
Notas: Hallo Lindas!!! Bueno nos quedamos en una situación que muchas hemos estado esperando, la liberación de Tommy! xD Pero como se tomo toda esta escenita Billy con los Kaulitz, ya lo veremos, aunque se que les gustara este capi, asi que sin mas disfrutenlo!!

Traducción de lurdez_geisterfahrer
Capítulo 29
Bill no comprendía.
Simplemente no cabía en su cabeza todo lo que Tom le estaba diciendo a su supuesto gemelo. Era pura mierda. ¿Cómo podía Tom encontrarse responsable de todo lo que había pasado? y mucho menos podía soportar la idea de que salieran alguna vez.
Bill nunca pudo, ni podría sentir algo por Aksel que no fuera profundo odio y asco. Aksel se merecía eso y más.
No sólo estaba eso, sino también la disculpas con Jorg. Tom nunca le debió a ese idiota ningún tipo de disculpa. Bill estaba completamente inconsciente de que eso estaba sanando a Tom. Él simplemente lo veía como algo que Tom se sintió obligado a decir.
La sangre de Bill hervía, seriamente molesto por todo. Pero mantuvo la boca cerrada. Realmente quería mandarle un golpe a la cabeza de Tom y explicarle todo – esta casa es una mierda, ellos eran crueles con él por eso no debía amarlos, etc. Sin embargo, la vida no era así.
A pesar de que él quería, Bill nunca lo haría. Algo así como todas las veces que él dijo que quería matar a su gato, pero en realidad nunca haría nada para lastimarlo. Bill en su mayoría se mordía la lengua, porque vio cómo Tom reaccionaba a gritos. El de rastas, Bill pensó, era todavía bastante frágil, que cualquier cosa podría enviarlo de vuelta a su estado zombi.
Sus ojos avellanas nunca se movieron de Aksel y Tom. Bill tenía miedo de que si él desviaba la mirada por un segundo, el mayor haría algo. Claro, él estaba llorando, pero ¿quién puede decir que no iba a cambiar en un instante?
—¿Tom?
—¿Sí?
—Vamos a empacar y sacarte de aquí.
Tom asintió con la cabeza y se unió al pelinegro y empezaron a empacar las pocas pertenencias que él más amaba. Sus ropas y gorras, así como sus álbumes y su guitarra llamada Elián.
Bill estaba atrás de Tom pendiente de todos los movimientos que este hacia o por donde iba, casi literalmente, para proteger su culo del violador con el que había vivido durante años.
El pelinegro agarró las maletas, dejando a Tom para llevar a Elián. Lo único que quería era llevar al de rastas a la Escalade de Zoe y que regresaran a su nuevo hogar.
Cuando la mujer rubia los vio, ella no perdió el tiempo a su alrededor. Metió las pocas maletas y ambos adolescentes subieron a los asientos traseros.
Zoe subió y comenzó a manejar hacia su casa.
—¿Qué fue eso, Tom? —Bill susurró en voz baja, sin poder evitarlo.
—¿Qué?
—No les debes nada. No excusas, ni explicaciones, ni simpatías. Nada.
Tom se encogió de hombros.
—¿Por qué lo hiciste? —Bill lo presionó, curioso por saber que hizo que la mente de Tom saliera con eso.
—Tu mamá es tu familia, ¿no? —Bill asintió con la cabeza, sin saber a dónde iba—. E incluso si ella te lastima, tú aun la amarías porque ella es tu familia.
—No sé… —Bill sacudió la cabeza, viendo la casi violación pasar una y otra vez en su mente.
—Creo que llegari…
Tom fue interrumpido por el timbre del teléfono naranja.
Bill respondió rápidamente, levantando su dedo índice a Tom como una forma silenciosa de pedir un minuto o dos. Tom asintió con la cabeza.
—¿Sí?
Tom frunció el ceño. Él no esperaba ser el único al que Bill dijera ‘sí’, o que él no era el único al que Bill respondiera. Antes, nunca pensó que él valía la pena para merecer el tiempo del pelinegro. Pero ahora que lo tenía, tenía miedo de perderlo. Tenía miedo de que Bill hablara con esta persona de la misma forma en que había hablado con él y el de rastas se quedara solo. . . Otra vez.
Bill no sabía exactamente lo que estaba pasando por la mente de Tom, pero estaba viendo las expresiones que aparecían en su cara y sabía que el mayor estaba estresado.
A pesar de estar en el teléfono, extendió su mano y acarició la mano de Tom. Las orbes chocolates miraron a las avellanas y Bill le sonrió suavemente.
El trío volvió al apartamento de Zoe. Bill permaneció afuera hasta que su conversación terminó.
—¿Bill? —preguntó la mujer tan pronto como entró en la casa.
—Uh, ¿sí?
—¿Puedo hablar contigo un momento?
—Claro.
Tom llevó sus cosas a su habitación, para que pudieran hablar en privado. Colgó sus cosas en el armario antes de sentarse en la cama para sacar sus álbumes para que pudiera ponerlos en un lugar seguro.
—¿Qué pasa? —Bill le preguntó mientras se apoyaba en el mostrador de la cocina.
—Me preguntaba si ¿podrías ayudarme a hacer algo para Tom?
—Cualquier cosa —respondió Bill rápido sin pensarlo dos veces.
Zoe sonrió cuando preguntó —¿Crees que podrías juntar a algunos de sus amigos?
—Yo… supongo que sí.
—¡Bien! —Ella sonrió—. Creo que Tom necesita una fiesta de bienvenida.
Bill chilló y empezó a aplaudir de la emoción —¡Siii! —Sacó su teléfono y comenzó a hacer una lista de las personas.
Bill pasó la mayor parte de la hora siguiente en el teléfono. Cada vez que Tom trató de hablar con él, el pelinegro estaba ocupado. No es que Tom tuviera algo importante que decir, pero ese no era el punto. Bill siempre se había tomado el tiempo para escuchar lo que pasaba por la mente del rastas.
Cada vez que Tom solía enloquecer, él podía sentir a Bill casi a su alrededor. El pelinegro no estaba allí en persona, pero Tom solía ser capaz de sentir la tranquilidad que Bill siempre tenía, entonces juraba que hasta podía oler el aroma de Bill.
Pero el día que Tom necesitaba a alguien que le asegurara que había tomado la decisión correcta, Bill estaba demasiado ocupado para él.
Pensó que era porque esta nueva persona estaba tratando de alejar a Bill de él, o era porque Bill estaba disgustado con Tom, después de averiguar exactamente lo que pasó entre él y Aksel.
Tom estaba enloqueciendo sin saber el porqué de todo. No entendía lo que estaba pasando, lo que estaba sintiendo. Él entendía el miedo lo suficientemente bien, y sabía que era por el hecho de que Bill, podría fácilmente decidir que Tom no lo necesitaba más e irse. Pero el de rastas no entendía por qué su estómago se sentía más ligero y casi alborotado cuando Bill estaba cerca, y el pensamiento del pelinegro dejándolo provocaba que los alborotos se convirtieran en arcadas hasta el punto de casi vomitar.
Él tenía toda la noche para pensar en eso también. Zoe le mencionó a Bill que pasara la noche con ellos. Había la posibilidad de que los acontecimientos del día jugara una mala pasada en la mente de Tom mientras dormía, y ella pensó que sería mejor si Bill estaba allí por si acaso.
Simone mostró su apoyo en todo lo que tuviera ver con Tom, así que no pasó mucho tiempo para que Bill tuviera su permiso. No tenía nada consigo, pero Zoe le ofreció su maquillaje y artículos de pelo y llevarlo a su casa por ropa en la mañana.
Bill se preparaba para ir a la cama, la cual iba a compartir de nuevo con Tom. No tenía ganas de usar jeans para dormir, pero no sería la primera vez que lo haría. Cuando se dirigía al cuarto de baño para quitarse el maquillaje, fue detenido por una delgada mano oculta por un suave material.
Miró a Tom, que estaba ofreciendo una de sus camisas para que Bill lo usara como pijama, así como un par de pantalones para dormir. Bill no dijo nada, se quedó mirando a Tom en estado de shock. El joven de rastas comenzó a mirar hacia abajo, bajando la mano después de recibir una impresión errónea de la expresión de Bill.
Bill tomó la ropa rápidamente. Tom levantó la vista y sus orbes se encontraron con una sonrisa brillante. Bill entró al baño, sólo para salir después de haberse puesto las ropas masivas.
—Son muy cómodas, en realidad —dijo, mientras los dos jóvenes se acurrucaban en la cama.
Esa noche, como Zoe se esperaba, estuvo plagada de pesadillas por el chico rubio. Él goleó y gritó en sus sueños, causando que Bill lo sacudiera hasta despertarlo. El pelinegro lo abrazó como Tom se aferró a él. Ambos cayeron de nuevo dormidos de esa forma.
Por la mañana, se despertaron cara a cara aún abrazándose el uno al otro, pero la alarma sonó. Después de darse cuenta, Bill se sonrojó y se soltó. Se fue para prepararse para el día, dejando a Tom preguntándose por qué Bill se ponía rojo mucho últimamente.
Los chicos fueron a la escuela, y Tom estaba más que sorprendido de que no sólo Bill venía con él a la casa de Zoe, sino Georg, Gustav y Andreas también.
Su sorpresa fue aún más grande al llegar al apartamento y lo recibieron con lo que parecía una fiesta que iba a suceder.
—Bienvenido a casa, Tom —dijeron todos al mismo instante que el chico de rastas ingresaba al apartamento. Zoe tomó una foto de la expresión de Tom de asombro.
—¿Yo… Yo tengo una fiesta?
—¡Sí! —dijo la Mujer Rubia—. Incluso tenemos pastel —Tom se estremeció ante la idea de todas las calorías, pero Zoe le arrastró para que lo mirara. Era un hermoso pastel—. Lo he mandado a hacer especialmente para ti, Tom. Sé cómo te sientes acerca de cosas como esta, pero me aseguré de que hicieran un pastel diabético —Le informó en voz baja—. Es lo suficientemente saludable para que las personas con diabetes puedan comerlo. No tienes que comer mucho, ¿sólo un pequeño pedacito?
Zoe hizo una medición en el aire de una pulgada, con un puchero en su rostro. Tom le sonrió. Había tenido que salir de su camino para encontrar un lugar donde vendieran pasteles sin azúcar para que él pudiera comer un trozo. Un pastel para él. No para Aksel y él, uno para él solo.
Tom se sintió conmovido.
Pero eso era para después de la cena. Ahora, llegó el momento de la piscina. Los adolescentes y Zoe fueron a la piscina. La mujer pidió específicamente que nadie en el edificio pudiera ir a la piscina en ese momento. Fue la solicitud de Bill, pero era Zoe quien pidió al superintendente. Afortunadamente, la petición le fue concedida.
Todos los chicos entraron al cambiador de hombres, mientras que Zoe fue a la de las mujeres. Los G’s se cambiaron rápidamente, al igual que Andreas y Bill. Fue Tom, quien se demoró siglos.
—Chicos, vayan adelantándose —Indicó Bill a los demás hacia la piscina. Los otros tres se fueron, dejando Bill y Tom solos—. Los invité por una razón —dijo en voz baja—. Todos estaban allí cuando se me cayó la sopa encima tuyo. Saben cómo te ves debajo de la camisa. Pensé que quizás querías a algunos amigos aquí para tu fiesta de regreso. No te juzgues, Tom.
El joven de rastas miró con seguridad a Bill antes de alejarse para ponerse el bañador. Había cicatrices en sus piernas, pero estaban escondidas en su mayoría por el vello.
Cuando Tom lo miró nerviosamente, Bill miró las piernas con una expresión que le dijo a Tom que apenas podía ver las marcas.
Tom se había quitado la gorra y la bandana y ató su pelo para arriba. Esto era importante, no sólo para Tom, sino también para Bill, esta revelación del cuerpo del rastas.
Ambos confiaron en el otro antes, pero esta era una señal clara, visible de la profundidad de esa confianza.
Tom lentamente se quitó la camisa, dejando al descubierto sus cicatrices, el pecho huesudo que Bill había visto antes. Bill se levantó del banco que había estado sentado y
se acercó a Tom.
El joven de rastas lo miraba con nerviosismo, no estando seguro de qué esperar.
Bill corrió el pulgar hacia abajo con sumo cuidado hasta llegar a las costillas de Tom y encontrarse los ojos chocolate con una mirada de dolor.
—Esto me asusta, Sopita —Susurró Bill—. Estás tan delgado…. Tengo temor de que vayas a morir a causa de ello —Dejó caer su cabeza hacia abajo, sus dedos todavía se movían a través de los visibles huesos de Tom—. Me gusta tenerte cerca, Tom. Yo… —Bill interrumpió, tratando de encontrar la palabra correcta—. «Te aprecio»
Tom se quedó congelado, en estado de shock. Nadie jamás lo había apreciado antes. Sabía que era una palabra que podría ser utilizado en lugar de «amor», la única cosa que más afectaba al de rastas. Bill se había dado el tiempo para buscar y encontrar una palabra que significa lo mismo que la palabra prohibida, pero aún así era una palabra técnicamente diferente.
El momento fue interrumpido por Zoe llamando al cambiador —¿Están bien, ahí dentro?
—Sí, estamos bien —Bill respondió al llamado. Se volvió y sonrió a Tom—. Creo que puedes salir vistiendo esta playera y entrar con ella a la piscina si quieres, esta se pegará a tu cuerpo cuando se moje, así que no habrá una gran diferencia.
Al darse cuenta de que era verdad, Tom cogió la toalla y siguió a Bill hacia afuera, escondiéndose detrás de él hasta que su cuerpo delgado y con cicatrices quedó escondido en el agua.
Mientras disfrutaba del agua, su mente viajó de regresó a lo que Bill le había mencionado en el cambiador.
Aprecio.
Continuará…
awwwwww que les pareció esta palabra que reemplaza al amor que tanto afecta a Tommy creo que el tesauro fue de gran ayuda para bill xD encontró la palabra adecuada para al menos expresar lo que siente. Gracias lindas por leer y claro déjenme sus comentarios besos! nos vemos pronto!!
Me encanta!!!!!!!!! Este fic es tan genial. Tomi ya siente cositas por Bill (suspira enamorada) Muchas gracias por traducirlo.
Me gustó mucho el final. La fiesta de bienvenida y lo que hizo Bill, tocarlo y decirle que lo apreciaba y decirle que tenía miedo que se fuera a morir poro estar tan delgado. Ojalá Tom le ponga atención a su peso de ahora en adelante.
PD: Adoro a la tía Zoe por encargarse de hacer que hasta los pequeños detalles sean útiles para Tom.
Aaahh que bueno que Tom salió de casa de esa familia malvada. Ahora todo estará bien, tiene a su tía y a Bill.
Me da un mundo de ternura cada que Bill le dice sopita. Pero bueno, ahora solo queda saber cuanto tiempo tiene que pasar para que sinceren sus sentimientos