Notas: Hallo!! Bueno que puedo decir de este capitulo es tan cruel!!! T.T Si señores llego momento en el que Aksel hace su propia justicia con quien mas que con… Tom

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 16

Mm, parece que te llaman mucho —dijo Georg mientras veía a Bill sacar su celular rojo.

Lo siento, Georg, espera —dijo Bill notando que era su madre la que llamaba—.Hey.

Hola, bebé —La voz de Simone fue escuchaba—.Voy a llegar tarde, solamente necesitaba decirte eso.

Este… está bien —dijo Bill mientras jugaba con una de las fichas de dominó que estaban usando para el proyecto.

Ah, también, ¿podrías comprar más leche? Me terminé la última en la mañana y necesitaremos una para el desayuno de mañana.

Sí, iré por ella cuando termine el proyecto.

Okay, cuídate Bill.

Igual mamá. Adiós —Y con eso Bill colgó.

¿Hijo de mami? —preguntó Georg riendo tontamente en lo que cortaba una de las cajas que iban a usar.

Hijo único.

Igual acá.

Un poco aburrido, ¿no lo crees? Como sea, ¿seguro que podemos usar todas estas cajas? También podríamos usar madera —dijo Bill levantándose para tomar el bosquejo que hicieron para el proyecto de tamaño Hobbit.

Nah, será más pesado si lo hacemos así —respondió Georg dejándose recostar en el suelo. Estaba cansado de trabajar en eso.

¿Quieres un descanso? —Sugirió Bill estirándose los brazos.

Sí, hemos estado trabajando con esto desde que llegamos de la escuela —Georg dijo sacándose la liga que le sostenía el cabello, la coleta no le dejaba recostar la cabeza a gusto.

Con eso ambos adolescentes decidieron parar y tomar un poco de Coca-Cola para refrescar sus secas gargantas. Mientras Bill tomaba un sorbo de su bebida, su mente divagó en la vez que Tom le negó la Coca-Cola y pidió agua. Extraño, ¿quién le dice no a una fría y deliciosa Coca?

¿Qué sucede? —De repente dijo Georg, rompiendo la burbuja de Bill. Se le hizo muy extraña la forma en que el pelinegro se quedaba viendo la lata de gaseosa como si fuera veneno.

Recordé la vez que Tom me dijo no cuando le ofrecí una Coca. Sé que sueno loco y tal vez solo sea yo y mi paranoia —murmuró Bill.

Usualmente no toma Coca o alguna otra bebida, no desde que lo conozco —dijo Georg, recordando los viejos tiempos—. Parece que no nos podemos olvidar del rastas.

Eso parece… este mmm… Geo, lo conoces desde hace mucho, ¿no? —preguntó Bill de la nada, curioso sobre el pasado de Tom. Y bueno, ya que habían empezado a hablar del rubio, ¿por qué no aprender un poco más de él?

Bueno no tanto —Explicó Georg—. Lo conocí en nuestro primer año.

Eso fue cuando él y Aksel llegaron a Bamberg, ¿no? —Recordó Bill. Tom no estuvo con ellos en la secundaria.

Sí. Me dijo que sus padres los habían cambiado de escuela —dijo Georg antes de tomar un poco de la bebida—. Ahora que lo pienso, no sé mucho sobre el pasado de Tom.

Suspiró Bill —Es un gran secreto, ¿verdad?

Sí… he intentado hacer que se abra un poco —dijo Georg, ahora jugando con su lata vacía–. Recuerdo la primera vez que lo conocí. Estaba sacando mis libros para comenzar las clases cuando escuché murmullos, así que me volteé y ahí estaban. Los gemelos Kaulitz, ambos sonriendo orgullosamente, no le hacían caso a nadie.

Parecían inalcanzables.

Oh, recuerdo eso.

Bueno, desde ese entonces todo mundo quería estar cerca de ellos —dijo Georg—. De alguna forma, no sé cómo, terminé encerrado con él en el salón de música una tarde.

¿Te quedaste encerrado con Tom? —Bill no lo podía creer.

Sí, estaba obscuro y lloviendo —murmuró Georg—. Estábamos sentados en una de las bancas esperando a que alguien nos sacara de ahí. Tom estaba temblando y se mantenía callado. Sabía que no estaba bien así que le empecé a hablar, intentando distraerlo; al parecer las tormentas lo asustaban a muerte.

Dios —dijo Bill. Sabía sobre el temor de Tom por las tormentas, lo había visto antes—.Y después, ¿qué pasó?

Seguimos hablando y hablando hasta que Tom logró olvidarse de la tormenta —dijo Georg sonriendo—. En esas pláticas pude ver a un Tom diferente al que todo mundo conocía. Era la primera vez y la única. Aun así, intento estar cerca de él. Parece que mi compañía no le molesta y bueno, siento que si lo ayudo a olvidar por un rato se sentirá mejor. No sé qué quiere olvidar, pero, bueno, él nunca me dice que está pasando. Solo sé que hay algo malo y lo intento animar.

Wow, no sabía eso —dijo Bill, de alguna manera, dándose cuenta de cómo Tom había logrado mantenerse en pie. Era todo gracias a Georg, a pesar de eso ambos guardaban su distancia. Eso estaba bien y Bill estaba contento de que Georg estuviera antes en la vida de Tom.

Aun así, algunas veces intento hacer que hable pero él simplemente no se deja… —dijo Georg, pero fue interrumpido por el timbre—. Déjame ir a ver quién es.

Okay —dijo Bill mirando a su nuevo amigo salir de la cocina.

Momentos después Georg llamó a Bill para la sala solo para presentarle a un amigo suyo.

Mira Bill —dijo Georg de buena gana—. Gustav decidió venir e iluminarnos con su presencia.

¡Oh! ¡Alfagetti! —dijo Bill, sonriendo ampliamente al ver al rubio de brazos gruesos que estaba a un lado de Georg.

Hey Bill —respondió Gustav suavemente, dándole una pequeña, pero amable sonrisa.

Le llamé el otro día para ver si venía a visitarme, y decidió hasta ahora hacer lo que le pedí —dijo Georg dejándose caer en el sofá. Gustav y Bill le siguieron.

No había tenido tiempo hasta ahora —Se justificó Gustav con una voz seria la cual creó una leve sonrisa en los labios de Bill.

Parece que se conocen desde hace mucho. ¿Quién lo habría pensado? —preguntó Bill intrigado por como un nerd y un chico popular terminaron siendo amigos mientras que la escuela parecía seguir el estatus.

Simple. Gustav se mudó a la casa de al lado algunos meses atrás —Se encogió de hombros Georg.

Y este niño necesitaba ayuda para mejorar sus calificaciones —dijo Gustav mientras las mejillas de Georg tomaban color.

Lo siento, tengo déficit de atención —Se defendió Georg—. Así que, normalmente nos vemos en las tardes. En la escuela nuestros horarios no coinciden para nada, así que usualmente no nos vemos por los pasillos.

Así que esa es la razón —dijo Bill entre risas—. Bueno, yo tengo como, ¿Cuántas? ¿Dos clases contigo, Gus?

Si —Gustav dijo mientras sus ojos estaban ocupados viendo hacia otro lado—. Entonces… ¿Necesitan ayuda con ese desastre? —El rubio dijo, señalando a el proyecto de estatura Hobbit que estaba a punto de colapsarse.

¡¿Podrías?! —Bill y Georg preguntaron con ojos grandes, obviamente rogándole a Gustav por su ayuda.

Terminemos esto de una vez.

Y con eso los tres chicos empezaron a divertirse, mientras hacían ese estúpido proyecto que valía un veinte por ciento de sus calificaciones. Gustav había terminado el suyo la semana pasada y no le importaba ayudar a esas pobres ovejas perdidas.

Bill, siendo el chico abierto que era, empezó a llevarse no solo con el popular e interesante Georg, sino también con el serio e inteligente Gustav, ambos completamente distintos pero aun así, mostrando una agradable amistad. Bill realmente deseaba que Tom estuviera con ellos para ver que la vida podía ser buena hasta en las cosas más simples. Pero Tom no estaba ahí y Tom no se estaba divirtiendo en lo más mínimo. Estaba a punto de ser castigado por algo que no hizo…

&

A la mierda con esto —murmuró Tom aventando su lapicero al escritorio y cruzaba sus brazos, sus ojos perforando el papel en frente de él.

Estaba intentando hacer su proyecto de filosofía. Necesitaba hacer un ensayo y, bueno, simplemente se estancó. De nuevo. ¿Por qué no escogió física para hacer la estúpida estructura tamaño humano? Ahh verdad, odiaba las ciencias. Ahora no se podía quejar.

Sus hermosos ojos chocolate siguieron leyendo lo que tenía del ensayo.

Vive. Vida. Esas palabras parecen comunes en nuestras almas, pero ¿Acaso somos capaces de comprenderlas? Podría atreverme a decir que la gente solo existe.

Respiran, comen, caminan y siguen con sus rutinas. Algunos otros están muertos en vida, cuando lo que hacen no tiene significado; ellos solo existen porque siguen respirando. Cuando alguien realmente vive es cuando ellos…”

Como si supiera —murmuró Tom, dejando que su mejilla descansara en el escritorio. Lo único que podía hacer Tom ahora era maldecir a su maestra que había escogido ese tema.

Tom, ¿estás ocupado? —La voz de Aksel sonó mientras se abría la puerta para mostrar a un emocionado castaño.

No, no lo estoy —dijo Tom dándose por vencido en su proyecto.

Eso es bueno.

La voz de Aksel era algo de temer, haciendo al rubio voltear para verle mejor. Sí, algo había en el rostro de Aksel que hacía al chico de rastas temblar.

¿Por qué? —dijo Tom, viendo a Aksel acercarse.

¡Oh bueno! —dijo Aksel—. Ves que mis papas se fueron otra vez a Berlín, ¿no? Así que estamos solos.

Lo sé —Tom aún no comprendía lo que su gemelo le quería decir.

La cosa es que, hace tiempo logré tener tu regalo de cumpleaños. Sabes cómo amo darte regalos —dijo Aksel con una suave y coqueta sonrisa—. Pero, como actuaste de mala manera, lo usaré para castigarte.

¿Mi regalo? —Repitió Tom—. No te entiendo, Aksel.

Después entenderás. De cualquier modo, si haces como te pido, tendrás tu regalo de cumpleaños después de que te castigue.

¿Cuál es mi regalo? —La curiosidad atacó al rubio. De alguna forma u otra Aksel siempre terminaba dándole regalos que le recordaban su infancia.

Es una sorpresa. Ven a mi habitación —dijo Aksel jalando a su hermano menor de la silla y, quitándole la gorra azul que estaba usando, jaló la bandana para cubrirle los ojos—.No puedes ver hasta que yo diga.

Okay —murmuró Tom y dejó que Aksel le guiara hasta su cuarto.

Cuidado con la puer… ¡no patees eso! —dijo Aksel quien ya había soltado su brazo—. No los abras aún.

Tom asintió y se quedó ahí parado, se sentía un poco extraño, estando en el centro de la habitación de Aksel, vendado. Un suave sonido fue escuchado y el rubio supo que Aksel había cerrado la puerta.

¿Por qué la cerraste? No es como que nuestra madre nos vaya a encontrar —dijo Tom suavemente.

Es parte del castigo. Así que cállate. —dijo Aksel y después otro sonido fue escuchado. Las cortinas fueron cerradas, y de la nada, sin previo aviso, la bandana fue retirada de los ojos color chocolate.

¡Ta-ran! —dijo Aksel, emocionado y abriendo sus brazos a lo largo para mostrarle su habitación a su hermano menor.

Tom respiró profundo.

Interesante, ¿no lo crees? —dijo Aksel riendo torpemente. Tom, por otro lado, tenía la cara pálida. Sus ojos estaban abiertos mientras intentaba comprender lo que estaba viendo.

Sí, era la habitación de Aksel, aún estaba igual. Lo que era diferente eran las mil y un fotografías que cubrían por completo el lugar. Todas fotos familiares. Un joven hombre y una joven mujer con un niño. Las fotografías mantenían a las mismas tres personas. Ese era el padre de Tom. Podía reconocer ese cabello y esos ojos donde fuera, ese era su papá.

¿A caso esto…? —murmuró Tom mientras caminaba hacia una pared para ver las fotos mejor.

Así es. Verás, le pedí a papá que me traiga un álbum de tu casa en Berlín la otra vez que fueron —dijo Aksel mientras se sentaba en su silla de escritorio—. Me dijo que habían muchos pero me trajo solo este.

—…Mamá —dijo Tom mientras sus ojos veían deseosamente las fotos. Esa era su madre. Esa hermosa mujer de corto cabello rubio. Sus ojos cafés estaban sonriendo y sus dientes como perlas brillaban mientras sostenía en sus brazos a un pequeño. Ese era Tom.

El escritorio, las sillas, el piso, las cortinas, la puerta, las paredes, hasta la cama, todas estas estaba tapizadas de fotografías. Fotos felices, fotos con memorias olvidadas.

Las memorias de Tom.

¿Las quieres? —dijo Aksel, viéndole intensamente.

Sí —murmuró Tom mientras volteaba a ver a su hermano con ojos cargados de esperanza.

¡Excelente! —dijo Aksel sonriendo—.Entonces, si eres un buen chico, para tu cumpleaños te llevaré a tu casa en Berlín y podremos tomar todos los álbumes. ¿Te parece?

Sí.

Perfecto. —dijo Aksel con una sonrisa picarona.

¿Qué tengo que hacer? —preguntó Tom deseando ser dueño de esas fotografías. Realmente las quería. Quería ver todas las fotografías de sus padres sonriendo.

Desvístete.

¿Q-qué? —dijo Tom abriendo sus ojos, no comprendía a Aksel. ¿Estaba bromeando verdad? No, tenía una mirada seria.

Desvístete. Ahora.

P-pero…

Tenemos una audiencia ahora —Aksel miraba a Tom con ojos asesinos—. Tú me hiciste quedar mal enfrente de mis padres. Me vieron roto por tu culpa y ahora tus padres te van a ver. Te haré ver mal en frente de ellos. Después de eso, te podré perdonar.

¿A-Aksel? —Tom rogó.

Hazlo o lo haré yo —dijo firmemente.

Ante eso Tom no pudo comentar. Si quería sus fotos debía hacer lo que Aksel le dijera. No había otra forma; esta era la casa de Aksel y por lo mismo eran sus reglas.

Lentamente, las manos temblorosas de Tom hicieron su camino hasta la bastilla de su playera para después quitársela.

Los pantalones.

Ahora todo el cuerpo de Tom estaba temblando. Podía sentir la fría brisa venir por debajo de la puerta. Se los quitó así como sus zapatillas y calcetines. Lo único que cubría su cuerpo ahora eran sus boxers negros

Vamos Tomi, no tengas miedo, no es que como no te haya visto desnudo antes —dijo Aksel levantándose de la silla, encaminándose hacia Tom.

El chico de rastas tenía sus ojos cerrados mientras sentía el aliento de Aksel cerca de su oreja.

Abre tus ojos —Demandó Aksel—. No los cierres, sin importar que pase.

El rubio solamente asintió con la cabeza. Y cuando abrió sus ojos, Aksel vio las lágrimas que se estaba aguantando, cosa que le hizo reír.

Sí, tienes que sentir lo mismo que yo sentí cuando me enteré sobre los tennis —dijo Aksel empujando a Tom de manera brusca hacia la cama. Tom chilló al momento que su cabeza golpeó contra la cabecera de la cama.

Los minutos pasaron y parecían años para Tom. Lo único que quería es que todo eso terminara. Era la primera vez que lloraba en silencio mientras Aksel lo tocaba, la segunda vez que Aksel lo violaba. Ahora, Tom no quería hacerlo, no quería ver esas felices memorias comparadas con su persona de ahora, el perdido y quebrantado Tom.

Sangre corría por su fría entrepierna, sus dedos aún se estaban agarrando con fuerza a las sábanas. La saliva corría por sus labios pues el rubio no tenía ni siquiera la fuerza para cerrarla, sus ojos y mejillas estaban batidas con lágrimas.

Esos ojos, que no hacía mucho eran hermosos estaban rojos mirando a la fotografía que se encontraba posando sobre el buró. Su mamá y su papá, ellos estaban sonriéndose el uno al otro. Lo habían visto todo. Habían visto cuan bajo su hijo había caído.

Lo siento —Les murmuró Tom, intentando no cerrar sus ojos. Si lo hacía Aksel tal vez le diría que ya no podía tener las fotografías.

Sí, ahora estás perdonado —dijo Aksel, sin notar que la disculpa no era para él.

Lo siento —dijo Tom nuevamente, sintiendo que no era suficiente una sola disculpa.

Deberías limpiar las sábanas, no queremos que mamá las vea después —dijo Aksel saliendo de Tom, recibiendo un quejido del menor—. Ahora me voy a bañar. Toma las fotos. Ahí está el álbum, en mi escritorio. Bien hecho, Tomi. ¿Ves? No fue tan difícil.

Cuando dijo eso Aksel ya se estaba encaminado hacia el baño, dejando a un Tom quebrantado en su cama. Ahora era más que seguro. Tom había llegado al fondo, estaba tan adentrado en su dolor como para vivir. El alma que se había mantenido débilmente aferrada a su cuerpo se había ido. El chico estaba completamente roto, estaba muerto en vida.

Notas finales:

Esto es tan nefasto y cruel departe de Aksel ningún ser merece ser tratado así. Esto dio otro giro a la historia, las cosas se complican. Gracias por leer besos!!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

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