Notas: Hola!! Bueno se supone que debo actualizar este fic mas seguido pero algunas circunstancias no me permiten actualizar como quisiera, espero su comprensión. Si mas disfruten de la lectura!

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 2

Gelatina roja. Eso era lo que Tom Kaulitz comía cada lunes a la hora del almuerzo. Una mano sostenía la cuchara llena de esa pegajosa sustancia roja mientras la otra sostenía el periódico de Bamberg Western High School, el cual acostumbraba tener malas noticias. Esta vez, por alguna extraña razón no había impresa alguna de estas, pero él podía recordar perfectamente como el lunes pasado fue dada la noticia de Meghan, una muchacha dos años más joven que él, quien se suicidó. Tom no pudo evitar voltear los ojos ante tal recuerdo, perdiendo completamente el interés en el periódico.


—Idiota… —Tom siseó comiendo un poco de su gelatina.


Tom estaba sentado en la mesa de la esquina izquierda donde podía divisar a todos los que estaban dentro de la cafetería. Ese era su lugar. Él era el único que se podía sentarse ahí y mirar a los estudiantes. Ver lo que hacían. Sus ojos color chocolate miraban alrededor de vez en cuando para saber que todo estuviera en orden. Nadie podía ir a su mesa ni acercarse a él, solo si tenían algún asunto que tratar con él. Así era como las cosas se trabajaban en Bamberg Western. Solo sus amigos, amigo en este caso, eran capaces de ir y sentarse allí, aparte de otras personas. Personas que estaban en su mismo nivel de popularidad, los cuales eran extremadamente pocos.


—Qué onda Sopita —El adolescente de rastas escuchó la voz de su mejor amigo, haciéndolo levantar la mirada de su gelatina.


—Qué onda Ravioles —dijo Tom con una voz burlona mientras volteaba los ojos. No le gustaba el hecho que Georg haya adoptado el apodo que Muni y Fide le dieron, así que él molestaba a Georg con su apodo aunque parecía que no le molestaba en lo más mínimo.


—Nada realmente. Acabo de reprobar el examen de física. —Suspiró Georg—Mis padres me van a matar.


—No lo creo. Por esta época del año, supongo que ya están más que acostumbrados a tus calificaciones —dijo Tom con una media sonrisa de lado.


—Oh, cállate maldito listo.


—Yo estoy bendecido y tú estás castigado.


Tom siguió con esa media sonrisa. Era un chico inteligente, uno de los más listos en la escuela. Nunca estudiaba y se la pasaba dibujando en clases, a pesar de eso lograba obtener calificaciones casi perfectas aún con esa desvergonzada actitud.

Calla Kaulitz ¿A caso no existe algo en lo que seas malo? —preguntó Georg en un tono jugueton  mientras comenzaba su almuerzo.

No lo sé —dijo Tom dándole ahora más importancia a su gelatina.

Aparte de sus excelentes calificaciones el chico de rastas era bueno en los deportes y música. Portaba un físico extremadamente agradable y tenía una increíble personalidad. Era muy seguro de sí mismo, tenía una mirada seria acondicionada con una fresca actitud.

 

 Vivir relajado parecía ser su lema. Todos en la escuela lo amaban y admiraban. La gente quería estar con él, hacerse amigos del joven rubio, pero Tom, aunque socializaba con todos, siempre mantuvo distancia.

 

El único que pudo acercarse más a él fue Georg, uno de sus mejores amigos desde su primer año en la escuela.

Aun así no eres tan listo como tu gemelo —dijo Georg moviendo su tenedor en el aire.

Aksel es más inteligente —dijo Tom sencillamente después de haber terminado su comida—.Él es el mayor. 

Aun así tío, ¿Acaso ha existido algún día en el que le hayas ganado? 

Nunca existirá —dijo Tom en voz baja mientras notaba como un grupo de jóvenes caminaba hacia ellos.

Entre esos cinco chicos había un joven alto, cuyos ojos azules nunca dejaron de ver los ojos chocolates de Tom. Vestía unos jeans obscuros, un polo azul y unos Puma. Su rostro era serio, casi frío pero encantador. Una obra de arte.

Hablando del rey de Roma —dijo Georg mientras volteaba a ver al grupo.

Hey Georg —dijo el chico más alto sin que sus ojos dejaran de mirar a los de Tom.

Que hay Aksel —dijo Georg mirando a los otros cuatro hombres que en vez de parecer sus amigos, parecían sus  guardaespaldas.

Vine a hablar con mi hermanito —dijo despidiendo a sus amigos antes de sentarse a un lado de Tom

 

¿Te importa? —Ante esto Georg levantó las cejas en asombro. ¿Acaso Aksel lo estaba corriendo de la mesa? ¿Quién se creía que era? ¿Un príncipe? Aunque así fuera, habían otras formas para correr a la gente del camino.

Te veo después Georg —dijo Tom después de quitarle la vista a su hermano mayor.

Él sabía que su amigo estaba irritado por la forma en que su hermano le había hablado pero no iba a dejar que le gritara a Aksel y tampoco iba a defender a Georg de su hermano. El chico de cabello castaño, sabiendo eso, miró ferozmente a Tom pero se levantó.

Ajá, nos vemos Aksel —dijo Georg dejando la mesa y a los Kaulitzs solos.

Susurros, miradas de reojo, nervios, sonrojos, emoción y otros sentimientos fueron concentrados en la cafetería. Casi cada par de ojos volteaban a ver de vez en cuando a la mesa de la esquina izquierda. Los gemelos Kaulitz estaban juntos y ¿Por qué no? Ellos eran los jóvenes más hermosos de la escuela. Aunque fueran gemelos y no se parecieran al otro, seguían teniendo un físico atractivo y verlos juntos era algo que hacía a todos emocionarse.


Aksel, el mayor, tenía grandes y brillantes ojos azules, delicados labios, una fina nariz, cejas delgadas y gruesas pestañas, así como castaño y ondulado cabello que parecía un velo. No era muy corto pero no tan largo como las rastas de su hermano. El mayor tendía a vestirse de manera esnob y un tanto clásico. Del otro lado, el gemelo menor, Tom, tenía hermosos ojos almendrados color chocolate, carnosos labios rosados que eran decorados con un piercing plateado. Una perfecta nariz que concordaba con las agraciadas cejas y pestañas así como su cabello rubio con el cual se había hecho largas rastas. Vestía urbanamente pero con estilo: ropa holgada, cómodos tenis que combinaban con su gorra y playera, y una muñequera. Completamente pulcro.

Mamá siempre te dice que no comas en la mesa con la gorra puesta —dijo Aksel en voz baja moviendo su torso para poder ver a su hermano mejor. Estaban sentados extremadamente juntos. 

No estoy en casa, Aksel —dijo Tom sosteniendo su rostro con su mano, su codo recargándose en la mesa mientras sus ojos miraban fijamente a los de su gemelo.

 

Y ya terminé.


—Con razón eres tan delgado —murmuró Aksel viendo el pequeño bol frente a Tom. Se escuchaba preocupado.

Como sea. ¿A qué viniste? —preguntó Tom alzando sus cejas a pesar de que estas no se podían ver por la banda que las cubría. Aksel difícilmente venía a la cafetería, así que la mesa era básicamente para él y Georg.

Vine a hablar.

¿De qué?

Dios Tom, ¿Qué te pasa? —Suspiró Aksel—.Cuando éramos pequeños nos llevábamos tan bien y ahora eres más distante. Casi nunca estas en casa.

Aksel. Las cosas han cambiado y tú lo sabes. Tú hiciste que las cosas cambiaran entre nosotros —dijo Tom con una media sonrisa pegada en sus labios.

 

¿Y qué?

 

¿No puedo estar un rato con Georg después de clases? Deja de ser paranoico, hermano.

Supongo —dijo Aksel recargándose en el respaldo de la silla, sintiéndose un poco más cómodo en ella.

 

Pero me preocupo mucho por ti. Te amo, lo sabes ¿no?

Lo sé —dijo Tom sintiendo escalofríos por la palabra “amor” ¿Por qué a las personas les gustaba decir tanto esa palabra? Aunque fuera su gemelo, era algo horrible para él.


—Entonces —dijo Aksel inclinándose a la oreja de su hermano para murmurar.

 

 —¿Quieres pasar un rato conmigo después de clases? Ha pasado mucho tiempo —Una sonrisa apareció en los labios del mayor.

En ese momento el chico de rastas volteó su rostro para mirar a su hermano a los ojos. Sus narices casi tocándose —Claro —Fue su respuesta aunque su expresión no mostraba emoción por salir con Aksel. 

Entonces espérame en tu locker cuando terminemos clases. Vendré por ti.


—Ok


—Entonces te veo luego —dijo el chico ligeramente más alto mientras se levantaba de la silla pero no sin antes presionar la muñeca de su hermano como un gesto de despedida antes de irse de la mesa hacia la salida, donde todo su grupo lo esperaba.

Nos vemos A.K. —dijo Tom mientras decidía dejar también la cafetería, su mano tocando ligeramente donde su gemelo le había presionado hace unos segundos.

Todos estaban mirando ahora a Tom y él, muy internamente, lo odiaba. Mientras se levantaba todo mundo empezó a hablar normalmente de nuevo, tratando de no verle mientras pasaba cerca de sus mesas, otros le abrían el paso. Ciertamente en la escuela, Tom tenía una vida fácil. Las personas sabían su lugar y Tom no era parte de ellos. Maldición, los gemelos Kaulitz no lo eran. Ellos eran demasiado especiales para ser considerados del mismo estatus social que los demás.

Tom estaba cansado y sabía que la siguiente clase era música. No le gustaba en lo más mínimo pero amaba tocar su guitarra así que sin pensarlo dos veces, se dirigió al salón donde los instrumentos estaban.

 

Mientras caminaba no pudo contenerse en tararear suavemente la melodía que acababa de crear en su cabeza. Eso era lo único que lo hacía sonreír últimamente. Tom estaba acostumbrado a ser un chico serio y rebelde. Existían rumores de que siempre se metía en problemas por las tardes. El joven iba a la escuela de vez en cuando con un moretón o un rasguño, los estudiantes no necesitaban más pruebas para saber que los rumores eran ciertos. Esta vez el codo de Tom estaba con un raspón, pero no le importaba ya que de alguna manera luego sanaría.

De lo que Tom estaba más agradecido con la escuela era que el salón de música estaba a prueba de sonido así que si tocaba nadie iba a saberlo o escucharlo. Así que, luchando contra su deseo de ir saltando hacia la puerta, siguió con pasos firmes hasta el salon y abrió la puerta, siendo bienvenido con el bello sonido de una voz y un piano que pronto se desvaneció por la forma en que Tom abrió la puerta.

Oh… amm, lo siento —dijo Tom mientras su sonrisa desaparecía de sus labios. Demonios, el salón estaba ocupado.

Él podía fácilmente correr a cualquier que estuviera en la habitación, sino fueran Muni y Fide. Había algo diferente en ellos dos que Tom aún no podía comprender. Bill y Andreas nunca le mostraban temor y tampoco actuaban como si lo idolatraran como la mayoría lo hacía. Parecía que para ellos él era únicamente otro compañero más y Tom no sabía si debería estar agradecido o decepcionado sobre eso. 

Oh, está bien —dijo Bill con su tranquila voz antes de tomar las partituras del escritorio—.De todos modos ya casi acabamos. El almuerzo ya casi termina, ¿verdad?

Aha… —dijo Tom odiando como Bill lo miraba con sus ojos color avellana. No odiaba a Bill pero de alguna forma su alegría y su franca actitud le hacían sentir… ¿Miedo?

Puedes quedarte si quieres. Supongo que tu siguiente clase es aquí, ¿No? —dijo Andreas dejando de presionar con su dedo índice una de las teclas del piano.

Aja… —dijo Tom de nuevo sin saber realmente si quería quedarse, pero salir sería como si hubiese sido derrotado, así que el chico de rastas se dirigió hacia donde estaba su guitarra, su hermosa Gibson acústica.

Bueno, ¿Dónde nos quedamos, Andi? —dijo Bill sentándose en el banco del piano a un lado de Andreas para ver que parte de la partitura estaba apuntando el rubio platinado.

Aquí. Como que no lo entiendo, suena raro —dijo Andreas tocando esa parte y Bill se quedó pensando


—Diablos, tienes razón, no cuadra —dijo Bill y Andreas volvió a tocar mientras que el chico de cabello oscuro cantaba la melodía. Sí, no cuadraba para nada.

Intenta un acorde de D en segunda inversión —La voz de Tom apenas se escuchó por la parte de atrás. Parecía que el chico estaba murmurándose a sí mismo pero el extraño dúo logró entender lo que decía.

¿D en segunda inversión? —repitió Andreas inclinando la cabeza mientras esperaba una afirmación  pero Tom parecía estar más preocupado por su guitarra que por ayudarles.

Inténtalo Muni —dijo Bill sin importarle la actitud de Tom. Él siempre actuaba así ¿No?


Andreas se encogió de hombros e hizo como Tom le dijo maravillándose por completo con el resultado. Sonaba mejor. Muchísimo mejor.

Cielos, ¿Cómo supiste eso? —Bill preguntó mientras Andreas volvía a tocarlo, completamente enamorado con el nuevo sonido. 


Ante la mirada de Bill, Tom no pudo ignorar la pregunta y suspiró en derrota antes de tomar su guitarra por el cuello y acercase a los dos chicos.

Contrapunto básico —Tom dijo mientras tocaba en la guitarra lo que Andreas tocó en el piano—.Tienes bastantes opciones por la forma en que construiste la canción. También puedes usar acorde de A en primera inversión o uno de F natural con séptima, entre otros —dijo mientras tocaba lo mismo pero cambiaba el acorde por los otros ejemplos.

 

Todo depende al sentimiento que quieras darle.


—Eso es increíble Tom —dijo Bill dejando que sus ojos penetraran a los de Tom, dándole escalofríos. ¿Por qué le molestaba tanto?


—Gracias —dijo Tom como sino no fuera gran cosa, regresando a donde estaba junto al estuche de su guitarra.


—Bien, tengo que irme ahora, mi próxima clase es robótica —dijo Andreas mientras tomaba sus papeles y se encaminaba a la puerta—.Te veo luego Fide, adiós Tomate.


Bill sonrió de oreja a oreja por el nombre mientras Andreas desaparecía y vio a Tom rodar sus ojos por el apodo.

 

Bill y Tom compartían teoría musical y otras dos materias. Cruzaban palabras de vez en cuando, hacían proyectos escolares y cosas de ese estilo y a pesar de todo eso, ninguno de los dos podía decir que eran realmente amigos. Solo podían decir que eran… ¿Compañeros?


El silencio empezó a molestar a Tom quien hizo su camino a su usual lugar y empezó a tocar una tranquila melodía, dulce pero que a la vez cargaba un sentimiento de tristeza en ella.

 

Bill había escuchado canciones de Tom antes pero hasta ahora recién el chico de cabello negro había comprendido algo. Todas las canciones de Tom eran dolorosas. Contenían tristeza, arrepentimiento y lamento. ¿Porque? Él tenía una vida increíble, ¿No? Tenía un inteligente hermano mayor que era guapo y lo trataba bien, una madre perfecta y un padre trabajador. Y él mismo era un increíble y guapo joven, duro pero muy respetado y admirado por todos.

Tus canciones son tristes —Afirmó Bill antes de que pensara en lo que decía, haciendo que Tom se detuviera en seco por el shock.


—¿Qué? —preguntó tajantemente.


—Digo, las canciones que escribes son muy tristes. ¿No podrías escribir algo más… alegre? —Bill preguntó acercándose a Tom. 


—No puedo escribirlas —dijo Tom con una seria expresión que perturbó un poco a Bill.


—Podrías intentarlo. 


—Mira Bill. Deja de intentar hacer una conversación conmigo, ¿Entendido? Escribo lo que quiero y no es tu asunto —dijo Tom con una amenazadora voz mientras dejaba su guitarra en su estuche.


—¿Eres un emo o qué? —Cuestionó Bill sin pensarlo y de repente el rostro de Tom se encontraba frente al suyo. Los ojos color chocolate estaban quemando sus ojos color avellana.


—Vete a la mierda, Trümper —Y con eso la campana sonó.

 

Las personas empezaron a entrar al salón, todo el mundo hablando sobre sus días y otras cosas. Tom tomó eso como una oportunidad para salir del salón. Ya no importaba ahora, no estaba de humor para perder el tiempo en clase junto al pelinegro que empezaba realmente a molestarlo.

 

¿La razón? Era extremadamente curioso.

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

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