

Traducción de lurdez_geisterfahrer
Capítulo 11
La llegada de Bill a la escuela la siguiente mañana no fue para nada común, llegó como jamás en su vida había imaginado que llegaría. Pasó casi toda la noche despierto, y eso era obvio. Grandes ojeras le cubrían los ojos. Su cabello al parecer no había visto una plancha, ni siquiera productos para peinar. Era la primera vez desde que tenía doce años que no había tocado su bolsa de maquillaje en la mañana.
Se veía como mierda, lo sabía, y no le importaba. Bill había pasado toda la noche en el baño de Tom, durmiendo en el piso. Tiempo después, por ahí de las seis, Tom decidió reaccionar y así fue como ambos lograron recostarse en la cama. Bill estuvo agradecido, pero aun así su cuerpo le dolía.
En el transcurso de la noche, los zapatos de Bill habían salido de sus pies. En la mañana los buscaron por toda la amplia habitación, pero debido al corto tiempo que tenían no los pudieron encontrar.
El chico de rastas no habló mucho con Bill en la mañana, pero Bill logró hacerle entender que a pesar de que las cosas que sucedieron aquella noche no fueron tan agradables, él admiraba a Tom por la fuerza que tenía para seguir con su día. Con eso, Bill le dijo tres valiosas palabras.
—Creo en ti.
Los ojos de Tom se nublaron, pero ninguna lágrima fue derramada. En vez de eso, un ligero movimiento en sus labios brotó en forma de una pequeña sonrisa. Una sonrisa completamente diferente al gesto que siempre portaba en la escuela, esa media sonrisa que formaba parte de su máscara.
Bill estaba muy seguro del progreso que tenía con Tom, que estaba seguro que el joven de rastas iba a ser más civil, al menos con él. Esto hizo muy feliz a Bill. Tan contento, de hecho, que ignoraba las miradas que le daban. Cierto, su playera era más pequeña que las que acostumbraba usar, así como vieja, dejando a la vista su tatuaje en forma de estrella. Cierto, sus pantalones de cuadros azules para dormir no eran los típicos pantalones ajustados que usaba. Cierto, estaba usando un par de zapatillas de Tom. Pero ¿qué tenía todo eso de malo?
—Bill —Siseó Andreas mientras se sentaba a un lado de su amigo.
—Ah, ¡Hola Muni!
Andreas parpadeó —Okay. Fide, ¿Por qué demonios estás tan feliz a estas horas? ¿Y por qué vienes así?
—Pues, descubrí quien era el chico que me habla a las tres —Esto último lo murmuró Bill—. Pasé la noche con él para estar seguro de que no se hiciera nada. Y pues… estuve en casa tan solo unos instantes para tomar mis cosas. Como, literalmente corrí, tomé mi mochila, le dije adiós a mi mamá y corrí de nuevo como un loco para llegar acá.
—… entonces, ¿Quién es él? —Muni movía sus cejas de arriba para abajo rápidamente.
Bill hizo un gesto —No te lo diré. Es privado, Muni. Lo sabes.
—Lo sé pero…
—Pero eres un metiche.
Ambos chicos rieron.
—Exacto.
Bill no había tenido la oportunidad de ver a Tom hasta la hora del almuerzo. El joven de rastas estaba guardando sus cosas en el locker.
—Hey, Sopa —Bill dijo. Tom se asustó un poco, haciendo que algunos de sus libros se le cayeran—. Oh, no. ¡Lo siento!
Bill se agachó para ayudarle a recoger las cosas pero fue empujado a un lado por unas manos bruscas. Miró hacia los ojos de Tom, negros de furia. Esto asustó a Bill un poco, pensó que iba a ser más amigable con él después de los eventos de aquella noche.
En vez de eso, se encontraba ahora siendo empujado fuertemente hacia los lockers, los candados lastimando su espalda. Sabía que Tom no se iba a detener con eso, así que se sorprendió al no sentir nada más. Abrió sus ojos, mismos que había cerrado en el transcurso de los hechos. Fue entonces que vio a Tom intentando liberarse como un animal salvaje. Georg lo estaba agarrando por detrás, por otro lado Frau Hoard estaba parada en medio de ellos dos.
Bill no los vio llegar. No sabía que Georg estaba en la oficina con Hoard, hablándole sobre sus preocupaciones acerca de Tom; sobre como su amigo parecía más irritable, y más fuera de sí.
—Bill. A mi oficina —dijo Frau Hoard. Ella no le dijo nada a Tom, pero le miró a los ojos, y eso fue más que suficiente. Ella estaba decepcionada de él. Y eso era peor que estar enojada.
Bill fue a la oficina y esperó a Frau. Segundos después ella estaba adentro. Ambos se sentaron.
—Lamento mucho haberte llamado —Empezó Bill, disculpándose de nuevo por la llamada que hizo esa noche.
—Está bien, Bill. En serio. Estoy contenta de que lo hayas hecho.
Bill siguió —No lo entiendo. No pensé que se enfadaría así conmigo.
Frau Hoard asintió —Pero tiene sentido si lo piensas. Está asustado, Bill. Tan asustado. Sabes todo. Sabes quién es, a pesar de que esto debía ser anónimo. La gente lo ve a él como algo diferente, le tienen respeto. Tú lo puedes cambiar. Puedes hacer que los demás vean como es él realmente. Y lo sabe.
—Nunca lo haría…
—Sé que no. Muy dentro él también lo sabe. Pero eres como un tornado que entró a su pequeño mundo, deshaciendo todo lo que él conocía. Aunque creo que es lo mejor que le ha pasado, pero eso no significa que reaccione bien ante ello.
Bill asintió —Supongo que tiene razón.
Bill había traído a Andreas a su casa después de la escuela, ambos tenían tarea en matemática. Habían tomado un descanso y poniendo a todo volumen la música. No sabían que Tom estaba dirigiéndose a la casa de Bill hasta que el chico de rastas apareció en la puerta.
Esos ojos fríos fulminaron a los de Andreas —Vete.
Notas finales:
¿Que creen que pase entre estos dos? Nos vemos pronto, buenas vibras a todas besos!