Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan

Capítulo 15

La sonrisa de Andreas al ver a su hermano menor podría describirse como despiadada.

¡Bill! —Su voz casi goteaba con sarcasmo—. Que bueno verte.

La sorpresa en el pelinegro era obvia—. Creo que es la primera vez que me lo dices, Andreas —respondió—. Perdóname si no te creo.

Andreas sonrió de lado—. Te ves bien —Miró al hombre que estaba junto al menor—. Supongo que eso es por tu causa.

Los ojos de Tom eran fríos como el hielo—. Por primera vez alguien ha hecho de Bill su prioridad.

Andreas soltó una risita y giró nuevamente hacia Lord Trumper.

Parece que hemos empezado mal.

Andreas pasó la mirada por el pasillo, hablando con voz lo suficientemente alta como para ser escuchado por toda la multitud que se estaba reuniendo.

Mi padre, Lord Kaulitz, no tiene deseos de hacer de Coburg su enemigo —anunció—. Por esa razón me ha enviado aquí este día.

Sus ojos cayeron otra vez en su hermano.

Verás, tengo buenas noticias, Bill —sonrió—. Tu prometido todavía está dispuesto tomarte, a pesar de tu… —dio una mirada a Tom—, indiscreción.

Bill permaneció impasible, esperando escuchar el resto de lo que Andreas consideraba una buena noticia.

Nuestro padre te perdona, Bill —continuó el rubio—. Y él perdonará la vida de Tom, si vuelves a Leipzig conmigo ahora mismo, y te casas con Anis tan pronto como se pueda arreglar la boda.

Tom inclinó la cabeza, sus labios temblando en un esfuerzo por no sonreír. Había pasado muy poco tiempo en compañía de Andreas o de su padre durante su estadía en Leipzig, pero incluso él sabía que tan poco sinceras eran las palabras de Andreas y la oferta de perdón de Lord Kaulitz. Una cálida mano rozó la de él, y miró hacia abajo para ver a Bill extendiendo la mano hacia atrás, uniendo sus dedos. Correspondió su mirada y sintió que algo se le clavaba en el pecho y le apretaba cuando Bill se alejó de él.

¿Él promete que Tom no saldrá herido?

Bill habló bajito, pero su voz igual se oyó por todo el vestíbulo.

Tienes la palabra de mi padre, Bill —Andreas asintió. Orgullosos ojos azules miraron a Tom—. No habrá daño para ninguno de los dos.

Tom se quedó inmóvil, sorprendido. Miró a Lord Trumper, que devolvió su mirada con un imperceptible movimiento de cabeza.

Seré perdonado y Tom no saldrá herido —repitió el pelinegro—. Si dejo este lugar, regreso a Leipzig y me caso con Anis.

Bill giró, con el rostro radiante mientras miraba a Tom. Tom frunció el ceño, no muy seguro de lo que lo hacía tan feliz. Los hombros de Bill se sacudieron con una risa tranquila mientras se volvía hacia su hermano.

En realidad no esperas que crea eso, ¿verdad?

Los ojos de Andreas brillaron de rabia cuando Bill dio un paso atrás, directamente a los brazos abiertos de Tom. El rastudo levantó una ceja desafiante, mientras sus brazos se apretujaban alrededor de la cintura de Bill.

No lo voy a dejar —declaró Bill—. Lo amo. Le puedes decir eso a nuestro padre.

Andreas avanzó hacia la pareja, pero sólo consiguió dar unos pasos antes de que cuatro de los compañeros caballeros de Tom se acercaran para rodearlos. Tom se paró como un muro en frente de Bill.

¡Piensa lo que estás haciendo, Bill! —Demandó el rubio—. ¡Él no es nadie! ¡No te puede dar nada!

¡Prefiero no tener nada con Tom, que todo el oro del mundo con ese hombre! —Gritó el pelinegro.

No puedes hablar en…

Creo que él ya ha tomado su decisión, señor —Gordon dio un paso adelante, poniendo la mano en la empuñadura de su espada—. Bill es bienvenido a quedarse aquí en Coburg, si ha elegido hacerlo. Creo que sus asuntos aquí están concluidos.

Sabe lo que esto significa —Andreas giró hacia Gordon—. Estoy seguro de que es muy consciente de lo que tú y tu gente enfrentarán si Bill se queda aquí.

Mucho —respondió Gordon con calma—. Ahora, si no hay nada más que discutir…

Andreas se abrió camino entre los hombres que lo rodeaban y salió furioso del castillo.

Una oleada de actividad estalló alrededor de ellos, y Bill se volvió entre los brazos de Tom. Los hombres gritaban, la gente corría por todas partes, y Tom acunaba la cara de Bill en sus manos mientras suavemente unía sus labios.

Me dejaste preocupado por un segundo —admitió el rastudo.

Le habría creído si te hubiera dejado fuera del asunto —Bill sonrió cuando Tom lo volvió a besar—. Podría llevar un día de regreso y mi padre igual habría enviado a todo su ejército tras de ti.

¿A todo su ejército? ¿De verdad? —Tom sonrió—. Me siento halagado.

Tom, esto es serio —la frente de Bill se arrugó de preocupación a medida que comprendía la enormidad de la situación—. Ahora… es real. Tú sabes lo que va a pasar.

Siempre lo supe —Tom apretó al joven en sus brazos y le besó la frente—. Y estoy listo.

Gordon apareció junto a ellos, con los ojos fijos en Bill.

¿Estás absolutamente seguro de que estás emparentado con ese joven? —Preguntó Gordon—. ¿De sangre?

Bill sonrió—. Desafortunadamente sí.

Difícil de creer —Gordon se estremeció—. Creí sentir que la temperatura bajaba tan pronto como él entró en el pasillo. ¡Bien! —dio una palmada en el hombro de Tom—. Espero que hayan disfrutado su día juntos. Tenemos trabajo que hacer.

Tom soltó a Bill, sin notar la decepción en la cara del joven.

Debemos enviar jinetes afuera —sugirió—. Ver si su ejército está a dos días o dos horas de distancia.

Hecho —Gordon asintió—. Tan pronto como Andreas llegó, envié a alguien para que lo siguiera.

¿Los ejércitos de Bremen y Mannheim? —Preguntó Tom.

Están con nosotros.

Enviaré unos hombres extra a la frontera de Hannover —decidió Tom—. En caso de que traten de aprovecharse de la situación.

¿De verdad crees… —Bill arrugó el ceño—, qué el ejército de mi padre ya esté aquí?

Él es tu padre, Bill —Gordon se lazó de hombros—. ¿De qué crees que es capaz?

Bill lo vio alejarse, hasta que Tom recuperó su atención poniendo un dedo bajo su barbilla.

Me temo que tendremos que acortar nuestro día, amor —frotó con el pulgar el labio inferior de Bill hasta que su ceño apretado se desvaneció—. Probablemente estaré un rato ocupado.

Lo sé —Bill asintió—. El deber llama.

Vendré a encontrarte.

Bill trató de sonreír antes de que Tom lo besara y lo dejara de pie en el pasillo.

&

La sala estaba terriblemente tranquila, a pesar de estar casi al tope de su capacidad. A Bill le pareció extraño que todos se reunieran como solían hacer para la cena, por el hecho de que la batalla los estaba acechando. Tom, sin embargo, le había asegurado que estaban tan preparados como podían estar. Cuando llegara el momento, los hombres simplemente tendrían que armarse y subir a sus caballos.

Podría ayudarnos —Georg miró a Bill que estaba frente a él, antes de devolverle la atención a la comida en su plato—. Si supiera cuántos hombres…

Te puedes olvidar de eso ahora, Georg —Tom golpeó la mesa con el puño—. Bill no está aquí para eso.

La mirada de Bill se movió de Tom al hombre que estaba al frente de la mesa. Georg notó la mirada de Bill y murmuró una disculpa.

No sé cuántos tiene —Bill respondió de todas formas—. De verdad no sé.

No importa —decidió Tom—. Estaremos bien.

Bill frunció los labios, pasando la mirada por la mesa hacia las personas sentadas en un silencio tenso o conversaciones en voz baja. Tamborileó sus dedos sobre la mesa.

Hoy es mi cumpleaños —murmuró, sentándose derecho.

Georg soltó una risita contra su vino—. ¿Lo es? —sonrió—. ¿Qué edad tienes ahora?

Bill sonrió orgulloso—. Dieciocho.

Cuatro años —Tom sonrió a su mejor amigo—. Una buena y respetable diferencia de edad, ¿estás de acuerdo, Georg?

Georg lo miró feo al otro lado de la mesa—. Hanna tendrá dieciséis en un mes —protestó.

Entonces serás siete años mayor que ella en dos meses —Tom rió.

Georg se salvó de tener que pensar en una respuesta ingeniosa, porque las grandes puertas de roble se abrieron y entró un chico tambaleante, que se detuvo con las manos en las rodillas.

Leipzig, mi Lord —gritó—. ¡Leipzig avanza!

Gordon se levantó de un salto—. ¿Qué tan lejos?

¡Menos de una hora, mi Lord!

El silencio llenó la habitación durante unos segundos, y luego todo estalló. Tom se levantó y tiró de Bill a su lado.

¡Espérame arriba! —La oscura mirada que venía con su orden, no admitía negativa—. ¡Ve!

&

Bill paseaba de un lado a otro de su habitación, de la cama a la chimenea y volvía otra vez, tantas veces que imaginó que había dejado un camino en el suelo. A través de la ventana, podía oír el patio lleno de gente y caballos. Se dejó caer en una silla, su pierna daba botes de los nervios, hasta que saltó cuando Tom irrumpió por la puerta.

Observó, nervioso, tocando el dobladillo de su camisa, mientras Tom se ponía la cota de malla y la túnica adornada con el león rojo de Coburg. En cualquier otro momento, Bill habría pensado que era el hombre más guapo que había visto. Ahora, no podía mirarlo a los ojos. Podía sentir los ojos en él cuando Tom se colocó la vaina sobre su pecho y metía una daga en su cinturón. Tom se paró ante él, levantándole la cabeza con un dedo en la barbilla, y envolvió a Bill en sus brazos cuando vio lágrimas en los ojos del joven. La presa se rompió, y Bill sollozó en el hombro de Tom, con los brazos apretados alrededor de su cuello. Tom lo sostuvo en silencio, presionando besos a la mejilla y en su sien.

Yo no… —Bill tragó, conteniendo el aliento—. No diré que no vayas —Levantó la cabeza, forzando una triste sonrisa cuando Tom le secó las lágrimas—. Sé que tienes que hacerlo —gimió cuando Tom lo atrajo para darle un beso, otra lágrima escapó cuando se separaron—. Pero sería genial que no fueras.

Tom sonrió con tristeza, quitando suavemente el cabello del rostro de Bill.

Gustav estará aquí, también Ada y Dillon —dijo—. No estarás totalmente solo.

Bill arrugó el ceño—. Gustav no irá… oh —asintió, comprendiendo—. Supongo que tiene sentido.

Se miraron a los ojos y la barbilla de Bill tembló cuando Tom inclinó su cabeza para darle otro beso. Se deslizó entre los labios de Bill, y Bill le dio la bienvenida rápidamente, tornando brevemente el beso en uno más profundo, antes de separarse de mala gana.

Te amo —susurró Bill, conteniendo las lágrimas.

Yo también te amo.

Los ojos de Bill se cerraron con fuerza mientras juntaban sus frentes y se mordió el labio dolorosamente.

Prométeme —enterró las manos en las rastas de Tom—. Prométeme que regresarás a mi.

Tom suspiró—. Te prometo… que pase lo que pase…

Bill negó con la cabeza furiosamente—. ¡No!

Bill trató de alejarse, pero Tom no lo soltó. Él acunó el rostro del joven en sus manos, forzándolo a mirarlo.

Bill, escúchame —alejó con los pulgares las nuevas lágrimas del pelinegro—. Sin importar lo que me pase a mi, siempre tendrás un hogar aquí.

Tom pegó sus labios en un beso fuerte, tratando de memorizar el sabor de Bill, su olor, el toque de la piel de Bill contra la suya. Los ojos de Bill se cerraron y, cuando los abrió, Tom se había ido.

& Continuará &

Ay, no. Empieza la guerra. ¿Qué pasará? ¿volverá Tom? ¿morirá en batalla? ¿quieren saber? No se pierdan la continuación.

por Mizuky

Traductora del fandom

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