Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 19

Después de un tiempo, Bill llevó a su madre a la cocina.

No va a regresar. No le demos más vueltas al asunto.

Bill, cariño, eso no lo podemos decidir nosotros.

¡Tonteras, mamá! ¡Míralo! Prefiero morir que enviarlo de vuelta allá. Sé cómo es su padre. Estaba ahí cuando golpeó a Tom. Nunca en mi vida había visto la verdadera definición de muerto en vida hasta que vi a Tom hace unos días.

Simone se quedó callada —Lo sé, bebé. Esto también me mata pero no podemos quitárselos.

¿Qué podría pasar? La policía se metería, verían lo mal que es tratado. No voy a dejar que vuelva a llorar en el rincón. No puedo estar ahí a su lado y no hacer nada.

Dios, mamá, tú fuiste la que me enseñó a luchar.

Simone se veía a punto de llorar, asintiendo con la cabeza todo lo que Bill le decía, pero sabiendo que no era bueno que se quedaran con Tom. Salió de la cocina y se dirigió al sillón donde estaba el rubio.

¿Tom? —Los ojos muertos de Tom voltearon a ver a la mujer—. Tienes una opción. Puedes quedarte aquí conmigo y con Bill o puedes volver a casa. Realmente nos gustaría que te quedaras, pero todo depende de ti.

Casa —respondió casi sin voz.

Bill únicamente resopló intentando controlar todo su enojo en ese momento, todo por el bien de Tom. Había visto como había reaccionado con Georg y no quería lo mismo.

Tom —Se decidió a hablar Bill—. Por favor quédate. Estás a salvo conmigo. Aquí no hay peligro. Nadie te lastimará.

Si Bill se lo hubiera pedido dos días atrás, Tom lo hubiera visto como una oportunidad para escapar. Aksel había cambiado eso. Todo lo que Tom quería era morir, lo que podía hacer muy bien en su casa sin Bill intentando de salvarle.

Con una voz un poco más potente, repitió Tom —Casa.

Bill lanzó sus manos en derrota temporal. Tom había ganado la batalla, pero Bill iba a ganar la guerra. No le importaba lo que le costara. No iba a dejar que Tom muriera.

Bien. Regresa ahí. Pero iré contigo.

No —La voz de Tom era monótona.

Bill —Simone lo miró advirtiéndole. Su hijo se estaba involucrando mucho y estaba empezando a pasarse de la raya.

La cadera de Bill salía del lado mientras tomaba su pose diva —Digo que hay que ir a dejarlo.

Wilhelm. Tu actitud. Arréglala.

Tom miró a Simone en lo que hablaba. Le habló firme pero no había agresión en su voz. Si le importara un poco hubiera deseado que su tío fuera de esa manera.

Bill resopló, pero el tono de voz había cambiado. Se movió alrededor del sillón para ver a Tom. Con cuidado lo ayudó a levantarse y caminar, pues estaba muy débil. Llevó al rubio al auto y después se adentró a él.

Simone tomó sus llaves, diciéndole a Georg, Andreas y Gustav que podían tomar lo que quisieran de la cocina. Se subió al auto, y manejó en dirección de la casa de Tom.

Ninguno notó la vida que el adolescente mostraba en la parte trasera. La mirada muerta, sin vida había desaparecido. Remplazada con una de temor puro. Tom intentó controlar su respiración. Odiaba los autos. Desde que uno de ellos mató a su padre los odió. Solamente podía moverse suavemente hacia los lados mientras andaba el auto por las cortas calles hasta llegar a la suya.

Bill le mostró a su madre donde girar y cuál era la casa de Tom. La simple imagen de esta hizo temblar a Bill. Era una casa hermosa. Se veía tan pacífica. Pudo haber sido una casa encantadora pero sabiendo lo poco que Bill sabía sobre esta y lo que se vivía dentro hacían que pareciera grotesca para él.

Simone fue quien tocó el timbre para ser bienvenida por una sonriente Viktoria.

¡Simone! —La mujer abrazó a la madre de Bill—. Hace tiempo que no nos vemos ¿Cómo vas con la galería de arte? ¿Gustas pasar por un poco de té?

Simone volteó a ver a su hijo antes de regresar la mirada y asentir —Suena bien, gracias.

Viktoria les dio paso y fue que vio a Tom y a Bill entrar a la casa. No se mostraba enojo en el rostro de la mujer al ver a su ¨hijo —¡Tom! Ahí estas. Estaba preocupada por ti. ¿Por qué no regresaste a casa después de clases?

¿Qué tal porque no…?

¡Wilhelm!

La boca de Bill se cerró para después concentrarse mejor en ayudar a Tom a dirigirse a su habitación, sus oídos escucharon perfectamente bien la voz de Viktoria —Eres bienvenido en quedarte y acompañar a Tom en lo que platico con tu madre.

Maldita vieja loca —murmuró Bill debajo de su aliento. Cuidadosamente ayudó a que Tom se recostara en su cama—.¿No quieres que haga algo por ti, Sopita? —Su voz sonaba ligera.

Tom no dijo nada, solo siguió acostado, viendo hacia la nada. Bill subió a la cama, su espalda recargada en la pared. Sus rodillas estaban dobladas y atravesando a Tom, deteniendo al rubio en manera protectora entre sus talones y trasero. Con su mano masajeaba suavemente el cuero cabelludo del mayor. Quien, a pesar de no quererse percatar de nada, estaba disfrutando inconscientemente del tacto.

Mientras tanto, en la cocina, Simone y Viktoria estaban tomando té y platicando sobre arte y otras cosas.

¿Viky?

¿Sí?

¿Has visto a Tom últimamente?

Claro. Lo viste hace unos instantes.

No —Simone sacudió ligeramente la cabeza—. A lo que me refiero es que si de verdad lo has visto. Sé que no está en mi lugar y perdona si soy algo entrometida, pero dios, Viky. Nunca había visto tantos huesos y costillas visibles en mi vida.

Viktoria se notaba confundida. Simone tomó su mano. A veces el padre hacía todo y la madre era ciega. Simone estaba dispuesta a darle el beneficio de la duda, pues no sabía más y no quería saltar a conclusiones.

Por favor, Viky. Tu hijo necesita ayuda. Bill está haciendo todo lo que puede pero es solo un niño. Te lo estoy pidiendo, por favor, de verdad ve a tu hijo. No dejes que esto pase. Estoy segura de que eres una buena madre, y odiaría que te quitaran a tus hijos.

Los ojos de Viktoria se abrieron con terror. Simone podía ver que la estaba asustando. Lo que no sabía es que Viktoria no pensaba en Tom. Solo pensaba en Aksel.

Bill no se movió de su lugar. Sentía que si se movía por un segundo su amigo iba a hundirse aún más. Bill estaba tarareando dulcemente hasta que la perilla giró haciendo un torpe ruido. Ambos pares de ojos cafés voltearon hacia la puerta, la cual se abrió para revelar a Aksel.

La relajación de Bill se fue al tacho cuando el gemelo se adentró al cuarto.

Tom, aquí estas. Estaba preocupado por ti cuando no regresaste —Aksel intentó tocar la mejilla de Tom de forma delicada pero nunca logró llegar pues el pie de Bill le impidió avanzar más.

No lo toques.

Esta no es tu casa, Trümper. Tengo permitido ver cómo se siente mi propio gemelo.

Lo tocas de nuevo y te patearé el trasero.

Aksel rió a medias —¿Tú? Alguien como tú no podría hacerme nada.

Pero Bill notó como el joven castaño no intentó tocar a Tom, a pesar de que se quedó en la habitación. Muy pronto, Simone llamó a Bill informándole que ya tenían que irse.

Lentamente Bill bajó de la cama de Tom, no sin antes decirle suavemente al oído —Llámame a las tres. Estoy a tu lado. —En el proceso de despedida Bill deslizo un pedazo de papel en el bolsillo del rastas. Con la letra de Bill. Esta decía: Solo toma mi mano.

Bill pasó al lado de Viktoria para salir, aun así no le dirigió la palabra, ni siquiera la miró, simplemente bufó deseando en ese momento ser mujer y así golpearla.

Bill no sabía que Viktoria había tomado el celular de Tom y cuando las tres de la mañana llegó, no hubo llamada. Dos noches más pasaron y no hubo llamadas.

La tercera noche a las tres diecisiete Bill llamó a Tom.

El celular sonó sin cesar, nunca hubo respuesta.

Notas finales:

awww Bill puso en orden a Aksel y simón a la maldita de viktoria. jum !!! vamos tommy sal de ese stado !!! pero pronto todo cambiará nos vemos, gracias por leer

besoss!!!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

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