

Hola! He aquí nuevo capi! Disfrútenlo…
Traducción de lurdez_geisterfahrer
Capítulo 58
Aun si sentía un poco de frío, aun si hubiera escuchado la voz de Andreas proviniendo del piso inferior, aun si olía el dulce aroma de los muffins, aun si hubiera escuchado las quejas de Georg por lo de anoche, Tom no podía mover su cuerpo en absoluto, estaba completamente poseído por la belleza que Bill desprendía quien estaba a unos centímetros de su cuerpo. Era tan hermoso y perfecto por lo que el rastudo se preguntó cómo había acabado con una persona tan bendecida.
El suave respirar del pelinegro apenas era escuchado por Tom quien decidió dejar la cama, realmente necesita ponerse de pie y ¿por qué no? Viendo el maravilloso día que les esperaba.
Por un momento, el rubio quiso despertar a su amante pero optó por no hacerlo, parecía cansado, feliz pero cansado, así que se levantó de la cama dejando que sus ojos se perdieran en la vista y su mente en sus pensamientos.
La noche anterior había sido una muy dramática, empezando por las llamadas de Bill y la charla que tuvo con Gustav, agregando su primera vez juntos… Tom no podía dejar de ruborizarse y sonreír ante los recuerdos. Sí, era feliz. Él realmente lo era, después de tanto tiempo, se las arregló para aceptar a Bill y darle lo que tanto quería, había aprendió como añadir amor al acto y a no sentirse usado. Tom se sentía más vivo que nunca, todo gracias a la belleza que estaba acostada en un mar de sábanas blancas y de quien tanto dependía.
Esa necesidad de alguna manera molestaba a Tom, había estado por un tiempo, pero ahora parecía ridículo. Desde el principio, incluso antes de su relación, Bill le había dado a Tom su mano y de ahí en adelante el rastudo había estado caminando sin dejar la mano del más joven ¿Acaso nunca iba a caminar por su cuenta? O ¿Iba a andar toda su vida necesitando de Bill para seguir adelante?
Las cosas tenían que cambiar, Tom lo sabía. Lo supo anoche cuando comenzó a construir de nuevo su fachada, tratando de actuar como una persona fuerte. Todavía creía que Bill merecía a alguien mejor, alguien a quien admirar y Tom, quería ser más fuerte, quería hacerle pie a sus problemas e inseguridades, quería un nuevo comienzo. Podría ser lo que Bill se merecía, pero para eso necesitaba trabajar en eso…
Un suave golpe se escuchó en la puerta antes de que se abriera haciendo que el tren de pensamientos de Tom se detuviera.
—¿Sí? —respondió en voz baja, no queriendo despertar al pelinegro.
—Buenos días Tom, el desayuno esta lis… ¡Joder, por el amor de Dios, ponte algo! —Un sonrojado Andreas casi gritó, pero no lo hizo. Sabía que Bill no era una persona mañanera.
—Oh… —Tom se dio cuenta de que estaba desnudo y tomando su tiempo fue en busca de su boxer el cual estaba en algún lugar detrás del pequeño sofá.
—Oh dios, oh dios, oh dios… —El chico platinado repitió antes de cerrar la puerta sin poder creer lo que veían sus ojos… Tom Kaulitz en todo su esplendor. Lo curioso, es que había hablado con Bill sobre ver al rubio desnudo pero nunca pensó que pasaría, pero ahora. Y ahora parecía bastante diferente del Tom enfermo que alguna vez vio.
Sin darle mucha importancia a la reacción de Andreas o al hecho de que lo había visto desnudo, el rastudo pensó que lo era mejor despertar a su amante, si no, Bill no iba a conseguir nada para desayunar. Tom estaba seguro de que los G’s y Andreas se iban a terminar todo en menos de media hora.
—Hey Billa, despierta —Tom susurró dulcemente antes de darle un pequeño beso en los labios de su amante, alejándose suavemente, sólo para encontrarse con unos hermosos ojos color avellana—. Buenos días.
Los ojos de Bill se agitaron lentamente hasta que se enfocó en el amor de su vida—. Mmm buenos días —La sonrisa de satisfacción en su rostro fue correspondida por otra, antes de que Tom se moviera un poco, sólo para darle a su amante un poco de espacio para sentarse.
—Adivina quién acaba de entrar
—¿El hombre de muffin? —La voz de Bill aún sonaba soñolienta, pero también con una ligera esperanza.
—Casi —Sonrió Tom—.Andreas vino. Los chicos prepararon el desayuno. Deberías ir a comer antes de que se lo terminen todo.
Bill gimió mientras se estiraba antes rodar por la cama. Se sentó, mirando a su alrededor. Sonrojándose un poco, miró a Tom—. Uhm… no llegas a ver mis pantalones en ninguna parte, ¿verdad?
—Al lado de mis zapatos —Tom señaló mientras se acomodaba entre las sábanas. Más que cómodo con la vista.
Bill asintió y se puso de pie. Encontrando su boxer, luego sus pantalones y fue a sentarse en la cama.
—¿Vienes conmigo? –pregunto Bill
—Nah, no tengo hambre pero tú te debes apurar.
Lentamente, el labio inferior del otro comenzó a deslizarse en un puchero—. Por favor, come
—Bill —Tom estaba a punto de estallar, como la otra noche, pero esta vez se detuvo, expulsando aire contenido, liberando todo su estrés ¿cómo podía hacerles comprender a los demás?–… Algunas veces en la mañana no te da hambre, así que supongo que eso también podría pasarme a mí, ¿no?
Bill asintió inmediatamente, sabiendo que había cruzado la línea—. Entonces regresare en un minuto, supongo.
Como fue dicho se dirigió a la cocina con una sonrisa cursi en su rostro sólo para encontrarse con los otros chicos que ya estaban sentados. El pelinegro estaba radiante.
—¡Buenos días!
—Más bien, buenas tardes —Gustav corrigió mientras Andreas asentía.
—Sí chicos, sólo actúen como si nada hubiera pasado anoche —Georg murmuró antes de tomar uno de los muffins servidos. Él y Gustav compartían ojeras muy similares bajo sus ojos.
—Que exagerado, Geo —Bill negó con la cabeza mientras tomaba un muffin.
—Así que, ¿dónde está Tom? —Gustav preguntó de pronto al darse cuenta de que el rastudo no estaba detrás del pelinegro y eso sin duda era extraño.
—Solo se está relajando arriba.
Con esa respuesta Gustav estaba contento, si Bill no estaba forzando al rastudo a bajar a desayunar, entonces la situación podría estar bien, vaya usted a saber. Incluso Georg después de haber tenido una mala noche, no podía estar enojado con su amigo, pensando en ello, había descubierto muchas cosas sobre él, por lo que solo se dedicó a comer, pero por otro lado un muchacho platinado se movía un poco extraño, mientras sus mejillas empezaban a sonrojarse.
—Sólo supéralo —dijo Georg rodando sus ojos. Recordando lo que les conto el muchacho hace unos minutos.
El pelinegro no se quedó por mucho tiempo. Apenas terminó rápidamente su muffin, se llevó dos tazas de té al piso superior, uno para él y otro para Tom—Toc, Toc —dijo con una sonrisa mientras entraba en la habitación.
—Bill —dijo el rastudo sorprendido cuando se dio la vuelta, completamente vestido ahora, desde zapatillas hasta un gorro—. Me has asustado.
—Lo siento —Fue la respuesta tímida. Bill dejó con cuidado las dos tazas de té en una de las mesas de noche y se sentó en el lugar donde durmió— ¿Cómo has dormido?
—Bien. ¿Y tú? —El rubor en las mejillas de Tom lo hacían ver lindo y también hizo que el pelinegro recordara su último acto de amor.
—Mejor que nunca —La sonrisa de Bill era un poco descarada—. Así que…
Tom se limitó a levantar las cejas esperando a lo que Bill tenia que decir. Sin embargo, no dijo nada, el pelinegro solo sacudió su cabeza. No tenía idea de qué decir, el ambiente se tornó un poco raro. ¿Esto iba a suceder cada vez que tuvieran sexo?
—…deberías sonreír —Tom murmuró, acariciando el rostro de su amante. Quería que Bill sea feliz—. Esa mirada de preocupación no se ve bien en ti.
Las palabras de inmediato hicieron que los labios fruncidos de Bill cambiaran para darle a su novio una brillante sonrisa.
—De eso estoy hablando.
Soltó una carcajada antes de besar la mejilla de Tom—. ¿Te sientas conmigo?
Como respuesta asintió con su cabeza antes de que el rastudo se sentara al lado de Bill. Sintiendo su calor. Permitiendo que Bill se acurrucase más cerca de él y descansara su cabeza en su hombro. A cada segundo que pasaba la sonrisa de Bill se hacía más amplia.
Esa sensación de felicidad que el pelinegro irradiaba, hacia doler el corazón de Tom de felicidad y de dolor. Estaba contento con la sensación de tener a su amante tan cerca, estaba cómodo por el momento que compartían en silencio. Tom deseaba que nunca acabara pero él sabía mejor que nadie que tenía cosas por hacer pero ahora mismo, sólo por un momento… estas podían esperar.
Quería sentir.
Las palabras no fueron necesarias en su conversación silenciosa, el respirar del otro era suficiente para hacer a sus corazones felices. Bill se sentía tan conectado a su amante y sin pensarlo el pelinegro levanto su cabeza para mirar a Tom, sólo para colocar un suave beso en sus labios perforados.
—Gracias Bill —Tom susurró en los labios de su amante antes de separarse.
—¿Por qué?
—Por lo de ayer y por todo.
El sentimiento de necesidad de decirlo vino, atrapando al rastudo quien sabía que tenía que ser sincero. Bill tenía que saber verdad.
—No tienes que agradecérmelo, Tomi —Bill sonrió y apretó el brazo de Tom suavemente.
—Claro que tenía que hacerlo —dijo Tom con una voz seria—. Nunca me había sentido así… fue… único.
Bill se congeló un poco ¿Único? ESO era lo que todos querían escuchar. Trató de calmarse un poco— ¿Único?
—Sí, fue totalmente nuevo para mí, después de todo por lo que he pasado, eso fue… Ni siquiera se puede comparar.
Tom acarició tiernamente la mejilla de Bill con la punta de su nariz, sus ojos cerrados en paz y alegría. ¡Oh, qué dulce estaba siendo el rastudo en este momento!… esas palabras, hicieron que todas las preocupación e inseguridades de Bill se esfumaran. Todo eso se había ido ahora tenía la sonrisa más brillante del día.
—Gracias, Tomi, por permitirme mostrarte una nueva forma.
Ni una palabra más fue dicha, Tom dejo que sus dedos rozaran las otras suaves manos. El sentimiento lo estaba abrumando. Mientras que los pulgares de Bill comenzaban a pasar suavemente sobre las manos de Tom mientras su cabeza se metía en el rinconcito del hombro de Tom. Con suaves toques, palabras delicadas, todo parecía tan frágil pero a la vez tan fuerte.
Aun así, Tom estaba realmente nervioso con Bill tan cerca y sabiendo que no tenía idea de lo que iba a ocurrir a continuación. Sus labios empezaron a temblar y sus ojos a doler ¿por qué era tan difícil de decirlo cuándo era lo mejor? Y Bill, un Bill dichoso, no era consciente del tormento de Tom. Voltio su cabeza para besar el pecho de Tom antes de tomar un sorbo del té que había traído.
—¿Sabes? —Tom dijo de pronto consiguiendo una curiosa mirada de su amante—. Creo que, me voy a ir ahora. ¿Puedo llamarte más tarde?
Su mañana se estaba convirtiendo demasiada abrumadora y no podía arruinar la feliz mañana de Bill. El pelinegro estaba tan contento que Tom sentía que no era correcto decirle, al menos no por ahora… tenía que pensar en una mejor manera de decirlo, pero todo eso era algo que Bill no sabía, sólo asintió con preocupación y confusión en su rostro.
—S- sí, por supuesto. Hey, mmm… ¿estás bien?
El silencio cubrió la habitación por un tiempo, lentamente el rastudo movió su cabeza hacia un lado antes de soltar un suspiro—.No… —Y con eso salió de la habitación.
—¿Tom?
Poco después Bill corrió tras él, pero el otro ya se había ido. Lentamente, lágrimas se empezaron a formar. Volvió a la habitación, pero se encontró con que no podía quedarse allí. Todo olía a Tom y ahora mismo, Bill estaba herido. ¿Por qué? No lo sabía pero sabía que tenía sentimientos, sin molestarse sin estar con una polera y zapatillas, Bill bajó las escaleras, se puso las zapatillas de Andreas y empezó a caminar con dirección a su casa.
Continuará…
Lo se!! Todo fue muy rápido y confuso, pero esto solo es la consecuencia de lo que Tom viene arrastrando desde hace mucho, como el mismo dijo hace unos capítulos atrás, no todo esta bien como pensábamos ¿Que piensan que es lo que Tom tiene que decirle a Bill? Gracias a cada un@ de ustedes por darse el tiempito de comentar, no saben lo feliz que me hace!! Solo nos queda dos capítulos mas!! Y lo único que puedo decir es que TODO puede pasar. Nos leemos pronto. Saludos!
Tom va a terminar a Bill, lo apuesto. Ese muchachito es tan raro.
Gracias por el cap!
Yo creo que le quiere decir lo mucho que lo ama pero tal vez no está preparado para dejar ir su pasado. Aveces comenzar desde cero es muy abrumador