Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan

Capítulo 5

Natalie se lanzó a los brazos de su hermano y lo aferró tan fuerte que Bill pensó que no lo soltaría. Sintió las lágrimas de Natalie humedecer su hombro, mientras la apretaba en su abrazo.

A ti te voy a extrañar más que a nadie —Natalie esnifó y se limpió las lágrimas cuando finalmente, soltó a su hermano—. Tienes que escribirme, Bill. Todo el tiempo. Y visitarme, cuanto te sea posible.

Bill rió, pese a la tristeza del momento—. Son casi dos días de viaje, Natalie.

Será menos de un día —le recordó Natalie—, una vez que estés en Hamburgo.

Sus ojos viajaron al otro lado del salón, donde Anis estaba de pie hablando con Jorg y Simone. Natalie intentó sonreír a su hermano.

Eso es algo bueno de tu matrimonio —le dijo ella.

Bill encontró la mirada de su prometido e hizo una mueca ante la expresión de oscura lujuria en los ojos del otro hombre.

Lo único bueno.

Anis cruzó el salón hasta ellos y Bill tuvo que recordarse no huir cuando el otro buscó su mano.

Será el día de nuestra boda cuando nos volvamos a ver —Anis sonrió de lado al besar el dorso de la mano del pelinegro—. Apenas puedo esperar tenerte a mi lado —sostuvo más fuerte la mano de Bill y llevó sus labios al oído del chico—. Y debajo mío.

Estaré contando los días, mi Lord —Bill habló con felicidad y lo suficientemente fuerte como para que todos los que estuvieran cerca lo escucharan—. Y esperando que pasen lo más rápido posible.

Anis soltó una risita al llevar la mano de Bill una vez más a sus labios.

Mientes muy bien, pequeñito.

Le dio un guiño a Bill, mientras dejaba caer su mano y se alejó cabalgando del castillo.

&

Bill entró en la habitación de Tom, sin pensar en tocar y se detuvo abruptamente, al ver que no estaba solo. El doctor sonreía ampliamente, mientras doblaba, movía y giraba el brazo de Tom en toda forma imaginable.

La herida ha sanado muy bien —comentó—. ¿Y ya no queda dolor?

Para nada —le aseguró Tom.

Bueno, no debería estar sorprendido —el hombre canoso soltó el brazo de Tom—. Eres joven y estás en forma. No deberían quedar efectos secundarios.

Tom no estaba escuchando. Sus ojos estaban en Bill desde el momento en que entró en la habitación y arrugó el ceño por el dolor en los ojos del joven.

Imagino que estás ansioso por volver a casa.

¿Hmm? —Tom observó como Bill cruzaba hasta la ventana, antes de corresponder la sonrisa del amable hombre—. Oh, sí —respondió—. Mucho.

El corazón de Bill cayó y cerró los ojos apretadamente. Tom apenas se dio cuenta de la despedida del doctor y lentamente se aproximó al joven. Tan pronto como la puerta se cerró con un clic, Bill dejó salir un sollozo y corrió a los brazos de Tom. El rastudo se tambaleó hacia atrás, sus brazos se aferraron a Bill con firmeza, mientras el pelinegro lloraba en su cuello. Tom no dijo nada. Pasó una mano por el largo y suave cabello azabache de Bill y esperó, se quedaron abrazados, hasta que las lágrimas de Bill se detuvieron.

Natalie se ha ido —la voz de Bill fue apenas un susurro. Se separó levemente, pero se negó a ver a Tom a los ojos—. Era la única persona en mi familia que parecía preocuparse por mi y tuvo que irse.

Con un dedo puesto bajo la barbilla de Bill, Tom levantó la cabeza del chico. Los ojos del pelinegro estaban muy abiertos y rojos, sus lágrimas habían comenzado a secarse en sus mejillas. Tom las limpió, cosa que logró que brotaran nuevamente.

Y ahora tú… —Bill se mordió el labio dolorosamente—. Ahora tú también tienes que dejarme.

Estoy aquí ahora, Bill —Tom limpió las lágrimas de Bill con su pulgar otra vez y acunó su rostro con las manos—. No me iré hoy y probablemente tampoco mañana.

¡Pero mi padre ya mandó sus mensajeros! —Bill lloró—. Probablemente ya están a mitad de camino de Coburg y enviarán a alguien para alejarte de mi.

Sin saber qué más hacer, Tom abrazó a Bill una vez más. Su corazón dolía con cada sonido de dolor que emitía el chico. Cerró los ojos y acarició el cabello de Bill con su nariz, soltando un suave suspiro.

¿Podemos ir a alguna parte? —Bill respiró profundamente y se limpió los ojos—. ¿Por favor?

Tom asintió—. ¿Donde te gustaría…?

Donde sea.

&

Tom bajó del lomo de Cadoc y luego fue a ayudar a Bill. El pelinegro cayó en los brazos de Tom y se acurrucó en su cálido y apretado abrazo.

¿Te sientes mejor ahora?

Bill asintió. Se separó sólo levemente y Tom pudo ver que la sonrisa de Bill no llegó a sus ojos. Tomó la mano del pelinegro y la sostuvo hasta que llegaron a la entrada de la caverna de Bill. Tom se sentó contra la pared de piedra y Bill se acurrucó bajo su brazo. Tom lo sostuvo cerca, respirando la esencia de su brillante cabello.

Esto no es sólo sobre mi y Natalie, ¿verdad?

Bill negó contra el hombro de Tom—. Sé que no estaba menos comprometido antes de que mi padre hiciera el anuncio formal, pero ahora… —se detuvo, tomando la mano libre de Tom y enlazando sus dedos—. Padre ni siquiera me preguntó si quería casarme con Anis. Fui sólo parte de un… arreglo de tierras con Lord Kastner —miró a Tom con los ojos muy abiertos—. ¿Puedes imaginar algo menos romántico?

Sin esperar una respuesta, Bill apoyó la cabeza en el hombro de Tom.

Un hombre de treinta y dos años comprometido con un joven de diecisiete, sólo para que mi padre pueda tener un par de acres más de tierra —suspiró, enfocándose un momento en los dedos de Tom que peinaban su cabello—. Ni siquiera sé por qué Anis me desea —dijo en voz baja—. Por lo que he oído, casi todas las mujeres de su castillo han sido sus amantes en algún momento y ya tiene hijos con cuatro de ellas —cerró los ojos y presionó el oído contra el pecho de Tom, escuchando sus latidos—. ¿Es de verdad tan extraño desear un esposo que sólo quiera estar conmigo? Toda mi vida ha sido planeada por mi, Tom, y no puedo hacer nada para cambiarlo.

Tom escuchó como la voz de Bill se quebraba y lo abrazó más fuerte, deseando con cada fibra de su ser que hubiera una forma de cambiar el destino de Bill.

¿Tom? —Los brillantes ojos de Bill encontraron los del rastudo—. ¿Me besarías de nuevo?

Tom bajó la cabeza—. Probablemente no debería —contuvo una sonrisa al ver la decepción en los ojos de Bill—. Tu familia ha sido lo suficientemente buena para acogerme —explicó—. ¿Y cómo les pago yo? ¿Aprovechándome de su hijo?

Bill suspiró mientras sus frentes se unían.

Pero entonces… te miro —las yemas de los dedos de Tom acariciaron la mejilla de Bill—, y no puedo evitarlo.

Bill sonrió y, ansioso, presionó sus labios contra los de Tom. Los labios de Bill eran suaves, dóciles, y Tom usó su pulgar para abrir su boca. Apenas tocó la lengua de Bill con la suya y el pelinegro se separó jadeando. Tom sonrió coqueto, su pulgar se movió por el húmedo labio inferior del chico.

¿Nunca habías hecho eso antes? —Preguntó.

Bill negó con la cabeza, mirando sin vergüenza la boca de Tom—. No. Quiero decir… —bajó la mirada con un pequeño sonrojo—. Besé a un chico una vez —respondió—. De hecho, fueron dos veces. Pero él nunca…

Bill se derritió en los brazos de Tom, cuando éste retomó su beso, sintiendo la lengua del rastudo tentando su labio inferior. Sus dedos se curvaron alrededor del borde de la camisa de Tom y cerró los ojos, mientras decidía si se aventuraba más en la boca de Tom. Se presionaron suavemente y Bill gimió cuando Tom lo acarició debajo de la lengua. Bill se movió sobre sus rodillas, su respiración se aceleró, mientras se hundía más allá en las profundidades de la boca de Tom.

Sonidos de sus respiraciones entrecortadas, llenaron la pequeña caverna, hasta que, a regañadientes, Tom rompió el beso, para que pudieran obtener el preciado oxígeno. Bill intentó perseguirlo, dejando pequeños besos en la mejilla y mandíbula del rastudo.

Bill.

¿Hmm?

Bill estaba dejando una línea de pequeños besos húmedos por el cuello de Tom y soltó un quejido cuando Tom, gentilmente lo alejó. Bill jadeaba, sus ojos y su mente se enfocaron poco a poco. Le sonrió a Tom y luego se dio cuenta lo cerca que estaban. Miró hacia abajo y notó que, de algún modo, estaba sobre el regazo de Tom a horcajadas y había un pequeño bulto en el frente de los pantalones de cuero de Tom. Bill se movió incómodo, no se atrevía a mirar al rastudo a los ojos. Intentó quitarse del regazo del mayor, pero Tom lo detuvo. Pasó los brazos por la cintura de Bill y maniobró para ponerse sobre sus rodillas. Los ojos de Bill se abrieron grandemente cuando Tom lo recostó sobre la superficie de tierra. Tom se recostó junto a él, apoyado en un brazo y bajó la otra mano para dejarla en la cintura del pelinegro. Sus ojos recorrieron el rostro de Bill, memorizando cada línea y cada curva.

¿Qué estás pensando? —Susurró Bill.

Tom suspiró—. Hay una parte de mi que desea nunca haberte conocido —acarició el rostro del chico cuando le vio fruncir el ceño—. Bill, estoy feliz de haberte conocido —dijo con sinceridad—. Pero… —rodó sobre su espalda con un gruñido ronco—. Esto es tan inútil, Bill —giró la cabeza y le acarició la mejilla con un dedo—. Me gustas y me preocupo por ti…

Bill se acercó más, su cabeza reclamaba su lugar previo sobre el pecho de Tom. Su brazo rodeó la cintura del rastudo mientras enredaba sus piernas.

Pero nunca podrá ser más que esto —Bill respondió con tristeza.

Pronto me tendré que ir.

Y yo me casaré.

Y odio que nunca más te pueda ver.

Se quedaron recostados en silencio, la cabeza de Bill subía y bajaba con la respiración de Tom y él mismo comenzó a sentirse adormilado, arrullado por el suave ritmo del corazón del mayor. Su voz era suave y somnolienta.

Pero ahora estamos juntos.

Ahora estamos juntos —el brazo de Tom sujetó más firme a Bill, mientras sus ojos se cerraban—. Y será muy difícil para mi decirte adiós.

&

El sonido de un rayo lejano hizo que los ojos de Tom se abrieran de golpe. Estaba cara a cara con Bill, quien dormía en su brazo. Tom pasó los dedos por sus cejas, inclinándose para dejar un beso en su frente. Miró de Bill a la entrada de la caverna y vio que había empezado a llover. Pasó suavemente su palma por el costado del pelinegro y dejó un beso en su oído, susurrando su nombre, hasta que el menor comenzó a estirarse.

Despierta, Bill.

El pelinegro se quejó—. Me gusta aquí.

Se acurrucó más cerca, buscando con su nariz la calidez de la garganta de Tom. Cariñosamente, el mayor movió su brazo y rodó sobre su espalda con un gemido. Abrió los ojos y sus labios se curvaron al ver al hombre recostado a su lado. Luego, su cerebro se dio cuenta de lo oscura que estaba la caverna. Miró hacia afuera y se sentó de golpe cuando se dio cuenta que debieron quedarse dormidos por horas.

Tenemos que regresar, Tom.

Probablemente te están buscando.

Caminaron rápidamente de vuelta hacia la rivera y la lluvia comenzó a caer más fuerte cuando llegaron a Cadoc. Bill se estiró para alcanzar la montura y Tom lo detuvo, envolviéndolo en sus brazos. Bill ni siquiera tuvo tiempo de preguntar cuando Tom ladeó la cabeza para besarlo. Instantáneamente Bill abrió su boca y sus manos se deslizaron al cuello de Tom mientras sus lenguas se unían en un beso, demasiado breve en opinión de Bill.

Tom retrocedió con una sonrisa coqueta—. En caso de que no pueda volver a hacerlo este día —y se alzó de hombros.

Tom giró a Bill y se aseguró de que estuviera cómodo en la montura, antes de tomar las riendas de Cadoc.

Estamos un poco apurados, amigo mío.

Las orejas de Cadoc se pararon cuando Tom subió en su lomo y al más breve roce del talón de Tom, salió galopando rumbo al castillo.

& Continuará &

Y los besos no paran (guiño, guiño), pero como ambos saben, es lo único que pueden compartir de momento. He leído sus comentarios y de verdad parece imposible romper el matrimonio de Bill en tan poco tiempo, así que los invito a todos a seguir leyendo para que descubran qué hará elvisfan para continuar con el romance en esta historia. Besos y gracias por leer.

por Mizuky

Traductora del fandom

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