Hallo!! Como lo prometi estoy de vuelta con un nuevo capi. Este capi es tan ksdhdjfgjhdgsjlñdkalñ lo ame!!! T.T espero que aun se acuerden de Elijah puesto que este capi sera dedicado para el. Disfrutadlo!

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 34

Desde que se despertó, Tom sabía que había algo diferente en ese día. Él simplemente lo sintió. Aunque era domingo se despertó temprano. Sabía que tenía cosas que hacer, cosas que arreglar, pasado que debía dejar ir…

Una ducha rápida y elegir algo de ropa limpia, todo lo que el rastudo hizo antes de salir del edificio, no sin antes dejar una nota a su tía donde le decía cuál era su destino.

Paso a paso, Tom siguió caminando sintiendo sus mejillas arder con el frio viento de diciembre, y sus manos desnudas presionando firmemente una caja metálica en la parte delantera de su pecho. Era maravilloso ver la nieve rodear las calles y hacer ese suave sonido cada vez que el rubio daba un paso. Era como música para él, suave música que trataba de calmar sus nervios. Nunca había hecho esto antes, aunque era la primera vez que sentía la necesidad de hacerlo. Había pasado mucho tiempo, que el necesitaba compartirlo, abrirlo, para volver a ser el mismo de siempre, su verdadero yo.

Dos golpes en la puerta de madera eran suficientes para llamar la atención de los que vivían en la gran, blanca y navideña casa. Lentamente, una rubia y alta chica apareció en la puerta con una mirada de sorpresa en su rostro.

—Tom —Ella dijo en conmoción abriendo ampliamente sus ojos marrones.

—Hey Joanne —Tom respondió dándole a la joven chica una amable pero triste mirada—.¿Puedo pasar?

—Oh, ¿eh? Sí, claro. Pasa. Ha pasado tanto tiempo Tom, wau —dijo la chica de diecinueve años dejando pasar el muchacho. Cerrando la puerta tras él—.Asi que, ¿cómo has estado últimamente?

—He estado muy bien, gracias —Tom dijo asintiendo. Dejando que sus ojos recorrieran el salón. Incluso si la casa era otra, ellos aun mantenían sus cosas, lo que le trajo viejos recuerdos al rastudo. Viejos y agradables recuerdos.

—Cariño, ¿Quién e… ¿Tomas? —Una mujer mayor rubia dijo parando en seco cuando sus ojos verdes se encontraron con unos chocolates.

—Buenos días Sra. Shafer —dijo Tom en una forma educada—.Siento no haber podido visitarla hasta ahora.

—No, no. Está bien Tom. Oh, déjame llamar a Gu…

—¡Nein!

Un grito cortó las palabras de la mujer mientras una pequeña niña rubia salía corriendo de la sala, no logrando detenerse a tiempo, terminando chocado en las piernas del rastudo.

—Auch —dijo la niña de siete años, acariciando su cuerpo herido, que estaba en el suelo. El visitante sólo se arrodilló para mirar si la pequeña niña estaba bien.

—¿G-Gretel? —dijo el rastudo mirando la cara de la pequeña niña que se levantó de donde estaba, mirando la cara del chico.

—¿Tomi? —dijo ella ladeando la cabeza con asombro.

—¡TOM! —Gritaron un par de voces llamando la atención del mencionado.

Dos jovencitas rubias estaban de pie cerca del rastrudo, ambas con caras idénticas pero sin duda con diferentes estilos. Detrás de ellas Gustav.

—Hey Geraldine, Jerry —Tom dijo recordando perfectamente a ambas chicas de quince años.

—Hey amigo —Jerry dijo sonriendo.

—Buenos días Tom —Geraldine respondió dándole una suave sonrisa.

—¿No es un poco temprano para que estés despierto, Tom? —preguntó Gustav de una manera de saludo acercándose a su mejor amigo. Para los Shafers era común despertarse muy temprano a diferencia de la familia de Tom.

—Es que… necesitaba hablar contigo —Tom dijo presionando la caja junto a su cuerpo una vez más. Gustav notó el movimiento y obteniendo una mirada seria asintió.

—Vamos a estar en mi habitación. Nadie puede entrar. ¿Entendido chicas? —dijo Gustav a su hermana pequeña hasta a su madre, las cinco de ellas asintieron a la calmada pero seria voz.

—Fue bueno verte por aquí, Tom —dijo la Sra. Shafer mirando a ambos chicos dejando la sala de estar, donde casi toda la familia Shafer había estado reunida.

—Voy a tratar de venir otra vez. Disculpe —dijo Tom antes de dejar a las cinco mujeres y siguió a Gustav a su habitación.

Hace mucho que no había visto a todas de las hermanas de Gustav. Aproximadamente dos años. Gretel había crecido mucho. Ella se estaba convirtiendo en una linda chica, mientras que las gemelas estaban desarrollando su propia personalidad, pero aún así parecían demasiado cercanas, y Joanne estaba ahora seguramente dejando los tiempos rebeldes y convirtiéndose en una inteligente y hermosa mujer.

—Ellas estaban encantadas de verte por aquí —Gustav dijo después de un rato, dejando que su cuerpo se hunda en su ya tendida cama, mientras que Tom decidió tomar la silla del escritorio—.Ellas te extrañaron mucho, ¿sabes?

—Yo también las extrañé… —Tom respondió con sinceridad al momento que empezó a seguir las delicadas líneas de la caja metálica que tenía con su dedo índice.

—Entonces, ¿Porque estás aquí? Ni sabía que tenías la nueva dirección de mi casa —Gustav señaló. Recordando que cambió de lugar después de que él y Tom dejaron de frecuentarse.

—Incluso si no estuviéramos juntos aun me importaba lo que pasaba contigo, Gustav —Confesó Tom—.Si algo pasaba, yo quería estar allí para ti…

—Cierto, gracias… —Gustav susurró dejando que sus ojos divagaran en la ropa de Tom. Sí, llevaba el mismo color que él. Negro. El rastudo no lo olvidó. Eso trajo una triste sonrisa al chico rubio.

—Gustav.

—¿Sí? —El llamado murmuró al momento que Tom se dirigía a la cama de su amigo y con cuidado le dio al chico rubio la caja metálica que había estado cuidando desde que salió de su casa.

—Hoy, hoy es su aniversario —dijo el chico de rastas mordiéndose su piercing del labio—.Dos años desde que nos dejo …

—Elijah no nos dejó Tom. …l todavía está con nosotros —Gustav corrigió a su amigo de rastas quien mostró una mirada de dolor en su rostro—.Umm, ¿Qué es esto?

Tom cansado de responder, pero se dio cuenta que no podía por lo que sólo murmuró —Ábrela.

No antes de darle una mirada a las orbes color chocolate, Gustav abrió la pequeña caja sólo para ver algunas cosas viejas, cosas que podrían no significar nada a nadie, pero no para ellos, al menos no para Tom y Gustav.

—Pensé que todo esto había desaparecido… Dios, mira esto —Gustav dijo dejando que sus ojos se maravillaran con los papeles, envolturas de gomas de mascar, exámenes desaprobados, dibujos, pequeños juguetes y otras cosas. Todo eso simplemente le trajo viejos recuerdos de su infancia y de su amistad, de la amistad con Elijah.

Entre todas esas cosas algo le llamó especial atención al rubio mayor.

—Solíamos ser tan unidos… —murmuró Gustav sacando la foto que había visto para poder verla mejor.

Los lados de la foto estaban un poco arrugadas y una parte estaba rota, pero se podría decir que estaba intacta. En la foto Gustav podía ver que fue Tom el que tomó la foto, el rastudo, Gustav y otro chico aparecían en ella en un ángulo muy interesante.

—Simplemente no puedo creer que seas el sobrino de una fotógrafa profesional —Gustav bromeó tratando de encender el ánimo que estaba empezando a cubrir la habitación.

—Cállate, yo tenía solo catorce años —Tom se defendió sorprendiendo a su viejo amigo. Había pasado mucho tiempo desde que el rastudo se decidiera a responder. Era una antigua y encantadora sensación que hizo a Gustav tratar de seguir la charla.

—Sí, claro, sigue inventando excusas —Gustav dijo mientras movía la imagen de un lado a otro como si tratara de encontrar el ángulo correcto.

—Oh, vamos —Tom rodó los ojos pero una suave sonrisa apareció en sus labios. Expresiones que hicieron sonreír amablemente al rubio mayor.

—Elijah se ve tan feliz aquí —Gustav no pudo detenerse de decir eso.

—… Sí —Tom dijo dejando que sus ojos se fijaran en el chico de cabello negro. Sus ojos azul oscuro sonriendo al igual que sus labios. Él estaba realmente contento allí. Él siempre había estado con ellos.

—Sabes, creo que es así como Elijah hubiese quería que lo recordáramos. De una manera feliz… —Gustav decidió decir, creyendo que era lo mejor—.Muchas cosas pasaron pero el aun así trató de seguir sonriendo, apoyándonos a ti y a mí. Cuando estábamos juntos parecía que nada más importaba. Estuvimos allí para el otro para hacernos olvidar de las cosas malas y vivir agradables y buenas cosas. Crear momentos felices…

Tom solo dejaba que las palabras de su amigo cubran su cuerpo. No podía responder a eso. Había tantas cosas en la que el aún estaba trabajando, pero él no quería recordar a Elijah de esa manera, él quería estar bien para él. Gustav se lo había dicho muchas veces que eso es lo que Elijah quería de él… y seguramente Elijah le dijo eso también.

Un suspiro salió de sus labios antes de que las manos de Tom entraran en la pequeña caja para sacar una carta de color amarillento. Sus orbes chocolate siguieron mirando el pedazo de papel y después de un rato se la dio a su rubio amigo.

—¿Qué es esto? —preguntó Gustav tomando la carta, dándole la vuelta sólo para ver algo escrito. Era la letra de Elijah. Y tenía el nombre de Tom en él—.¿Esta es…?

—Sí… su última carta —Tom dijo mirando hacia un lado—.Creo que deberías leerlo también. Aun si esta fue dirigida hacia mí… podría ayudarte a entender las cosas… tienes derecho de saberlo.

Ahora las manos de Gustav estaban temblando de miedo. Él realmente tenía la última carta de Elijah en sus manos y estaba a punto de leerla. Había pasado tanto tiempo y ahora Tom decidió compartirlo con él. Gustav temía, estaba asustado de que esta carta pudiera cambiar la imagen que tenia de Elijah después de tanto tiempo, aun así, él quería saber.

Querido Tomi,
Esto puede ser chocante para ti. Siento mucho romper nuestra promesa. Una promesa que nunca pensé que iba a romper, aun así, estoy a punto de…
… No hay manera para mí de explicarlo, es sólo que no puedo soportarlo más. Hiciste lo mejor que pudiste y estoy feliz que lo hayas hecho. Tom, estoy tan feliz de tener un montón de buenos recuerdos, todo gracias a ti y a Gusti, de verdad. Pero creo que ahora es el momento para mí de girar a la derecha y dejarlos a ambos.
Sonríe y siéntete orgulloso de que hiciste todo lo posible para salvar mi alma. Confía en mí, lo hiciste, aunque mi cuerpo no fue capaz de soportarlo más. Vamos a dejar que mi alma descanse en paz, dame la oportunidad de sentirme libre. Porque manteniéndome aquí sólo estamos empeorando las cosas. Te prometo que estaré mejor, te prometo que me sentiré muy bien, te prometo que voy a ser feliz, así que promete, por favor, prométeme que tú lo serás también…
Siempre te amare,
Elijah.

Corto. Sin duda, era corto, pero oh, cómo dolía a los que lo leían. Para ahora Tom se sabía la carta de memoria.

Una lágrima hizo su salida de las orbes color marrón del rubio pero a la vez una sonrisa sincera floreció en sus labios. Ojos color chocolate siguieron mirándolo esperando otra reacción.

—¿Tom? —Gustav alcanzó a decir después de su pequeño shock.

—¿Sí?

—El año que viene… el año que viene vamos a vestir de blanco, ¿de acuerdo? —Gustav dijo dejando que sus decididos ojos se encontraran con los esperanzadores brillantes de Tom.

—Por supuesto.

Continuará…

T-T Juro que llore! Malditos sacan mi lado sensible… fue tan tierno de Tom compartir esto con Gustav la partida de Elijah fue muy duro ambos pero sin duda afecto mas a Tom. Dejenme saber que tanto les gusto este capi, si lloraron como yoo!! *soloquierocomentarios* xDD Gracias por leer lindas! Nos vemos prontito MUAK!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

2 comentario en “Got a Call 34”
  1. Ha sido precioso, me ha gustado especialmente el detalle final de » el año que viene, vamos a vestir de blanco » , dejando atrás el luto y la pena y quedándose con un buen recuerdo de su amigo. Espero que por lo menos Gustav y Tom vuelvan a unirse…

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