Hola! Ven que no demore casi nada! Sin mas las dejo con la continuación de esta escena tan hermosa! Disfrútenlo 😉

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 57

Bill después de haberse apartó de deliciosa longitud de Tom, se mordió los labios casi con timidez mientras asentía—¿Cómo me quieres, Tomi? —susurró.

—Tómame… tú en mí, hazme tuyo —dijo Tom para luego dejar salir un suspiro

Los ojos de Bill se cerraron brevemente mientras asimilaba las palabras. Luego sus labios se encontraron con los de Tom quien lo besó con avidez. Su dedo seguía moviéndose dentro del otro hombre y logró meter un dedo más mientras se besaban.

Entre gemidos Tom siguió besándolo, no queriendo dejar los labios del otro. Nunca había sentido esta necesidad antes. Por primera vez, lo estaba disfrutando, deseándolo sólo porque quería sentir el cuerpo del otro. Sentir el amor de Bill.

Bill estaba más que dispuesto a complacerlo, lamiendo la boca del otro sus dedos comenzaron a hacer movimiento de tijera —.Tomi —susurró mientras se alejaba—¿Condón?

—Oh mierda… —Tom dijo frunciendo un poco el ceño antes de recordarlo—.En el baño.

—Voy por el —Bill le dio un beso, retiró sus dedos y se subió su boxer antes de literalmente salir corriendo de la habitación hacia el baño dos puertas más a la izquierda. Casi se resbala al llegar al baño y empezó la búsqueda del bendito condón.

—Está detrás del botiquín de primeros auxilios —Una voz sonó haciendo saltar al pelinegro.

La mano de Bill fue directamente hacia su corazón, y la otra agarró donde se le dijo, con una sonrisa cuando encontró la caja. Agarró un par y lubricante antes de intentar voltearse e irse. Georg le estaba bloqueando el camino.

—¿Sabes? Por mucho que nos alegramos de que ustedes dos se diviertan, realmente queremos dormir, pero hay un guapo rubio que grita mucho, demasiado —Georg dijo mirando a Bill.

Bill le devolvió la mirada, pero una mirada mucho más aterradora—.Así que no se quejen mañana —Con eso dejo pasar a su amigo e inmediatamente se dirigió al dormitorio donde él y Tom compartían, deshaciéndose de su ropa interior apenas entro a la habitación. Vio al rastudo parado al lado de un escritorio, tan pronto como estuvo lo suficientemente cerca, lo agarró en un ardiente beso.

—Te tomó bastante tiempo —Tom murmuró mordiendo los labios del más joven.

—Lo siento —Bill gimió suavemente—.Un pequeño obstáculo.

Al escuchar eso, Tom no pudo evitar que sus mejillas se sonrojaran. Él sabía lo que podía ser ese obstáculo… Bill se rió suavemente y le dio un beso al cuello de Tom, sacando su lengua para una larga lamida.

—Mmm, me gusta eso.

Bill notó cómo el rastudo estaba empezando a decir lo que le gusta. Algo que no había hecho antes. Ese simple detalle hizo que su corazón se apretara con fuerza, pero agradablemente, en su pecho. Apretó su pircing de la lengua en ese pequeño lugar detrás de la oreja de Tom causando más gemidos en el rastudo

Suaves pero gloriosos eran los sonidos que salían de su boca, Bill todavía no podía creer que estuviera realmente ahora con el rastudo, que el rastudo le permitiera estar con él de esta forma tan íntima, que lo dejara amar por quien que era.

Bill junto sus manos con el rastudo, dirigiéndose a la desolada cama, acostándolo suavemente y poniéndose encime del rubio, al instante los labios de Bill estaban sobre él una vez más—.Tomi —Le sopló en la piel del otro—.Te amo.

Una reacción que Bill nunca podría haber esperado por parte de su amante se hizo realidad al verlo sonreír con tanta suavidad que no se necesitaban palabras. No es que Tom no quería decirle lo mismo pero aún seguía siendo difícil. La diferencia ahora era que el rastudo aceptaba la palabra y para el gusto de Bill estaba bien por el momento.

—Sabes lo que siento por ti ¿no? —Tom susurró al oído de Bill antes de apenas lamerle el lóbulo poniéndole la piel de gallina al pelinegro.

—¿Puedes hacerlo de nuevo? —Bill casi suplicó. Le encantaba que Tom tomara la iniciativa en un gesto como este y se sentía increíble, gimió suavemente cuando la lengua del rubio lamio de nuevo esa parte de su oreja. Cuando Tom dio por terminada la acción, los labios de Bill buscaron a los del rastudo mientras maniobraba para abrir la tapa del lubricante. Se puso un poco en los dedos y los deslizó a lo largo de la entrada de Tom. El rubio se quedó sin aliento ante la sensación de frío, pero se destenso para que Bill pudiera deslizar sus dedos hacia su interior.

Los gemidos se escuchaban tan bien proviniendo de los labios de Tom y Bill ahora era testigo de tal suceso. Comenzó a hacer movimientos de tijera, tomando precauciones adicionales para asegurarse de que Tom estuviera más que listo. Era a Bill a quien Tom veía, no a Aksel.

Cuando los dedos de Bill hicieron todo lo que podían hacer, los retiró, amando el ruido descontento de Tom. Abrió la envoltura del condón y gimió mientras se lo ponía. Sería fácil perderse en las sensaciones de acariciarse y como Tom se mostraba tan entregado. Pero Bill tenía una idea mejor. Tomó un poco más de lubricante poniéndoselo a sí mismo antes de acomodarse.

Pero no fue de inmediato. Era difícil. Podía sentir el calor que irradiaba Tom y necesitaba estar dentro de él. Pero se contuvo, inclinándose para besar los labios de felpa de Tom, poniendo tanta emoción en ello como pudo. Y entonces él lentamente embistió.

Sus labios se separaron cuando la cabeza de Tom cayó hacia atrás y un gemido de placer se le escapo. La cabeza de Bill cayó hacia el cuello de Tom mientras jadeaba. Nunca había sentido a nadie tan bueno o tan apretado como Tom. Sus dientes mordieron suavemente el cuello del rubio antes de chupar el mismo pedazo de piel.

Las piernas de Tom se envolvieron alrededor de él. Estaba acostumbrado a una penetración mucho más dura y con rapidez, por lo que las suaves embestidas de Bill eran nada en comparación. Estaba dispuesto casi de inmediato. Bill salió de su entrada, luchando contra el impulso de penetrarlo con más fuerza. Bill se deslizó lentamente, amando al calor que lo aprisionaba.

—Te siento tan bien, Tomi —Bill jadeó mientras tomaba un ritmo lento y constante. Sus labios se encontraron con los de Tom hasta que el rubio se apartó, jadeando.

El cuerpo de Tom arqueó con cada penetración de Bill. Cada contacto era tan delicado, con amor. Tom nunca se imaginó algo así en su vida y no podía entender cómo había vivido sin ello antes. Con las caderas de Bill en un exquisito vaivén y la punta de su longitud llegando al pequeño lugar dentro Tom que había encontrado con sus dedos.

Esos hermosos gritos de placer sonaron otra vez, cada vez que Bill salía de su interior para luego volver entrar. Las lentas estocadas eran una agonía para ambos por lo que aumentaron la velocidad. Los gemidos de Tom eran aún más fuertes y los de Bill eran casi iguales. A ninguno le importó si despertaban a los demás o que la cama golpeaba sin piedad el muro de Georg. Todo lo que sabían era el placer del otro.

Bill sostuvo las caderas de Tom con firmeza mientras sus movimientos aumentaban en velocidad e intensidad. Pero a pesar de eso, no había duda de que era un acto de amor.

La mano del pelinegro se envolvió alrededor de la base de la longitud de Tom, comenzando a acariciar al compás de sus movimientos. El rastudo no podía mantener los ojos abiertos mientras su cabeza caía hacia atrás, un fuerte gemido se le escapo, siendo el más fuerte hasta ahora. Bill hizo un ruido similar. Sólo escuchar a Tom podía poner a Bill al límite.

Pero el bello pelinegro se tuvo que contener. Su agarre en las caderas de Tom se apretó y se movió frenéticamente en su interior.

—Dios, Bill —Tom gimió mientras sus caderas se sacudieron. Estaba tan cerca. Bill podía sentir la manera en que Tom estaba temblando y la fuerza con la que sus paredes internas se apretaban alrededor de su pene.

Bill siguió dándole todo lo que pudo. Se inclinó hacia adelante, gimiendo en voz baja al oído de Tom—. Córrete para mí, Tomi —Y entonces Bill deslizo su lengua en ese pequeño lugar detrás de la oreja de Tom mientras golpeaba sus caderas contra la próstata de Tom.

Tom gritó el nombre de Bill mientras se venía entre los dos. Fue el sonido más sexy que Bill pudo haber escuchado en su vida y mientras Tom liberaba su orgasmo, su entrada succionaba aún más la hombría del pelinegro, Bill sólo pudo empujar en un par de veces más antes de dejarse ir.

“Tom” había sido su mantra mientras se acercaba más y más, pero una vez que llego a su límite y se vino, lo hizo con un fuerte grito del nombre de las tres letras.

Bill se mantenía sobre el rastudo, mirándolo con una agotada y feliz expresión de amor puro. Si Tom pudiera verse a sí mismo, vería que su expresión no era muy lejana a la de Bill. Con sus extremidades temblorosas, Bill se acercó para capturar los labios de Tom en un tierno beso.

Cuando Bill pudo tranquilizar su respiración, Tom se quedó con una extraña sensación. Cuando Aksel lo tomaba, sólo quería que el acto terminara. Pero ahora, mientras Bill se apartaba de su interior, Tom sintió la necesidad de tenerlo nuevamente dentro suyo. Bill lo llenaba perfectamente y odiaba el vacío que sentía en ese momento.

Por el momento Tom había descubierto lo que sentía, Bill se había quitado el condón y se deshizo de él. Se acostó de lado, frente a Tom con la más feliz de las sonrisas. Se acercó al rubio e inmediatamente sintió los brazos de Tom envolviéndolo en respuesta.

—Te aprecio mucho, Tomi —dijo mientras besaba los otros labios enrojecidos—.Y gracias. Gracias por confiar en mí lo suficiente y permitirme enseñarte una nueva forma de demostrarte lo mucho que significas para mí.

Continuará…

Awww!!! Fue cortito pero le dio en el clavo. Lo que se nos viene! Estén preparadas. Muchas gracias por sus comentarios! Saludos!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

Un comentario en «Got a Call 57»

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