
“Forced” Fic original de Starling011. Traducción de OuterSpace
Capítulo 9: Jorg
El mes siguiente pasó con fluidez. Bill se recuperó rápidamente del abuso de parte de Gustav, al menos mentalmente. Su cuerpo tardó un poco más en el proceso de curación, pero eventualmente logró regresar al punto en el que Bill podía salir de la cama por la mañana sin la ayuda de la aspirina. Con la nueva dinámica y sabiendo más el uno del otro, las cosas entre ellos se habían tornado más cómodas. Bill seguía siendo dócil y obediente, y Tom aún mantenía definida la línea entre Maestro y esclavo para no tener que castigar a Bill.
Georg ya no parecía interesado en Bill, pero encontraron el por qué un día después de que la orden de protección para Bill fuera revocada. Cuando fueron a tomar una ducha, Sarah estaba de pie bajo una regadera con moretones negros decorando su cuerpo y Georg estaba de pie bajo la regadera del otro lado sin siquiera mirar a la pelirroja.
—Hola, Tom —saludó Georg después de que el aludido se alejara de Bill para ducharse. Tom se tensó pensando que Georg iba a hacer algo contra Bill, pero no hizo nada; mientras tanto Bill saludó a Sarah en un tono bajito, pero ella no respondió, sólo volteó aterrada a ver a Georg y tomó la mano de Bill brevemente.
—Georg. —respondió Tom a secas viendo a Bill intentando hacer que Sarah hablase con él y entonces se dio cuenta de lo que estaba pasando. Georg había reclamado a Sarah y le había ordenado no hablar con Bill. Y era obvio que le había dado una probada del castigo que obtendría si lo desobedecía.
—¿Te gusta mi nueva esclava? —preguntó Georg.
—Pensé que no tenías permitido tener más de tres. —dijo Tom.
—Gustav se robó a mi Sandra así que tomé a esta… Sarah. —ladró la última parte y el corazón de Tom dolió al ver a la aludida dar un respingo y notarse absolutamente aterrada.
—Sí, Señor. —dijo ella.
—¿Qué te dije acerca de lo de socializar? —preguntó Georg.
—Que no tenía permitido socializar con nadie, Señor. No he roto esa regla. —dijo ella y Tom vio a Bill echarse para atrás al darse cuenta de que inconscientemente la había hecho cruzar la línea de un castigo.
—No has hablado con Bill, pero le has dado algunas pistas para demostrarle que sí quieres. —aseveró Georg. Era bastante patético, pero Tom sabía que Georg lo hacía para molestar a Bill. Era un juego mental y era cruel, pero era efectivo.
—Lo siento, Señor. —se disculpó Sarah y Georg la miró por un minuto antes de voltear a ver a Bill quien inmediatamente desvió su mirada de Sarah. No quería meterla en problemas.
—Déjala en paz. —le dijo Georg a Bill y chasqueó sus dedos. Sarah instantáneamente cerró las llaves de agua y se acercó a donde él estaba esperando. Bill no había tenido que usar el collar desde que había sido reclamado, pero Georg sí le puso un collar a Sarah. Al momento de salir, Sarah volteó y articuló un “lo siento” rápido antes de tambalearse hacia el frente con Georg jalando de su correa.
Bill los siguió como si quisiera hacer algo al respecto, pero sabía que no era una buena idea.
—Pasará un mal rato con Georg, pero no la lastimará en verdad. Le gustan los esclavos bonitos así que no suele estropear su belleza. —dijo Tom al ver la preocupación plasmada en la cara de Bill.
—Eso no ayuda. —contestó Bill viéndolo brevemente antes de ir a terminar de bañarse. Tom suspiró y también volvió a su regadera. Las duchas quedaron en silenció, que se rompía solamente por el agua y los suaves sonidos creados por dos hombres bañándose.
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Tom volvió a la habitación cuando Bill se alejaba de la ventana. Notó algo así como pesar cruzar en el rostro del pelinegro justo antes de que se extinguiera. Se preguntó qué era lo que Bill lamentaba; quizá el hecho de que con Tom ahí, no podría escapar a su cama. No había tenido más sueños desde la noche en la que había soñado con sus padres pero era, en su mayor parte, debido a que llevaba a su mente a un punto de calma antes de irse a dormir.
—Puedo dejarte ir a dormir si es lo que quieres, pero pensé que estarías interesado en saber que me voy mañana por la mañana —informó Tom.
—¿Irte a dónde? —preguntó Bill prescindiendo de la cama para dirigirse a la mesa.
—No lo sé, no me lo han dicho, pero regresaré. —le aseguró a Bill cuando vio que sus ojos giraron rápidamente a la ventana que daba hacia el atrio en donde se deshacían de las personas que ya no eran útiles.
—A menudo mandan a los Maestros a hacer… cosas —Tom no quería decirle que probablemente lo mandarían por un nuevo aprendiz—. Jorg te va a cuidar mientras no estoy.
—Eso no me tranquiliza. —dijo Bill y Tom levantó una ceja—. Ayer lo vi golpeando a una chica con bata amarilla hasta dejarla inconsciente y sólo porque olvidó hacer una reverencia.
—No te va a tocar si tú no quieres. Es malo, pero no le va eso de hacer las cosas a la fuerza. —dijo Tom. Prácticamente podía ver los engranes de la mente de Bill en funcionamiento, intentando pensar en una forma de no tener que enfrentar a Jorg, pero un momento después lo vio asentir.
—¿Cuándo regresarás? —preguntó Bill.
—En una semana como máximo y unos cuantos días como mínimo. —dijo Tom.
No lo enviarían lejos por el bajo nivel que tenía en su nuevo puesto y también porque su esclavo estaba igualmente en un bajo nivel. Hubo un ligero golpe a la puerta y cuando Tom le dio permiso de entrar a la persona que había tocado, Sarah entró cuidadosamente y con rapidez cerró la puerta detrás de ella.
—Sé que sabe que se supone que no debería estar aquí, pero le pido que no me delate. —pidió Sarah casi susurrando al mirar con ojos suplicantes a Tom.
—Les daré un momento. —dijo Tom y salió de la habitación para esperar del otro lado de la puerta. El pasillo normalmente estaba desierto así que había muy poca probabilidad de que alguien viera esa pequeña infracción de reglas y disciplina. Se preguntó cómo es que Sarah había averiguado la habitación en la que estaba Bill.
Dentro del cuarto, Sarah suspiró aliviada. Sabía que podía contar con Tom en esto porque quería que Bill fuera feliz; ella se había dado cuenta de eso desde que Tom había cambiado su hora de ducha para que Bill y ella pudieran tener un momento para hablar todos los días. Este último mes había sido difícil, y cuando Georg le dijo que no tenía permitido hablar con Bill, había sentido como si su corazón fuera a romperse.
—¿Cómo llegaste aquí? —preguntó Bill.
—Georg me dio permiso de salir a caminar —respondió Sarah—; si se entera de que estuve aquí, me matará.
—¿Por qué no quiere que hablemos? —preguntó Bill.
—Sabe que nos llevamos bien y que somos lo único que tenemos para sostenernos en este lugar y no quiere que tengas esa comodidad. He empezado a juntarme un poco con Vlad y Kassie pero no es lo mismo. Quería tanto poder habar contigo en las duchas y Georg lo sabía. Después me castigó por eso, haciendo que Vlad me… —su voz se apagó. Bill sólo podía imaginar los horrores que Sarah debería estar enfrentando con Georg.
—Lo siento, Sarah —dijo Bill y avanzó para darle un abrazo. Se sentía tan frágil y pequeña en sus brazos, pero sabía que él mismo estaba igual de indefenso que ella; no podían hacer nada. Ese lugar estaba quebrando a Sarah, y Bill sabía que sin ayuda de ella, él también caería pronto.
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Cuando Bill despertó por la mañana, se sobresaltó al escuchar un sonido en la dirección de la mesa. Vio a Jorg sentado ahí afilando un pequeño cuchillo de apariencia mortal. Al sentarse abruptamente, Jorg le dio un vistazo antes de checar el filo de su cuchillo con su pulgar.
—Buenos días. —saludó Jorg cordialmente y cuando Bill no hizo amago de responder, levantó la vista y con una ceja levantada miró a Bill. Bill se dio cuenta de que quería que respondiera.
—Buenos días, Señor. —dijo Bill; su corazón tranquilizaba su latir al darse cuenta de que el cuchillo no iba a ser usado con él.
—Podemos comer y luego ir a ducharnos o ducharnos y luego comer. —dijo Jorg mientras Bill se levantaba y caminaba hacia la mesa de madera pulida.
—Le dejo la decisión a usted. —dijo Bill sentándose después de que Jorg le hiciera un ademán para acompañarlo. Con Tom no debía asegurarse de que todo estuviese permitido antes de hacerlo. Pero no quería darle a Jorg una excusa para golpearlo, así que se estaba comportando con extremo cuidado.
—Primero la comida. —decidió Jorg y Bill asintió agradecido. El silencio reinó en la pequeña habitación por un tiempo antes de que Jorg levantara la vista—. Tom me dijo lo bien portado que eres. Me alegra. La primera vez que escuché un reporte tuyo pensé que tendrías que ser puesto a dormir. No me gusta dispararle a los que son bonitos.
Bill realmente no sabía que responder a algo así, pero no se sobresaltó cuando Jorg tocó su mejilla.
—Espero que no me des algún motivo para lastimarte mientras Tom no está. —dijo Jorg.
—Intentaré no hacerlo, Señor. —contestó Bill cuando Jorg ladeó su cabeza para examinarlo.
—Buen chico, ahora vámonos a duchar. —dijo Jorg y Bill se levantó con un asentimiento.
—¿Necesito usar esto? —preguntó Jorg sosteniendo el collar. Bill negó con su cabeza y Jorg lo dejó en donde estaba para después guiar a Bill afuera.
Cuando llegaron a las duchas, Sarah estaba de pie bajo una regadera y tenía un ojo morado así como también algunas cortadas recientes sobre su rostro. Bill tragó saliva y desvió la mirada rápidamente. Georg se había enterado de la visita.
—Ah, hola Jorg. —saludó Georg viendo a Bill pasando de Sarah y manteniendo sus ojos cuidadosamente enfocados en cualquier cosa que no estuviese remotamente cerca de la chica. Sus juegos estaban funcionando; Sarah y Bill querían estar cerca, pero sabían que si lo hacían harían que el otro saliese lastimado. El conocimiento de eso los llevaría al punto de quiebre.
Jorg notó el comportamiento asustadizo y supo que algo estaba mal. Era obvio que Sarah y Bill habían sido amigos antes de la ceremonia de cambio de batas. Observó los moretones en la cara y el cuerpo de la chica, así como también el pesado collar colocado alrededor de su cuello y la forma en la que veía a Bill y a Georg y eso fue suficiente para adivinar lo que se le había ordenado. Le pareció triste que Sarah y Bill no pudiesen ser capaces de mantener su amistad. Los amos y los Maestros entendían la importancia de que los esclavos y aprendices interactuaran con otras personas a parte de ellos por lo que hacían muy poco para inhibir la socialización entre esclavos.
Las duchas estaban en silencio debido a la desaprobación que irradiaba de Jorg por el maltrato de Georg a su esclava, porque Bill no quería meter a Sarah en problemas y porque Sarah no quería meterse en problemas; todo eso hacía a Georg sentirse engreído y triunfante. Después de las duchas, en lugar de llevar a Bill de vuelta a su recamara, Jorg lo guió al depósito de armas. Algunos de los Maestros y esclavos de niveles más altos eran entrenados en armamento. Dichos esclavos eran sólo los más confiables y obedientes por lo que no había riesgo de una revuelta.
—Te puedes sentar ahí. —le dijo Jorg a Bill apuntándole a una silla al lado de la que él se sentaría; Bill miraba con los ojos bien abiertos la habitación. Ambas sillas estaban cerca de una gran mesa de metal cubierta de armas apiladas que necesitaban ser atendidas. Jorg le había enseñado a Tom cómo ocuparse de ellas, esperando que algún día se quedara con el puesto de Maestro de Armas. Ahora le enseñaría a Bill sólo para mantener su propia mente alejada del hecho de que quería a Bill. Tom había hablado con la verdad: Jorg no forzaría a Bill a nada. Bill tendría que entregarse a sí mismo voluntariamente a Jorg o nada pasaría.
Bill se sentó con cuidado y Jorg se le unió.
—¿Alguna vez has afilado cuchillos o armas blancas? —preguntó Jorg y Bill negó con su cabeza.
Jorg le dio un una piedra dura y cuadrada y después tomó uno de los cuchillos y su propia piedra para afilar. Le demostró a Bill el método correcto y después lo observó a él. Tenía un talento nato y Jorg sólo tuvo que corregirlo unas ocasiones. Cuando la cuchilla estaba muy afilada y libre de imperfecciones, Jorg le mostraba cómo limpiarla y cómo decidir en dónde debía ser colocada.
Después, Bill y él trabajaron en silencio, sólo quebrantado unas pocas veces por Bill cuando no estaba seguro si la navaja estaba bien afilada o no. Trabajaron hasta la tarde, antes de que Bill bajara la piedra y la navaja que había afilado al final y mirara a Jorg.
—¿Puedo parar? Me duelen mis hombros. —preguntó Bill. Jorg asintió, bajando su propio trabajo. La pila en la mesa había sido reducida vastamente, pero no habían acabado. Su trabajo nunca terminaba, pero se hacía más llevadero cuando tenía un acompañante.
Disfrutaba de la compañía de los esclavos, pero no por algún motivo sexual, sino porque disfrutaba tener a otra persona a su lado. Jorg había crecido junto a Gustav, y cuando fueron secuestrados vio cómo Gustav se transformó en un ser cruel mientras que Jorg retuvo su humanidad. Se había beneficiado de la crueldad de Gustav y había mantenido la fachada de ser su amigo, pero en verdad no podía soportar estar cerca de él. En momentos como este, le ayudaba tener a alguien cerca.
—Podemos volver al cuarto y cenar ahí o cenar en el comedor principal. —propuso Jorg esperando que Bill le diera una respuesta de verdad y no las respuestas de mierda que había estado recibiendo durante todo el día.
—¿El comedor principal, Señor? —preguntó Bill en confusión evidente.
—Muchos Maestros y esclavos prefieren cenar en sus habitaciones, pero cuando la inquietud se vuelve demasiado, un cambio de escenario es requerido. El comedor principal es también en donde la población general va a comer. A veces la familia de la Casa se nos une. —explicó Jorg. Había pasado un buen tiempo desde la última vez que había comido en el comedor principal. Prefería la compañía de uno y no de muchos. Con la compañía de un esclavo de bata verde, los de batas amarillas lo dejarían tranquilo.
—Suena como un buen descanso. —respondió Bill y Jorg se sintió agradecido por la respuesta directa. Guió al pelinegro al comedor principal y comieron en silencio mientras Bill observaba sus alrededores. El comedor tenía un techo de bóveda muy alto y largas mesas de madera. Si Bill hubiera estado en una condición más apropiada se hubiera reído por lo mucho que el lugar se parecía al comedor de las películas de Harry Potter, la única diferencia era que este techo era sólo de piedra fría y no estaba encantado. Las personas en los alrededores andando en batas, la comida caliente puesta a la mitad sobre cada mesa, e incluso las ventanas lo hacían sentir todo muy Harry-Potteresco.
—¿Qué es lo que te divierte? —preguntó Jorg mirando a Bill que le sonreía burlonamente a su comida. Bill levantó la mirada y Jorg captó el humor en sus ojos.
—Es sólo que me recuerda a cuando era más joven y solía sentarme en el suelo de la sala viendo las películas de Harry Potter. Este lugar se ve igual que el Gran Comedor. —explicó Bill; Jorg lo ojeó por un momento antes de determinar que Bill estaba hablando completamente en serio.
—Tal vez tendré que hablar con Tom para decirle que ya no te pegue tan fuerte, te ha dañado el cerebro. —dijo Jorg y Bill sonrió.
—Espero que esté bromeando. —dijo Bill.
—No realmente. —contestó Jorg.
—No tiene sentido del humor. —dijo Bill y volvió a su comida; en ocasiones sonreía cuando escuchaba un tema de conversación digno de Harry Potter.
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La semana trascurrió con bastante fluidez y a Bill ni siquiera parecía molestarle el ayudar a Jorg con su trabajo, a decir verdad, parecía disfrutar de tener algo que hacer.
—Tom debería estar de regreso después de la cena. —anunció Jorg una mañana mientras Bill y él comían su desayuno. Tomaban el desayuno en la habitación, después iban a ducharse y cenaban en el comedor principal.
Bill le había explicado que Harry Potter era una serie de libros y películas y Jorg le había confesado que él había sido secuestrado antes de que J.K. Rowling comenzara a publicar. Así que ahora, Jorg también se reía cuando alguien que caminaba de paso decía algo que resultaba particularmente gracioso en ese contexto.
Sin embargo, Jorg mantenía una estricta línea en la relación que tenían y Bill sabía que seguía siendo un esclavo. Sabía exactamente con lo que podía salirse con la suya y con lo que no. Jorg no había intentado hacer una movida con él que pudiese ser considerada como algo remotamente sexual o amenazante y Bill estaba agradecido por eso. Se le hacía más fácil relajarse con él e incluso más fácil dejar que su mente volara cuando jugaba con armas sin preocuparse de que Jorg pudiera apuñalarlo por la espalda.
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Tom volvió más temprano de lo esperado y tomó una ducha antes de dirigirse a la habitación de Bill. Ni Jorg ni Bill estaban ahí, pero una de las mozas de la cocina que estaba recogiendo las sobras del desayuno y arreglando la cama, le dijo que no tenía mucho que se habían ido. Tom tenía una bastante buena idea de dónde estaban. Subió al cuarto piso y encontró justamente lo que esperaba. Bill sonreía por algo que Jorg estaba diciendo y entregándole un cuchillo en las manos como si fuera algo completamente normal. Jorg escuchó la puerta abriéndose y volteó justo cuando Tom se aclaró la garganta causando que Bill se sobresaltara y se cortara en su pulgar con el filo de la navaja. La piel se dividió sobre la cuchilla y Bill inmediatamente se llevó la pequeña herida a sus labios.
—Bienvenido de vuelta, Tom. —saludó Jorg. Bill lo saludó con la mano libre y colocó el cuchillo sobre la mesa de metal.
—Parece que le estás enseñando lo que me enseñaste a mí. —observó Tom.
—Aprende muy rápido. En verdad deberías enseñarle algún tipo de actividad, tiene una gran capacidad para aprender y probablemente lo haría más fácil de manejar —sugirió Jorg—. Creo que si tú hubieras seguido con lo que te enseñé, hubieras llegado a ser un buen hombre de armas.
—Tal vez —coincidió Tom.
Continúa…
El próximo capítulo está lleno de emociones, no puedo esperar a que lo lean. :S Espero que este no les haya resultado un poco aburrido, pero es bastante importante, especialmente para Bill.
Como siempre, agradezco mucho sus comentarios; son increíbles♥. ^^