Hallo como lo prometí aquí les traigo capi, sin más disfrutenlo :3

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 38

Tom no sabía si era suertudo o demasiada piedad de Dios. De alguna manera su fiebre terminó en algún momento de la noche, dejando el rastudo libre de enfermedad sólo para darle la bienvenida al sábado. Una semana más de escuela y la Navidad estaba a la vuelta de la esquina. Las vacaciones se venían pronto y el rubio se las arregló para faltar algunos días a la escuela y ahora Zoe no podía detenerlo de salir. El muchacho parecía estar mejor que nunca.

Tal como lo había asegurado, Tom iba a salir con Bill, Andreas y otra persona. ¿El nombre? En realidad no lo recordaba pero no le importa ya que ahora estaba pensando en lo que Bill le dijo a Andreas en el teléfono. Bill se iba. ¿Por qué? ¿Era por él? Tom realmente quería saber, pero no pudo encontrar el valor de preguntar de inmediato, solo dejo que el pelinegro se marchara pero ahora iba a preguntar. No. Iba a rogarle a Bill para que se quedara. Por lo menos él quería una buena razón. No sabía que es lo que iba a hacer si llegaba a perder al pelinegro.

Suspirando el rastudo comenzó a caminar hacia su armario, pero cuando llegó se dio cuenta de algo. No sabía que iba a ponerse.

No era como que Tom escogiera su ropa y le tomara mucho tiempo hacerlo, pero esta vez fue diferente. Quería lucir bien. Él quería que Bill lo notara y decidiera no irse. Él realmente quería llamar completamente la atención del muchacho. Sin embargo, no sabía por qué.

Sus ojos empezaron a deambular por la habitación tratando de tener una idea de qué ponerse, pero pronto sus ojos detuvieron la búsqueda cuando se encontró con la vista de la ventana. Estaba nevando. Dios, era tan hermoso, tan blanco y puro…

—Oh… —El rastudo no pudo detenerse de expresar sonoramente al recordar las palabras del pelinegro. Sí, de alguna manera Bill le había dicho que él era así. Como la nieve.

Una suave sonrisa floreció en los labios del joven mientras que rápidamente tomaba unos jeans de color azul oscuro y se puso una simple pero completamente blanca camiseta, seguido de una enorme sudadera blanca que Zoe le había comprado de una marca que estaba empezado a gustarle. El nombre de la marca estaba escrito con un color pálido que encajaba a la perfección y una gorra blanca fue el último detalle para su traje. Ahora no iba a llevar una muñequera. Ya no quería seguir escondiendo las cicatrices que se estaban curando y ya no estaba ansioso por marcar su piel otra vez. Eso era lo que se había estado diciéndose a sí mismo hace unas semanas, cuando dejó la casa de su anterior familia.

Agarró para el desayuno un tazón de cereales, posteriormente el rastudo se despidió de su tía antes de salir del edificio. Haciendo algo de tiempo para llegar al parque donde se suponía que se iba a encontrar con Bill, así ambos alcanzarían a los otros.

El rubio no tuvo que esperar mucho tiempo desde que llego. En uno de los columpios estaba sentado una figura de negro que causo un remolino en el estómago del rubio.

Bill estaba vistiendo sus viejos jeans y unas Adidas blancas que hacían juego con la chaqueta negra de la misma marca mientras que una gorra del mismo color coronaba su cabeza. …l parecía diferente pero hermoso a los ojos de Tom.

—¡Tom! —El pelinegro gritó mientras sus ojos se encontraban con la blanca figura. Una sonrisa orgullosa y sincera estaba pegada en los labios de Bill.

—Lo siento, ¿Esperaste mucho? —Tom preguntó cuándo alcanzo al muchacho, notando que las mejillas de Bill estaban rojas.

—Nah.. —Bill dijo, pero se calló al sentir dos manos calientes tocar su rostro. No sólo este acto le dio un poco de calor al rostro del muchacho, también creo un poco de calor en Bill mientras sentía sus mejillas arder con un rubor profundo como cuando Bill toco a Tom, eso era una cosa, pero que Tom lo tocara era otra cosa completamente diferente.

—Ya está… —Tom murmuró con una expresión seria mientras escondía sus ahora frías manos dentro de los bolsillos de su sudadera.

—Gracias… —dijo Bill mientras miraba hacia abajo, dejando que todas esas mariposas se tranquilizaran y cuando lo hicieron su mente estaba en condiciones de trabajar y recordarle por qué le pidió a Tom encontrarse allí—.Bien, Tom. Tengo que decirte algo.
Cuando Bill dijo eso el rastudo no pudo evitar que una expresión dolorosa apareciera en su rostro. El rubio de alguna manera sabía que el pelinegro iba a decirle que se iba.

—¿Tom? ¿Tomi? ¿Hay algún problema? ¿Te sientes enfermo? ¿Quieres volver a tu casa? —Bill comenzó a preguntar preocupado, mientras se acercaba el muchacho mayor.

—No… no es eso —Se escuchó un hilo de voz.

—Entonces no pongas esa cara, como si algo te estuviera doliendo. De alguna manera me asusta… —Bill dijo, en realidad no le gustaba la expresión que el rastudo hizo, esto simplemente asustaba al pelinegro.

—Pero esto duele.

—¿Duele? ¿Qué duele?

—Que te vayas…

—Oh, así que ya lo sabes —Bill interrumpió el rastudo, en realidad no se daba cuenta de lo que estaba pasando—.Iba a decírtelo muy pronto. En realidad ahora, así que estoy contento de que lo sepas así las cosas serán un poco más fáciles para…

—¿Para irte? —Tom reventó tirando al chico más joven de la apretada chaqueta negra en un impulso.

—¿Eh? Ah… ¡No! Tom. No me voy como, dejarte —Bill dijo tomando los brazos del rastudo para suavizar un poco su agarre—.Te dije que yo nunca te iba a dejar ¿Acaso no te lo dije?

—… Sí —Tom asintió aflojando su agarre todavía agarrando al otro chico, no deseando dejar al adolescente.

—Veras, mi madre y yo pretendemos ir para Navidad a esta posada que esta como a dos horas de aquí —Bill dijo dándole al rastudo una suave sonrisa—.Nosotros vamos allí para pasar la Navidad y el año nuevo, así que nos quedamos allí como por una semana.

—Oh… ¿Te iras por una semana? —Tom dijo no pudiendo ocultar la tristeza en su voz.

—Depende —Bill dijo sonriendo, amando el tono de voz que Tom puso. Esto significaba mucho para él.

—¿Depende? —Ahora una esperanzada fue escuchada. Era tan interesante cuantos sentimientos el rastudo manejaba para expresar en su voz al hablar con el pelinegro.

—Le pregunté a mamá y se nos ocurrió la idea de que si tú y Zoe quisieran, podrían venir con nosotros, así los cuatro podríamos pasar juntos las vacaciones. Hay un montón de cosas que hacer allí y podemos pasar el rato y compartir habitación. Puedes preguntarle a tu tía… bueno si quieres ir. No sé si ella ya tiene planes para estas vacaciones o no.

—Le voy a preguntar —Tom dijo rápidamente dejando que una suave sonrisa se uniera con la de Bill.

—Estupendo.

Con eso, Bill comenzó a contarle al rastudo de todas las cosas que podrían hacer juntos si él y su tía iban con ellos. La comida que se podrían a probar, el increíble sistema de calor, nieve en el hermoso jardín y otras cosas que hicieron que al rastudo le gustara más y más la idea, aun donde sea que Bill fuera estaba bien para Tom. Incluso si iban a encontrarse con Andreas y Stephanie en un parque de diversiones, el rubio estaba bien con ello.

Ahora que recordaba, él no había ido a uno desde su séptimo cumpleaños. La última pelea que tuvo con su padre, el día que Mark murió. De alguna manera los parques de diversiones le trajeron el rastudo no sólo tristes recuerdos, sino también unos muy buenos, pudo recordar a su padre diciéndole que iba a construir un parque de diversiones sólo para Tom y él, ya que ambos los amaban.

Cuando se mudó con su tío el rubio dejó de ir a esos asombrosos lugares, no era como que a su nueva familia le gustara o que estaban dispuestos a ir a donde Tom quería.

Fue muy interesante ver al rastudo cuando llegaron adentro del lugar. Sus ojos no podían dejar de mirar por todas partes pensando en la mejor manera de poder probar todos los juegos antes de que se escondiera el sol. Su entusiasmo fue compartido con las otras tres personas que alegremente siguieron los pasos del muchacho. Todos ellos se estaban divirtiendo, gozando, incluso Bill podía escuchar la sonrisa del rastudo y resoplar a todo lo que estaba sucediendo. Una risa, no, aun no pero había progreso y el pelinegro estaba haciendo todo lo posible para escuchar algún día a Tom reír a todo pulmón.

—Mira lo que tenemos por aquí.

Una fuerte y profunda voz sonó del grupo de atrás que estaban disfrutando de un poco de algodón de azúcar. Todos se dieron la vuelta sólo para ser recibidos con una gran vista. Los G’s también estaban allí, era una gran sorpresa así que todos estaban contentos con ello y decidieron permanecer juntos.

—¿No estabas enfermo Tom? —Gustav preguntó después de beber un poco de su Coca.

—Estaba —Tom dijo alejando el caramelo de su cara. Caramelo que Andreas estuvo ofreciendo al rubio.

—¿Entonces? ¿Por qué no nos lo dijiste? —Georg preguntó ahora.

—Bueno, si ustedes fueran a visitarme se hubiesen enterado que estaba mejor —Tom respondió con una sonrisa perfecta. Él estaba realmente cómodo con sus dos mejores amigos. Sabia que siempre iban a estar allí para él así que no fue tan difícil de tratar actuar normal y saber que no iba a ser interrogado al respecto.

—Lo intentamos, pero aquí un tío nos dijo que no fuéramos para que no te molestemos —dijo Georg con una voz fuerte.

—¡Yo nunca dije eso! —Bill respondió rápidamente

—¿Quién dijo que eras tú? —Gustav bromeó haciendo que el pelinegro se ruborizara profundamente. Andreas y Stephanie se rieron fuerte con la vista—.Es por eso que no te preguntamos si querías venir con nosotros, pero ahora que estás aquí, no nos podemos quejar.

—Como si alguna vez se hubiesen quejado de que yo esté con ustedes —Tom dijo rodando sus ojos.

—Cierto, no lo hacemos. Ahora vamos, tenemos que ver todo. ¿Han ido a la Medusa? —preguntó Georg.

—Nop —Bill respondió, queriendo subirse a ese juego.

—Entonces, vamos.

Con eso ambos chicos musculosos tomaron cada uno de los brazos del rastudo y como si fueran guardaespaldas jalaron al rastudo para que él pueda ir con ellos. Ambos estaban entusiasmados con la idea de tener a Tom ahí. Extrañaban al muchacho y realmente querían que se mejorara.

Incluso que ahora estuviera viviendo en el departamento de Zoe y haciendo muchas cosas que no hacía, él todavía no estaba perfectamente bien. Todos ellos sabían eso, y seguían trabajando en eso, no con pena, sino con amor, amor que sentían por el joven. Gustav realmente quería ver de nuevo al Tom que hacia un montón de bromas con Elijah y Georg quería conocer al interesante y profundo Tom que conoció cuando fueron muy pegados en la escuela, él quería ver al verdadero joven de rastas que parecía estar a punto de mostrar.

Con eso los G’s no se separaron del lado de Tom, los dos estuvieron demasiado ocupados y felices para notar una pequeña cosa. Bill se estaba quedando solo. No ignorado, pero el adolescente pelinegro estaba atrapado con Andreas y Stephanie, no es que no le gustara, pero él realmente quería pasar un poco de tiempo con el rastudo.

Bill solo quería ir a donde estaban y jalar al chico rubio de ellos, así él podría tener su compañía. Bill quería que esas sonrisas se dirigieran a él, esas medias sonrisas, esas sonrisas intrigantes y ¿por qué no? Esas miradas de superioridad que Tom le daba a sus mejores amigos.

—Alguien está celoso —Andreas murmuró al oído de Bill antes de salir corriendo riendo.

—¡No lo estoy! —Bill gritó sintiendo enrojecer sus mejillas y pronto sus orejas cuando sintió los hermosos ojos color chocolate de Tom mirándolo con una expresión burlona. Bueno, al menos Tom le había dado un poco de atención. Gracioso, como los sentimientos pueden cambiar tan rápidamente

Continuará…

No me digan que creyeron que Bill iba a dejar a Tom solo y desamparo xD hay una invitación de por medio así que todo puede pasar :3 Espero por sus comentarios, dudas y todo ya saben que me encanta leerlos… Nos vemos mañana buenas vibras!!! 😀

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

Un comentario en «Got a Call 38»

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