
Fic de elvisfan. Traducido por MizukyChan
Capítulo 11
Se sentaron uno junto al otro en la angosta cama de Tom. Sin tener el coraje todavía de mirar a Tom a los ojos, Bill dejó que su mirada vagara por la pequeña habitación que habían estado compartiendo, al menos por ahora. Era menos de la mitad del cuarto en el que había estado desde que dejó los cuidados de Leipzig y sonrió al imaginarse a él y Tom chocando constantemente.
—Lamento lo de… antes —Tom dio una mirada a las manos de Bill, que en esos momentos se movían en su regazo—. Ni siquiera pensé en ver a Ría.
—Nunca se me ocurrió preguntar si tenías a alguien esperándote aquí —respondió el pelinegro—. ¿Cuánto tiempo han estado juntos?
—No lo estamos —Tom negó con la cabeza—. Al menos no como estás pensando. Estamos juntos… algunas veces —hizo una mueca, sabiendo cómo debió sonar eso—. Cuando quiero… cuando ambos queremos estar juntos.
Bill arrugó el ceño—. ¿La has estado usando?
—Nos hemos estado usando mutuamente —insistió el rastudo—. Al menos así es como empezó. En algún momento… me di cuenta que ella tenía sentimientos por mi y debí detenerla una vez que supe como se sentía, pero ¡rayos! Ella prácticamente me rogaba…
Tom se detuvo cuando fue muy tarde. Bill había desviado la cabeza y Tom sabía exactamente lo que estaba pensando.
—¿De la forma en que yo te rogué? —Preguntó con suavidad.
—Bill, yo nunca tuve sentimientos serios por ella —Tom tomó la mano de Bill en la suya—. Y nunca le dije lo contrario. —Viendo los ojos de Bill cayendo en sus manos unidas, levantó la cabeza del chico para que sus ojos se encontraran—. Nunca sentí por ella… lo que siento por ti.
Bill atrapó su labio inferior con sus dientes y Tom deseó poder besarlo hasta desaparecer sus dudas.
—¿Te acuerdas lo que le dije a Georg? —El rastudo quitó la mirada de los labios del menor—. ¿Justo cuando dejamos Leipzig?
Bill sólo asintió y los labios de Tom se curvaron en una sonrisa.
—Dije en serio cada palabra —le dijo el rastudo—. Sólo te había conocido un par de días y me encontré pensando en ti… —rió al soltar una respiración profunda—, con demasiada frecuencia, dada nuestra situación.
Bill sonrió y agachó la cabeza y Tom levantó la punta de los dedos del chico y los presionó suavemente con sus labios.
—Bill, no podía soportar la idea de dejarte allá, de no volverte a ver —Tom miró a sus manos y acarició con el pulgar la suave piel de Bill—. Y espero que hayas venido conmigo, porque quieres estar conmigo.
Los ojos del pelinegro se abrieron ampliamente—. ¡Tom, por supuesto que sí!
—Y no porque quisieras escaparte del matrimonio con Anis.
Bill estaba aturdido. Tom lucía tan seguro de sí mismo, de ellos. Nunca lo había visto lucir tan inseguro como en esos momentos.
—Estoy aquí por ti, Tom —respondió con suavidad—. Por la forma en que me siento por ti y la forma en que siento por mi. No, no me quería casar con Anis, pero lo habría hecho. Habría hecho lo que se esperaba de mi… porque no pensaba que podría estar contigo —sonrió—. Pero estoy contigo.
Tom iba a responder, pero luego se detuvo, inseguro de cómo formular su siguiente pregunta. Bill lo miró, claramente preguntándose qué estaba pensando, así que decidió ser directo.
—¿Te quieres casar conmigo?
Bill se quedó sentado, con la boca abierta—. ¿Casarme contigo?
Tom asintió—. Lord Trumper lo sugirió —respondió—. Te traje aquí contra los deseos de tu familia, contra los deseos de mi familia. Lo más honorable sería casarme contigo.
Bill aguantó una sonrisa—. Qué romántico.
—Bill, se sensato.
—No quiero casarme contigo porque es sensato —respondió el pelinegro—. Aprecio el hecho de que estés dispuesto a hacerlo, pero… esa no es razón por la que debamos casarnos, Tom.
—¿Tú… no quieres casarte?
—Ahora mismo no —negó con la cabeza—. Y no por esa razón.
Tom lo quedó mirando y luego soltó un gran suspiro de alivio.
—¡Gracias a Dios! —Rió cuando Bill pretendió sentirse ofendido—. Tienes razón, era una idea horrible.
Puso a Bill en su regazo y éste ansioso separó los labios, para recibir un beso dulce.
—Por favor, dale las gracias a Lord Trumper por su sugerencia —Bill pasó los brazos por el cuello de Tom—. Pero estoy muy feliz de la forma en que estamos ahora.
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Bill se sentó hacia adelante en la pequeña bañera de madera, echando la cabeza hacia atrás mientras el agua cálida y fragante corría por su pelo de ébano. Miró la pila de ropa en el suelo, mientras se limpiaba la tierra de cada parte que alcanzara a tocar.
—¿Tom?
Los ojos del rastudo siguieron el vapor del agua que bajaba por la pálida piel de Bill—. ¿Hmm?
—Pensé en algo que no planeamos muy bien.
—¿De verdad? —Dejó de lavar el cabello de Bill—. ¿Qué sería eso?
—¿Mi ropa?
Tom miró con el ceño apretado las ropas de Bill, que estaban junto a él en el suelo—. ¿Qué voy a usar cuando salga de la bañera?
—Bueno… —Tom se inclinó hacia adelante, al oído del pelinegro—, no tienes que usar nada esta noche.
Bill sonrió cuando Tom besó su lóbulo, luego se escabulló, recordando que tenían un tema muy serio que discutir.
—¿Y después de esta noche? —Bill se detuvo, mientras Tom enjugaba la última parte de su cabello—. ¿O debería usar la misma ropa cada día, hasta que se rompa?
—Bill, te encontraré ropa que usar —le prometió el rastudo.
—Mira, no es sólo mi ropa —el chico se movió hacia adelante, para que Tom pudiera limpiar su espalda—. No tengo ninguno de mis libros.
Tom sonrió de lado—. Creo que tenemos libros aquí.
—¿Y qué hay de Artax, mm? —Preguntó el chico—. ¿No crees que mi caballo estará…?
—Aquí también tenemos caballos —susurró Tom en su oído.
—Estoy hablando en serio, Tom —Bill tomó las manos del mayor cuando éste lo ayudó a levantarse—. Literalmente, me vine aquí sin nada.
—Eso no es enteramente cierto, Bill.
Tan pronto como los pies de Bill tocaron el suelo, Tom lo envolvió en sus brazos, ni siquiera notando cuando sus propias ropas se empaparon. Bill sonrió, ya sabía lo que Tom iba a decir, mientras sus brazos se deslizaron por el cuello del mayor.
—Viniste aquí conmigo.
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Los ojos de Bill se cerraron apretados, mientras gemía fuerte cuando Tom embistió dentro de él. Llevó la cabeza hacia atrás y Tom besó la línea de su cuello.
—¿Cierto? —Tom besó la comisura del labio del chico—. ¿Bill?
Los ojos del pelinegro parpadearon hasta abrirse y sus ojos se encontraron. Tom bajó la cabeza y su lengua acarició la de Bill, mientras lentamente se enterraba en la calidez del chico. Tom estudió el rostro de Bill, mientras lentamente lo embestía con sus caderas y vio y sintió el momento mismo en que Bill comenzó a relajarse. La arruga entre sus cejas se suavizó, su cuerpo liberó la tensión contra la dureza de Tom y una pequeña sonrisa apareció en los labios del menor. Levantó sus largas y pálidas piernas alrededor de las caderas en movimiento de Tom y su cuerpo se meció en la cama cuando el rastudo se movió más rápido.
El cuerpo de Bill se estremeció y el nombre de Tom pasó por sus labios en un gemido. Tom gimió, dejándose caer sobre el cuerpo debajo suyo cuando ambos alcanzaron la misma cumbre.
& Continuará &
Aaaww, ellos están juntos y ya han resuelto el asunto de Ría. Ahora queda resolver lo de las ropas de Bill, aunque por el momento, Tom prefiere que esté desnudo en su cama y bajo su cuerpo jajajajaja.