Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan

Capítulo 12

Bill estaba dormido en brazos de Tom, pero en el momento en que se separó de él, lo supo, pues extrañó inmediatamente la calidez a su espalda. Bill rodó con él, con los brazos alrededor del pecho del rastudo y la cara parcialmente cubierta en el cuello del mayor.

Buenos días.

Hmm —el pelinegro frotó suavemente la nariz contra el cuello de Tom y suspiró, no estando listo para despertar todavía—. Buenas.

Tom intentó moverse, pero no pudo, al notar lo efectivo que era el agarre de Bill. Sonrió al sentir un pie frotarse contra el suyo. Al no haber despertado junto a alguien en un tiempo, se permitió brevemente disfrutar de la sensación.

¿Qué es lo divertido? —Murmuró Bill.

Tom sonrió de lado—. Tú.

Con cariño, Tom retiró el brazo de Bill y se sentó. El pelinegro se quejó y rodó sobre su espalda, mirando la ventana con los ojos entrecerrados.

¡Apenas hay luz afuera!

Tom miró hacia la ventana, donde un brillante rayo amarillo de cálida luz solar tocaba un punto en el suelo.

Estoy seguro que es muy temprano para gente que, como tú, le gusta dormir todo el día —Tom sonrió coqueto. Se levantó, sólo para ser empujado de vuelta a la cama—. Bill.

Acabas de llegar a casa —Bill sonrió porque Tom no puso empeño en liberarse—. Seguramente la gente entenderá que necesitas tiempo para volver a tu rutina normal.

El cabello de Tom cayó como una cortina de rastas, mientras se ponía sobre Bill apoyado en sus cuatro miembros. Bill se abrió de inmediato para él, enroscando lentamente su lengua con la de Tom, mordiendo juguetonamente su labio. Suspiró cuando el mayor rompió el beso.

La mejor forma de hacer eso, amor, es realmente volviendo a la rutina normal —Tom se sentó con las manos en los muslos—. Debo decir que te has vuelto un estupendo besador,

La sonrisa del pelinegro se amplió, mientras estiraba los brazos por sobre su cabeza—. Tuve un maestro excepcional.

Tom dejó que sus ojos vagaran por la belleza que tenía sobre la cama; suave piel pálida, desnudo bajo la delgada sábana blanca que los separaba, con los ojos semi cerrados de sueño y el cabello revuelto salvajemente sobre la almohada. Sacudió la cabeza, sabiendo que si no salía de la cama en esos momentos, probablemente nunca lo haría.

Fue el turno de Bill para mirarlo fijamente. Los músculos en los brazos y espalda de Tom fueron prominentemente desplegados mientras se vestía y se amarraba el cabello atrás. Se sentó en un costado de la cama para ponerse las botas, mirando a Bill por sobre el hombro cuando sintió un dedo del pie tocándolo en el costado.

Vuelve a dormir —Tom cruzó la cama para darle un breve beso de despedida—. Te veré después.

Bill asintió, rodando sobre su espalda cuando Tom dejó la habitación.

&

Después de un rápido, pero contundente desayuno, Tom siguió el sonido de metal golpeando metal, hasta el campo de entrenamiento detrás de los establos. Georg ya estaba ahí con un pie descansando sobre la cerca de madera.

Pareces sorprendido de verme —observó Tom.

Supongo que lo estoy —Georg miró a un grupo de hombres jóvenes al otro lado de la cerca—. Supuse que pasarías la mañana con Bill.

Estoy aquí como todas las mañanas —Tom apoyó los brazos en la cerca de madera—. Que Bill esté aquí, no cambiará eso.

En lugar de responder, Tom señaló a un par de hombres en el campo.

Entraron unos nuevos reclutas cuando estuviste fuera.

Son jóvenes —notó el rastudo.

Georg sonrió de lado—. ¿Qué, nosotros somos viejos?

Tom se alzó de hombros, mientras observaba a los hombres a su alrededor. Tenía la mandíbula apretada, mientras pensaba en lo que significaba tener nuevos reclutas.

¿Y a quién estamos reemplazando? —Preguntó finalmente.

Jakob y Stefan fueron asesinados —contestó el castaño—. Malcolm perdió un ojo.

Todos hombres buenos —respondió Tom.

Sí que lo fueron —Georg asintió—, pero vencimos esta vez.

Tal vez, algún día, Hannover se cansará de provocarnos —Tom señaló a un rubio cercano—. Ese. Es el hijo de Malcolm, ¿verdad? ¿Marcus? Parece ser el que más promete.

Georg asintió, estaba de acuerdo, al observar las obvias habilidades de Marcus con la espada.

¿Significa esto que pudiste mantener a todo el mundo entrenando, mientras estuve fuera? —Preguntó Tom.

Tal vez no tan vigorosamente como tú —Georg no pudo contener una risita—. Ya sabes que ellos apenas me ponen atención a mi, a menos que tú estés cerca —le recordó a Tom—. Pero una vez escucharon que estabas vivo, todos volvieron a trabajar.

El rastudo asintió—. Lo has hecho bien.

No me agradezcas —Georg se alzó de hombros—. Todo esto es trabajo tuyo, Tom. Es tu ejército. Hasta los nuevos están ansiosos por impresionarte.

Tom miró al hombre al que todavía consideraba su mejor amigo, quien mantenía la vista fija en los hombres frente a ellos.

Eres el mejor de nosotros, Tom. Hasta yo puedo admitir eso.

Finalmente, Georg puso la atención en el hombre junto a él.

Incluso si todavía pienso que has perdido la cabeza.

Tom sonrió y los hombros de Georg se sacudieron por una risa silenciosa.

Tal vez la he perdido —Tom asintió—. Si conocieras a Bill, entenderías la razón.

&

Finalmente, despertando dos horas después que Tom se fue, Bill se sentó y se estiró. Sus ojos cayeron al pie de su cama y sonrió levemente ante la pila de ropa que estaba doblada sobre las mantas. Le quedaron sorprendentemente bien y, una vez que peinó su enredado cabello, dejó la habitación.

Y se dio cuenta que no tenía idea de a dónde iba.

Para cuando llegaron al castillo la noche anterior, ambos habían estado muy cansados como para hacer algo más que comer una cena rápida y darse un baño antes de caer a la cama, así que Tom no había tenido tiempo de enseñarle los alrededores. Vagamente recordaba haber girado a la izquierda, un set de escaleras, y Bill sonrió ante su propia inteligencia cuando pudo llegar hasta el salón. Había un hombre joven, probablemente no mayor que Bill, agachado frente a una pila de leña y, nerviosamente, Bill se aproximó a él.

Um… ¿disculpa?

Curiosos ojos avellana giraron hacia él, entrecerrándolos, y luego le sonrió.

¡Te quedan! —El chico se puso de pie y se limpió las manos en los pantalones—. Tom supuso que tú y yo éramos de la misma talla y según veo, tenía razón.

Comprendiendo al fin, Bill bajó la mirada a su atuendo.

¿Estas ropas son tuyas?

Claro que sí —el chico asintió—. Y es algo bueno. Las ropas que ustedes dos traían ayer, tardarán días en limpiarse. A propósito, soy Dillon.

Al darse cuenta que Dillon había extendido la mano, Bill la tomó y la estrechó levemente.

Te las devolveré tan pronto yo…

No, no hay apuro —le aseguró Dillon—. Mi mamá es la Maestra Costurera aquí. Tengo bastante para usar, mientras ella crea tu guardarropas.

Por favor, dale las gracias por mi —Bill miró nerviosamente alrededor—. Um, ¿podrías decirme?

Dillon sonrió—. ¿Tienes hambre?

El pelinegro le dio una palmada a su estómago—. ¡Muero de hambre!

Es simple —Dillon señaló a una puerta cercana—. Ve por allí y luego sigue a tu nariz.

Bill hizo precisamente eso, navegando por una estrecha escalera hasta una cocina grande y llena de gente, deteniéndose en la puerta. Una mujer de cabello gris que manejaba un rodillo lo vio, su ceño apretado desapareció de inmediato.

¿Duermes hasta tarde, verdad?

Bill miró por encima del hombro y no vio a nadie y luego se dio cuenta que ella le estaba hablando a él.

Ven, pasa. No te quedes parado allí —Ella miró a Bill de arriba abajo mientras entraba—. Ciertamente no te alimentaban muy bien en Leipzig, ¿verdad, Bill? Eres apenas más grueso que un palo.

La sorpresa de Bill era evidente, mientras era gentilmente empujado hacia una banca. Esta mujer, a quien nunca había visto en la vida, parecía saber exactamente quién era él. Ella soltó una risita mientras llevaba comida a la mesa.

Oh, los rumores se esparcen rápidamente por aquí, ya lo verás —le dijo al pelinegro—. El castillo es un zumbido con la noticia de que Tom ha regresado y que no volvió solo. Ahora come, antes de que te desaparezcas.

Bill miró todos los platos frente a él, seleccionando finalmente un huevo hervido y unas delgadas rebanadas de jamón. Cerró los ojos y casi jadeó ante el delicioso sabor salado.

Esto está delicioso, um…

Ada —la mujer le sonrió—. La Maestra de Cocina de Lord Trumper, de los últimos treinta años.

Bill sonrió con la boca llena de comida—. Es un placer conocerte, Ada.

La mujer mayor sonrió de corazón—. Vaya que eres un chico dulce, ¿cierto?

El pelinegro extendió mantequilla en un grueso trozo de pan caliente cuando la puerta se abrió y Ría entró a la cocina, llevando una canasta de huevos frescos. Bill se congeló con el pan a medio camino de su boca y sus ojos se encontraron. Ría bajó la canasta en la superficie plana más cercana y giró furiosa, saliendo rápidamente por la puerta.

También se extendió el rumor de que habías conocido a Ria anoche —Ada dio un golpecito en el hombro de Bill cuando pasó junto a él—. Yo no me preocuparía mucho por ella. Si miramos a su pasado, pronto encontrará a alguien más a quien clavarle las garras.

&

Una flecha pasó zumbando, a pocos metros de la cabeza de Tom y pudo oír cuando golpeó el blanco a cien yardas de distancia. Viendo la expresión en el rostro del arquero cuando se aproximaba, Tom no estaba muy seguro de que la proximidad de la flecha con su cabeza hubiera sido completamente un accidente.

Tom asintió, mientras miraba de vuelta hacia atrás, al blanco—. Buen trabajo, Victor.

Supongo que todos necesitamos la mayor cantidad de práctica que podamos —respondió molesto Victor—. Ahora que has hecho de Leipzig nuestro enemigo.

Tom detuvo sus pasos, forzando una sonrisa magnánima cuando volvió a mirar atrás.

Estoy seguro que tu desempeño será excelente, como siempre —respondió—. Quien quiera que sea nuestro enemigo.

Otro arquero, Philip, resopló silenciosamente mientras miraba sus botas—. Tenemos al enemigo justo bajo nuestro techo.

Déjame asegurarte que Bill no es enemigo de nadie —los ojos de Tom se entrecerraron peligrosamente, mientras miraba molesto a los hombres a su alrededor—. Déjenme recordarles también que todos ustedes hicieron el juramento de defender a Coburg y su pueblo contra cualquier amenaza real.

Phillip se cruzó de brazos—. Para luchar por Coburg, sí.

¿Por qué tenemos que arriesgar nuestras vidas sólo para que tú puedas tener a alguien nuevo en tu cama? —Demandó Victor.

Lord Trumper debió enviarlo lejos tan pronto llegó —gruñó Phillip—, antes de que tuviera la oportunidad de convertirse en un peligro.

Los ojos de Tom se abrieron grandemente y su puño se estrelló contra la cara de Phillip, antes de siquiera darse cuenta que quería pegarle. Phillip aterrizó duro sobre su espalda, con la nariz ensangrentada y Tom sintió como Georg sostenía su brazo cuando se abalanzó sobre el hombre caído.

¡Si tan solo miras a Bill, serás tú a quien Lord Trumper envíe lejos! —Tom había cerrado la mano en un puño, mientras Victor lo ayudaba a levantarse—. Si cualquiera de ustedes lo toca…

¡Tom! —Georg empujó a su amigo hacia atrás—. Ellos no van a hacer nada. Sólo están tratando de molestarte. No les hagas caso.

Tom continuó mirándolos feo por sobre el hombro, mientras Georg lo sacaba de ahí.

&

¡Bill!

Levantando la cabeza ante el sonido de su nombre, Bill sonrió cuando Gustav entró en los establos.

Gustav señaló con la cabeza hacia el caballo más cercano—. Veo que ya has conocido a Arod.

¿Es tuyo? —Bill pasó una mano por el hocico del animal—. Es hermoso.

¿Y qué te trae aquí afuera? —Preguntó Gustav mientras ponía una montura en el lomo de Arod.

Sólo paseaba en realidad —Bill se alzó de hombros—. Aprendiéndome los caminos, tratando de no molestar a nadie.

Bueno, sucede que yo sé dónde está Tom usualmente a esta hora del día —Gustav sacó a su caballo fuera de su lugar—. Y estaré feliz de mostrarte.

Oh, no —Bill tercamente sacudió la cabeza—. No quiero molestarte. Sólo dime…

No es problema —Gustav agitó una mano, quitándole importancia—. Usualmente me reúno con ellos, más o menos a esta hora de todos modos. A mi padre le gusta que me mantenga al día con el entrenamiento de los hombres.

Bill sonrió—. Bueno, si no te molesta llevarme…

Por supuesto que no —respondió el rubio—. Ahora busquemos un caballo para ti.

&

Estaban a la mitad del lado de la montaña cuando Gustav señaló a su derecha, y Bill fue capaz de distinguir a Tom con un grupo de hombres.

Estaba en su caballo, montando a Cadoc por lo que parecía ser una pista de obstáculos. Cadoc apenas rompió el paso al girar por las esquinas marcadas, al menos a ojos de Bill y Tom no era menos impresionante.

Mientras él y Gustav se acercaban galopando, Bill pudo ver que Tom estaba sin camisa, y su pecho y espalda estaban brillantes de sudor. Girando en una esquina, Tom los vio y se dirigió en su dirección. Gustav rió silenciosamente y Bill lo miró con curiosidad.

Oh, no es nada —Gustav sonrió, mientras Tom se balanceaba sobre el lomo de Cadoc—. Creo que Tom acaba de perder la concentración, eso es todo.

Gustav cabalgó para reunirse con Georg y los otros y Bill bajó del caballo directamente a los brazos de Tom. La sonrisa del rastudo se desvaneció cuando vio la mueca en cara de Bill.

Tom, no… —Bill suspiró dramáticamente—. No creo que pueda quedarme aquí.

Los ojos del mayor se abrieron grandemente—. ¿Bill, de qué estás hablando?

Bueno, verás —Bill se mordió el labio, mirando nerviosamente a Gustav y a Georg—. Gustav teme que esté afectando tu concentración.

¿Él, qué? —Tom le dio una mirada a su amigo—. Bill, qué…

Los labios de Bill temblaron en un esfuerzo por no sonreír y chilló cuando Tom lo envolvió en un abrazo apretado y sudoroso.

Eres terrible —los labios del rastudo encontraron de inmediato un lóbulo tentador—. Y me he estado concentrando todo el día.

Tom se movió para besarlo, pero Bill lo alejó.

¡Tom! —Chilló Bill, mirando nerviosamente alrededor—. No estamos solos aquí —susurró.

Te garantizo que nadie nos está poniendo atención —Apretando su agarre, Tom dejó un beso húmedo en el cuello del chico—. Y esta, difícilmente sería la primera vez que alguno de nosotros ve algo que desearía jamás haber visto.

Además, tú… —Bill dejó salir un murmullo tembloroso, cuando Tom se deslizó brevemente entre sus labios separados—. Estás todo sudado.

Soltando un profundo suspiro, Tom soltó su agarre. Alzó una ceja, considerando la situación, luego se separó a regañadientes, asintiendo.

Ve —le dio a Bill, un empujoncito gentil hacia el caballo—. De vuelta en la montura.

Bill volvió a subir a su caballo—. ¿A dónde vamos?

A tomar un baño.

& Continuará &

Este capítulo fue más largo que el anterior y ya vemos que el pueblo de Coburg tiene dos opiniones, unos están a favor de Bill, mientras que otros lo culpan de la enemistad que tendrá con Leipzig. ¿Podrán seguir bien o serán atacados pronto? No se pierdan la continuación y muchas gracias por venir a leer.

por Mizuky

Traductora del fandom

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