Buenos días!! Al fin actualice, se supone que iba subir hace una semana pero mis correcciones se me borraron dos veces!!! que fastidio, en fin disfruten en capitulo 🙂

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 46

Bill había estado pensando mucho sobre que darle al muchacho que empezó a robarle el corazón. Tenía que ser algo original y que significara algo, después haber tenido una conversación con Andreas tuvo la mejor idea de todas. Sí, Bill había tomado una vieja foto de Tom y sus padres, haciendo algunos arreglitos. Tom, quien en el comienzo tenía como cinco en la imagen original, ahora tenía su edad actual en la foto que sostenía. Sus padres habían pasado por el mismo proceso, mostrandole al rastudo cómo se verían si todavía estuvieran vivos.

—Mi… Mi papá… esto… —Tom trató de decir algo pero tenía un nudo en la garganta y una mirada borrosa mientras las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.

Bill mordió su labio inferior, con temor de que hubiese cruzado alguna línea. —Yo… Yo pensé…

—… Mamá… —Tom dijo muy metido en la foto, mirando sus expresiones felices con él. Ellos estaban allí, estaban contentos, oh Tom estaba tan feliz.

Bill miró al suelo, sin ver que la expresión de Tom era de felicidad, solo sabiendo que estaba llorando.

—… Gracias, de verdad… —Tom susurró—¿No es hermosa? —El rastudo preguntó mirando a su madre, queriendo compartir sus pensamientos y sentimientos con Bill.

Bill asintió mientras la miraba con él. —Lo es. Te pareces mucho a ella.

—No… No me parezco a ella… —dijo Tom dándole el adolescente pelinegro una sonrisa que estaba manchada de lágrimas antes de abrazar al muchacho más joven, no sabiendo cómo agradecerle por ese regalo. Bill por el contrario podría certeramente pensar en un par de maneras que no le molestaría, pero no dijo nada.

—Me alegro de que te guste —dijo en voz baja.

Tom asintió rápidamente todavía no dejando los brazos de Bill.

—¿Puedo verla? —Simone dijo suavemente antes de que Tom rompiera el abrazo y le alcanzara la imagen. Rápidamente las otras dos mujeres estaban mirando la foto.

Bill le sonrió a Tom, queriendo nada más que volver a sus brazos. Sentía frío sin ellos, a pesar de que la chimenea estaba encendida.

Las mujeres siguieron hablando sobre: a quién se parecía más Tom y el chico esta vez no podía dejar de sonreír. Hacía mucho tiempo desde que alguien comenzara a decidir a quién se parecía más. Aun así las tres mujeres decidieron que se parecía más a Eliza.

—No, no me parezco a ella—Tom dijo con una sonrisa tímida—.Ella era hermosa… yo no lo soy.

—Creo que tú lo eres —Bill susurró para sí mismo, no pensando que el rastudo podría oírle. Sin embargo, lo hizo.

—Lo… lo voy a poner en mi álbum… Más tarde, ¿Podemos ir a buscar un cuadro, Zoe? —Tom le pregunto a su tía de una manera casi infantil.

—Sí, niño —Zoe dijo feliz al ver al muchacho tan alegre y feliz, como si no lo hubiera sido en años.

Bill se sentó en un pequeño lugar en el suelo, mirando a Tom. Él estaba encantado de verlo feliz también. Le daba una sensación de hinchazón en su pecho cuando reconoció que fue ÈL quien lo hizo sentirse de esa manera.

Rápidamente, poniendo sus regalos en un lugar seguro, el rastudo fue a su álbum para que pudiera poner en seguridad la imagen, y dejando un tierno beso en ella, la puso adentro y regresó con todos, pero antes de que pudiera alcanzarlos Zoe y Bill tuvieron una pequeña conversación.

—Mm, ¿puedo pedirte un favor? —Bill preguntó mirando a Zoe.

—¿Puedo tener copias de las fotos de hoy?

—Por supuesto, tienes que llenar todo ese álbum… a Tom le encantaría verlo completo —Zoe dijo feliz al ver que su sobrino tuviera un gran amigo y a una persona que se preocupaba por él.

La cara de Bill estaba iluminada con una sonrisa de mega-watt. De alguna manera, esta intensificó cuando Tom volvió a entrar a la habitación, quien estaba ansioso por saber qué era lo que iba a suceder a continuación. —Gracias, Zoe —dijo por encima del hombro mientras se dirigía hacia su amigo.

—Entonces, ¿qué sigue? —preguntó Tom. Cada minuto que pasaba, el rastudo comenzaba a actuar más como un niño. La Navidad era un día tan interesante.

—¿Hay algo que te gustaría hacer? —Bill le preguntó. En realidad no le importaba lo que hacían. …l simplemente estaba feliz de pasar tiempo con Tom. Era algo que nunca se cansaba de hacer.

—Mm, bueno, no lo sé. Pensé que hacían más cosas aparte de decorar, comer y los regalos —Tom dijo frunciendo las cejas en confusión. Él no sabía cómo funcionaba la Navidad desde que su Navidad pasada no fue tan fantástica como esta.

—Ahora es el momento en el que usualmente jugamos con nuestros juguetes. Pero creo que estamos un poquito grandes para eso —Bill se rió un poco.

—Cierto… —Tom dijo recordando ver jugar a Aksel con sus regalos—.Entonces, realmente no sé. Tal vez ellas tengan una idea o quieran que estemos con ellas —El rastudo señaló a las mujeres.

—O podrían continuar en lo que los interrumpí —Zoe ofreció en broma.

Tom se sonrojó a más no poder antes de tomar sus regalos y sin decir una palabra más salió de la sala de estar, no queriendo responder las siguientes preguntas a esa oferta.

Bill sólo la miró, a pesar de su rubor siguió la dirección en la que Tom se fue. Mientras que el rastudo había ido a la habitación, Bill se encerró en el baño.

Cuando Tom puso sus regalos en un lugar seguro, se sentó al frente del escritorio que Bill tenia y ceremoniosamente hizo una serie de golpes sobre el escritorio, había sido larga, pero lo ayudó a liberar su estrés sin gritar.

Bill, en la seguridad del baño, estaba haciendo algo similar. Excepto que estaba golpeando su cabeza repetidamente contra la pared que separa el baño de su habitación.

Ahora, ¿cómo iban a seguir de nuevo? El estado de ánimo, el sentimiento, recuperarlo no era muy difícil, al menos no para Bill, pero ¿para el rastudo? El rastudo estaba empezando a sentirse excesivamente tímido y un poco temeroso, como una maldita niña de escuela que todavía era virgen. Y joder hace mucho tiempo que dejó de serlo. Él sabía completamente como actuar, pero ¿con una persona por la que tenía sentimientos? Ahora sí que era difícil.
.
Cuando Bill finalmente dejó de golpearse la cabeza, se acurrucó entre el lavabo y la puerta. Por supuesto, Tom tuvo que salir corriendo de esa manera. Avergonzado, sí, pero aun así. Bill nunca pensó de sí mismo como el peor besador del mundo, pero ¿acaso no alguien lo hace mejor con alguien a quien quiere? O tal vez había cruzado demasiadas líneas… Puso su cabeza entre las manos. Sintió el muérdago todavía en su cabello. Se lo sacó, mirándolo.

Sí, Tom había sido quien le había dado el muérdago, Tom quería besarlo tanto como Bill quería devolverle el beso. No pudo haberlas cruzado. Tal vez solamente era muy tímido, después de todas las cosas que pasaron, pero la simple acción del muérdago era suficiente para demostrarle que le importaba al rastudo.

Con una leve confianza renovada, Bill se levantó del suelo y salió del baño. Se dirigió a la puerta de al lado y la toco ligeramente.

La suave respuesta se escuchó antes de que lentamente el adolescente pelinegro abriera la puerta, sólo para ver a Tom sentado en la silla con su mejilla apoyada en la mesa y su frente roja.

—¿Estás bien? —Bill le preguntó, sin saber que su frente se veía casi igual.

—Aparte de la vergüenza, sí —Tom murmuro no moviendo su rostro del escritorio, de alguna manera estaba empezando a sentirse cómodo.

—Yo también. No puedo creer que Zoe haya dicho eso —Bill se fue a la cama y se acostó de espaldas.

—Oh, ella es capaz de decir eso y más, créeme —Tom dijo de repente levantando su cuerpo. De alguna manera su tía logró actuar como una niña y a él le hizo actuar como el adulto. —Esa mujer me va a matar.

—De hecho no puedo creer que mi madre se esté comportando. Generalmente cuando esta alrededor gente, ella comienza a actuar como Zoe.

—Pero tu madre no nos vio besan… eso.

—Eso es verdad —Admitió Bill—.Sin embargo, fuiste tú el que empezó —Tenía una sonrisa traviesa mientras miraba a Tom.

—Mm, pero tú… tú tenías el muérdago… así que sí, pero ese no es el punto. El punto es que Zoe nos vio y tu madre no —Tom cansado para volver a la conversación del tema original, pero fallando miserablemente.

—Pero tú lo pusiste en mi cabello —Señaló Bill. Después de un par de minutos, volvió a hablar—. Si te confieso algo, ¿prometes no reírte?

—Te lo prometo —Tom dijo un poco curioso respecto a la confesión.

—Estuve tentado de colgar esto en el techo —Bill se sonrojó mientras sostenía el muérdago encima de él. Lo hizo para mostrarle a Tom lo que quería decir, dejando las costumbres de lado por un minuto.

Tom sonrió suavemente mirando el muérdago, pero en vez de ir a los labios del joven se dirigió a la almohada. Dejar que su cuerpo descanse junto a Bill. Tenía un rubor similar al de Bill.

El otro muchacho bajó el muérdago y le sonrió. Le dio un codazo suave a Tom con el hombro.

—… Me gustas —Tom dijo ocultando su rostro en el cuello del joven. Sí, ahora estaba demasiado tímido.

—Tú también me gustas —Bill dijo en voz baja en respuesta—¿Tom?

Un sonido suave fue hecho de la garganta del chico no moviendo su rostro, ni una pulgada.

—Yo te aprecio —susurró. Dejaría que Tom diga la palabra “A” primero.

Era la segunda vez que Bill había le había dicho eso. Ahora Tom realmente sabía el significado esa palabra y simplemente lo hacía feliz. Una amplia sonrisa se escondía, pero Bill podía sentirla. Pronto se sintió un asentimiento también.

Bill no dijo nada más, esperando, esperanzado de que una palabra similar saliera de los labios de Tom. Pero incluso si Tom intentara, no podría decirlo, no ahora, era difícil y decir lo siento podría empeorar las cosas, así que pensando llego a la conclusión de que las acciones dicen más que las palabras, sin más el rastudo dejó un suave beso en la piel blanca que estaba cerca a sus labios.

Bill sonrió y apoyó su cabeza contra la de Tom. —Mírame —susurró.

Lentamente el rastudo hizo lo que le pidió, a pocos centímetros, no del todo cerca, pero ahora sus ojos eran capaces de ver a los de Bill.

El pelinegro sonrió e inclinó su cabeza ligeramente para besarlo de nuevo.

Tom se estremeció en emoción por el toque. Le gustaba, y sólo quería que Bill lo besara toda la noche.

Bill se detuvo y giró sobre su lado para quedar frente a Tom antes de besarlo de nuevo.

Las manos callosas se movieron para que pudieran sentir el cuerpo delgado de Bill. Tom quería saber que esto era real y que estaba siendo besado por ese pelinegro que siempre lo había ayudado.

—… Gracias —Tom murmuró en el beso.

—¿Por qué? —Bill le preguntó mientras presionaba su frente contra la de Tom.

—Por tener fe en mí…

—Siempre… siempre… —fue murmurado entre suaves besos. Bill no podía detener la acción. Finalmente llegó a estar donde quería y no estaba seguro de cuánto tiempo más podría seguir besándolo, pero él quería alargarlo lo más posible.

El rastudo comenzó a intoxicarse con los preciosos besos que Bill le estaba dando, todos estos lo hacían sentirse débil, y su piel comenzó a arder, sus piernas temblando sin control, sus ojos borrosos dándole al adolescente pelinegro una mirada suave y amorosa.

Bill se tragó la palabra “A” una vez más, decidido a que Tom la dijera primero, pero esa mirada… estaba haciendo que sintiera algo raro, un cambio repentino y que sintiera mariposas en su estómago. Y amaba cada segundo de eso.

Ahora que el chico de pelo oscuro estaba mirando a Tom, sintió que sus mejillas se sonrojan de vergüenza. ¿Había algo de malo en su cara?

No era que Bill no quisiera besarlo más, porque oh como lo disfrutaba, pero por un momento sólo quería mirar al rastudo del que se había enamorado.

—… ¿Bill? —Tom susurró tratando de despertar al otro chico de su ensueño o al menos hacer que deje de mirarlo.

—¿Sí?

—¿Podrías… hay algo de malo en mí? —Tom preguntó mirando hacia el lado.

—¿De qué estás hablando? —El pelinegro respiró.

—Tú, pues estás mirándome… —Tom murmuró consiguiendo un rubor profundo.

—No puedo evitarlo —Admitió.

—Bien… —dijo Tom ahora completamente moviendo su rostro hacia un lado.

—Tom… —Bill dijo en voz baja.

Tom no dijo ni una palabra, pero se mordió el labio inferior como respuesta.

—No era mi intención hacerte sentir incómodo.

—No, no lo hiciste… está bien —Tom dijo mirando hacia arriba—. Soy solo yo.

Siempre tan discretamente, Bill se movió de manera que su lado estuviera presionado contra el de Tom.

Tom suspiró dejando que su cabeza descansara un poco en el hombro de Bill. Disfrutando el momento.

La sonrisa del pelinegro era totalmente brillante mientras apoyaba su cabeza en la parte superior de la de Tom. —Me gusta esto —Admitió.

—A mí también —Tom dijo dejando que Bill acaricie su mejilla—. Se siente diferente… —susurro al final.

Bill sonrió más. —Sí, yo… —Fue cortado por el sonido de su celular. Suspiró—. No quiero responder —dijo sin embargo término sacándolo de su bolsillo.

—… Tienes que hacerlo —Tom dijo un poco molesto. Sin embargo, él sabía que era lo correcto.

Bill miró antes de contestar. —Hey Muni. Feliz Navidad para ti también. Si… no… no … ¿por qué?… Mmm… no lo sé. De todas formas, estoy en medio de algo realmente importante. Sí, hablamos luego. Adiós —Bill colgó y tiró el teléfono en el montón de ropa que estaba al otro lado de la habitación—.Lo siento, Tomi.

—Está bien, Billa… —dijo Tom con un mejor humor. Bill había colgado a Andreas.

Bill se acostó de nuevo sobre la cama y se acurrucó contra el rastudo, relajándose. Realmente le gustaba el lindo apoyo que el chico mayor le había dado. —¿Tom?

—¿Sí?

Después de darse cuenta de que Tom no iba a mirarlo, Bill se las arregló para estirarse y besar su mejilla. Tom solo sonrió en el tierno beso y se movió para que el adolescente pelinegro pudiera besarlo mejor. Bill felizmente obligado, aunque su corazón se hundía levemente con cada minuto que pasaba desde la llamada y Tom nunca dijo esas palabras, y él ni siquiera quería salir con Bill. Pero el pelinegro ignoro eso lo mejor que pudo y trató de solo centrarse en ese momento

—¿Bill? Tú sabes que esto de alguna manera es difícil para mí, ¿no? —Tom dijo completamente sabiendo que esa mirada ocultaba tantos sentimientos.

Bill asintió. —No quiero que sientas que te estoy presionando o algo—Pero, como tantas veces anteriormente en el interior de su mente, Bill gritó “¿pero y que sobre mí?” nunca lo diría en voz alta, pero él solamente era un ser humano después de todo. Tan culpable se sentía al pensar en eso, cruzaba por su cabeza más de lo que admitiría.

—Lo sé, pero, quiero… Estoy trabajando en ello.

—¿Hay algo que pueda hacer para que sea más fácil?

—Sólo estando conmigo es suficiente… —Tom dijo acurrucándose— ¿Te quedarías conmigo? ¿Por siempre?

—Por supuesto que lo haré, Te amo —Bill dijo antes de que pudiera detenerse. Llevando una mano a su boca.

Continuará….

O.O JAJAAJAJAJAJA Bill esperando por Tom para que diga la palabra A y al final se le escapo xDD ¿Cual creen que sea la reacción de Tom? Nos leemos pronto!! Besos lindas

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

3 comentario en “Got a Call 46”
  1. Esque la verdad que complicado estar cuidando cada palabra que dices en cada momento. Bill hizo su mejor esfuerzo para no decirlo

  2. Ay Dios mío!!!!! Espero que Tom no salga corriendo después de eso. Aunque no creo, se nota que quiere a Bill y va a ser difícil, pero poco a poco irá mejorando la situación, solo espero que Bill tenga paciencia.
    Gracias por el cap!

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