Notas: La primera parte de la serie. «Formative» se centra en la vida de Bill y Tom a los trece años.

Primer capítulo, dedicado a todas aquellas fans, que por culpa de la barrera idiomática se pierden de grandes historias, así también para Loves, mi beta, a quien quiero agradecer su paciencia, sé que aún le daré unos cuantos dolores de cabeza.

Fic original de Cynical_terror & Undrockroll. Traducido por Sangre_Azul

Formative. Capítulo 1

Al principio, Bill no abrió los ojos cuando escuchó un suave sonido a su lado. Estaba medio dormido y sus oídos zumbaban. Pero, entonces, lo escuchó de nuevo. — ¿Tom? —dijo aturdido. 

No hubo respuesta. Bill abrió sus ojos y solo vio oscuridad, la habitación de Tom estaba tan oscura. No dormía en el cuarto del otro todas las noches. Era algo que habían empezado a hacer cuando tenían seis. Algo confortante. A veces no podían dormir solos, incluso ahora que tenían trece.

—Tom. 

El suave crujido se aceleró y el menor se apoyó en los codos. — Tom, ¿qué estás haciendo?

Tom se movió al lado de Bill. — ¿Qué?— La voz de Tom era baja y áspera. 

— ¿Estás bien?— Bill puso una mano en la espalda de Tom y se acercó. Antes del divorcio de sus padres, Bill había pasado muchas noches apretado contra la espalda de Tom, sus ojos cerrados con fuerza, como si con eso pudiese ahogar los gritos. No había forma de no escuchar, pero el simple hecho de tener a Tom cerca lo calmaba. Siempre lo había hecho. — ¿Tom? 

—Nada. 

Bill presionó su barbilla contra el hombro de Tom, y lo sintió agitarse. — ¿Cuál es el problema?—

—Vuelve a dormir Bill. Nada. 

Bill comenzó a protestar pero, finalmente se tranquilizo. Rodó y se quedó mirando a la pared. Tom a su lado estaba en silencio y sin moverse. Tal vez ha tenido un mal sueño. El menor ahora estaba completamente despierto y tratando de volverse a dormir cuando sintió algo enterrarse en su espalda.

Era el codo de Tom. 

—Ouch— bufó Bill. Tom pareció no haberlo notado y su codo volvió a golpear a Bill.

El mayor gimió suavemente. Las cejas de Bill se levantaron y dio vuelta.

—Tom— Bill susurró, pero como sintió a su hermano retorcerse contra él, enmudeció. Tom estaba masturbándose.

 

Masturbándose al lado de él.

 

Bill parpadeó en la oscuridad. Permaneció todo lo que pudo conteniendo la respiración para evitar cualquier movimiento o sonido. El cuarto quedó en silencio y todo lo que el chico pudo escuchar fue el roce de sabanas y el suave gemido de su hermano.

.

 

Estaba aterrorizado y avergonzado. Deseó no haber gateado hasta la cama con Tom esa noche, pero había sido un día particularmente malo en la escuela y necesitaba consuelo. Soltó su aliento lentamente por la boca y respiró profundamente por su nariz sin hacer ruido alguno.

 

—Oh— murmuró Tom, Bill se congeló aún más y a continuación se apartó lentamente de Tom. Sus ojos estaban muy abiertos. —Sí.

 

Bill nunca antes había encontrado a Tom en una situación como esta. Su hermano estaba empezando a jadear, suaves sonidos procedentes de sus labios llegaban a los oídos de Bill. El pelinegro sonrió quedamente. Si Tom supiera que estaba despierto, moriría de la vergüenza.

 

Sonrió ampliamente hacia la pared y aguzó su oído, curioso, para escuchar lo que pudiera.

 

—Mierda— Exhaló Tom. El colchón se agitó con su movimiento.

 

—Debe ser una estupenda paja— pensó Bill. Estiró su cuello hacia atrás para observara su hermano, pero en tal oscuridad todo lo que podía ver eran formas y sombras. Podía distinguir el hombro de Tom. Éste se balanceaba de arriba a abajo.

 

Interesado y fascinado, Bill lentamente se giró sobre su espalda. Comenzó a respirar más pesadamente mientras los sonidos de Tom aumentaban, sus movimientos haciéndose más intensos.

 

— Oh, no—siseó Tom. Bill tuvo que aguantarse las ganas de reír a carcajadas. Se movió hasta quedar enfrente de su hermano justo cuando el mayor volteaba hacia la derecha. Las rodillas de Tom chocaron contra Bill y su muslo presionó contra su ingle.

 

Fue puramente un accidente pero Bill jadeó cuando sintió su miembro, sorprendentemente caliente y duro, reaccionar al toque. Un rápido destello de lujuria atravesó su estómago. Ni siquiera lo pensó, solo se movió contra las piernas de Tom .

 

El movimiento sacó a Tom de su estupor de placer y sus ojos se encontraron en la gris oscuridad de la habitación.

 

—Bill —murmuró Tom, pero no se detuvo. Siguió acariciando su longitud y Bill, intentando respirar, se movió contra el muslo desnudo de Tom otra vez, su entrepierna en contacto con su piel.

 

Ambos gimieron y Bill extendió una mano para agarrar la camiseta de Tom por el brazo. Continuó moviéndose contra el muslo del mayor. Sintió su miembro tensarse y supo que debía tocarse. Trató de alejar a su hermano, encontrando resistencia por parte de Tom, moviéndose contra él, sin embargo terminó enredándose también. Bill se acomodó en su espalda y deslizó sus temblorosos dedos bajo su pantalón. Alzó la mirada de nuevo y vio a Tom observándolo atentamente.

 

Bill envolvió con sus largos dedos la base de su miembro y apretó una vez. Se estremeció y gritó.

 

—Shhh —Los ojos de Tom parpadearon en la oscuridad y Bill sintió regocijo al oír esa dura orden. Cerró su boca y puso un dedo sobre su erección, haciendo movimientos circulares con su pulgar sobre la cabeza. Fue difícil, fue doloroso.

 

—Oh, sí—suspiró. Se dio una firme caricia, moviendo una pierna entre las de Tom casi quedando sobre este. El mayor se sostenía en un codo, cuando accedió a su pene. Sus respiraciones se sentían calientes y húmedas en las mejillas del contrario. Bill gritó de nuevo y apretó su cara contra el cuello de Tom. Se estremeció y profirió el más diminuto de los sollozos.

 

—Está bien— dijo Tom. Se movió aún más cerca y Bill gritó en vano cuando sintió la erección de Tom golpear contra su estómago.

 

La mente de Bill estaba llena de una marea roja y caliente. Dejó que el mayor deslizara los pantalones de su pijama

.

—Tom, no —suspiró de placer. Tom presionó sus caderas juntas y Bill sintió los nudillos de su gemelo acariciar su sensible carne —. Tom, no deberías…

 

—Cállate.

No volvieron a hablar.

 

Las manos de Tom no se alejaron, pero tampoco se acercaron. Bill siguió acariciándose con grandes y descuidados movimientos. No era tanto la parte física la que lo excitaba, era más cómo él y Tom se miraban fijamente, concentrados, tan cerca que casi compartían sus respiraciones. Bill volvió a enterrar su cara en el cuello de Tom, incapaz de sostener la mirada de profundos ojos negros de su hermano.

 

El pelinegro suspiró. Podía sentir los irregulares movimientos de Tom contra sí y cómo se movían ambos a la vez, gotas de sudor comenzaron a formarse en su frente. Bill dejó salir un sollozo ahogado y golpeó su cadera contra el tenso antebrazo de Tom. Tom gruñó bajito.

 

Estocaron a la vez, y sus nudillos se besaron, Bill solo imaginaba como se sentiría sin dedos y manos en el camino.. El calor ascendió por su vientre. Golpeó su rostro contra la almohada y se vino.

 

Una sensación de cosquilleo lo atravesó y sintió unas manos sobre sus caderas y vientre, y luego la humedad sobre sus muslos. Tom se había venido sobre él.

 

Gimió y exhaló en la almohada.

 

Las manos de Tom permanecieron sobre él y luego lo agarró fuertemente. —Lo siento, lo siento—, dijo Tom. Los ojos de Bill se abrieron. Tom estaba limpiando frenéticamente el semen de las piernas de Bill —. Cielos, lo siento Bill—.

 

Bill golpeó las manos de Tom y lo cogió de la muñeca. —Delicado— dijo y Tom ensanchó sus ojos.

 

—No quise decir que…

 

—No, está bien.

 

Tom dejó de tratar de limpiar la pierna de Bill y asintió lentamente.

 

—Okay.

 

Bill bostezó y extendió sus piernas. Se sentía tan relajado y cómodo, como si pudiera caer dormido en cualquier momento. Puso su cabeza sobre la almohada y se colocó sobre su espalda, ajustando su pijama alrededor de su cintura. Vio a Tom acostarse a su lado, lejos de él como lo había estado antes.

 Fueron a dormir. 

&

Nunca hablaron de ello. 

Pasó una semana. Bill y Tom se levantaban por las mañanas, iban a la escuela todos los días, comían la cena, hacían sus tareas, y se iban a dormir. Era su día a día, la rutina no cambiaba. Sin embargo una cosa había sido añadida a esa rutina. 

Bill no iba a donde Tom solo en busca de confort, ya no más.

 A pesar de esta nueva faceta de su ya inusual relación, había a penas una pizca de extrañeza entre ellos. Podría haber sucedido, pero los hermanos se conocían tan bien el uno al otro como para dejar que sucediera.

 

Tom tan sólo tenía que preguntar —: ¿Estás cansado?— para dar a entender a Bill que quería jugar.

 

Y Bill sólo tenía que responder —:No—, para poner las cosas en marcha. Encontrar su liberación juntos era la cosa más íntima que cualquiera de los dos había hecho, y Bill moría por esa cercanía.

 

Un día después de la escuela, Tom y Bill iban caminando a la casa de su amigo Georg para un ensayo de la banda. Tom llevaba su guitarra colgada por la espalda y Bill llevaba una vieja libreta en la que había garabateado la letra de una canción. Iban charlando ociosamente sobre cosas mundanas, pateando una roca el uno al otro a medida que iban por el camino destapado.

 

—¿Crees que la madre de Georg estará en casa?— Preguntó Tom mientras caminaban. Bill pateó la roca de nuevo.

 

— No sé. Por qué?

 

—Ella está buena —dijo Tom. Dio una patada a la roca hacia Bill y éste lo dejó pasar.

 

— Tiene como cuarenta —exclamó Bill, haciendo una mueca.

 

— ¿Y?

 

—Tan… —Bill olvidó la piedra y aminoró la marcha —. ¿Quién más crees que está buena?

 

Tom mantuvo el ritmo por lo que Bill se quedó atrás. —No sé. Muchas chicas.

 

— ¿Cómo quién?

 

Tom se encogió de hombros y exhaló. — No sé, Bill. Gabi de la clase de francés. Ella está buena.

 

Bill hizo otra mueca. — Supongo. ¿Quién más?

 

—Uhh… Gisela. Ya sabes. Aquella chica mayor que a veces toma el autobús—dijo Tom. Ajustó la correa del estuche de la guitarra y se lo llevó al otro hombro.

 

—Oh, sí. Ella es bonita— .Bill asintió vacilante. —¿Quién más?—

 

—Jesus, Bill—. Resopló Tom —. La señora Hofstadter.

 

—Ewww— gruñó Bill. —, ¿Nuestra profesora de Mates?

 

—Las tiene grandes.

 

—Sí, sí —le interrumpió Bill. Haciendo una mueca ante el pensamiento. — ¿Ésa es la clase de cosas en las que piensas cuando tú… tú sabes… por las noches ?

 

Tom dió patadas en la grava y siguió andando. —Sí. A veces.

 

Bill lo seguía tratando de mantener el ritmo. — ¿Sí?

 

Tom dejó de andar y Bill casi se golpea contra él. —Sí— Miró a Bill y este se sonrojó un poco. — ¿Por qué?

 

—No sé, sólo preguntaba—

 

Comenzaron a caminar de nuevo y Bill se sintió un poco estúpido por preguntar. Pero cuando estaban cerca de la casa de Georg , Tom preguntó —: ¿En qué piensas?

 

—Nada, en realidad.

 

— ¿Nada?

 

—Bueno, no, no en nada.Se puede decir que estoy pensando en lo que estoy haciendo —Bill echó un vistazo a Tom.

 

—Entonces probablemente sea eso.

 

— ¿Qué?

 

—Probablemente esa sea la razón por la que tienes problemas —respondió Tom. —Ten, sostenme esto.

 

Bill tomó la guitarra de Tom y dejaron de caminar de modo que éste pudiera arrodillarse y atar sus zapatos. —No tengo problemas.

 

—Sí, los tienes siempre lo puedo decir —Tom se levantó y tomó su guitarra de detrás de Bill —. Te puedo escuchar, ¿lo sabías?

 

Bill sintió su estómago revolverse. —Lo que sea, sé lo que hago—

 

—Yo también sé lo que haces —dijo Tom bajando su guitarra. —Y no suena bien.

 

—Nadie te pidió que escucharas —dijo Bill tercamente

 —Sólo estoy tratando de ayudar —dijo Tom. Tomó su guitarra, se la puso al hombro y caminó pasando de Bill. Bill hizo un ruido quejumbroso y lo siguió rápidamente.

 — No se siente como si lo estuviera haciendo mal —dijo Bill sin aliento cuando alcanzó a Tom —. ¿Cómo sabes que lo estoy haciendo mal?

 —Lo haces muy rápido —dijo Tom —. Lo haces como en, cinco minutos. 

— ¡La primera vez tú lo hiciste inmediatamente después de mí! 

Tom rió. —Me sentí mal por tí 

—No lo hiciste —Tom rió aún más fuerte. 

—Apestas —Bill golpeó a Tom en el brazo y ambos rieron. 

—Quizás la próxima vez me sienta mal por tí —dijo Bill mientras se iban calmando. 

—Lo dudo— dijo Tom, riendo de nuevo —La próxima vez te ayudaré. 

—No necesito de tus favores —rezongó Bill, pero sonrió a Tom. Finalmente llegaron a casa de Georg. Gustav, el batería, ya se encontraba allí; pero el coche de la madre de Georg no estaba en la calzada. —Oh, Tomi, parece que tu novia no está aquí hoy. 

—Lo estará— insistió Tom —. Y no me llames Tomi—Tom empujó a Bill desde y caminó hasta el césped en el que Georg y Gustav estaban sentados.

—Vamos. 

Bill se frotó la espalda y fue a reunirse con los demás.

Continúa…

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por admin

Traductora del fandom

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