

Notas: Hallo!!!! Ahora he vuelto con mucha energia. Disfruten del capi
Traducción de lurdez_geisterfahrer
Capítulo 22
Sus orbes color chocolate no podían comprender lo que estaban viendo en la sala de su hogar. No solo Viktoria y Jorg estaban ahí, sino también un dolido Aksel y la mujer que conoció hace algunos días en el parque, Zoe Rosenthal.
Como habían logrado estar todos ellos ahí y creado una atmósfera tan pesada, era algo que el joven no podía imaginar.
—Tom —Ambas mujeres llamaron al recién llegado. Parecía que cuando Tom entró, la conversación que se estaba llevando a cabo fue cortada.
—¿Dónde diablos has estado? —dijo Jorg sabiendo perfectamente que el chico no había pasado la noche en su habitación— ¡Responde!
—Con Bill —dijo Tom rápidamente en un pequeño murmuro. Zoe solamente fulminó a Jorg.
—¿Quien demonios es él?
Ante ese comentario la joven invitada volteó los ojos.
—Es el estúpido marica que me hizo esto —respondió Aksel señalando su rostro afectado—. Tom se emborrachó ayer y ese maricón lo alejó de mí.
A pesar de que el rubio no contestó para defender a Bill, Zoe logró ver un gesto dolido y un tanto molesto en los ojos muertos de Tom.
—Desayuna y vete a tu cuarto, Tom —Viktoria habló después de una pequeña pausa—. Aksel, bebé, vete a tu cuarto también, por favor.
—¿Que… por qué? Estamos hablando de Tom. No me iré —dijo Aksel pero la mirada que le dedicó su padre hizo que el joven se levantara de su lugar en el sillón, no sin antes bufar y subir las escaleras. Todos recibieron una fría mirada por parte del gemelo mayor.
—Hay un poco de cereal —dijo Viktoria al joven de rastas que aún no se movía de la sala.
—No… no tengo hambre —dijo suavemente Tom.
—No me importa. Ahora ve —Viktoria no dejó de ver a la mujer que estaba observando intensamente a Tom, o mejor dicho, la manera de cómo él interactuaba con su familia.
—Que no se valla —Interrumpió al final Zoe—. Tiene el derecho de saber que está pasando. Ya tiene la edad suficiente para saber. Ya no es un niño —dijo Zoe caminando hasta donde estaba el joven rubio y tomó suavemente su brazo.
—¡No toques a mi hijo! —Gritó Viktoria sintiendo que ese simple toque podía cambiar las cosas de una vez por todas, y eso no era bueno; al menos no en sus planes. La manera en que Zoe tocó el brazo de Tom y como el chico no reaccionó fue algo que preocupó a los supuestos padres.
—No es tu hijo, Viktoria —dijo Zoe llamando la atención de Tom. Esta joven mujer sabía su secreto. De alguna forma esta mujer se veía muy familiarizada con todo lo que estaba pasando. ¿A caso ella formaba parte de su pasado? No lo sabía. Había bloqueado tantos recuerdos de su mente, pero aun así quería saber. Tom quería saber quién era esta tal Zoe Rosenthal.
—Esto es suficiente, Zoe —dijo fríamente Jorg—. A pesar de que este muchacho no es nuestro ha estado por siete años con nosotros.
—¿Y? Eso no significa que se quedará con ustedes. No hay un papel oficial que indique eso —Informó acertadamente Zoe, haciendo que Jorg frunciera el ceño con enojo —.Y si fuéramos a llevar esto a un juicio creo que todos sabemos como esto terminaría ¿verdad? No lo han cuidado en todo este tiempo y yo solo quiero ayudarlo. Creo que todos pueden notar lo enfermo que está.
—Siempre ha estado así —Se defendió Viktoria, pero ni ella misma creyó sus palabras. Claro que Tom nunca había sido así y obviamente estaba enfermo, simplemente no se habían molestado en notarlo. No hasta que fue muy obvio.
—No, Viktoria —dijo suavemente Zoe volteando para ver al chico que aún sostenía cariñosamente, soltando un suspiro, continuó—. ¿Dónde está el pequeño niño que hacía berrinches? ¿Dónde está el pequeño niño que mi querida hermana le encantaba llamar Tomi? ¿Dónde está? Quiero verlo de nuevo.
Su suave y dulce voz estaba llena de dolor. Los Kaulitz solo pudieron guardar silencio. Todos los ojos estaban dedicados a observar intensamente al chico del lugar. El mismo chico que ahora sus ojos estaban empezando a mostrar dolor, anhelo y respuestas. Su pasado había sido sepultado con el cuerpo de su padre y ahora Tom no sabía nada sobre su vida pasada, solo pequeños recuerdos. Ni Jorg, ni Viktoria habían estado dispuestos a contestar sus preguntas así que se mantuvo en la duda. Pero Zoe…
¿Acaso ella le iba a decir todo por lo que se moría por saber, por recordar? ¿O se iba a añadir a la lista de personas que sabían más de su vida que él?
—¿…Quién eres? —murmuró Tom, por primera vez por querer saber y no por la necesidad de contestar. Zoe solo le sonrió amablemente.
—Soy la hermana menor de tu mamá, Zoe. Y regresé por ti.
¿A caso Tom estaba escuchando bien? Esta mujer, esta mujer era un pariente de él, ¿Realmente era la hermana de su madre? ¿Tenía otro familiar? ¿Una tía joven? ¿Acaso eso significaba que tenía más parientes a parte de los Kaulitz? Tal vez un abuelo o una abuela. ¿Otro primo? Pero si realmente los tenía… ¿Por qué habían tardado tanto en ir por él y rescatarlo? O mejor, ¿Por qué no estuvieron ahí para él? ¿Por qué Zoe esperó hasta ahora para regresar a buscarlo? ¿A caso este era un juego que su tío estaba planeando por el odio acumulado? No, no podía ser. Se parecía mucho a su madre ahora que lo recordaba. Zoe tenía el mismo hermoso cabello, los labios y la forma de los ojos, a pesar de que los de ella no eran cafés como los de su madre. Sí, se parecía mucho a ella. ¿Por qué no lo había notado antes? Tal vez porque no le importaba nada de lo que pasaba a su alrededor, y ahora, ¿le importaba? Parecía que sí. Al menos un poco.
—No te lo puedes llevar, Zoe —Viktoria la amenazó pero parecía que a Zoe no le importaba.
Por diez años el joven rubio había vivido una vida dolorosa, soñando un mejor lugar y ahora, de la nada, una extraña estaba dispuesta a darle eso.
—Tal vez no hoy, pero, al menos, por ahora, déjame conocer a mi sobrino —dijo Zoe viendo a Jorg—. Estoy segura que tu hermano quería lo mejor para su hijo.
—No metas a Mark en esto, Zoe —Gruñó Jorg.
—Tu hermano y MI hermana son padres de este niño, Jorg. Tengo el mismo derecho que tú de conocerlo. Que querías tenerlo cerca para lastimarlo fue tu decisión. Ahora es mi turno de hacer lo que quiera. Porque si tú no vas a hacer lo que nuestros hermanos querían que hiciéramos, al menos yo si lo haré.
—Sigue hablando pero las cosas no van…
—Viktoria —Interrumpió Jorg a su esposa mientras sus ojos color chocolate perforaron los claros de Zoe— ¿Qué es lo que quieres hacer Zoe?
—Deja que Tom se quede conmigo hasta el lunes después de la cena. Quiero que me conozca y quiero saber más de él —respondió seriamente Zoe al hombre.
—Regresarás el lunes —Marcó Jorg—. Si no, entonces llamaré a la policía. ¿Está claro?
—Tan claro como el agua —Sonrió suavemente Zoe—. Aun así. Después de eso veremos a quien escoge Tom.
—Como sea. Tú, ve a preparar tus cosas.
La orden fue dirigida al muchacho rubio, acatada a pesar de que los movimientos no mostraban emoción alguna. Tom todavía no podía comprender lo que sucedía y solo hizo lo que le fue ordenado.
—Y Viktoria, dale al chico su celular de vuelta. Debe de llamar por si algo no anda bien —dijo Jorg viendo a Zoe.
—¡¿J-Jorg?! —Viktoria dijo asustada por la repentina aceptación de las palabras de Zoe.
—Gracias, Jorg. Estoy segura que Mark está orgulloso de ti —dijo la joven mujer dándole al señor una suave pero verdadera sonrisa.
—Agradece a Mark —murmuró Jorg antes de salir de la sala, sin darle una explicación a su esposa, la cual le siguió dejando sola a Zoe en el lugar.
Un fuerte suspiro brotó de los labios de Zoe mientras dejaba su cuerpo caer en el sofá donde los Kaulitz habían estado sentados durante toda la conversación. Sus orbes verdes estaban dedicadas a examinar el lugar, solo para darse cuenta que no habían fotos de Tom. Solo si aparecía cerca de Aksel o en el retrato familiar, aparte de eso, no había nada. Solo con ver como interactuaban, Zoe pudo notar que a Tom lo trataban de manera muy diferente y que Aksel era demasiado posesivo con el chico menor. Es verdad que cuando termina uno huérfano la vida cambia radicalmente, pero lo de Tom estaba fuera de lo radical. Ni siquiera Zoe tuvo una vida como la de Tom.
Un suave sonido se escuchó, llamando la atención de Zoe y haciéndola girar hacia donde el sonido se había realizado solo para encontrarse con una vista tierna.
Tom estaba parado al pie de la escalera. Sus ojos estaban viendo hacia abajo mientras sus dientes jugaban nerviosamente con su piercing. La visera de su gorra cubría un poco su rostro y su cuerpo ligeramente jorobado mostraba lo raro que se sentía en aquella situación. Una pequeña mochila de viaje estaba a un lado de sus pies. Se veía tan inocente y joven, esperando ser aceptado pero a la vez sintiendo miedo de lo que vendría. No conocía a su tía para nada.
—¿Listo? —preguntó Zoe con una sonrisa pícara mientras avanzaba hacia su sobrino.
—…Claro —Asintió tomando su mochila. Sabía que nadie iba a estar ahí para decirle adiós, si se iba o se quedaba, ninguno de los Kaulitz iba a mostrar interés, pero prontamente fue detenido por una confundida Viktoria cuando este llegó a la puerta central.
—Toma esto —dijo entregándole su Silver Nokia—. Llámanos si quieres que te recojamos antes del lunes.
—…Gracias —dijo automáticamente Tom tomando el aparato para ver todas las llamadas perdidas que tenía; cuatro mensajes de Georg, diecisiete de Bill. Dos llamadas pérdidas de Gustav y treinta y seis llamadas pérdidas de Bill.
Con solo notar cuantas veces Bill le había llamado en tan poco tiempo, Tom pudo percatarse de cuanto le importaba al pelinegro, a pesar de que el rubio no quería, ya se había empezado a encariñar con el menor. Bill había logrado meterse, a su manera, dentro del duro corazón de Tom y ahora importante en su vida, haciéndole las cosas más difíciles. ¿Qué tal si terminaba siendo lastimado como Georg o Gustav que ya eran importantes para él?
¿Cómo había terminado Tom en la Escalade de Zoe? ¿Cómo no se había dado cuenta que estaba dentro del auto? ¿Cómo no escuchó más de las palabras de Viktoria después de que le entregó su celular? Esas eran preguntas las cuales Tom no conocía su respuesta, pero realmente no le importaban, lo que le preocupaba era Bill. Había estado tan ocupado metido en sus ideas y de repente apareció en el cuarto de Bill. ¿Cómo había terminado ahí? ¿Había ido a la fiesta con Bill? Dios, el alcohol hacía un trabajo maravilloso haciéndole olvidar por un rato. Tal vez podría intentarlo en otra ocasión.
Un brusco movimiento hizo que Tom se endureciera en su asiento, borrando todo el color de su rostro, su corazón latía incontrolablemente.
—Upps. Lo siento Tom. Acabo de comprar la camioneta así que… —dijo Zoe volteando a ver el rostro aterrado de su sobrino—. Ey, ¿Tom? ¿Oye, estás bien? Vamos Tom. Mírame.
Ver al joven rubio asustado no era algo que Zoe había deseado ver, pero ahí estaba Tom sudando frío mientras intentaba controlar su respiración y calmar su corazón.
—Tom —dijo Zoe en una suave y tierna voz mientras lentamente volteaba al chico para que la mirara—. Oye, abre tus ojos. Todo está bien. Lo lamento —Siguió diciendo Zoe mientras acariciaba la mejilla del menor en una forma un tanto maternal—. Tal vez no sea mi hermana, y no se todo lo que te ha pasado, pero te puedo decir algo. La vida no es fácil, pero siempre habrá gente que esté dispuesta a ayudarte, y yo soy una de ellas.
Su voz, siempre suave, tocó el corazón de Tom, mientras una memoria de su madre regresó a su mente. Y sí, este era un recuerdo hermoso…
Notas finales:
O.O Ahora ya todas saben quien es Zoe, y como dije las cosas van a cambiar todo sea para el bien de Tommy. Creo que muchas de ustedes se quedaron por esta parte, asi que a partir de ahora no saben lo que viene *-* Gracias por la paciencia, realmente lo aprecio besosss!!! nos vemos prontito se los debo.