Notas: Hallo!! Tengo que decir que este capitulo es tan kshfkagfjasifoih… hermoso y muuy emotivo T-T, solo puedo decir que Tom es un ser admirable: fin

Traducción de lurdez_geisterfahrer

Capítulo 10

Mierda. No puedes estar aquí —Siseó Tom.

No podía creer que, por la ventana, el pelinegro que sabía bastantes cosas personales de él, había entrado. ¿Qué acaso no podía terminar con su vida tranquilamente?

Quería terminarlo todo. El dolor que estaba cargando le abrumaba el alma. Estaba harto de llorar todas las noches, estaba cansado de intentar, porque eso era lo único que hacía. Intentar. Nunca había alcanzado el final de todo eso. Nunca pudo superar su dolor. Su vida seguía andando con intentos y ninguna victoria.

¿Cómo Bill terminó siendo la misma persona con la que él hablaba a las tres de la mañana? Era algo que a Tom no le importaba ahora. No quería encontrar una respuesta, solo quería borrar su existencia del mundo como hacía mucho tiempo tuvo que haber sucedido. Las razones eran la única cosa que hacían peor su vida.

Regresa a tu maldita casa —dijo con desesperación, llevando su voz a un suave murmullo. Sus padres podrían oírlo, tal vez Aksel.

No lo haré —dijo Bill tranquilamente con su voz segura, sus ojos inquebrantables no dejaban de ver a los de Tom. Sabía porque el rubio no gritaba—. No te dejaré.

Como odiaba el chico de rastas aquellos ojos, siempre le hacían sentirse débil y desnudo. Esa fuerte mirada hizo a sus rodillas débiles. Tan débiles que cayó con ellas al piso.

Por favor… —murmuró Tom limpiándose rápidamente las lágrimas, no quería que el pelinegro le viera llorar de nuevo, pero eso era lo único que podía hacer ahora, llorar y suplicar para que le dejara solo—. No… no molestes…

Mientras Tom seguía quebrándose frente a los ojos avellana, Bill no podía dejar de sentirse impotente. Había tanto dolor expresado en el mayor, y por más que él quería ayudar sabía que no podría hacer mucho. Este era el dolor de Tom y necesitaba superarlo, pero de lo que Bill estaba seguro era de que iba a estar justo a su lado, para ayudarle a cruzar todo el camino, hasta que Tom se sintiera lo suficientemente fuerte para liberarse. Bill estaba tan seguro de eso que se acercó hacia el roto joven, tomando de sus manos la cuerda y limpiando las lágrimas del mayor.

Basta. Por favor. ¡Detente! —Tom empujó a Bill lejos de su cuerpo, pero no tenía la fuerza suficiente para hacer que Bill lo dejara.

No. No lo haré —Siguió siendo firme.

Evadió las manos del otro y rápidamente lo atrapó en un cálido abrazo. Una de sus manos acariciaba las rastas de Tom mientras que la otra hacía pequeños círculos en su desnuda espalda.

B-Bill —Tom intentaba romper el abrazo pero terminó rindiéndose, dejando que consolaran a su triste cuerpo. Sus ojos, que alguna vez fueron bellos, estaban borrosos por las pesadas lágrimas que cargaban y las memorias que lo cegaban. Ahora sus manos estaban anhelando que Bill no lo dejara. Sus sollozos fueron silenciados en el cuello del pelinegro. Su cuerpo tembloroso estaba intentando fundirse en el de Bill para que no estuviera solo. Aunque Tom quería estar solo, muy dentro de él sabía que quería a alguien a su lado, pero el dolor que cargaba y el que compartía era algo que le hacía querer andar por su camino sin compañía alguna. Sin embargo, ahora, con los viejos recuerdos de vuelta y su débil alma, eso era lo último que Tom deseaba.

Justo como la otra vez, Tom dejó de pelear y dejó que Bill lo consolara, al menos de manera física. Su cuerpo seguía temblando y sus ojos permanecían prendidos a un punto sobre su escritorio. Sus ojos vacíos hacían temblar a Bill con miedo, miedo por el rubio. Las lágrimas silenciosas seguían corriendo pero parecía que a Tom no le importaban.

¿Sopita? —dijo Bill suavemente, acariciando las rastas. El rubio no contestó o dio alguna señal; simplemente cerró los ojos, aun así Bill sabía que le estaba escuchando—. Si llegas a sentir las ganas de volver a hacer esto, si te sientes solo, si sientes que todo está mal. No lo pienses dos veces y búscame. Estaré ahí, a tu lado.

No digas eso, Bill —dijo Tom separándose lentamente del tibio abrazo de Bill, como si no quisiera ser soltado—. Una vez que digas eso, te irás —La voz del chico de rastas era suave pero llena de dolor. Sus ojos ahora miraban el frío suelo donde estaban sentados.

¿Quién dijo eso? —preguntó Bill frunciendo el ceño en confusión.

Nadie. Es así como es —La voz de Tom era un hilo—. Simplemente sucede.

¿…Quién?

Ellos lo dijeron…

Pero yo no te dejaré —Insistió Bill poniendo a Tom furioso de nuevo.

¡Mamá y papá lo hicieron! —Gritó Tom golpeando con su puño la pared con todas sus fuerzas. Todo su enojo se convirtió en pavor mientras que sus expresiones se mostraron a Bill, Tom se había dado cuenta de lo que acababa de hacer.

¿Estás bien, Tom? —preguntó Bill sin comprender lo que estaba pasando, al menos no hasta que sintió como su cuerpo fue empujado al baño y la puerta siendo cerrada con seguro. Bill solo pudo notar el miedo en el alma de Tom y antes de que lograra articular una palabra para que lo dejara salir, escuchó otra puerta abrirse.

¿Qué demonios acabas de hacer? —Una áspera voz se escuchó, haciendo que el bello del cuello de Bill se levantara.

Yo… Yo, lo siento, es que, es que… —La voz miedosa de Tom fue cortada.

Respóndeme. Ahora —La voz seguía firme y suave.

Gol-golpeé la pared con… con mi puño… —Y esas fueron las únicas palabras que salieron de la boca de Tom antes de que el fuerte sonido de una bofetada inundara el lugar.

No lo vuelvas a hacer. Es mi casa la que estas rompiendo. Idiota —La voz dijo con odio y después la puerta se escuchó cerrar de nuevo.

Lo siento… —murmuró Tom suavemente aunque ya se encontraba solo en su recámara.

Ahora el silencio volvía a invadir su recámara. Los minutos pasaban y Bill empezaba a desesperarse y preocuparse. Lo único que lo mantenía tranquilo era el hecho de que la respiración de Tom se podía escuchar y al parecer no se estaba lastimando.

¿Tom? Por favor, abre la puerta —La voz de Bill llegó a los oídos de Tom pero el chico no abrió. De hecho solamente se acercó a la puerta y sacó su celular. Sus dedos temblaban aun así lograron hacer lo que Tom les pedía.

En bolsillo de Bill empezó a sonar la canción de Nena indicándole que le estaban marcando. Rápidamente sacó el aparato de su celular y se dio cuenta que era Tom quien le marcaba.

Por favor To…

Hey… —La voz de Tom se escuchó débilmente—. Parece que no pude terminarlo… un idiota vino a salvar mi patético trasero… —Tom suspiró. Era algo extraño escuchar la voz de Tom dos veces y de cierto modo lo hacía más doloroso.

¿En serio? —dijo Bill, aceptando jugar el juego de Tom una vez más—. Pues, creo que es un idiota agradable.

Supongo… ¿Sabes? Mi vida no es tan perfecta como todo mundo cree que es —Tom tragó un poco de saliva que estaba atorada en su garganta. Su mejilla dolía por el golpe pero no tenía la fuerza suficiente para alzar su mano y tocarla.

Ninguna vida es perfecta.

Lo sé, pero todos creen que mi vida es maravillosa… demonios —La respiración de Tom se escuchaba por el teléfono. Parecía que eso era lo único que iba a escuchar por el aparato cuando Tom volvió a hablar—. Cuando era pequeño, quería un hermanito para jugar con él —dijo Tom y Bill podía jurar que estaba sonriendo mientras decía eso—. Sin pensarlo dos veces le dije a mi mamá que me lo diera, y ella, dispuesta a consentirme, terminó embarazándose. Papá estaba contento y mi mamá se veía radiante.

Aunque Bill no comprendía lo que Tom le decía, dejó que el joven de rastas continuara, tal vez después iba a comprender lo que estaba diciéndole.

—…ramos tan felices, los tres, próximos a ser cuatro, pero no duró mucho —Tom sacudió un poco su cabeza, encorvando su tembloroso cuerpo. Nunca había dicho esta historia a nadie—. Ella era tan bonita, tan hermosa, papá casi siempre la sorprendía y la hacía feliz…

¿Qué le pasó a tu mamá? —Se atrevió a preguntar, aun así tenía miedo de que le causara un colapso nervioso.

Ella era tan débil… nos dejó al final… —El hilo de voz era decorado con las lágrimas que caían por sus mejillas—. Se murió llevándose a mi hermano con ella… supongo ella sabía que papá no iba a poder con los dos. Yo era suficiente para él…

Lo siento —dijo Bill sintiéndose estúpido por decir esas palabras pero ¿Que más podía decir? Eso era lo mejor que le podía decir, al menos por ahora.

Yo pedí un hermano, si no lo hubiera hecho… mi mamá no nos hubiera dejado. Mi séptimo cumpleaños no hubiera sido en el parque de diversiones. No hubiéramos estado en la tormenta mientras estábamos en la carretera. No hubiera dicho esas palabras. ¡Mi papá no hubiera muerto! —Tom hablaba rápido dejando que todos sus pensamientos fueran liberados por sus carnosos labios. Sentía que estaba confesando sus pecados. Y eso eran. Muy dentro de sí, Tom los sentía como pecados.

Tom, no es tu culpa que tu mamá esté muerta. Eras solo un ni…

¡Mi papá murió porque lo distraje! —Siseó Tom, lágrimas aún eran derramadas—. Mis últimas palabras, mis últimas palabras para él fueron “cállate”. “Cállate.”… —La voz del rubio murmuró las últimas palabras una y otra vez. Haciendo al pelinegro llorar por su dolor.

Tom… Tomi, no te culpes —dijo Bill acercándose a la puerta, lo único que los separaba ahora.

Este es mi dolor, estos son mis errores, y por todos ellos no pertenezco aquí. Mi tío Jorg y mi tía Viktoria no me soportan… mi tío, me odia… maté a su hermano, a su hermano favorito. Los lastimé… Aksel… él es el único que nunca me ha mostrado odio, pero… pero dolor es lo único que le causaré en un futuro… no puedo responder a sus sentimientos…

Tom, por favor, no digas eso, ¿No ves que te estás lastimando con tus palabras? —dijo Bill luchando con sus lágrimas mientras sus oídos rogaban porque las palabras terminaran. No podía creer que Tom tuviera tanto remordimiento, tantas cosas guardadas.

La línea se cortó mientras Bill escuchaba como el teléfono de Tom era cerrado. Poco después el seguro de la puerta fue desbloqueado.

Su mano hizo camino hacia la perilla y la abrió lentamente para visualizar la destrozada figura de un joven alto y completamente perdido.

—…para eso vivo, Bill —dijo Tom quitándose la muñequera para mostrar sus cicatrices—. Para lastimarme mientras pago por el daño que causé, y tal vez, algún día, este me sobrepasará y podré desaparecer…

Su sucia cara fue iluminada por la suave luz que la luna emanaba. Sus ojos color chocolate brillaban con las lágrimas que aún no eran liberadas y su piel brillaba con las ya derramadas. Su mejilla izquierda lucía un rojo escarlata y sus rastas estaban amarradas en una coleta mal hecha. Los ojos de Bill ahora podían apreciar el delgado cuerpo del mayor. Era tan delgado que Bill podía ver sus costillas. Su piel bronceada estaba marcada con cicatrices, cicatrices que decoraban dolorosamente su pecho y espalda. El pelinegro podía jurar que así estaba todo su cuerpo.

Tom —Balbuceó Bill mientras él, inconscientemente, alzó su mano para tocar suavemente el pecho del otro. Se estaba moviendo rápidamente pues su respiración era agitada.

En los ojos de Bill, el hermoso rubio era el sufrimiento personificado. Le dolía ver a Tom en ese estado y el no haberle podido ayudar antes. ¿Cuánto tiempo llevaba Tom cargando todo eso? Demasiado tiempo para que el chico recordara como reír, incluso sonreír sinceramente.

No me tengas lástima —dijo Tom, temblando por el tibio toque de Bill. Tom siempre estaba frío, como un cuerpo muerto.

No lo hago —contestó Bill con cautela, levantando la mirada para ver las orbes que deseaba brillaran con vida—. De cierto modo te admiro. A pesar de todo esto, puedo ver cómo estas desesperadamente aferrándote a la vida.

Mientas Bill decía esas palabras, los ojos de Tom se llenaron con más lágrimas. Aunque Tom no lo sabía, esas eran las palabras que había estado esperando escuchar, quería que la gente comprendiera que a pesar de todo él aún tenía deseos de vivir, aun cuando era débil. ¿Cómo era posible que Bill le dijera esas palabras tan fácilmente?

Era un misterio para Tom, pero no importaba. Solo dejó que el pelinegro lo abrazara fuertemente. Él también le abrazó.

Me pregunto por qué… —dijo Tom suavemente, escondiendo su rostro de los ojos color avellana—. Me siento tan tranquilo cada vez que te escucho…

Notas finales:

La que no ha llorado leyendo esto es una maldita insensible sin corazón lol. Gracias por leer nos vemos pronto besos!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

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