Hallo mis queridas lectoras!! xD He aqui el capi del día de hoy! Bueno veremos la reaccion de Tom!! Me encanta este capi esta lleno de sentimientos.

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 36

Sus turbios ojos color chocolate se levantaron para satisfacer a los de color avellana, que hace tanto no los odiaba. Sus labios carnosos se abrieron con delicadeza ya que el rubio no se sentía capaz de respirar lo suficiente por la nariz. Sus cejas perfectamente talladas, fruncidas en confusión y dolor, y su enfermedad no ayudaba para nada con su expresión cansada.

—¿Tom? —Bill le preguntó una vez más con una expresión preocupada en su delicado rostro.

—… No, nada —dijo Tom después de abrir y cerrar la boca por un tiempo. El rastudo se había encerrado en sí mismo de nuevo.

Un suspiro salió de los labios de Bill antes de dejar el plato de sopa en una de las mesitas de noche y dejó que su cuerpo se sentara en la cama, al lado del joven enfermo.

—¿Por qué mientes? ¿Hice algo mal? —Bill dijo con una suave voz, queriendo saber lo que estaba pasando ¿por qué de repente el chico se puso a llorar?—¿Te sientes bien?

—No es nada, supongo que mis ojos se ponen llorosos cuando estoy enfermo… —Tom murmuró tratando de sentarse en la cama para que pudiera ver mejor al pelinegro.

—Tienes que hablar —dijo Bill con un tono serio—. No es saludable para ti encerrar lo que estás sintiendo. Esto solo te hará daño al final. No estoy diciendo que tienes que decirme todo lo que sientes, puedes decirle a las personas en quien cofias como Gustav, Georg incluso Zoe.

El rastudo guardó silencio de nuevo, Bill acababa de hacer una mueca y comenzó a arreglar todo para que Tom pueda comer.

—Por lo menos prométeme que vas a hablar con alguien —Bill dijo ayudando al rastudo a comer, pero el muchacho tomó la cuchara con su mano y comenzó a alimentarse por sí mismo. Un suave asentimiento fue hecha por su cabeza.

Poco a poco, el rastudo empezó a comer la caliente y sabrosa sopa, podría haber comido más rápido, pero sus brazos estaban pesados y le tomó más tiempo de lo esperado. Su mente en el otro lado estaba en blanco, no era capaz de pensar, ni quería hacerlo. Tenía un montón de cosas en este momento y todo lo que él estaba tratando de hacer era bloquearlas, bloquearlas como lo hizo con sus otros recuerdos, recuerdos que volvieron para morderle su culo.

—Voy a limpiar la cocina y me retirare si no necesitas nada más, Zoe vendrá pronto —dijo Bill suavemente rompiendo el frío silencio que rodeaba la habitación del rastudo mientras sus manos tomaron los platos utilizados de las manos del rubio—.Toma una siesta, después te sentirás mejor.

Lentamente, el adolescente pelinegro hizo su camino fuera de la habitación, de algún modo decepcionado por la forma en que había actuado en rastudo y por otro lado preocupado por su enfermedad de invierno. Han sido muy pocos días desde que ambos dejaron de salir todos los días. Bill tiene algunas cosas que hacer y Tom nunca lo llamó ni para decirle buenas noches como los dos estaban acostumbrados. En la escuela salían juntos pero con los demás. Simplemente no era lo mismo. Estaba seguro de que el rastudo parecía diferente en los pocos días que no habían pasado juntos y antes de que se enfermara.

Cuando el adolescente pelinegro se enteró de que su amigo estaba enfermo se había preocupado un poco, pero emocionado al mismo tiempo, sabiendo que podía pasar un buen rato a solas con el rastudo que poco a poco fue adueñándose de su corazón.

—… ¿Quién era? —Un susurro se escuchó desde la habitación en el momento que Bill estaba cerrando la puerta. Su cuerpo se quedó inmóvil. Escucho bien. Tom le preguntó algo.

—¿Quién? —preguntó Bill no comprendiendo mucho de lo que dijo el rastudo, todavía no obteniendo respuesta.

—… El que te llamo —Otro susurro fue escuchado. Esta vez, el pelinegro decidió abrir la puerta una vez más. Simplemente no podían hablar con la puerta entre ellos.

—No lo sé —Bill respondió con sinceridad, dejando los platos sobre la mesa. Esta vez tomando cierta distancia del chico rubio—.Tú sabes que las llamadas son anónimas.

—¿Por qué lo haces Bill?… La primera vez que hablé contigo por teléfono, te pregunté eso —dijo Tom frunciendo el ceño en concentración—.Tú dijiste porque querías ayudar a los demás. Y yo todavía no lo entiendo. ¿Por qué?

—Es que simplemente, siento que tengo que hacerlo —dijo Bill—.Quiero que otros estén bien.

—Lo sé, ¡pero ese no es el punto! —Tom dijo levantando un poco la voz, palabras saliendo un poco rápidas de su boca—.Tu simplemente, dejas que los demás te conozcan, tu les das toda tu atención, incluso si ellos la van a tirar y olvidarse de ella, es que… ¿y qué hay de mí? Alguien o todas las personas que te han llamado, recibieron la misma ayuda. Las mismas palabras, ¡el mismo todo! ¿Y que si alguien trata de terminar con su vida como yo lo he intentado? ¿Vas a llegar a saber quiénes son y vas a ir a ayudarlos?

—Tom, por supuesto que trataría de ayudar a los demás para que no elijan ese camino —Bill trató de razonar con el rastudo.

—Entonces yo soy como todos los demás —Tom escupió, sin embargo sus ojos mostraban confusión y dolor.

—Tom estas diciendo tonterías. Tú no eres como todos los demás, tú eres diferente.

—Sí, claro, ¡yo soy diferente porque yo dejo que mi primo me coja cada vez que él quiera! —Tom dijo tratando de sacar todos sus pensamientos, queriendo liberarse de todo. Incluso se levantó de la cama. Sintiendo que era necesario para poder expresarse mejor—.¡Yo soy diferente porque soy un maldito huérfano al cual su nueva familia lo odia! ¡Soy diferente porque tengo un puto problema con mi peso! ¡Soy putamente diferente porque mi mejor amigo se suicidó! Bueno, ¡NO PUEDO ARREGLAR TODO! ¡Nunca pedí todo eso!

—No Tom, no hagas las cosas más complicadas —Bill trató de hablar, pero Tom no estaba escuchando ahora.

—Cuando… cuando traté de arreglar las cosas con mi familia. ¡Tú te fuiste y contestaste el teléfono! Quería saber si hice bien las cosas, quería apoyo pero estabas ocupado contestando la maldita línea, animando a otra persona! ¡Lo rompí por eso! Tú odias el hecho de que haya aceptado salir con Aksel una vez que las cosas mejoraran, ¿verdad? Crees que es asqueroso…

—¡No! —Bill gritó herido por las palabras de Tom. Seguro que había estado ocupado contestando el teléfono, y seguro de que había estado un poco asustado, pero él nunca pensó que Tom quería su atención en ese momento. Y tal vez el acto era asqueroso, pero nunca se sintió asqueado por el rastudo. Él, en su mente, siempre había sido blanco, puro.

—Desde que te metiste en mi vida las cosas han ido mejorando, ¡pero mi mente sigue arruinándose! —Tom siguió hablando en voz alta mientras agitaba sus manos en el aire—.Simplemente no me dejas guardarme las cosas para mí mismo así todo puede ser más fácil, me haces gritar, me hacer preguntar, me lastimas, me haces sonreír y olvidar todo. ¡Simplemente no lo entiendo! ¡Joder! ¡NO!

—Tom —dijo Bill, con los ojos muy abiertos, escuchando lo que el rastudo ahora estaba diciendo.

—¿Por qué eres tan importante para mí? ¿Por qué es que no quiero que te alejes de mí? ¿Por qué? —Tom preguntó con una expresión de dolor en su rostro—.Sólo temo que vayas a huir después de entender todo lo que me pasó. ¿No puedes ver que te necesito? Y tú de repente terminas diciéndome que me amas… de cualquier manera en que tú lo sientas, simplemente no está bien. Porque eso significaría que tu pronto me dejaras… y yo no quiero eso… ¡NO!

—Tom… —Bill dijo una vez más, como si fuera la única palabra que supiera. Sus ojos avellanas seguían observando la delgada figura que empezó a romperse en frente de sus ojos. Lágrimas comenzaron a caer hace ya algunas frases con miedo e ira.

—¿Qué puedo hacer para que te quedes? Para sentirme más calmado y en paz. ¿Qué es eso que no me deja dormir por las noches? ¿Qué es esto que me sigue molestando cada vez que te veo? ¿Qué es eso que siento en mi estómago cada vez que sé que estás cerca? —El rastudo comenzó a balbucear secándose las lágrimas de su rostro, su cuerpo desmoronándose en el suelo. Ahora estaba sentado allí como un niño pequeño, llorando y queriendo entender, para entender que todo su dolor no era malo o mortal, sino uno precioso y hermoso dolor, como podía Bill decirle a Tom que lo que tenía no era nada grave, sino sólo una pequeña y diminuta cosa que se llamaba amor.

—Tomi… —Bill dijo conmovido por las palabras del muchacho. Seguro que había dicho mucho más en todo el tiempo que ambos estuvieron juntos, y había un montón de sentimientos, buenos y malos, pero todo cegó a Bill, quien solo sabía que era lo que tenía el rastudo.

Lentamente el adolescente pelinegro se dirigió a donde el chico rubio estaba sentado y con suave mano levanto su cabeza suavemente de la barbilla para que lo mirara a los ojos, pero cuando su piel tocó la del otro, Bill sabía que algo andaba mal.

Rápidamente dejó que su otra mano se posicionara en la frente del rastudo, sólo para ser recibido con la noticia de que el muchacho tenía una fiebre muy alta.

—Podemos hablar de esto más tarde —Bill dijo secando las lágrimas del chico con sus propios dedos y tratando de animarlo con su tacto.

—¿Por qué dejo que me toques? —Tom seguía preguntándose en susurros, ahora estaba perdido en su mente.

—Vamos a meterte en la cama, estas delirando —Bill dijo tirando hacia arriba al rastudo. Fue de alguna manera fácil, el muchacho era delgado, pero para la admiración del pelinegro, tenía un poco más de peso que la última vez que lo ayudó a ponerse de pie.

—… ¿Por qué? —Tom murmuró cerrando los ojos mientras Bill lo cubría con el edredón, consiguiendo que el rastudo este cómodo de nuevo.

—Porque necesitas descansar. Tienes fiebre, tonto —Bill contestó, aunque sabía que esa no era la pregunta real.

—… ¿Por qué? — El rastudo susurró por última vez, era casi inaudible.

—Porque te amo —Bill dijo después de un tiempo determinado. No era como que el rastudo iba a recordarlo, ya que se estaba quedando completamente dormido—.Amor no debe ser una palabra a la que temas sino una que morirías por escuchar de los demás… como yo que me estoy muriendo por escucharte decirme que… así que por favor, dime pronto directamente que me amas…

Una temblorosa mano con manicure hizo su camino hacia la suave piel del joven bronceado y lentamente acariciaba los rasgos del joven, palpando la nariz, la mandíbula, y por último pero no menos importante, los labios, labios que quería besar una vez más.

—He regre… Oh, ¿está durmiendo? —preguntó Zoe ya que apareció en la habitación del rastudo.

—Sí, tiene fiebre e hice que vaya dormir —Bill dijo volteando a ver a la mujer, ambos saliendo de la habitación climatizada.

—¿Fiebre? Dios, este muchacho está más enfermo de lo que pensaba. ¿Qué voy a hacer ahora? —preguntó Zoe. Ella sí que se preocupaba por el muchacho, pero no sabía nada de cómo cuidar de una persona enferma, peor aún a un niño.

—Te puedo dar el número de mi casa y el de mi madre más si tienes algún problema. Está bien si llamas a cualquier hora —Bill dijo mientras que la joven mujer fue a la cocina por un post-it y un bolígrafo. Bill escribió rápidamente los números y se lo regreso.

—Gracias Bill. Todo esto es muy nuevo para mí. Ser tutor de Tom y de todo. Es como tener a un hijo por cuenta propia —Zoe dijo suspirando—.Debe de haber una manera de que pueda pagarte por toda tu ayuda.

—Nah no hay proble… olvídalo. Quizás la haya —Bill dijo de pronto abriendo los ojos de emoción.

—Dispara chico.

—¿Puede darme una imagen de tus álbumes?

Continuará…

Awwwwwww!!!! Suspiren conmigo! realmente ame el capi Tom se desahogo con Bill y de una manera indirecta le dijo lo que siente por el *-* vienen mas capis como este. Sus comentarios, dudas y todo son mas que bienvenidos! Nos vemos pronto Besoss!!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

2 comentario en “Got a Call 36”
  1. » me estoy muriendo por que me digas te amo » SEND HELP ME DA ALGO jajaja ha sido tan tierno…Ojalá un besito para disipar las dudas de Tomi

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