Fic original de Cynical_terror & Undrockroll. Traducido por Sangre_Azul

Formative. Capítulo 3

Tom empujó a Bill en el hombro cuando se sentaron en el asiento trasero del auto de su padrastro, de camino a casa después de su concierto. Habían tocado en un evento de recaudación de fondos de un instituto del pueblo vecino, y lo habían hecho bien. Bill hizo una mueca a Tom en la oscuridad y éste sonrió a sus espaldas.

—Chicos estuvieron realmente bien —dijo su madre desde el asiento delantero, extendiendo una mano hacia atrás para pellizcar la pierna de Bill. El chico se estremeció y retiró la pierna.

—Gracias —dijo —No sabía que estaban allí.

—Llegamos más o menos a la mitad —dijo Gordon, su padrastro —. Tom, te estás volviendo realmente bueno.

Bill refunfuñó silenciosamente. Gordon siempre estaba de parte de Tom.

—Lo sé —respondió Tom. Bill rió.

—Tom es el mejor, sólo pregúntaselo —dijo Bill dando un codazo a su hermano en la pierna.

—Tú no estás tan mal —dijo Tom —. Para una chica.

Bill resopló y golpeó a Tom en el brazo. —Tú si que eres una chica.

—Señoritas, estense quietas ahí atrás —dijo Gordon.

Tom tomó la muñeca de Bill y la torció con fuerza. —Mamá —gritó Bill dramáticamente —. Tom me torció la muñeca.

—Boo hoo —dijo Tom sonriendo. Ambos rieron y Bill jaló a Tom de las orejas.

Simone giró en su asiento y los golpeó en la cabeza al momento que el auto iba llegando a la entrada de la casa. —A la cama los dos —dijo.

—Mamaaaa —lloriquearon al unísono.

—Tienen que haber límites —dijo y entró a la casa.

—Tienes razón, mamá. Buenas noches —dijo Tom obedientemente. Cabeceó hacia Gordon y subió las escaleras. Bill rodó los ojos y Simone lo miró sorprendida.

— Esta tramando algo, querida —dijo Gordon a la mujer.

— ¿Cuándo no lo está haciendo? —Simone besó a Bill en la cabeza —. Cariño, realmente fuiste una estrella esta noche estamos orgullosos de ti. Ahora ve a descansar.

— ¿Un poco de televisión? —negoció Bill.

Simone negó con firmeza. Bill se encogió de hombros. —Está bien. Buenas noches, mamá. Buenas noches, Gordon.

Bill hizo su camino lentamente hasta la tambaleante escalera. Con cada paso, esta crujía fuertemente bajo su peso. No valía la pena intentar escabullirse fuera de la casa. Cuando llegó arriba pudo ver una pálida luz colarse por debajo de la puerta cerrada de Tom.

Había estado bombeando adrenalina desde el concierto, y lo que ahora realmente quería era pasar un buen rato en la habitación de Tom. Habían estado tan ocupados preparando las cosas para el evento, que no habían dormido en la misma cama cerca de una semana. Bill echaba de menos la cercanía. Extrañaba también las cosas que Tom le hacía.

El pensar siquiera en ello lo hizo sonrojarse.

Quería irrumpir dentro y lanzarse sobre la cama, pero sus padres aún estaban despiertos, y Bill estaba lleno de maquillaje y con la ropa del concierto. Se había puesto todo aquella noche; abundante sombra de ojos, los pelos de punta, botas con tacón y joyería. Pensó que se veía bien. De seguro había llamado la atención de las personas.

Deambuló hasta su propia cama y de inmediato no quiso estar allí. Estaba vacía y oscura, era demasiado grande. Bill rápidamente se puso su pijama y corrió al baño. Se lavó la cara y luego se sentó sobre la mesada del cuarto de baño, estudiándose a sí mismo en el espejo hasta que escuchó a sus padres cerrar la puerta de su habitación escaleras abajo.

—Sí —susurró Bill y saltó del mueble. Se encaminó rápidamente hasta el cuarto de Tom y tocó suavemente.

— ¿Bill?

—Sí, ¿puedo entrar? —la puerta se abrió y Tom lo jaló hacia dentro.

—Tardaste mucho —dijo y Bill retrocedió alejándose de él. No se sentía totalmente cómodo cerca de la cara de su gemelo.

—Mamá y Gordon estaban despiertos —dijo Bill —. De todos modos, ¿qué estabas haciendo?

—A decir verdad, estaba trabajando un poco en Francés —dijo Tom, sentándose en la cama mientras Bill permaneció en la entrada un poco avergonzado. Normalmente Tom ya estaría en la cama para cuando llegase.

Bill no estaba del todo seguro de cuál debería ser su siguiente movimiento.

Decidió sentarse en la cama junto a Tom, no haría daño a nadie. —Buen concierto, ¿no?

—Sí, las cinco personas que fueron parecen querernos realmente —dijo Tom con una risita —. Te veías diferente hoy —alzó la vista de su trabajo un momento —. Más… algo.

—Sólo estaba probando algunas cosas —dijo el moreno —. Para, tú sabes, cuando seamos famosos.

Tom soltó una risa y Bill sonrió. Había estado diciendo eso desde los ocho años. — ¿Está bien?

Tom señaló su libreta y Bill le echó un vistazo a las conjugaciones. —Ni siquiera estás cerca.

—Mierda —Tom levantó la vista. Sus rostros estaban muy cerca, y Bill se alejó. —. Bien, no sé entonces. Supongo que ya está hecho.

— ¿Viste a Gisela? —preguntó Bill, jugando con los botones de su pijama.

— ¿Quién?

—Gisela. La chica mayor del autobús. Ella estaba allí. Te estuvo mirando.

— ¿Qué me estás contando? —preguntó el de rastas. Pateó sus libros fuera de la cama y se quitó los pantalones. Bill apartó la mirada educadamente.

— ¿Por qué tengo ojos? No sé. Además era demasiado obvio —dijo Bill.

—Hm —Tom murmuró, apagando la luz. La habitación se oscureció, sólo una pequeña lámpara sobre la mesita de noche alumbraba la estancia —. Guay, ella tiene la edad de Georg.

—Yo creí que tú… tú ya sabes. Que pensabas en ella… cuando tú —Bill se aclaró la garganta, y se arrastró lentamente a su lado de la cama.

Tom se acurrucó bajo las mantas. — Sí a veces —se sentaron en silencio por unos momentos y luego Tom habló de nuevo —. Nunca creerías lo que Georg me contó anoche.

— ¿Qué?— Bill se mordió el pulgar y se metió bajo las mantas también. Normalmente no se colocaban bajo ella si la iban a ensuciar. Quizás Tom estaba muy cansado, no pudo dejar de sentirse un poco decepcionado.

— ¿Sabías que esa muchacha Julia está saliendo con Georg?

—Esa zorra —dijo Bill, poniendo una cara. Se estaba preguntando cuándo iría a apagar la luz Tom.

—Sí, ella —rió Tom —. Creo que las cosas van enserio entre ellos.

—Eso es bueno —contestó Bill. No estaba muy interesado —. ¿Y?

—Entonces… —Tom se aclaró la garganta —… Georg me contó ciertas cosas que han hecho juntos.

—¿Cómo qué?

—Tú sabes…

— ¿Cómo… citas que han tenido? —Bill reprimió un bostezo. No quería que Tom supiera que estaba cansado —. Gran cosa.

—No, no. Eres tan estúpido —dijo Tom girando su cabeza hacia Bill —. Como cosas que han hecho juntos. Ya sabes, como… besarse.

—Eww.

—Eso fue lo que pensé al principio —dijo Tom —. Pero siguió hablando a pesar de que le dije que no me importaba. Entonces empezó lo extraño.

— ¿Extraño?

Tom asintió. —Como… veras, la semana pasada Julia bajó en el.
— ¿Qué? ¿Qué quieres decir? —Bill estaba confundido. Estaba convencido de lo que significaba. Pero quería asegurarse.

—Ella se la chupó —dijo Tom. Bill abrió los ojos.

—¿En serio?

—Sí, dijo que era jodidamente bueno, nunca le había pasado algo asi —dijo el rubio. Bill reía en silencio.

—¿Qué más dijo?

—Bueno, al principio pensó que lo iba a morder —dijo Tom —. Ya sabes, territorio peligroso.

Bill se estremeció ante el pensamiento. —No creo que tuviera tanta confianza en una chica como para dejarle hacer eso—.

—Yo sí —dijo Tom —. Sin dudarlo.

Bill frunció el ceño. Algo sobre eso lo molestó. — ¿Piensas hacerlo pronto?

—Mmm… no sé —dijo —. Puede.

—¿Y qué más?

Tom exhaló. —Dijo que cuando se corrió, ella tragó un poco y escupió el resto.

—Ugghhh —gruñó el moreno, poniendo una almohada sobre su cara —. Eso es asqueroso.

—No realmente —contestó Tom —. No completamente.

—¿Y tú cómo lo sabes?

—¿Alguna vez has probado el tuyo? —preguntó Tom.

—¡No! —Bill enterró la cara en la almohada —. ¿Tú sí?

Su gemelo se encogió de hombros.

—Pero a ti te gustan las chicas.

—Que haya probado mis propios fluidos, no significa que sea homosexual.

—Bien, bien.

Tom pasó sobre Bill para alcanzar la lámpara, su cuerpo permaneció sobre el de su hermano mientras trataba de apagarla. Bill se tumbó. Finalmente Tom consiguió apagar la luz y la habitación quedó a oscuras.

—De todos modos, cuando lo haga con una chica, ella se lo tragara —continuó Tom.

—No veo la importancia — dijo el moreno haciendo una mueca —. Mientras no lo escupan en mi pelo ó algo asi.

—Sí, no lo querrías en tu perfecto pelo —dijo Tom, despeinando un poco a su hermano. Bill lo alejó de un manotazo—. Lo más importante. Está caliente.

Bill arrugó la nariz. —Regresa cuando lo hayas hecho —dijo éste.

Tom le empujó el hombro. —Apuesto a que no es tan difícil de hacer. Georg dijo que Julia se estaba quejando, como si fuese física para cohetes o algo así.

—Piénsalo —dijo Bill —. Debe ser realmente duro.

—Si, yo estaría muy duro —soltó Tom, Bill suspiró.

—Eres un pervertido.

—Tú eres el único que está pensando en dar mamadas.

Bill le pateó. —Sólo estoy especulando. Parece realmente imposible.

—No sé. Puedes tragar mucho, Bill —Tom se carcajeó y Bill rodó los ojos. Su hermano le crispaba los nervios.

—Tom, soy un chico. No puedo hacer… mamadas —Bill rodó hacia su lado, lejos de Tom, obstinadamente.

—Todos pueden. Tienes una boca, ¿no es así?

—Sí, pero… —Bill arrugó el rostro y se imaginó a sí mismo chupando la polla de alguien —… no lo sé.

—Probablemente es la cosa más fácil del el mundo —dijo su gemelo.

—Tom —gruñó Bill —. Cállate.

—Georg dijo que nunca pensó que Julia fuera tan buena en ello, pero aún así fue jodidamente asombroso. ¿Puede imaginarlo? Podrías chuparlo… ha, ha. Chuparlo… y aún seguiría siendo grande.

Bill se sentía incómodo. Quería dormir y dejar de hablar, pero parecía que Tom estaba completamente despierto. Bill fingió un gran bostezo. La habitación quedó en silencio y aún cuando no estaba dispuesto a quedarse dormido, se sintió aliviado, tal vez su truco había funcionado. Escuchó a Tom revolverse a sus espaldas.
—¿Bill?

—¿Sí?

—Tal vez podríamos intentarlo.

Bill se estremeció a su pesar. —De ninguna forma —susurró. Tom se le acercó por detrás y lo tomó de las caderas.

—¿Por qué no?

—No la… chuparé —dijo Bill con la cara ardiendo.

—No tienes que chuparla, realmente. Sólo podrías… lamerla o algo.

La ingle de Bill vibró y quiso morirse. —Eso es repugnante.

— ¿Lo es? —la mano de Tom dejó las caderas de Bill y fue descendiendo hasta su ingle.

—No —siseó Bill, pero Tom ya tenía sus manos dentro de los pantalones del otro. Bill estaba muy duro y Tom lo apretó —. No puedo —dijo el moreno. Las manos de Tom trabajaban su miembro, y le acariciaba la cabeza. Era el favorito de Bill. Gimió alto.

—Será una buena forma de hacerte callar —Tom murmuró contra su cabello —. Vamos, yo lo haré también.

—No te dejaré —dijo Bill sin mucha convicción, sintiendo su cuerpo entero volverse líquido contra su hermano —. Déjalo ya.

—Bill…

El menor lentamente giró la cabeza sobre su hombro para mirar y vio los profundos ojos marrones de Tom mirándolo juguetonamente. Su estómago se revolvió y supo que terminaría rindiéndose ante el otro. Siempre lo hacía. Siempre.

Tom golpeó a Bill en el hombro con su barbilla y apretó suavemente la polla de éste. — ¿Estás cansado?

—Sí.

—Bill… —el chico sintió los dedos de Tom apretarlo con más intensidad. Los dedos de sus pies se contrajeron y el cálido aliento de Tom se depositó en su cuello —… Vamos, es sólo para probar.

—Georg miente mucho —dijo inseguro Bill —. Exagera.

—Entonces vamos a comprobarlo, sólo esta vez. Si no te gusta, podemos dejarlo. Pero Bill…

—¿Sí?

—Yo creo que serías realmente bueno en ello.

Bill jadeó suavemente. Tom hacía movimientos circulares con la intención de llevarlo al límite. Era el punto débil de Bill. —Está bien, está bien, está bien. Pero si sigues así, seré inútil.

Las manos de Tom salieron inmediatamente se los pantalones de Bill y éste ya no pudo sentir el aliento del mayor. Cuando Bill se giró, vio a Tom recostado sobre su espalda y con las mantas bajadas.

—No puedo creer que vaya a hacer esto —dijo Bill —. Si no fuera porque eres mi hermano, nunca te lo haría.

Tom rió y se bajó los boxers, y su erección surgiendo dura y lista. —Eso es retorcido.

—Cállate —dijo Bill, se arrodilló junto a Tom y miró hacia abajo —. Ugh, es muy grande, Tom. Eso no va a funcionar.

Tom pateó sus boxers lejos y tomó a Bill de la mano. —Te he visto con los dulces.

—¿Tú qué? —Bill sintió como si le hubieran pegado en el estómago.

Y le había gustado.

—Tú no eres un dulce, y lo sabes —dijo suavemente. Tom lo jaló y Bill chilló —. No me apresures —miró fijamente el miembro de Tom y se imaginó a sí mismo chupándolo. Un calor se extendió por su estómago y bajó a sus pies. Lo deseaba.

Bill tomó la erección de Tom, vacilante. Y se inclinó, acercándose más.

—Bill…

—Cállate, voy a hacerlo.

Extendió su lengua y cerró fuertemente los ojos.

—Es como si te doliera.

Bill hizo un movimiento brusco y pegó Tom en el muslo. —Dije cállate —y con eso agachó la cabeza y chupó la punta de la polla de Tom en su boca. De todos modos, Bill era el tipo de chico que saltaba al agua.

Se sorprendió de encontrar el miembro de Tom completamente inofensivo. No sabía mal ni nada y no lo asfixiaba hasta la muerte. Sabía a Tom, le gustó la suavidad y dureza caliente contra su lengua. Chasqueó la lengua hacia afuera con cuidado, curiosamente.

Tom silbó y se giró sobre su estómago, enviando a Bill casi fuera de la cama. —¡¡Hey!! —gritó alto Bill, y Tom lo pateó en un costado.

—Ssshhh… ¿Quieres que mamá o Gordon vengan aquí? ¿Podrías explicarlo? —dijo Tom con la cara en la almohada.

—¿Por qué te giraste? — se quejó Bill —. Yo sólo tenía mi boca en tu cosa.

—Sí, y se sintió… increíble, no pude controlarlo. Inténtalo de nuevo —Tom se puso otra vez sobre su espalda. Bill pudo ver el sudor en su frente.

—Cielos, Tom.

—Dios, Bill.

Bill extendió sus manos por los muslos calientes de Tom, y una de ellas bajó hasta la rodilla. Tom vibró bajo el toque de Bill, y emitió un ruido de frustración. —Hazlo otra vez, prometo quedarme quieto.

—No puedes prometer eso. No me patees de nuevo, Tomi.

—No me llames Tomi.

Bill respiró profundamente y se inclinó sobre el miembro de Tom, de nuevo. Sentía el calor salir de su hermano y quiso devorarlo entero, pero tenía que tomárselo con calma. No era solo el hecho de cómo Tom reaccionaria si iba por eso de inmediato. Si no, que se sentía sobrepasado por lo que sentia. Quizá primero debería haberse acostumbrado al agua antes de lanzarse de cabeza.

—Voy a lamerlo —susurró.

Tom asintió y con mano cariñosa frotó la mejilla de Bill.

Bill chasqueó la lengua, el piercing de su lengua tintineó contra sus diente delanteros. Vio a Tom estremecerse. — ¿Qué?

—Olvidé tu estúpido piercing. Ten cuidado.

—Oh. Sí, wow. Está bien —se sonrojó un poco y continuó, dejando que la punta de su lengua hiciera círculos alrededor de la cabeza de la erección de Tom. Pudo sentir el temblor de los muslos de Tom y supo que su hermano estaba haciendo todo lo posible para no reaccionar. Estaba secretamente encantado de poder provocar semejantes efectos en Tom. Se atrevió a poner los labios sobre la carne de este y presionó su lengua contra la punta.

Tom gimió y sus manos volaron hasta la cabellera del moreno, acercándolo. Trató de retroceder, pero Tom lo inmovilizó.

—No pares —jadeó.

Bill gruñó y abrió más la boca. Tom pareció entender la señal y movió sus caderas solo un poco, entrando en la boca de Bill. El menor lo tomo solo un poco, inseguro de lo que hacia. El arete en su lengua se deslizo por la cabeza del pene de Tom, mientras retrocedía unos centímetros. Y Tom gimió.

Bill lanzó una almohada a la cara de Tom, y succionó hacia abajo. Agradable y profundo. Estaba realmente sorprendido de lo fácil que era tener a Tom tan profundo en su boca. Pero el otro se arqueó y estuvo a punto de ahogar a Bill con su polla. El menor se atemorizó un poco y tragó mas fuerte alrededor de Tom.

Tom gimió en la almohada y empujó sus caderas contra la boca de Bill. El moreno pudo contener los primeros embestidas, pero luego empezó a alucinar. No podía respirar y Tom estaba yendo demasiado profundo.

Empujó las caderas de Tom y sacudió la cabeza, dejando la erección de Tom dura y sola.

—Dios, casi me ahogas —dijo Bill.

Tom se veia completamente extasiado, sus manos se asieron al hombro de Bill. —Por favor, por favor, Bill —suplicó —. Haz eso de nuevo.

— ¿Prometes ser amable? —preguntó Bill descaradamente —. No me vuelvas a tirar del pelo.

Tom asintió otra vez.

—De acuerdo —Bill se tomó su tiempo. Luego, lamió todo el miembro de Tom, recreándose en los sonidos que hacía su gemelo. Tom prácticamente se lo pedía. No, él se lo estaba pidiendo. Bill se sintió en la cima del mundo.

Bill abrió su boca en una pequeña y perfecta “O” y alojó la polla de Tom en sus labios. Presionó su boca y chupó en sus mejillas, creando un vacío alrededor de la hinchada y caliente carne de Tom.

Un líquido comenzó a reunirse en el interior de la boca de Bill, de sabor extraño y supo que debía venir de Tom. Se sorprendió de no encontrar desagradable el sabor, tal vez podía tragarse un poco, sino todo.

—Oh, mierda, Bill —murmuró el mayor contra la almohada. Movió sus caderas y Bill lo tomo mas profundo. Bill lo estaba cogiendo tranquilo, planeando su siguiente movimiento. Envolvió sus largos dedos alrededor de la base del pene de Tom apretando, y después relajando el agarre; liberando la circulación en esa zona. Tom gimió y junto sus muslos apretándolos, atrapando una de las piernas de Bill.

Bill sintió su propio miembro endurecerse deliciosamente. Quería más.

—Sshhh —dijo Bill silenciosamente, su voz enviando temblores a la polla de Tom —. Te ves realmente bien. Sabes bien también.

—Mff.

Bill rió, y Tom casi se alejó de él. El moreno se sentó sobre los muslos de Tom, a horcajadas sobre él, y retuvo a su hermano en su lugar. Los ojos de Tom se ensancharon. Bill estaba prácticamente montándolo.

—Quítate los pantalones —insistió Tom

—¿Qué?, no —dijo Bill, incorporándose.

—Hazlo.

—Ungh —Bill se arrancó los pantalones de la pijama y los tiró al suelo. Se sentó en los muslos de su gemelo otra vez, y el contacto fue de piel contra piel. El pene abandonado de Bill quedo en total erección contra el de Tom.

—Termíname, así podré hacerlo —dijo el de rastas, sin aliento.

—Oh —chilló Bill. Estaba preparado para los movimientos físicos de Tom, pero sus palabras lo llevaban al límite. Estaba maravillado, pero tenía que agacharse para chupar la polla de Tom. Lo necesitaba.

Bill se inclinó y presionó su estómago contra el estómago de Tom, atrapando sus miembros entre ellos. Chocaron, y ambos abrieron ampliamente los ojos.

—Chúpala —ordenó Tom.

Bill entrecerró los ojos. —Bien.

Si él quería que Bill la chupara, entonces Bill la chuparía. Maniobró para poner su boca en la polla de Tom, y chupó profundamente, empujando su piercing contra la cabeza.

—¡Billllllll! —gritó Tom.

—Cállate —susurró Bill en voz alta, mirando hacia arriba y despegando su boca de Tom.

El mayor miró hacia abajo y vio a Bill con el ceño fruncido. —¿Por qué has parado?

—Porque estás despertando al pueblo entero —dijo bruscamente.

—Ugh, está bien —dijo Tom, bajando la cabeza y moviendo sus caderas sugestivamente hacia Bill. Éste suspiró y sonrió, y puso de nuevo sus labios alrededor de su gemelo.

Se forzó así mismo a tomar a Tom más profundo, tanto como fuera posible. Bill se dio cuenta que cuando estaba en control, podía tomar a Tom casi por completo. De hecho, si tragaba duro podia hacerlo por completo.
En realidad, Bill no tenía una clara idea de lo que estaba haciendo. Lo único que supo fue que Tom lo agarró del pelo y maldijo cuando lo tomó mas. Y tener a Tom tan profundo no era problema para Bill, no porque fuera bueno chupando pollas sino porque se había dedicado a aterrorizar a sus compañeros tragando cosas como pedazos de telas y chucharas por años., y ahora no tenía arcadas en absoluto.

—¡Maldita sea! —gimió Tom.

—Ya está bien —dijo Bill, alejándose de la entrepierna de Tom y posicionándose encima de los muslos de su gemelo de nuevo —. Voy a parar, eres demasiado ruidoso.

—Bill —siseó Tom, señalando a su ingle —. Imbécil.

Bill se encogió de hombros y se inclinó de nuevo. —Lo siento.

Tom se levanto y cogió a Bill hasta llevarlo frente a frente. —Estaré en silencio.

—Lo dudo.

—Bill —dijo Tom en el tono más quejumbroso, que Bill hubiera oído jamás usar a su hermano. Bill levantó las cejas.

—Muy bien. Eres un bebé —sonrió un vez a Tom y volvió a colocarse en el regazo del mayor. Sólo le bastó una pequeña lamida a la punta, para poder saber que Tom quería gritar.

Lo tomo y llevo su cabeza hacia arriba y abajo, respirando por su nariz. Podía sentir como Tom enloquecía bajo el. Su hermano lo tenía otra vez firmemente agarrado del pelo, pero a Bill no le importó. Dejó que lo empujara hacia abajo y embistiera contra su boca una y otra vez.

Bill pensó que con sólo sentir a Tom aumentar en su boca, él podría venirse también. Su pene arremetía contra el muslo del otro cada vez que lo llevaba hacia abajo.

—Sí, sí, sí —ahora Tom canturreaba —. Chúpalo, Bill. Chúpalo.

Bill succionó con fuerza una última vez, sorbiendo a Tom descuidadamente. Y Tom estocó y Bill se alejó un poco, dejando que el pene del otro descansara a duras penas en su boca.

— ¡Bill! —gritó el mayor, y luego Bill tuvo la boca llena de la semilla de Tom; por un segundo no supo que hacer con ella. Era caliente y espesa, y sabía más fuerte que el pre-semen.

Pero no podía escupirlo. Miró a los ojos oscuros de Tom y se lo tragó entero.

Fue significativo, y estaba seguro de que Tom lo había entendido alto y claro. El de rastas se estremeció y jadeó bajo su gemelo. Bill lo miró, lamiéndose los labios y los dedos, como lo haría un gato. La propia entrepierna de Bill aún estaba dura, dolía, y sutilmente la frotaba contra el muslo de Tom, sugestivamente. Quiso sentarse a horcajadas de Tom otra vez.

—De acuerdo —dijo Tom, ronco —. Bill.

Bill inclinó la cabeza y frunció el ceño. Comenzó a acariciarse distraídamente, sin quitar la mirada de Tom. Vio los ojos de Tom seguir cada uno de sus movimientos.

—Oh —gimió Bill bajito. Cerró los ojos y se apoyó hacia atrás con un brazo mientras se acariciaba la entrepierna. Sus muslos se abrieron y su cabeza cayó hacia atrás, sintió el colchón moverse. Algo se hundió junto a él, y sintió la piel húmeda de Tom contra sí. Bill se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se sonrojó rápidamente, abriendo los ojos.

—Sobre tu espalda —susurró Tom a Bill en el oído. Dejó que Tom lo acostara; este se acomodó entre sus piernas y luego, gentilmente alejó la mano de Bill —. No te toques. De todos modos, sabes que lo hago mejor que tú.

—Estupideces.

Oyó a Tom reírse y luego sintió su mano envolverse alrededor de su miembro. Tom giró su pulgar alrededor de la punta y luego rió otra vez. —Estás muy duro. Realmente debiste haber disfrutado chupándolo, ¿no?

Bill sintió una descarga a través de su cuerpo, y se preguntó cuando su hermano había desarrollado ese vocabulario. —Está bien.

— También estás húmedo.

Bill se estremeció cuando sintió el cálido aliento sobre su miembro. Se quedó rígido y encogió los dedos de los pies, tratando de permanecer lo más quieto posible porque sabía, que en cuanto Tom lamiera su polla, saldría disparado por el maldito techo.

—Tomi…

—Sí.

Bill abrió un ojo y tenía razón. Sólo la vista de lo que estaba sucediendo fue casi suficiente para hacer que se viniera. Tragó duro y respiró profundamente. —Sólo… hazlo despacio. Estoy realmente…

—Lo sé.

Bill cerró los ojos de nuevo. Deseó haber tenido algo para morder.

Sintió una humedad cálida contra su polla. Era la lengua de Tom, lamiendo descuidadamente alrededor de la cabeza. Bill se estremeció. Era intenso, pero mas controlado que lo que esperaba.

—Más fuerte —susurró —. No es un coño.

—No sabía que conocieras esa palabra —murmuró su gemelo, y Bill se estremeció. La voz de Tom había mandado unos temblores desde su ingle hasta los dedos de sus pies, para retrodecer hasta su estómago, y arremolinarse en su pecho.

—Sólo hazlo.

—¿Y qué pasó con el tomarlo con calma?

Bill achinó los ojos. —Es mi turno.

Tom chupó a Bill de inmediato, y sus dedos se encogieron. — ¡Ah! —exclamó. Tom tiró hacia atrás, lamiendo la punta, y lo chupó, de nuevo. Bill echó la cabeza hacia atrás y trató de respirar —. Tomi, sí, sí.

Tom se lo quitó de la boca.

—¿Qué estás haciendo?

—No me llames Tomi.

—Está bien, lo prometo.

Bill vio la sonrisa en el rostro de Tom cuando volvió a chupar. Pronto Bill fue arrastrado a un estupor de placer, y echó la cabeza. Se sentía mareado y confuso. Esto era muy diferente a ser tocado por una mano. Era mucho más intenso y se sentía aun mas pervertido. Quería que Tom le dijera cosas deliciosamente sucias pero sabía que tenía la boca llena.

Otra cosa era el piercing del labio de Tom. Bill lloró, de placer, al sentirlo contra su carne sensible. Había molestado a su hermano hasta el cansancio por haberse perforado pero ahora, en este momento, era en lo único que podía pensar y nunca se había imaginado que lo iba a afectar de manera tan íntima.
—Tom, oh, Dios —dijo arrastrando las palabras. Su cuello se sentía inútil, al igual que el resto de sus miembros. Al parecer, toda su sangre fue a parar a su ingle. Y luego Tom hizo algo que, estaba seguro fue involuntario. Cuando su hermano retrocedió, llevó sus dientes hasta arañar suavemente la punta de su pene. Bill tembló en éxtasis y cuando Tom se la chupó de nuevo se vino tan duro que lagrimas salieron de sus ojos.

Si no hubiera estado completamente ido, habría visto a Tom luchar cómicamente para tragar su corrida. Y habría sentido la emoción de la victoria cuando Tom, finalmente lo tragó todo.

Bill jadeó ruidosamente y se sintió mareado, se apoyó en sus codos y miró a su hermano, parpadeando por las lágrimas involuntarias. Tom se pasaba el brazo por la boca, haciendo una leve mueca.

— ¿Qué? —dijo Bill, su voz atrapada en su garganta, tosió fuerte durante unos momentos.

—Shh —susurró Tom. Se lamió los labios —. Sabes diferente.

—¿De qué?

—No sé. De mí.

Bill se derrumbó hacia atrás y exhaló. Se sentía completamente bien y no quería moverse. Se preguntó si había sido así como hizo sentir a Tom.

—¿Tengo buen sabor? —preguntó Bill.

Tom sonrió y se acostó junto a Bill. —No, pero tampoco sabes mal.

—A mí me gusta cómo sabes tú —respondió Bill tímidamente.

—Eso es porque eres una niña —Tom se echó hacia atrás. Bill resopló y lo golpeó en la cabeza.

—Así que… —Bill fue acallándose, mirando a Tom con ojos grandes. Tom parecía muy satisfecho.

—La mejor cosa que jamás me haya pasado —dijo —. Georg tenía razón —Bill sonrió y se escabulló cerca de Tom.

—Sí, eso fue… agradable.

—Agradable. Pero si duraste como diez minutos.

—Eres tan fácil Bill.

—No pude evitarlo, tu… — Bill no terminó la frase, sonrió.

— ¿Soy bueno?

—Estupideces —respondió Bill —. Bueno. Tal vez.

—Lo sé —Tom giró su cabeza hacia Bill y se aguantó una sonrisa. Bill bostezó en su cara —. Ach, Bill.

Bill se acurrucó junto a Tom, apoyando la frente contra el hombro de Tom y agarrándolo del antebrazo.

— ¿Cómo se supone que voy a dormir? Necesito moverme, ya sabes —se quejó Tom.

—No me importa —respondió, bostezando otra vez. Sintió a Tom hurgar en busca de sus pantalones para ponérselos de nuevo. Bill decidió quedarse sin pantalones hasta la mañana —. Estuviste realmente bien esta noche, Tomi. En el escenario.

— También tu… no me llames así.

—Está bien.

Continúa…

*–¬* Dios este Bill, tenía unas aficiones raras en el colegio. Comenten si pueden, no os lo exijo ni mucho menos, pero esas frasesitas, aunque sean de tres palabras.Espero que les haya gustado.

por admin

Traductora del fandom

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