

Notas: Hallo!! 🙂 Sin mas les dejo el capi disfrutenlo!!
Traducción de lurdez_geisterfahrer
Capítulo 21
—No lo sé, Muni —Bill sacudió la cabeza—.¿Qué tal si Tom llama?
—Es exactamente por eso que vas a salir. Te has resguardado en tu casa esperando por una llamada que no creo que llegue. Es solo una noche, Bill. Además, vas a llevar tu celular de todos modos, no es como si fueras a perder la llamada si es que llegara a llamarte.
Andreas se había pasado la hora entera intentando convencer a Bill de que fuera a la fiesta que Jason había planeado. No era que les gustara tanto ir a fiestas, pero Andreas sentía que su amigo necesitaba salir de su casa. Bill ya se estaba volviendo obsesivo con eso de que Tom llamaría.
El chico pelinegro tenía ojeras marcadísimas bajo sus ojos, por todas las noches que había esperado la inexistente llamada. Había revisado su teléfono tantas veces en el día solo para asegurarse de que no había perdido una llamada accidentalmente.
Muni no estaba muy seguro de lo que le estaba pasando a Fide. Había empezado como una necesidad para ayudar a la gente pero ahora no estaba seguro si Bill estaba ayudando a los demás o solo a Tom. El joven de rastas obviamente había afectado a Bill, pero Andreas no estaba seguro hasta que nivel lo había hecho.
De cualquier forma, Muni y Fide al final quedaron de acuerdo de que un evento social les beneficiaría mucho así que fueron.
Por la misma razón el pelinegro tenía su cabello perfectamente alisado. Por primera vez, había optado en cambiar de color de sombra. Fue por uno diferente. Sus ojos estaban cubiertos por un brillante color azul y cuando finalmente salió del baño para dejar que su mejor amigo lo viera, la quijada del rubio se zafó.
—Te ves sexy, Bill.
El recientemente nombrado sonrió y agradeció antes de regresar el cumplido. Tomó su chaqueta de piel y se cubrió con ella.
—¿Listo?
—Listo.
La pareja hizo su camino hacia la casa de Jason. Podían escuchar la música a una cuadra. Cuando entraron a la casa, Bill consideró la posibilidad de que esa noche le haría bien.
Mientras tanto en la casa de los Kaulitz, Aksel estaba intentando hacer que Tom fuera con él a una increíble fiesta que uno de sus amigos había planeado. El joven rubio, estaba viendo fuera de su ventana. En su mente, él estaba en el parque. Con aquella mujer. ¿Quién era ella? ¿Cómo era que lo conocía?
—Claro —contestó Tom a su hermano, con un ligero trazo de vida en su voz.
Se movió casi de manera robótica de la ventana para ponerse una playera más bonita. Por alguna razón sentía que debía mostrarle a la misteriosa mujer que no estaba totalmente muerto. Dos por ciento de vida, aún eran vida.
Tom fue a la entrada con su hermano y se fueron en dirección al parque. Cuando estuvieron a una cuadra de este, Aksel volteó el carro hacia otra calle.
—¿A dónde vamos? —Su voz terminó siendo vacía.
—A una fiesta… —dijo Aksel lentamente.
—Ah, creí que habías dicho parque —murmuró Tom, más para él que para su gemelo. Por más que no quería ir, ya estaba dentro del auto. Cuando detuvo cuidadosamente el auto, Aksel se dio cuenta del gesto confundido que tenía Tom.
—¿Manejé muy brusco? —Fue lo primero que le vino a la cabeza.
—No… no es eso.
—¿Entonces?
—No quiero tomar —dijo sabiendo perfectamente de que se trataban las fiestas en casa de Jason.
—Tú necesitas tomar, Tom. Relájate.
—Pero… —Tom giró el rostro no creyendo lo que estaba pensando—…Engordaré.
Aksel simplemente rió —¿En serio? Tomar hasta reventar esta noche no hará que engordes. Si algo llegara a pasar, sería que vomitaras todo.
Tom lo consideró. Una manera de olvidar todo y no engordar. Era algo que podía hacer así que siguió a su gemelo dentro de la casa, inmediatamente aceptando un trago.
A pesar de que Bill no quería admitirlo, estaba realmente empezando a divertirse. Aún seguía en su primer trago. Solo tendría uno en caso de que Tom llamara. Pero se dio cuenta que mientras más tiempo pasaba, menos tiempo le dedicaba a revisar el celular. Después de una hora lo volvió a mirar justo cuando Andreas lo encontró por cuarta vez.
Los chicos bailaron cerca del otro, dándole a la gente la idea de que ellos tal vez eran más que amigos. Pero, en realidad, esa era la única forma en la que Andreas podía hablar con Bill y hacer que el otro realmente lo escuchara.
—No deberías preocuparte tanto por la llamada de Tom. Él no te marcará hoy —dijo Muni mientras bailaba detrás de su amigo.
—En serio, Muni, basta con eso.
—Te lo digo en serio. No te llamará. Está aquí hecho completamente mierda.
Bill se giró para verlo a la cara —¿Dónde?
Andreas le señaló hacia donde se encontraba el rastudo antes de irse a bailar con una chica. Como era de esperarse, Bill se encaminó a buscar a Tom.
—Qué onda, Sopita.
La música estaba muy fuerte y Tom estaba ya muy tomado así que no estaba seguro si el mayor lo había escuchado.
—¿Tom?
La voz estaba más cercana y Tom lentamente volteó su cabeza hacia el sonido. En realidad era Bill. Los ojos vidriosos de Tom lo vieron y su pícara sonrisa de antes apareció.
—Qué onda, sexy.
¿Sexy? Bill sabía que esa palabra nunca iba a salir de los labios de Tom cuando hablara de Trümper. Pero ahora, la palabra salió, ¿tal vez otras también?
—¿Tom? ¿Qué te pasó? ¿Qué te hizo tan… muerto? —Decidió ir al grano Bill.
El chico ebrio se encogió en hombros —Aksel.
Antes de que pudiera presionarlo aún más, el mencionado apareció. Aksel había pasado toda la noche cerca de Tom, cuidándolo.
—¿Sí, Tom? ¿Qué necesitas?
—¿Qué le hiciste? —Ladró Bill antes de que Tom pudiera contestarle a su tan llamado gemelo.
Aksel miró furiosamente al joven de cabellos lacios —Solo hice lo que se merecía.
La música seguía sonando fuertemente, pero fuera de eso, el lugar estaba en silencio cuando el puño de Bill se conectó con el rostro de Aksel.
—Lo mataste por dentro. ¡NADIE se merece eso!
—¿Bill? ¿Por qué golpeaste a Aksel? —habló Tom con un gesto confundido.
Bill suspiró aturdido por las palabras arrastradas —Ven, Tom.
El pelinegro ayudó a Tom a levantarse del sofá y lo llevó hacia la primera habitación que encontró disponible. Entraron al cuarto ligeramente pequeño y se sentaron en la cama.
—¿Tom, por qué estás aquí? Tomar no resolverá nada. Sabes que puedes llamarme. He estado espera…
—¡Shhh! —El dedo de Tom se detuvo en los labios del menor. Bill lo miró pensando lo triste que era la situación. Claro, habían pasado ya unas horas desde que él llegó, pero no sabía hace cuánto había llegado Tom, cuando lo encontró se dio cuenta de que el joven rubio se había resguardado en el alcohol.
—No me puedo “shh”, Tom. No estás bien. Quiero ayudarte.
Se lamió los labios y los abrió para volver a hablar, pero antes de que pudiera hablar sus labios fueron sellados con otros. Sus ojos se abrieron mientras Tom lo besaba de una manera más firme. Permaneció diciéndose a sí mismo todas las razones por las cuales eso estaba mal: Tom estaba borracho, estaba emocionalmente destrozado, realmente no lo quería, etc. Pero mientras pensaba en ellos las manos de Bill aún se movieron hacia las rastas y sus ojos, a pesar de todo, se cerraron.
A pesar del fuerte sabor a alcohol, Bill aún podía saborear a Tom. Sus deseos lo conquistaron por un leve instante, y para Bill, todo se volvió correcto. Tom estaba realmente vivo y no como zombi.
Pero el beso terminó muy pronto para Bill. Tom, a diferencia del otro, felizmente se hundió en la cama. Bill estaba sentado completamente en shock por lo sucedido. Claro que todo fue hecho en un momento de ebriedad para Tom, pero Bill estaba completamente consciente de lo que había sucedido. Muy consciente de la culpa que sentía. Era verdad, Tom había empezado, pero Bill dejó que continuara. Se sentía como si hubiera aprovechado del chico de rastas. Pero no podía dejar de desear que volviera a suceder, a pesar de que no se lo quería admitir, aún.
Realmente había subido con Tom para estar a solas con él, pero solo para que pudiera saber un poco más de lo que le sucedió, esperando que el alcohol soltara un poco más la lengua de Tom. Tal vez Bill había usado las palabras equivocadas, pues ese pensamiento le hizo recordar como ciertamente la lengua de Tom no se sentía floja en su boca.
Sacudiendo la cabeza, sabía lo que tenía que hacer. Llevaría a Tom a su casa. Después de haber tomado ventaja de él, Bill sintió que lo mejor era llevar al rubio a su casa y ayudarlo con su cruda por la mañana.
Dejó a Tom dormir en la cama mientras iba a buscar a Andreas. Juntos, cargaron a Sopa de Tomate a la casa del pelinegro.
Bill sabía que Tom tendría lo que necesitaría, alguien para detenerle las rastas mientras adoraba al dios de porcelana y mucho jugo de pepino. Era más que obvio cuanto iba a necesitar eso mañana.
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Tom despertó lentamente en un lugar extraño. A pesar de que ya era de mañana aún sentía el alcohol en su cuerpo. Aparte de eso, no podía recordar lo que había sucedido ni mucho menos como había terminado en aquel lugar, pero al menos sabía dónde estaba. Era la habitación de Bill Trümper. Lo cual era muy extraño porque la fiesta no fue en la casa del pelinegro.
Hizo un ruido con la garganta para girar en la cama, fue entonces que se levantó de golpe y estuvo a nada de no lograrlo, pero llegó justo a tiempo para vomitar todo lo que había ingerido.
Se recargó en la fría pared, sus oídos sordos no escucharon las pisadas de pies descalzos hasta que estuvieron justo a su lado. Un muy adormilado Bill apareció hincado a su derecha.
—¿Oye, estás bien? —El chico pelinegro preguntó con la voz ronca, aún pesada por el sueño.
Tom abrió la boca para contestar, pero su estómago no había terminado de vaciarse por lo que una vez más tuvo que inclinarse hacia la taza. Una mano tomó las rastas deteniéndolas de pasar la espalda de Tom, mientras la otra mojaba una toalla. Cuando la cabeza de Tom se alzó, la toallita fue colocada en su rostro.
—Regreso en un minuto.
Bill se fue. Cuando volvió tenía un vaso con un agua verdosa. Tom la tomó y la olió antes de que sus ojos vacíos se posaran en el rostro de Bill.
—Es jugo de pepino —Sonrió suavemente Bill—. Te ayudará con la resaca.
Aceptando la ayuda, Tom tomó de golpe el vaso.
Cuando se empezó a sentir mejor, decidió bajar las escaleras, Bill siguiéndole por detrás. Sin palabras, Tom se despidió monótonamente de Bill para después abrir la puerta y partir. Esto nunca sucedió pues Bill cerró la puerta.
—¿Podemos hablar? ¿Por favor?
Tom no dijo nada, pero dejó que Bill lo jalara hasta la sala de estar. El chico seguía sin hablar o mostrar sentimiento alguno.
Bill se acomodó en el sofá, después miró a Tom.
—¿Por qué no llamaste? Te pude haber ayudado antes de que hubieras ido tan lejos. Hasta intenté llamarte para ver como estabas.
—Perdón —La palabra sonó vacía por la forma tan cruda en que la dijo, pero Tom realmente lo lamentaba. Si no estuviera tan muerto, le hubiera importado y se hubiera sentido mal por haber preocupado a Bill a tal grado de que intentaría marcarle.
—¿Qué te hizo Aksel, Tom? —La voz de Bill era suave, un poco más fuerte que un murmullo y el chico rubio no sabía si Bill le estaba preguntando o se lo estaba diciendo a él mismo. De todas formas, reaccionó.
Bill vio a Tom tensarse, sus ojos se llenaron con una agonía que le hizo temblar al menor. Tantas emociones pasaron rápidamente por las orbes del chico que esto hizo a Bill quedarse sin palabras.
De repente, Tom se dio cuenta de cuánto tiempo había pasado fuera de su casa y se levantó, haciendo su camino de vuelta hacia la puerta. Bill lo siguió, pero esta vez sabía que no podía detener al chico. Así que lo vio hasta que el cuerpo cubierto de ropas grandes desapareciera, caminando lentamente hacia su propia casa.
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Tom entró a la casa con la intención de no quedarse, pues sabía que había un invitado. Se había sorprendido al ver un carro en su entrada. Estaba sorprendido cuando le dijeron que se podía quedar estando el invitado. Pero no fue ni la mitad de impresionante como al ver al invitado. Zoe Rosenthal.
Notas finales:
omg el besooooo!!!! :O me encanto aunque tom estuvo ebrio lo hizo y le dijo sexy *-* pero ahora que hace Zoe en la casa de los kaulitz??! Esto se pone cada vez mas interesante !! Dejen sus comentarios besoss!!!