Notas: Hallo!! ¿Como estan?!! espero muuuy bien. Bueno este capi es tan kassfdfkjbdñflajljlñ *-* por el final, pero a la vez triste aun estamos en la etapa zombi de Tom. Disfrútenlo

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 18

Sería bueno despertarlo —La voz de Andreas sonó suavemente en la silenciosa sala de los Trümper.

Habían estado callados por algunos minutos. Simone, Georg, Bill, Gustav y Andreas. Ellos cinco habían permanecido con sus preocupados ojos pegados al joven rubio.

Sabiendo lo de Elijah, el mundo de Bill cambió bastante. A pesar de que sabía más sobre Tom, esto no le tranquilizó, al contrario, lo preocupó aún más. Las cosas cada vez se estaban poniendo más difíciles. Después de la muerte de su padre creyó que todo sería más fácil, en ese entonces no contaba con la presencia de Tom en su vida.

¿Andreas? ¿Podrías ir por alcohol? Le iré a calentar un poco de comida, se ve pálido —Sugirió Simone antes de darle un último vistazo a su hijo. Andreas asintió antes de subir.

Los otros chicos se mantuvieron en silencio hasta que Bill habló, preocupado por su, ya no tan secreto, llamador.

¿Podría alguien explicarme lo que sucedió? —preguntó suavemente Bill mientras sus dedos acariciaban la mejilla del rubio esperando una inexistente reacción.

Íbamos a casa —habló Georg—. De algún modo vimos a Tom a lo lejos y antes de poderle llamar, se desmayó en plena calle.

Estábamos preocupados y queríamos que estuviera a salvo. Tu casa era la más cercana así que terminamos aquí —dijo Gustav viendo a su amigo de la infancia—. Cada vez que lo veo se ve más débil…

¿Gustav? ¿…desde hace cuánto conoces a Tom? —dijo Bill mientras observaba como Tom respiraba levemente.

Lo conocí cuando éramos unos niños —respondió antes de suspirar—. Nací en Berlín, y me mudé acá cuando cumplí los seis. No se cómo Tom terminó aquí también y compartimos la misma escuela éramos, buenos amigos de Elijah —dijo agachando la cabeza mientras Andreas volvía con una botella de alcohol y algodón.

Toma. Esto lo despertará —dijo el rubio platinado entregándole a Bill las cosas. Rápidamente abrió la botella y puso un poco de alcohol en el algodón. Con delicadeza lo pasó bajo la nariz del chico de rastas, quien, después de unos segundos empezó a reaccionar.

Todos, sin darse cuenta, estaban quietos, sin respirar. Querían ver que el joven delgado estuviera bien.

¿Tomi? —preguntó Bill viendo como los parpados del rubio se movían.

No hubo respuesta pero pronto dos ojos color chocolate se encontraron con unos color avellana.

Bill tembló cuando los vio. Seguían vacíos, sin luz y vida en ellos. Parecía como si Tom siguiera dormido. Sus ojos tenían ojeras y sus mejillas estaban perfectamente delineadas por la falta de carne, sus labios estaban secos y su piel estaba pálida, ya no tenía ese radiante y hermoso color que portaba como un sol. Todo eso se había ido, todo eso con lo poco de esperanza que le había quedado.

Mierda, hombre, nos tuviste preocupados.

El primero en romper el silencio fue Georg quien se acercó a su amigo. Tom solo dejó de ver a Bill para encontrar la mirada del castaño.

¿Tom? ¿Estás bien? ¿Qué sucedió? —La voz de Gustav se escuchaba preocupada, llamando la atención de su amigo quien le volteó a ver.

Aunque Tom estaba ahí, no parecía que estuviera preocupado o ansioso por saber cómo había llegado a la sala de Bill o porqué estaban todos ahí. Parecía que ni siquiera le importaba que estuviera acostado en el sofá. No le importaba en lo más mínimo lo que le había pasado. Lo único que le importaba era llegar a casa antes de que Viktoria se diera cuenta de su ausencia. ¿Cuánto tiempo había perdido ahí Tom?

Listo, aquí traigo un poco de sopa —La voz de Simone resonó cuando apareció con una bandeja, no dejando que Tom contestara las preguntas de sus amigos. Bueno, realmente no tenía intenciones de contestarles así que no había mucho problema.

En lo que Simone ponía la bandeja en la pequeña mesa la nariz de Tom se arrugó con disgusto, a pesar de eso fue ayudado por Gustav para sentarse, así podría comer un poco.

Vamos Tom, tienes que comer algo. Te ves pálido —dijo Simone de forma maternal mientras le daba a Bill un plato que tenía un poco de sopa de tomate.

No —Negó suavemente Tom, moviendo su cabeza del lado.

Solo un poco —Insistió la mujer.

No quiero.

Vamos. Tom. Es solo sopa —dijo Georg, sorprendido por la forma en que Tom estaba actuando sobre la comida.

Andreas observó la escena con ojos curiosos viendo a Tom actuar como un niño pequeño que no quiere comer sus verduras.

Por favor, Tom —dijo ahora Bill al introducir la cuchara al plato para acercar un poco del líquido hacia la boca perforada del rubio.

No —dijo de nuevo, frunciendo el ceño antes de alzar los brazos para alejar la comida de él.

Vamos. No morirás si comes un poco —contestó Bill seriamente intentando nuevamente, pero Tom lo volvió a empujar logrando que el pelinegro tirara el plato y cuchara, manchando la polera de Tom.

El rubio siseó en señal de dolor al momento que la sopa quemaba su piel. Bill se asustó. No quería lastimar a Tom, solamente quería ayudarlo. Ahora Tom se veía tan vulnerable que logró traer de nuevo lágrimas a los ojos de Bill. Esta vez no las derramó.

Oh, dios —dijo Simone quien rápidamente se acercó a Tom para quitarle la polera y limpiarlo. Georg la ayudó sin el permiso de Tom, ahora el rubio estaba sin polera en la sala.

Un jadeo fue liberado de los labios de Andreas al ver la esquelética figura que fue revelada frente a sus ojos. Nunca imaginó lo delgado que Tom era. La vista era un poco enferma, llegando a horrorizar a todos. Tom, a diferencia de ellos, lo odiaba. Era horrible y gordo.

Voy a lavar tu polera, Tom —murmuró Simone seguida de Andreas que estaba asustado con lo que acababa de ver. Bill se sentía un poco tranquilo de que Andreas no mirara la espalda del chico de rastas.

Tom —murmuró Gustav mientras sus ojos seguían observando la enferma figura que estaba frente a él—. Creí… Creí que cuidarte de lejos estaba bien. Que, que era lo mejor, que no estabas mal pero, pero ¿esto? Tom, ¿Qué está pasando? Oh Dios… le estoy fallando.

A pesar de que Gustav no dio el nombre, Tom sabía perfectamente de quién hablaba, haciendo que Tom diera una señal de vida. Sus ojos miraron al suelo mostrando su dolor y vergüenza.

Elijah no hubiese querido verte así. ¿Tom? ¿Dónde está el viejo, el animado e inteligente tipo que siempre nos hacía reír? —Continuó hablando Gustav mientras el chico seguía viendo el piso—. Me pidió que te cuidara, Tom. Elijah siempre me lo pidió… pero le fallé. ¡Mierda!

Bill volteó preocupadamente a ver a Alfagetti. Nunca lo había visto de esa forma. Sí, para él Tom también era importante.

Cálmate, Gustav —dijo Georg viendo al otro chico dejarse caer en uno de los sillones, su rostro también estaba pálido.

Creo, creo iré por algo de tomar —murmuró Gustav antes de entrar a la cocina. Ahora era el turno de Georg de ver a su mejor amigo en esa situación.

¿Por qué no quieres comer, Tom? —preguntó Georg después de un momento, hincándose a un lado de Bill.

No tengo hambre —respondió Tom.

Siempre dices eso… —Georg suspiró—. ¿Qué fue lo último que comiste?

Aunque Tom escuchó la pregunta no quiso responderla.

Tom —llamó Georg con una voz fuerte.

—…Una manzana.

¿Cuándo? —Siguió preguntando con su voz severa la cual hizo a Tom temblar. Le recordaba a alguien, aún con eso no quería responder. Aparte, no recordaba cuando fue, había sido hace tiempo.

Después de que Viktoria lo castigó por lastimar a su hijo, Tom no tenía permitido hacer llamadas, así que le quitaron su celular. Tampoco podía cenar o salir a caminar.

Después de la escuela debía volver a casa y eso era todo.

Responde —forzó Georg. A pesar de que sonaba fuerte, lo estaba haciendo porque le importaba Tom, quería saber qué hacer para ayudarlo pero para Tom no sonaba de esa forma.

La preocupación de Georg se convirtió en enojo cuando el chico de rastas decidió no contestar, así que empezó a gritar —Maldita sea. ¡Responde, Thomas!

Cuando esas palabras fueron liberadas de la boca de Georg, su cuerpo se inclinó para sacudir la débil figura intentando hacer que reaccionara, y así fue. Los brazos delgados de Tom fueron levantados intentando cubrirse el rostro mientras una expresión de dolor y pavor la adornaba. Miedo era lo único que podían ver Georg y Bill en la cara del rubio. Georg lo había asustado y eso lo asustó también.

Ge-Georg —Bill le llamó poniendo su mano en el antebrazo del castaño.

Los ojos verdes de Georg estaban abiertos en shock mientras seguía viendo la expresión en el rostro del menor. Nunca creyó que su amigo, el rudo, pudiera reaccionar de esa forma.

Lo siento, lo siento, Tom, lo siento —murmuró varias veces Georg mientras Tom intentaba de regular su respiración.

El rubio estaba intentando controlarse a pesar de su inestabilidad. Había mezclado sus memorias de su tío con las de su mejor amigo. Había temido que Georg lo golpeara.

Obviamente lo podía hacer, pero nunca lo hizo. Tom imaginó que realmente podía ser golpeado por el mayor. Estaba empezando a confundirse; su propia mente le estaba jugando una broma muy pesada. Le gustaba el dolor, lo sanaba pero existía cierto dolor que significaba más que sufrimiento y nada de curación. Ese era el tipo de sufrimiento que Jorg y a veces Aksel le daban.

Georg, ¿Te importaría dejarnos un momento solos? —preguntó Bill débilmente, sus ojos posados sobre la delicada figura.

El castaño asintió y se levantó no sin antes darle una mirada dolida a Tom. Fue entonces que dejó a los chicos solos.

Un incómodo silencio los rodeó. Bill tenía un poco de miedo pues no sabía que decir. Estaba preocupado por Tom y el rubio parecía no tener ganas de hablar pues dejó que su cabeza descansara en el otro lado del sofá, volteando hacia el respaldo para que Bill no pudiera ver su pálido rostro.

Ese simple movimiento mostró como Tom quería volver a encerrarse, como no quería dejar entrar a Bill. Tom quería estar a solas pero Bill no iba a dejar que eso pasara.

Era doloroso para él ver al rubio de esta manera.

El joven pelinegro se movió de donde estaba para hincarse justo en frente de la cabeza de Tom, dejando que sus ojos observaran las doradas rastas. Esta posición le dolía aún más al pobre de Bill. Ahora no podía controlarse, sus ojos le dolían y un sollozo salió de sus labios a pesar de que no quería, mientras las lágrimas empezaron a brotar de sus grandes ojos color avellana. Como magia, el delgado cuerpo de Tom se volteó.

Esos ojos muertos estaban viendo profundamente a los rotos de Bill. Ninguna expresión estaba escrita en su cara. A pesar de eso una fría y callosa mano logró moverse y secar las húmedas mejillas del rostro de Bill. Fue un suave movimiento, uno delicado que hizo que Bill derramara más lágrimas. A pesar de que Tom era el roto, el muerto, en ese momento él estaba consolando a Bill. Realmente le importaba el pelinegro, quien no se daba por vencido con él. Desgraciadamente Tom se había dado por vencido un día atrás.

Notas finales:

T.T Dios!! Tom es tan imprescindible!!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

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