Fic original de Cynical_terror & Undrockroll. Traducido por Sangre_Azul

Formative. Capítulo 6

— ¿Vamos a vivir aquí?

Bill dejó caer su pequeña maleta al suelo y miró a su alrededor, los ojos muy abiertos. El pequeño apartamento encima del estudio le parecía tan grande. Quizás todo esto iba de la mano con la extraordinaria noticia de que él, junto a su hermano y sus dos amigos, Georg y Gustav, iban a grabar un album. Las últimas semanas habían sido abrumadoras.

—Está bien —dijo Tom, vacilante, de pie junto a Bill —. Creo que el studio es mucho mejor.

Bill hizo una mueca y golpeó juguetonamente a Tom con el hombro. Mirando a su alrededor y dandose cuenta de que en realidad no era tan grande. Sólo la idea de tener «su propio espacio» era grande. Bill se alejó de Tom para explorar. Corrió a otra habitación y vio cuatro camas armadas.

—Ah, mierda —murmuró.

—Parecen incómodas —dijo una voz detrás de él. Bill se giró y vio a Tom observando el cuarto.

—Sí —asintió Bill —, ¿dónde están los otros chicos?

—Abajo en el estudio —Tom se cruzó de brazos y se apoyó en el marco de la puerta —. Será difícil tener tiempo a solas aquí.

Bill se estremeció. Aún no habían hablado de cómo cambiarían las cosas, una vez comenzaran a vivir en el apartamento con Georg y Gustav. Habían estado durmiendo juntos casi cada noche durante un mes, y Bill estaba comenzando a acostumbrarse mucho a la rutina.

—Me pido esta —dijo Tom dejando caer su bolsa en una de las camas, cerca de la esquina. Bill se sentó en la cama que estaba justo a su lado y retiró un poco las mantas.

—Mía —dijo Bill con un poco de cansancio —. Voy a extrañar tener mi propia habitación. Solo un poco, supongo.

—No es como si no estuvieras acostumbrado a compartir habitación conmigo —Tom le sonrió de forma tal, que hizo revolotear cosas extrañas en el estómago de Bill. Eso le había estado sucediendo cada vez más y más, últimamente. Si no lo supiera, habría pensado que en verdad estaba enamorado de Tom. Pero era una estupidez, Tom era su hermano, y las cosas que hacían juntos no significaban nada.

—Sí, pero compartir habitación contigo tiene sus ventajas —dijo Bill pícaramente. Quería hacer sonrojar a Tom, que se estremeciera o algo; pero Tom sólo se encogió de hombros.

—Ya no —dijo sin alterar la voz.

Bill frunció el ceño hacia la cama. —Sí.

—Bill —dijo Tom, y Bill se atrevió a mirar. Tom lo miraba fijamente, con una expresión indescifrable —, no seas un bebé.

—No lo soy.

—Sí lo eres. Te conozco.

—Lo sé —murmuró el pelinegro —. Como sea, los chicos y nuestros padres han de estar preguntándose dónde estamos.

Salieron del apartamento y bajaron las escaleras hacia el estudio, Bill unos cuantos pasos detrás de Tom. En un momento todo había cambiado, y el pelinegro sentía como si hubiese sido abandonado. No sabía lo que pasaba por la cabeza de su hermano, y se preguntó cuándo le había empezado a importar.

Bill decidió esperar y ver.

&

Bill agradeció y bajó el micrófono, el grupo había parado para tomar un descanso. Era un viernes en la noche y estaban tocando en una de las actuaciones más grandes en las que habían estado. La multitud frente a ellos en verdad hacía ruido y respondía a la música. Tom cuidadosamente dejó su guitarra contra el amplificador y dio una palmadita a Bill en la espalda.

—Volvemos en cinco, ¿no? —dijo y Bill asintió —. Voy por una Coca-Cola.

—Ok. Una para mí también, por favor —dijo Bill.

—Claro.

Bill vio a Tom saltar del escenario y abrirse camino entre la multitud. El lugar estaba oscuro, y brumoso a causa del humo. El pelinegro sentía un poco de sueño, a pesar de la descarga de adrenalina. Habían puesto mucho tiempo en la grabación del album y en el desarrollo del concierto, así que apenas había tenido un momento para sí en las últimas semanas.


Tampoco es que tuviera mucho que esperar en las noches. Había pasado mucho tiempo desde que él y Tom habían jugado, y Bill estaba casi seguro de que su hermano había olvidado de que siquiera eso hubiese ocurrido.

Tal vez Tom estaba tratando cosas por su cuenta. Probablemente había conseguido todo lo que quería de la situación. Bill suspiró y miró hacia la multitud.

Vio a Tom por el bar, sosteniendo las bebidas y hablando con una chica. Bill entrecerró los ojos, era rubia y más alta que Tom, probablemente mayor.

—Vamos Tom, tengo sed —siseó Bill. Lo vio dejar las bebidas y girarse completamente hacia la muchacha.

Bill suspiró de nuevo y saltó del escenario, diciendo a Georg y Gustav que estaría de vuelta. Se abrió paso entre la multitud, recibiendo halagos y elogios de gente que no conocía. Pero mantuvo sus ojos fijos en Tom. Una vez allí pudo oír fragmentos de la conversación entre su hermano y la muchacha.

—… acabamos de empezar la grabación. No es gran cosa. Me gusta mas tocar en vivo — dijo Tom.

La chica se echó el pelo hacia atrás y sonrió. —No puedo esperar a escucharlo. Ustedes suenan muy bien.


—No —rió Tom —. Gracias.

—Hey —dijo Bill interrumpiéndolos.

Tom se giró distraído, parpadeando al ver a Bill. —Oh, aquí está tu coca.


—Gracias —dijo Bill tomando la bebida —. Um, ¿qué sucede?

—Ah —Tom sonrió a la chica de nuevo —. Eh, este es mi hermano pequeño, Bill. Bill, esta es Rebekkah…

Ella saludó con un asentimiento. —Sonabas bastante bien alla, casi tierno.
Bill frunció el ceño. —Gracias. ¿Tom?

— ¿Qué?

—Nada —Bill comenzó a alejarse, y Tom lo cogió de la manga.

—Bill, quédate a hablar. No hemos hablado en años.

—No quiero interrumpir —contestó Bill débilmente. Se deshizo del agarre de Tom y caminó de vuelta hacia el escenario, ignorando a cualquiera que intentara pararlo.

— ¿Qué sucede contigo? —preguntó Georg jugando con su bajo.

—Nada.

—Tal vez esté celoso —intervino Gustav, acercándose a la barra. Tom seguía parado junto a Rebekkak. De hecho, Tom tenía su brazo alrededor de ella. Bill apretó los dientes.

—No estoy celoso.

—Quiero decir, ella está buena —dijo Gustav.

—No estoy celoso de ella —dijo Bill y de inmediato se llevó las manos sobre la boca. Gustav y Georg estallaron en carcajadas.

—Quise decir que estabas celoso de Tom —dijo Gustav, retorciéndose de la risa.

—Estás enojado porque ella es más guapa que tú —rió Georg —. Esto no tiene precio.

—Pura mierda —respondió Bill. Georg y Gustav rieron de nuevo. Ellos rara vez escuchaban a Bill decir groserias —. No me importa. Creo que no debería estar haciendo… eso… cuando tenemos un show importante.

—No es gran cosa, estamos en el descanso —Gustav se encogió de hombros —. Volverá.

—Sí, pero… —Bill se fue callando. No tenía argumentos razonables con los que discutir. Por supuesto que estaba celoso. No quería que nadie más tocase a su hermano. La sola idea lo enfermaba —. Ella no se lo merece.

—Tal vez me merezca a mí —comentó Georg.

Bill gimió, estaba harto de hablar de ello. — ¿Podemos empezar de nuevo?

— ¿Sin Tom? —preguntó Gustav, sentado en su batería.

—Sólo… toca el bajo un par de veces, haz algo de ruido —sugirió Bill —. Él volverá.

Georg tocó un riff alto en su bajo y Bill echó un vistazo a Tom. El moreno movió las manos en el aire e hizo un gesto con sus dedos para que su hermano regresara al escenario. Vio a Tom charlar un momento más con la joven, y luego el estómago de Bill se retorció de una forma que nunca antes había sentido.

Rápidamente, Tom escribió algo en un papel y se lo dio a la chica. Bill sabía que debía ser un número de teléfono.

Bill se acercó al micrófono y lo encendió.

— ¿Qué estás haciendo? —preguntó Georg.

Bill miraba fijamente a Tom, y con sus dedos dio con fuerza al micrófono. El sonido retumbó en los altavoces del club, y Tom giró la cabeza hacia el escenario. Bill miró el micrófono y frunció el ceño.

&

— ¡Oye!, ¿estás enojado conmigo? —preguntó Tom, sentándose junto Bill en el sofá. Acababan de volver de su actuación y Bill estaba siendo una diva completa y lo sabía.

—No —dijo Bill —. Sólo estoy cansado y de mal humor.

—Sí, últimamente has estado un poco

— ¡Mentira!


Tom sonrió y dio a Bill en el estómago. — Tal vez tengas algo de frustración reprimida.

—No lo creo —dijo Bill. Miró a Tom y su estómago se revolvió. Tom le estaba dando una de esas miradas —. Tal vez un poco.


—Sí —dijo Tom. Sus manos se deslizaron desde el estómago de Bill hasta sus piernas —. Yo también.

Bill sintió su estómago caer al suelo, y sus orejas calientes. —Tom…

—Estuviste muy bien esta noche —dijo Tom tímidamente, apretando su muslo.

—Tú también—, dijo Bill, sus ojos revolotearon entre los ojos y las manos de Tom. —Incluso tienes una fan.

Tom rió. —Sí, mi primera fan.

—No será tu última.

Tom se encogió de hombros y movió sus manos hasta el muslo de Bill y dentro. El pelinegro se mordió los labios, quería que Tom lo tocar más que nunca, había pasado tanto tiempo. Estaba tan feliz, que parecía que Tom incluso quería. Tom deslizó sus manos a lo largo de la zona donde la pierna y la ingle de Bill se unen, y éste chilló.

—Cuidado —murmuró el menor —. Han pasado eternidades.

—No tanto.

—Demasiado tiempo —insistió Bill en voz baja. Sintió los nudillos de Tom acariciar su entrepierna, y se tensó al instante —. Ah, Tomi.

—No me llames así…

Tom fue interrumpido. Una puerta se cerró y unos pies bulliciosos subían las escaleras. Tom dio a Bill una mirada, que éste interpretó como: «Más tarde, ¿sí?». Tom se levantó y cogió su guitarra.

Bill sonrió y se encogió de piernas en el sofá.

&

Bill se puso bajo el chorro de agua y gimió. El agua caliente bajaba por su espalda y su cuello, llevándose consigo toda la tensión. No dejaría la ducha, nunca. Se sentía tan jodidamente bien.

Se apoyó contra la pared de la ducha y suspiró. Se sentía tan relajado, a excepción de la tensión que se arremolinaba en su estómago. Miró hacia abajo de su cuerpo, y vio que estaba un poco duro.

—Estúpido Tom —murmuró. Deslizó sus manos bajo su estómago y se tocó vacilante. Estaba a punto de coger su erección y hacerse una buena paja cuando la puerta se abrió.

—Voy a entrar Bill—, oyó decir a Tom. Bill alejó sus manos y se asomó por la puerta de la ducha para ver a Tom cerrar la puerta del baño.

— ¿Qué? —preguntó Bill.

—Tengo que hacer pis y tú siempre te tardas una eternidad aquí —dijo Tom.

Bill suspiró. —Pero la señal está puesta.

—Que jodan la señal.

Bill hizo una mueca y se alejó de la puerta casi transparente de la ducha. Todos habían tenido problemas con el baño en las últimas semanas. El colmo fue cuando Tom discutió con Gustav. Todo había terminado en una desagradable discusión de grupo, para luego crear la señal. Nadie podía ir al baño, mientras la señal estuviera puesta.

— Exactamente por esto es que tenemos la señal —dijo Bill en voz alta —. ¿Se me olvidó ponerla de nuevo?

—No.

—Guh —Bill puso el rostro bajo el agua y cerró los ojos. Él estaba desnudo y Tom estaba justo ahí. No había estado desnudo en la misma habitación que su hermano en más de un mes. Se sentía cohibido, en especial cuando su erección comenzó a crecer.

— ¿Bill?

Bill alejó la cara del chorro y miró a través de la puerta transparente. Pudo ver la silueta de Tom, de pie junto al inodoro; como a unos cinco pies. — ¿Qué?

Por un instante solo hubo silencio, y luego escuchó el ruido del inodoro.

— ¡¡¡No!!! —se lamentó Bill. El agua se volvió abrasadoramente caliente, y Bill se sacudió hasta que tomó la decisión de saltar del cubículo. Tom se reía perversamente, agarrándose del estómago —. Tom…tú.

—Te ves gracioso— y Tom tuvo tiempo de escaparse.


—Tú… —Bill sólo quería golpearlo —. ¡Imbécil!, sabes que después de eso ya no habrá agua caliente. Gracias.

—De nada —dijo Tom, todavía riéndose. Finalmente mirando a Bill, que estaba de pie desnudo, con las manos en las delgadas caderas.

Tom sonrió agarrando a Bill, y empujándolo contra el lavamanos.

— ¡Tom! —gritó mientras luchaba contra su hermano —. ¡Deja de empujarme, idiota!


Tom rió y envolvió sus manos alrededor de la polla de Bill sin previo aviso. El menor jadeó, casi cayendo en el lavatorio. — ¿Quieres que pare de molestarte? —preguntó Tom.

«Bastardo engreído» , pensó Bill. Pero la mano de Tom se sentía tan bien. —No —dijo sacando su labio inferior.

—Eso pensaba —dijo Tom. Apretó su agarre y tiró de él.

—Ah —gimió el menor —. Voy a durar como un minuto —se sonrojó al decir aquellas palabras, pero eran verdad.

—No lo tendrás tan fácil —dijo Tom. Acarició a Bill un par de veces más, de la raíz a la punta, y luego retiró la mano.

—Tomi —dijo Bill, su voz muy pequeña y bajita. Se sentía increíblemente vulnerable. ¿Cuándo tomó Tom el control de la situación? Las manos de Tom bajaban por su espalda, bajando más, acariciando justo por encima de su trasero «¿A quién quiero engañar? Tom siempre ha tenido el control de la situación»

Tom subió sus dedos por el pecho de Bill, hasta sus hombros, llevó su cara cerca de la oreja de Bill. —No me llames así.

Bill se separó del agarre de su hermano y puso las manos en su cadera. —Voy a seguir llamandote asi, y voy a quitarte los pantalones.

Tom tenía una expresión divertida en el rostro, y sólo señaló hacia abajo. —Ok.

Bill se arrodilló y comenzó torpemente a desabrochar el cinturón de Tom. Estaba teniendo problemas, porque se sentía tan desesperado y necesitado. Quería a Tom contra él, de inmediato. Sin siquiera deshacerse del cinturon, jaló del pantalón y de los boxers del mayor. Su hermano era tan delgado como él. Tom jadeó suavemente y se sacó la camiseta. Sus pies estaban descalzos. Bill se paró a la altura de Tom y sus miembros chocaron, ambos gimieron.

—La ducha —susurró Tom. El agua seguía cayendo fuerte, y Bill asintió. Dejó que Tom tirara de él hacia adentro, y cerró la puerta de una patada.

Una vez dentro Tom empujó a Bill contra los azulejos y presionó su mano contra el endurecido pene de Bill. Sus rodillas se sentían débiles, y de no ser porque su hermano estaba allí, habría caído al suelo.

— ¿Qué quieres? —susurró Tom. Empujó la mano contra la polla de Bill, y éste intentó agarrarlo.

—Te quiero a tí…

— ¿Para hacer qué?

— ¿Tú qué crees?

Tom se alejó de Bill, y éste hizo un ruido quejumbroso. —Tomi…

—Dime lo que quieres.

—Tienes que ponerla en mí —dijo Bill desesperado y con una voz pequeñita.

—Joder —exclamó Tom, y se alejó del otro; dejando que el agua tibia le empapara las rastas y la espalda.

— ¿Qué? —preguntó Bill, apretándose contra la espalda de Tom.

Tom gimió. —Yo…

El corazón de Bill comenzó a latir con fuerza, ¿es que acaso no lo quería? —No tienes que…

Tom se dio la vuelta y empotró a Bill contra la pared. —Lo quiero —le gruñó. La mirada en sus ojos hizo temblar al menor. Tom se estiró y cogió un bote de gel de ducha.

—Date la vuelta.

— ¿Ah? —Bill comenzó a temblar —. Oh…

—Vamos, rápido—, le urgió Tom, empujando su ingle contra el muslo de Bill. El pequeño gimio al sentir el pene del otro arremeter contra su pierna —. Vamos Bill.

El pelinegro sólo sentía frío en un solo lugar, sus ojos se ensancharon. Tom puso sus manos sobre sus hombros y lo guió. Y pronto, Bill se encontró presionando su pecho contra la pared. Cerró los ojos y respiró hondo. Había pasado tanto tiempo desde que tuvo a Tom en su interior, se preguntó si se sentiría lo mismo. Escuchó el chorro del bote de gel y su corazón dio un vuelco. Trató de imaginar a Tom untando su pene de esa sustancia, sólo tenía que mirar por encima de su hombro para ver lo que estaba pasando.

Vio a Tom con la cabeza gacha, deslizando sus manos torpemente de arriba a abajo por su erección. Amaba a Tom desnudo, y le encantaba verlo tocarse. Bill se mordió los labios y siguió observando.

— ¿Qué? —preguntó Tom. Bill apretó las manos contra el azulejo y arqueó la espalda.

— ¿Quieres?

Tom alejo las manos de su entrepierna y se acercó a Bill. Sus muslos rozaban el trasero de Bill. —Sí —dijo Tom.

— ¿Mucho? —preguntó Bill. Los resbaladizos dedos de Tom lo acariciaron entre el trasero y él menor se movió hacia ellos.

—Muchisimo —dijo Tom, metiendo un dedo en Bill y moviéndolo inmediatamente. Bill jadeó. Tom sabía cómo tocar ese punto —. Me estoy haciendo bueno en esto.

Bill apretó los dedos de Tom que estaban dentro de él, y ambos gimieron. —Estas un poco oxidado —dijo Bill.


— ¿Ah, sí? —Tom metió otro dedo en Bill, golpeando su próstata. Bill casi se deslizó por la pared.

—Sí —Bill apretó los dedos contra las baldosas, y apoyó la frente en la pared. —Tienes que hacerlo mejor que eso, Tomi.


Tom deslizó un dedo más en Bill y empujó con fuerza. Bill se mordió los labios y trató de no reaccionar, pero gritó y tensó los músculos con tanta fuerza que los dedos de Tom se salieron, y éste gruñó. —Bill, acéptalos.


— ¡Eso hago!

—Sí, a duras penas —le dijo Tom en la oreja, y el menor gimió —. Si no puedes tener mis dedos dentro, ¿cómo va a entrar mi polla?


Bill masculló; tenía el pelo pegado a la frente, y podía sentir el agua rodar por su espalda. De repente, fue consciente de la realidad, Georg y Gustav también se encontraban en el apartamento. Bill sabía que estaban siendo ruidosos, pero estaba tan desesperado que casi no le importó. Hace tanto que estaba necesitando a Tom. Quería conseguir de él todo cuanto le fuera posible.

—Trata de nuevo —dijo Bill —. No, esta vez…esta vez, ponla en mí.

— ¿Cuánto?

—Toda en mí —respondió Bill con confianza. Sabía que podía tomarlo. Complacería a Tom todo lo que pudiera si el otro hacia lo mismo, y luego, tal vez Tom regresaría a él mas seguido. Le mostraría de lo que se estaba perdiendo. —Ahora.

—Tal vez más tarde.

Bill se quedó sin aliento mirando la pared. ¿Tom iba a dejarlo ahí?

Pero entonces sintió algo contra su entrada. Se sentía tan familiar, caliente y duro, sabía que era el pene de su hermano. —Idiota —dijo Bill arqueando la espalda y haciéndoselo más fácil. Quería que fuera perfecto. Esto era lo suyo.

—No grites —dijo suavemente Tom, su voz apenas audible por encima del ruido del agua.

—No lo haré.

Y luego sintió a Tom deslizarse con facilidad en su interior. Comenzó lentamente pero luego lo penetró duro en toda su extensión. Bill se mordió los labios y se estremeció contra la pared. No hizo un sólo sonido.

—Ohhh, mierda —se quejó Tom. Su pecho contra la espalda de Bill.

A Bill le dolía, pero estaba acostumbrado, y podía manejarlo con facilidad. Sin embargo nunca antes lo habían hecho en esta posición; Bill siempre estaba recostado sobre su espalda con Tom sobre él. Su hermano se movió un centímetro y empujó con fuerza su miembro en Bill, justo donde quería. Bill sollozó.

Esta posición sin duda tenía sus ventajas.

—Apriétala —susurró Tom con voz ronca, disminuyendo sus movimientos. Bill dejó caer su cabeza hacia atrás y negó.

—No puedo.

—Hazlo. Hazlo por mí.


Bill puso una mano contra la pared y recobró el equilibrio, presionándose contra Tom. Se apretó alrededor del mayor, y éste gimió, clavando sus dientes en su hombro y agitando sus pestañas a lo largo del cuello el menor. Bill jadeó y tensó los músculos aún más alrededor de su hermano.

— ¿Así? —susurró Bill, girando levemente la cabeza, rozando su mejilla contra la frente de Tom.

—Así —contestó Tom, alejándose de Bill para luego empujarse otra vez, y otra vez, golpeando ese punto que lo volvía loco. Bill llevó una mano hacia atrás y cogió una de las rastas de Tom, tirando con fuerza de ella. Ante eso, Tom lo embistió con mas fuerza.

Bill sintió una mano a su alrededor, agarrando su polla. Miró hacia abajo y vio los dedos de su hermano trabajar a lo largo de ella, y la sola vista casi lo hizo llegar. Sabía que estaba cerca, podía decir que Tom también.

—Voy a…dentro de ti —dijo Tom sin aliento. Bill sintió sus movimientos volverse más inestables, más irregulares. Se preparó para la sensación de Tom viniéndose en él, algo sobre lo que había estado pensando y que había extrañado mucho.

—Yo primero —dijo alto Bill.

—Shhh —Tom quitó la mano del miembro de Bill y se la puso sobre la boca. Bill sacó la lengua y se probó a sí mismo.

—Tócame —se quejó Bill —. Vamos.

Tom gruñó y se empujó con fuerza, pero no lo tocó. Bill lo mordió en la mano, Tom la retiró y empujó a Bill contra la pared.

—Zorra —dijo Tom. El pene de Bill se frotó contra la pared y gimió. Estaba a punto de correrse.

—Por favor —le suplicó —. No quiero sin tí.


—Pideme el favor —le dijo Tom al oído —. Dílo.

—Por favor —dijo Bill —. Tócame.

La mano de Tom de inmediato se envolvió alrededor de Bill y tiró de él. Bill se vino con un grito, casi cayendo en la ducha. Tom lo empujó, sus caderas seguían estocando.

—Joder —siseó el mayor —. Extrañaba esto.
Entonces se sacudió y se vino en Bill.

— ¡Ahh! —gritó Bill, sintiendo un pequeño estallido de calor en el interior de su estómago. Podía sentir a Tom deslizándose fuera de él, pero sus manos fueron hacia atrás y lo tomaron del hombro —. No, no me dejes, otra vez.

Tom paró sus movimientos, y entonces Bill sintió cómo empujaba suavemente contra él, sus caderas contra el trasero de Bill. — ¿Otra vez?


Bill suspiró y se apoyó contra los azulejos, el agua seguía cayendo contra él. Estaba empezando a perder el calor, y se estremeció ligeramente. —Sólo…quédate un minuto.

Tom acarició los costados de Bill, de arriba a abajo, generando un calor que hizo que las rodillas del pelinegro se debilitaran. El mayor apoyó la barbilla en su hombro y exhaló.

—Antes, no es que no quisiera, sino que no podía.

Bill giró la cabeza, y sus mejillas chocaron. —Sí, pero tú no necesitas esto.

—Y tú tampoco.

—Lo quiero —admitió Bill en voz baja. Ambos gimieron, cuando Tom finalmente se retiró.

—Tal vez yo también —respondió Tom —. Tengo que limpiarme.

Bill se giró y observó cómo Tom se enjuagaba. Se sintió desesperado por tocar a su hermano, desesperado por gritarle y hacer que le prestara atención. Nada podía cambiar si se quedaban en la ducha para siempre.

Pero por supuesto eso no podía suceder. Tom le lanzó la toalla y saltó fuera del cubículo. Bill retorció el trapo en sus manos, sus ojos miraban el agua que desaparecía por el desagüe.

Algo se posó sobre su estomago. —Estoy colado por él—, frunció el ceño con fuerza —. Oh Dios, no. Es más que eso. Oh Dios.

Gimió y miró a través del cristal empañado. Podía ver la silueta de Tom, borrosa, moviéndose alrededor del cuarto. El mayor se envolvió con una toalla, y sin decir palabra alguna a Bill, salió. El pelinegro habría llorado, pero en su lugar se pasó la toalla por el pecho, de arriba a abajo, y trató de no pensar en ello.

Continúa…

Mi pobre Billito, tan necesitado de afecto, que penica me da.

por admin

Traductora del fandom

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