavidad entre los suaves y dóciles labios del chico. Ansioso, Bill se abrió para él, sus manos se deslizaron al cuello de Tom, mientras sus lenguas se encontraban la una a la otra. Se acariciaron el uno al otro, lenta, pero profundamente y Bill trató de seguirlo, cuando Tom se separó. El mayor soltó una risita, mientras sostenía a Bill en sus brazos.

¿Me puedes perdonar? —Preguntó.

La boca del pelinegro se curvó en una sonrisa—. Podrías persuadirme.

Lo siento —Tom soltó a Bill, pero sostuvo sus manos—. Estabas dormido y… no estoy acostumbrado a no hacer nada. Vi a algunos de los hombres practicando y ellos me invitaron a unirme. Para cuando me encontraste…

Estas completamente absorto —Bill terminó por él—. Nunca vi a alguien tan concentrado.

Tom alzó una ceja, curioso—. ¿Cuánto tiempo estuviste observándome?

Los ojos de Bill se abrieron mucho y bajó la cabeza—. Un rato.

Tom vio el sonrojo en las mejillas de Bill y sonrió—. Te gustó lo que viste, ¿cierto? —murmuró, acarició con su nariz el cabello de Bill y besó su mejilla—. ¿Ver a tu valiente y apuesto caballero, blandiendo su poderosa espada?

Tom hundió la cabeza, capturando los labios llenos del joven, Bill soltó una risita en el beso. Juguetonamente, alejó a Tom cuando quiso ir más lejos.

Veo que la modestia no es una de tus más prominentes cualidades.

La boca de Tom se abrió—. ¿Entonces no me encuentras valiente? —Pretendió estar ofendido—. ¿O apuesto?

Bueno, tu valentía ciertamente ya ha sido probada —admitió Bill—. Pero he visto a otros hombres mucho más…

La mentira de Bill fue interrumpida con la presión de demandantes labios en su cálida y dispuesta boca. Las manos de Tom sujetaron las caderas de Bill y lo presionó contra un árbol mientras entraba, barriendo cada pulgada de la boca del chico y ganándose otro gemido del joven. Bill se aferró a él, con una mano cogiendo el hombro de Tom y la otra deslizándose por las largas y gruesas rastas, mientras sentía que su corazón latía como queriendo salir de su pecho. Su boca se mantuvo abierta cuando Tom encontró tentador su lóbulo, la marcada curva de su mandíbula y la suave palidez de su cuello. El vientre de Bill se arremolinó y cosquilleó, cuando sintió la punta de su lengua deslizarse por su cuello y se aferró más fuerte a Tom, sabiendo que era lo único que lo mantenía en pie.

Respiró profundamente cuando una tibia palma se deslizó bajo el dobladillo de su camisa. Dientes gentiles apretaron la clavícula de Bill mientras la mano se deslizaba por su costado desnudo y el nombre de Tom cruzó sus labios en un gemido.

¡Tom! ¡Oh, Tom!

Bill jadeó en el cuello del rastudo, con los ojos muy abiertos, por todo lo que nunca antes había sentido. Una mano se deslizó para acunar una de sus nalgas, apretando con cariño y dejó salir un grito estrangulado al sentirse a sí mismo respondiendo. Sus ojos se cerraron apretados y gimoteó cuando sintió el latido furioso del corazón de Tom bajo su mano.

¡Tom! ¡Tom, detente! —Empujó contra el pecho del rastudo—. ¡Detente!

Tom se alejó instantáneamente. Se quedaron mirando el uno al otro, con el pecho subiendo y bajando. Tom vio el comienzo de lágrimas en los ojos de Bill y su estómago se apretó violentamente al darse cuenta lo que había hecho, lo que estuvo a punto de hacer. Retrocedió lentamente, de inmediato odiándose a sí mismo, mientras observaba como Bill se deslizaba hacia abajo, sobre sus rodillas y se sujetaba la cabeza.

Tom se quedó lejos de él, abriendo y cerrando los puños a sus costados. Merecía ser castigado, quería castigarse a sí mismo por dejar que esto pasara. Bill se había aferrado a él, lo había besado, lindos ruidos salieron de sus labios y Tom había respondido, apenas siendo capaz de controlarse a sí mismo.

Pero Bill no era suyo. Tom no tenía derecho de reclamarlo como suyo, sin importar lo grande que fuera la tentación. En silencio, Tom se maldijo a sí mismo, respirando pesadamente, y con un fuerte y torturado gruñido, estampó su puño contra un árbol.

Oyendo el grito de Tom, Bill se sorprendió de encontrarse de pronto solo. Se limpió los ojos con el dorso de la mano, respiró profundamente y con suavidad llamó el nombre de Tom. Como no hubo respuesta, volvió a llamar. Escuchó a Tom antes de verlo, desde algún lugar a sus espaldas. Las botas del rastudo aparecieron frente a él y luego, Tom estaba arrodillado frente a él. No podía mirar a Bill y cuando lo hizo, el pelinegro arrugó el ceño, sorprendido de ver al mayor, de pronto tan tentativo, tan inseguro de sí mismo.

Bill, lo siento tanto —Tom se movió para poner un mechón de cabello de Bill, detrás de su oreja, pero alejó su mano—. Yo nunca debí… —se detuvo y negó con la cabeza—. No tengo derecho a tocarte de esa forma. Yo, me aproveché por completo de ti. Sé que debes odiarme ahora y lo merezco absolutamente. Me iré hoy, tan pronto como regresemos al…

Con un grito angustiado, Bill se lanzó a Tom. Lo envolvió con sus brazos, enterrando la cara llorosa en su cuello.

No quiero que te vayas —su voz era suave y triste—. Sé que tienes que hacerlo, pero no lo hagas por esto —levantó la cabeza y presionó sus labios contra los del mayor—. Nunca podría odiarte —susurró.

Pero… —Tom arrugó el ceño—. Tú me alejaste. Yo pensé…

Porque yo nunca… —Bill se sentó contra el árbol, sin estar seguro de mirar a Tom a los ojos—. Nunca antes había sentido… algo así —miró a Tom y luego a sus manos, apretándolas nerviosamente en su regazo—. Me gustó… cuando me besaste y… cuando me tocaste.

Sintió sus mejillas calentarse y se atrevió a mirar a Tom a través de sus espesas pestañas. Los labios del mayor comenzaron a curvarse en una sonrisa cuando Bill bajó la mirada de vuelta a sus manos.

Me sorprendiste, eso es todo —dijo con timidez—. Me sorprendí… por lo mucho que me gustó.

Tom ladeó la cabeza con una sonrisa coqueta y cuando sus ojos se encontraron, no pudo ocultar su sonrisa. Bill bufó y se estiró para patear el tobillo del mayor.

¡No me mires así! —Gritó—. Me da vergüenza. —Bajó la cabeza y cerró los ojos muy apretados—. Se sintió muy bien.

Claro que sí —Tom asintió, estando de acuerdo. Levantó la cabeza de Bill, con un dedo bajo su barbilla—. Pero aun así no debí haberlo hecho —suspiró—. Me disculpo si te hice sentir incómodo, Bill. No fue esa mi intención.

Bill asintió y le dio sus manos a Tom cuando se levantó y lo ayudó. El mayor tiró de él para ponerlo de pie y lo abrazó, juntando sus frentes.

Deberíamos regresar.

El pelinegro suspiró—. Lo sé.

Cuando Tom intentó alejarse, Bill lo apretó más. Sus manos estaban alrededor del cuello del rastudo y unió sus labios.

¿Sólo un minuto más? —Escondió su rostro en el cuello de Tom cuando éste lo abrazó apretado—. Todavía no estoy listo para dejarte ir.

&

Cabalgaron lentamente de regreso. Ninguno de los dos quería vocalizar sus miedos, pero ambos sabían que no les quedaba mucho tiempo para estar juntos. Por suerte, los establos estaban vacíos cuando llegaron y, tan pronto los pies de Bill tocaron el suelo, se encontró en los brazos de Tom, sus bocas se unieron, y el mayor se deslizó dentro de la calidad cavidad que le daba la bienvenida.

Tom sostuvo la mano de Bill tanto como pudo y lo dejó ir, sólo cuando dejaron la sombra del establo. Tom mantuvo la cabeza gacha y Bill pudo saber que algo pesado llenaba su mente. Se detuvo de pronto y el pelinegro giró con sus ojos café muy abiertos para verlo.

Bill, yo…

Alguien gritó en la distancia y ambos giraron para ver a un hombre galopando en el campo. Bill se congeló cuando se dio cuenta que la túnica del extraño llevaba, en el frente, el mismo león rojo que Tom vestía cuando lo encontraron. Se quitó el casco y Tom sonrió y se puso a correr, gritando el nombre de su mejor amigo.

& Continuará &

Notas de elvisfan: Los comentarios son como dinero inesperado.

MizukyChan: Estoy de acuerdo con elvisfan, el dinero siempre es bienvenido y me hace sonreír jajajaja, así que sus comentarios serán maravillosos. Pero ya pasando al fic, OMG, ya llegó Geo y viene a buscar a Tom. ¿Qué pasará con ellos? Tom se tiene que ir, Bill se tiene que casar, pero todavía quedan bastantes capítulos para la historia. Algunas dicen que habrá una guerra y Bushido morirá, otros plantean que Tom y Bill deberían ser amantes, pero eso implica que Bill tendrá que ser de Bushido. ¿Qué es lo que pasará realmente? Pues los invito a seguir leyendo, porque esto se pone cada vez mejor. Gracias por venir y no olviden dejar su amor a la autora elvisfan.

por Mizuky

Traductora del fandom

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