
Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan
Capítulo 14
Mi querido hermano,
Decir que tus noticias vinieron como una sorpresa sería un eufemismo. Me debí quedar mirando la página unos minutos antes de entender lo que decías. Te has ido de casa, pero no de la forma en que yo, o todos los demás, estoy segura, estaban esperando. Sólo puedo imaginar lo que pensaban mamá y papá mientras te veían partir en el lomo del caballo de Tom.
Me alegra que seas feliz, mi querido hermano, y que disfrutes de tu nueva vida en Coburg. Tu cariño por Tom es bastante evidente en tu carta y estoy segura de que podrías haberte extendido mucho más que las dos páginas que me enviaste. Me hace sonreír saber que te trata tan bien. Sólo espero que estés seguro de tu decisión de estar con él, y estás consciente de que nuestro padre no estará feliz de aceptarlos a ustedes dos.
Mi esposo y yo estamos bien. Él dice que puedo redecorar mi nuevo hogar, y ya tengo grandes planes. Creo que podré hacerlo.
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Oyendo que la puerta se abría, la sorpresa de Bill al ver a Tom fue más que obvia. Tom se detuvo frente a Bill delante del fuego, con las manos apoyadas en los brazos de la silla.
—No pareces muy feliz de verme —Tom se inclinó y besó la arruga entre los confundidos ojos de Bill—. Me puedo ir, si quieres y…
—Por supuesto que estoy feliz de verte —Bill sonrió cuando Tom se inclinó, uniendo suavemente sus labios—. Es sólo que estoy sorprendido de verte tan temprano. Ni siquiera es la hora del almuerzo y suelo ir cabalgando hasta donde tú y tus hombre están.
—He preparado otros planes para hoy.
Tom puso de pie a Bill y cerró sus manos en la parte baja de su espalda. Bill lo apretó con fuerza, inclinando la cabeza para un beso suave, pero profundo que hizo que Tom considerara brevemente otro cambio en los planes. Los ojos de Bill estaban muy abiertos de emoción cuando se separaron.
—¿Puedo saber cuáles son esos otros planes?
—Iremos a una parte —respondió Tom, no siendo claro a propósito—. Le pedí a Ada que nos empacara el almuerzo, ya que estaremos fuera casi todo el día.
Bill se puso contento—. ¿Podré estar contigo todo el día?
Tom soltó una risita cuando Bill rebotó un poco entre sus brazos.
—Me hace feliz verte tan emocionado.
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Cabalgaron en las montañas, lo cual era lo suficientemente emocionante para Bill ya que nunca las había visto, pero cuanto más alto iban, empezó a preguntarse cuál era la sorpresa de Tom. Giró la cabeza constantemente mientras disfrutaba de todo mientras pasaban por el estrecho sendero, y jadeó cuando un vistazo a un costado, reveló hasta qué punto podrían que caer.
—Estamos perfectamente a salvo, te lo aseguro —le dijo Tom, pero apretó más el agarre en el joven—. He cabalgado por este camino más veces de las que puedo recordar.
Algo más tranquilo, Bill se permitió relajarse un rato. Luego miró hacia delante, hacia donde el sendero parecía estrecharse aún más, antes de llegar a un callejón sin salida. No parecía haber nada delante de ellos, excepto un muro de piedra gris y seguramente una caída fatal al otro lado de la montaña. Tom prácticamente podía sentir la aprensión que irradiaba de Bill.
—Ya casi llegamos.
Unos pasos más allá y Bill se dio cuenta de que el sendero se curvaba, llevándolos hacia lo que parecía ser un túnel.
—¿Alguna vez has atravesado una montaña a caballo?
Bill pensó que tendría que agacharse mientras pasaban por la abertura de la montaña. La oscuridad los rodeaba, y le dio un apretón el brazo de Tom. Sentía como si estuvieran dando una curva cerrada a la derecha, y Bill sintió el frío muro de piedra rozando su codo. Rodeando la esquina, la oscuridad se desvaneció, y pronto salieron del túnel.
La montaña todavía se levantaba por todas partes, pero el suelo era plano y estaba cubierto por una espesa alfombra de hierba verde. Los árboles altos se mecían bajo la ligera brisa. La cabeza de Bill se inclinó hacia atrás, con la boca abierta, mientras bajaba del lomo de Cadoc. Las manos de Tom se deslizaron a través del estómago de Bill y acarició con la nariz la suavidad del cuello de Bill antes de dejar un beso allí.
—¿Debo asumir que te gusta? —Preguntó.
—Me encanta —la voz de Bill era suave, casi reverente—. Tom, esto es sorprendente. ¿En realidad estamos… dentro de la montaña?
—Eso suena mucho más interesante, ¿verdad? —Tom rió, mientras desempacaba las provisiones que Ada le había dado—. Probablemente es sólo… un espacio entre dos montañas o algo así.
—Tienes razón —Bill achinó los ojos, mirando hacia arriba, al sol—. Dentro de ella, sí suena mejor. Entonces estamos dentro. Dentro de…
Bill jadeó, viendo la manta de color rojo oscuro donde Tom estaba poniendo paquetes de comida. Tom se detuvo, mirándolo cautelosamente.
—Yo… pensé que te gustaría un picnic.
—¡Sí! —Bill se sentó en la manta junto a él—. Bueno, sólo he tenido uno, y eso simplemente fuimos Natalie y yo en medio del laberinto, pero me divertí haciéndolo.
Bill escuchó el chirrido de un pájaro, que atrajo su atención hacia la belleza de su entorno. Tom sonrió, empujando por los labios del joven un pedazo de albaricoque empapado en miel, para tratar de recuperar su atención. Los ojos de Bill se cerraron, y no pudo detener un suave gemido al morder la dulce fruta. Tom metió la otra mitad en su boca, levantando una ceja curiosa cuando Bill le sujetó la mano. Lo miró fijamente, olvidándose de masticar, cuando los labios de Bill se cerraron alrededor de dos de sus dedos. Bill sostuvo su mirada, lamiendo lentamente lo que quedaba de la miel. Tom tomó su mano una vez que Bill terminó, consolando al joven con un suave y dulce beso.
—Almuerzo primero —dijo, guiñándole un ojo.
Comieron pollo frío, pan caliente, un queso suave que Bill había aprendido a amar, y más albaricoques. Comieron en relativa calma, con Bill todavía disfrutando de todo a su alrededor. Tom sonrió para sí mismo, feliz de ver cuánto le había gustado su sorpresa a Bill. Tendría que recordar sorprender a Bill lo más a menudo posible.
Tom volvió a guardar todo una vez que terminaron y Bill se tendió sobre su espalda, con una mano sobre su vientre. Tom se apoyó en un codo a su lado. Bill pasó una mano detrás del cuello de Tom y lo empujó hacia abajo en un lento y profundo beso.
—¿Cómo…? —Bill se lamió los labios—. ¿Cómo encontraste este lugar?
—Por accidente —El rastudo soltó una risita, pasando los dedos por el cabello de Bill—. Me perdí, y pensé que terminaría en el fondo de la montaña, igual que tú. Entonces encontré el túnel.
Bill rodó más cerca, besando la base de la garganta de Tom—. ¿Alguien más viene por aquí?
Tom sonrió de lado—. No que yo sepa. Nunca he visto a nadie más por aquí —Deslizó la mano por la espalda de Bill, subiendo por la curva de su trasero—. Y estoy muy seguro que no tendremos que preocuparnos de que alguien nos vea.
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Bill se balanceó sobre Tom en un suave ritmo, con la cabeza inclinada hacia atrás. Las manos de Tom acariciaron los muslos de Bill, sus caderas, su estómago, cada pulgada de pálida piel que pudo alcanzar, pero no fue suficiente. Tom necesitaba estar más cerca, lo más cerca posible. Bill gimoteó por encima de él, su cabeza cayó hacia adelante mientras se movía más rápido. Sus ojos se abrieron y sonrió cuando se encontró con los ojos de Tom. El rastudo tomó su mano y unió sus dedos.
—Ven aquí.
Bill cayó hacia delante, gimiendo cuando su carne chorreante quedó atrapada entre ellos. Sus bocas se encontraron, sus lenguas se enroscaron y sus alientos entrecortados se mezclaron. Tom lo atrapó en el círculo de sus brazos y rodó, su rostro enterrado en el cuello de Bill mientras se sumergía profundamente en el cuerpo del joven. Bill gimió fuerte, con las piernas envueltas alrededor de las caderas de Tom mientras lo embestía más y más rápido. Tom gimió el nombre de Bill, con los labios y la lengua deslizándose sobre la suave piel del chico.
El cuerpo de Bill se balanceó cuando Tom se hundía en su cuerpo una y otra vez, más duro con cada embestida. Sintió el cálido y jadeante aliento de Tom en su cuello, y gritó su nombre cuando sintió que empezaba a correrse. Tom gruñó fuerte, mordiendo el cuello de Bill mientras su cuerpo se ponía rígido. Bill sintió la polla de Tom palpitar dentro de él, cubriendo sus paredes aterciopeladas, mientras Bill se derramaba entre sus cuerpos.
Tom se echó hacia atrás, su carne suave se deslizó fuera del cuerpo de Bill, pero el chico no lo dejó ir muy lejos. Estaban entrelazados, manos paseando sobre la piel húmeda y caliente, juntándose ocasionalmente en un beso perezoso. Tom miró a Bill a los ojos, soltando un fuerte y profundo suspiro, y Bill pasó la punta de los dedos a lo largo del profundo surco entre los ojos de Tom.
—¿En qué estás pensando?
Tom sonrió, metiendo la punta del dedo del pelinegro en su boca cuando alejaba la mano. Bill soltó unas risitas en su beso, retorciéndose cuando el beso de Tom se movió hacia su cuello.
—Sólo estaba intentando… descubrir algo —respondió crípticamente.
Bill sonrió, preguntándose si esto era otra sorpresa. Se acercó más, con la mano apoyada en el pecho de Tom.
—Dime.
—Estaba tratando de recordar exactamente… cuando me enamoré de ti.
Bill se quedó inmóvil, con los ojos muy abiertos. Su sonrisa se desvaneció y no dijo nada. Cuando sus ojos se llenaron de lágrimas, Tom se preguntó si de alguna manera habría arruinado su día perfecto. Entonces la sonrisa de Bill volvió, y Tom tomó su mano, entrelazando sus dedos.
—Te amo, Bill.
Bill se mordió fuerte el labio inferior, hasta que Tom lo impidió con la punta de un dedo.
—Nunca antes había estado enamorado —dijo Bill con suavidad—. Pero creo que así es como debe sentirse.
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Volvieron a hacer el amor y, riéndose, se vistieron después. Fue el turno de Tom de preguntarse cuando Bill le rodeó el cuello con los brazos y una sonrisa misteriosa en su rostro. Tom inclinó la cabeza para besar la oreja de Bill.
—¿Y qué estás pensando? —Susurró.
—Quiero agradecerte —Bill presionó un beso en la comisura de la boca de Tom—. Por hacer perfecto mi cumpleaños.
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Tan pronto como el castillo apareció, la felicidad de Bill se desvaneció un poco. Sabía que una vez que volvieran, tendría que compartir de nuevo a Tom con todos los demás. Sintió a Tom acariciando la piel debajo de su oreja, y se inclinó en el tacto.
—Te dije que pasaríamos todo el día juntos, ¿verdad? —le preguntó el rastudo—. El día todavía no se acaba.
Atravesaron cabalgando las puertas del castillo y la visión de hombres a caballo casi pasó desapercibida, hasta que Bill vio el dragón blanco en su estandarte. Respiró hondo, aferrándose a la mano de Tom. El rastudo los vio al mismo tiempo, deteniendo a Cadoc. Desmontaron rápidamente, y Tom dejó las riendas en la mano de un criado que pasaba, mientras se acercaban a la entrada del castillo. Uno de los hombres vio a Bill acercándose y llamó la atención del otro, señalando con la cabeza en dirección del pelinegro. Bill los reconoció como dos de los guardias personales de su padre, y tragó un súbito nudo en la garganta mientras corría hacia adentro. Tom lo siguió, deteniéndose brevemente cuando vio a Lord Trumper en el pasillo, con el hermano de Bill a su lado.
& Continuará &
Chan, chan, chan, y llegaron los hombres de Liepzing. El hermano de Bill, Andreas está ahí. ¿Cuáles son sus intenciones? Llevarse a Bill, obviamente, pero ¿a qué costo? ¿Quieren seguir leyendo? Entonces no olviden enviar su amor a elvisfan.