Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan

Capítulo 18

El aire se llenó con los sonidos de sierras y martillos. Tom estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados, mirando a los hombres que caminaban, llevando cargas de madera y baldes de herramientas. El sol brillaba, los pájaros cantaban, y los hombres que estaban afuera de la ventana hacían sus tareas aparentemente sin preocuparse por nada en el mundo, dejando a Tom preguntándose si era la única persona en el castillo sin una sonrisa en la cara.

El suave sonido de las mantas cambió su atención a la cama, donde Bill estaba despertando. Su cabello era un desastre, sus manos frotaban sus ojos y su sonrisa dormida se desvaneció rápidamente, cuando vio el ceño fruncido en la cara de su amado. Tom regresó su atención de vuelta al exterior cuando Bill se acomodó suavemente en el suelo, y pronto se vio envuelto por largos brazos pálidos. Automáticamente, su propio brazo rodeó la cintura de Bill y le dio un beso simple a la mejilla.

¿Qué sucede? —Preguntó Bill, viendo la actividad que se desplazaba bajo la ventana.

Acabamos de lograr la victoria —respondió Tom, con voz sin emoción—. Todo el mundo se prepara para celebrar.

Bill hizo un puchero, abrazando más fuerte a Tom—. Todos menos tú.

Sepulté a mi mejor amigo ayer —le recordó el rastudo—. Me temo que no me siento muy festivo.

Bill descansó la cabeza en el hombro de Tom con un profundo suspiro—. ¿Qué puedo hacer para ayudar?

Sólo quédate aquí.

Se abrazaron fuertemente, ninguno de los dos dijo una palabra durante algún tiempo. Tom enterró la nariz en el cabello enredado de Bill, respirando hondo.

Me temo que Georg no estaría feliz conmigo ahora mismo —murmuró—. Casi puedo escucharlo recordarme que todavía estoy vivo —Se alejó de la ventana, envolviendo ambos brazos alrededor de la cintura de Bill. La piel desnuda del chico todavía estaba caliente por la cama y suave al tacto. Su mano deslizó sobre el hueso de su cadera—. También pensaría que estoy completamente loco por haber tocado apenas un cuerpo tan hermoso y perfectamente dispuesto los últimos días.

Bill soltó una risita, sintiendo como Tom lo acercaba más—. Si, hacer el amor puede ser muy terapéutico.

Tom arqueó una ceja cuando los brazos de Bill se movieron hacia su cuello—. ¿Y cómo sabes eso? —Sonrió coqueto.

Bill sonrió, levantando la cabeza por un beso—. ¿Lo adiviné?

Se sumergieron simultáneamente, sus lenguas se acariciaron y saborearon la una a la otra. Los brazos de Bill se apretaron alrededor del cuello de Tom, y gimió cuando sus grandes manos callosas acariciaron las curvas de su trasero. Sus manos se aferraron a las rastas de Tom y sus piernas se envolvieron alrededor de su cintura, mientras lo llevaba a la cama.

&

El estado de ánimo en el salón era significativamente más alegre de lo que había sido en los últimos días y los ojos de Bill se abrieron grandemente ante la conmoción que le rodeaba. Los hombres estaban bebiendo, riendo, apostando en parejas o en grupos y hubo más de una risita femenina cuando una mujer dispuesta era llevada lejos del salón, ya fuera tomada de la mano o sobre el hombro de su compañero.

¿Cuánto tiempo será así? —Preguntó al hombre a su lado.

Tres días —respondió Tom, mirando la habitación mientras bebía su cerveza—. Habrá un festín de esta noche, seguido de… todo tipo de juegos o competencias que te puedas imaginar en los próximos días, y todo termina con otro festín antes de que todos vuelvan a sus vidas mundanas.

Al oír un grito de ira, Bill observó por encima de su hombro como una competencia de fuerza de brazos se convertía en una acalorada discusión sobre quién había ganado. Se quitó del camino justo a tiempo de evitar que sus pies se bañaran en un charco de vino derramado.

¡Capitán!

Un grupo de soldados se acercó, uno de ellos rápidamente llenó el vaso de Tom. Hubo un grito de «¡victoria!» y todos bebieron. Tom terminó primero, golpeando su vaso al revés en la mesa más cercana. Su estruendo hizo que Bill arrugara la nariz y volviera la cabeza.

¿Volverá a haber competencia de espadas, capitán? —Preguntó un joven soldado.

¿O tal vez otra oportunidad en la competencia de tiro con arco? —Otro hombre soltó una risita.

Tal vez debería dejar mi espada en su vaina esta vez —Tom sonrió—. Darle la oportunidad a alguien más esta vez.

Supongo que también alguien más tendrá una oportunidad con Ria.

El grupo se quedó incómodamente callado y Tom miró furioso al hombre que había hablado.

Sí, alguien más la tendrá —Bill deslizó los brazos posesivamente alrededor de la cintura de Tom—. Tom estará ocupado.

Los hombres se rieron, rellenando sus vasos, mientras Tom miraba con orgullo al chico a su lado.

Oh, lo estaré, ¿verdad? —Sonrió coqueto.

Sí —respondió rápidamente el pelinegro—. Lo estarás.

Pronto se encontró atrapado en un abrazo apretado, los labios de Tom chocaron contra los suyos. Bill estaba vagamente consciente de la risa silenciosa que los rodeaba, cuando Tom se deslizó entre sus labios entreabiertos, que pronto se volvió un ruidoso barullo cuando su trasero tocó el borde de la mesa. Gimió mientras Tom lo inclinaba lentamente hacia atrás, descansando su espalda contra la madera dura de la mesa, mientras sus lenguas se curvaban lenta y profundamente. Luego se separaron para respirar y Bill parpadeó rápidamente para enfocar el rostro sonriente de Tom. El rastudo lo atrajo hacia sus brazos mientras los hombres a su alrededor se alejaban lentamente.

¿Te referías a eso?

&

Bill jadeó, escondiendo su cara con las manos.

Está bien, Bill —Tom soltó una risita y deslizó un brazo por la cintura del pelinegro—. Puedes mirar.

¡Estuvo tan cerca, Tom! —Bill miró a través de sus dedos, no viendo ningún rastro de sangre o lesión en el brazo de Gustav—. ¿No estás preocupado? Es tu mejor amigo.

Gustav entrenó con el mismo hombre que entrenó a Tom —respondió Gordon—. Sabe lo que está haciendo.

Además, los encuentros siempre son justos —agregó Tom—. Y el objetivo es desarmar a tu oponente, no matarlo.

Bill hizo una mueca, sintiendo que su estómago se apretaba—. Eso no ayuda.

Gustav y su oponente avanzaron uno contra el otro, con las espadas levantadas. Metal contra el metal, Gustav movió su muñeca justo a la derecha, y la espada del otro hombre voló. Gritos estallaron al alrededor de ellos y el dinero cambió las manos de los perdedores a los ganadores. Gustav se acercó a sus amigos, limpiándose el sudor de la frente.

Aprecio tu preocupación, Bill —sonrió de lado—. Verte haciendo muecas aquí, me distrajo.

Tom soltó una risita—. Y si te has distraído, sé por experiencia que Bill es un excelente enfermero.

Bill resopló, dándole un golpe al brazo del rastudo.

Gracias, pero no —respondió Gustav—. No creo que necesite atención… tan de cerca.

Bill se sonrojó y escondió la cara en el cuello de Tom. Gordon le dio una palmada en el hombro cuando los dos oponentes siguientes entraron en el círculo.

¿Y qué hay de ti, Bill? —Preguntó—. ¿Vas a competir en algo, o sólo vas a ser un espectador?

¿Yo? —El chico miró con curiosidad al hombre mayor—. Yo no creo… que pueda.

Gordon arrugó el ceño—. Por supuesto que puedes —respondió—. Todos en Coburg son bienvenidos para entrar en tantos eventos elijan.

Te gusta cabalgar, Bill —agregó Tom—. Las carreras son mañana y el circuito de obstáculos.

Y natación —intervino Gustav.

No lo sé —Bill se alzó de hombros—. Ni siquiera lo había pensado —miró a Tom—. ¿Crees que cabalgo lo suficientemente bien?

Por supuesto —lo animó el rastudo—. Y no es a campo traviesa. Simplemente irías de un extremo a otro del campo, rodeando un barril y luego regresas.

Hmm —Bill llevó su atención de vuelta a los hombres con espadas—. Tal vez.

&

Bill, has estado en esto por horas —Tom suspiró cansadamente mientras Bill pasaba junto a él, cabalgando otra vez—. ¿No estás cansado?

Necesito practicar, Tom —gritó Bill mientras rodeaba el barril que marcaba el final del recorrido—. Quiero ganar, ¿verdad?

No quieres un caballo agotado para mañana, ¿verdad?

Hwin tiene toda la noche para descansar —respondió Bill, ralentizando su paso cuando se acercó a Tom—. Y yo también.

Está bien —Tom alzó sus brazos, derrotado, y giró para irse—. Me rindo. Me voy a la cama —le dio una mirada a Bill por encima del hombro—. No te quejes conmigo cuando no puedas sentarte sobre tu trasero mañana.

¡Espera!

Tom aguantó una sonrisa mientras se giraba, viendo a un pensativo Bill frotar el cuello de Hwin.

¿Eso puede pasar? —Le preguntó—. ¿Montar mucho tiempo hará que se me entumezca el trasero?

Tom lo miró de vuelta—. ¿Ya te olvidaste de nuestro viaje desde Leipzig?

Oh.

Ahora que se había detenido, Bill pensó que se sentía un poco cansado. Su trasero se sentía un poco dolorido.

Cosa que nunca admitiría con Tom.

Bueno, odiaría que Hwin se enfermara o algo así —decidió—, por correr en círculos toda la noche —esperaba que su estómago no estuviera rugiendo lo suficiente como para que Tom lo oyera—. Y también deberíamos comer un bocadillo.

Has recuperado tus sentidos —Tom regresó caminando y cogió a Bill en sus brazos cuando se deslizó de la silla—. ¿Lo llevamos caminando al establo?

Creo que es lo mejor —Bill tomó las riendas en una mano y la mano de Tom en la otra—. Puede que no pese mucho, pero estoy seguro que después de un rato, me puedo sentir pesado.

Tom sonrió coqueto—. Nunca eres tan pesado cuando me cabalgas…

¡No me refería a eso!

&

Bill gimió, abrazando su almohada mientras las manos de Tom descendían por su espalda. Oyó una risita silenciosa y frunció el ceño.

Sólo me duelen los hombros, Tom —mintió.

Por supuesto.

Y comí demasiado —suspiró cuando Tom masajeó sus hombros—. Estoy muy lleno.

A-ja.

Sus ojos se abrieron y su ceño se apretó cuando un pensamiento preocupante llegó a su mente—. ¿Tom?

Sí, amor.

No quiero que tú… no des tu mejor esfuerzo mañana —dijo el pelinegro—. No creo que en realidad pueda ganar contra ti, o cualquiera de los otros, pero… no me dejes. ¿Okey?

Los labios de Tom se curvaron en una sonrisa y se inclinó para presionar un beso en mitad de la espalda de Bill.

Bill, te amo más que a nada —respondió—, pero nunca perdería a propósito, ni siquiera contigo.

Bien.

Con el tema zanjado, Bill cerró los ojos y se permitió derretirse en las sábanas, mientras Tom masajeaba todos los nudos de sus músculos. Sus ojos pronto volvieron a abrirse cuando sintió que los besos de Tom se movían más y más abajo por su espalda. Se retorció cuando las manos de Tom acariciaron su trasero.

Esos no son mis hombros, Tom.

& Continuará &

Alguien mencionó que había mirado las fotos del castillo de Coburg y decidí poner una aquí, porque me pareció una buena idea, para que se ubiquen en el tiempo y espacio.

por Mizuky

Traductora del fandom

Un comentario en «Guerrero 18»
  1. 😀 Fui yo la que comento lo del castillo!!
    Me encanta el coqueteo que tienen estos dos a todas horas y a cualquier hora del día.
    Lo mejor fue cuando Bill marcó territorio cuando hablaron de Ria… ¿será que en la vida real él también de respuestas similares cuando hablan de ella?

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