“Forced” Fic original de Starling011. Traducción de OuterSpace

Capítulo 14: ¿Y ahora qué?

Una vez que el movimiento en la Casa se apaciguó y Bill fue vuelto a esposar, Jorg comenzó a trabajar de nuevo en la cerradura. Bill se durmió apoyándose contra Tom quien también se apoyaba contra él. Después de que Bill fuera llevado a la función, Tom regresó en sí, luchó y terminó siendo golpeado. Cuando Bill regresó, Tom no había dejado de hablar y algunas promesas fueron intercambiadas, pero Bill necesitaba dormir primero. La cerradura se abrió y Jorg trabajó con la siguiente que era la de Tom pues era el que estaba más cerca y el que había estado más tiempo encadenado.

Después de que la cerradura se abrió, fue hacía Bill y le desató su muñeca. Odiaba tener que despertarlos, pero debían salir de ahí antes del amanecer. Suavemente sacudió a Bill para que despertara y le permitió despertar a Tom mientras él subía por las escaleras. Bill y Tom lo siguieron un momento después.

—¿Cómo funciona la cerradura? —preguntó Bill.

—Es una barra que se desliza sobre la puerta y la pared, y se sostiene en su lugar por unos soportes de acero. No hay forma de que pueda abrirse desde adentro —susurró Jorg en respuesta.

—¡Guardias! —gritó Bill—. ¡Tom murió!

Momentos después, la barra fue deslizada rápidamente y la puerta se abrió; antes de que los guardias pudieran comprender lo que estaba sucediendo, Bill ya los atacaba con su gas pimienta.

—Sólo se llevaron mi ropa y mi navaja. Escondí mi aerosol y lo dejé aquí cuando me llevaron —explicó Bill al ver a Jorg mirándolo con extrañeza. Subieron las escaleras, metieron a los guardias en la celda y bloquearon la puerta.

—¿Y ahora cuál es el plan? —preguntó Tom.

—El mismo que antes —dijo Jorg—. Vamos.

—¿Qué hay de Sarah? —preguntó Bill.

—Gustav nunca la deja salir de su habitación. Lo siento, Bill, tendremos que volver por ella después —dijo Jorg y Bill se quedó callado mientras se apresuraban a través de los pasillos de la casa. Llegaron a una puerta y Jorg la empujó rápidamente, pero titubeó y primero se aseguró de que no había nadie. Después salió con cuidado y Bill y Tom lo siguieron.  Cuando llegaron a la cerca, Jorg ayudó a Bill a subir y después Bill ayudó a Tom. Volteó para ofrecerle una mano a Jorg cuando vio a Gustav en el portal acercándose con látigo en mano.

—Jorg, rápido —dijo Bill y Jorg volteó hacia atrás.

—Ve, Bill, iré detrás de ustedes —dijo Jorg.

—Estás mintiendo —respondió Bill.

—Váyanse tú y Tom, regresen después por mí. Vayan a la policía y díganles todo lo que han visto. Vayan —dijo Jorg y Bill saltó de la cerca. Se subió a la camioneta que estaba ahí esperando y arrancaron. Aceleró hacia las montañas, alejándose nuevamente de ese horrible lugar. Ambos escucharon los gritos de Jorg haciendo eco en sus oídos.

&

Tom encontró unas batas en la parte de atrás para ambos y Bill manejó hasta Washington. Fue a la casa de sus padres. Su madre y Gordon estaban felices de verlo al principio, pero cuando la historia salió a la luz, se sintieron horrorizados de que su bebé hubiera pasado por algo tan horrible. Simone llamó a la policía y Bill pasó la siguiente semana y media diciéndole a muchas personas una y otra vez lo que le había pasado. Tom también lo hizo, aunque sus historias eran más terribles debido a que él había pasado más tiempo ahí. También sabía más al respecto, por lo que pudo darle más información a la policía.

Encontrar el lugar y decidir si las personas de ahí eran víctimas del destino o si necesitaban ser encarcelados por actos ahora quedaba a cargo de la policía. Durante todo el proceso, Bill y Tom se quedaron en la casa de los padres de Bill. Ambos compartían una cama, pero no reanudaron actividades sexuales. Después de todo lo que habían pasado, sentían que todavía no era algo que estuvieran listos para tener en su relación.

Tom despertó solo en las frías sábanas y casi entró en pánico. Siempre que despertaba solo era difícil para él; pensaba que quizá habían vuelto a llevarse a Bill de su lado. Nunca se lo diría al pelinegro, porque no quería que Bill se sintiera obligado a quedarse en la cama y esperar a que Tom despertara. Tom respiró el olor de las sábanas limpias, sintió la suavidad de la tela, vio la limpieza de su piel y el brillo de la habitación a pesar de la falta de sol y supo que estaba a salvo al igual que Bill. Eso le permitió funcionar lo suficiente como para levantarse y tomar una ducha para después salir con energía a buscar a Bill.

Incluso con la seguridad de un agradable y fácil despertar, no le gustaba estar lejos de Bill por mucho tiempo. Cuando la policía intentó ponerlos en habitaciones separadas para los interrogatorios, ambos se rehusaron. Permanecían juntos y respondían preguntas con lo mejor de su conocimiento combinado. Cuando los policías los separaron de cualquier forma, ambos se rehusaron a decir una palabra hasta que volvieron a ser unidos. Una vez que volvieron a estar juntos, los relatos fluyeron como una fuente.

Bajó y tomó una tostada que había hecho Simone, quien parecía estar decidida a ayudarle a recuperar todo su peso, y se dirigió afuera a la terraza que rodeaba la casa. Simone y Gordon vivían muy lejos de cualquier pueblo y el piso principal de la casa estaba por encima del nivel del suelo, así que tenían una gran terraza alrededor de ella que por todas las direcciones miraba hacia el musgoso bosque verde. La parte de atrás era la favorita de Bill porque daba a un gran patio bien cuidado que se fundía a la perfección con el bosque y un arroyo rocoso que burbujeaba suavemente a medida que fluía más allá de la gran casa. Pasaba la mayor parte de su tiempo sentado en el barandal que estaba justo debajo del techo cuando estaba lloviendo.

El día de hoy era un día soleado y hermoso, y Tom encontró a Bill sentado en el barandal mirando el arroyo desde arriba, pero con unos auriculares inalámbricos del teléfono presionados en su oído.

—Andi, ya sé pero necesito estar en casa por un tiempo. Creo que en estos momentos la ciudad probablemente haría que me dé un completo ataque de pánico… No, no estaba bien pero eso es lo que estuve pretendiendo por el bien de todos… No quiero discu-… Andi, simplemente no puedo y si no puedes entenderlo, entonces lo siento pero necesito estar con mi mamá y ella me necesita a mí, así que supéralo —Bill colgó después de esa última declaración y puso el teléfono sobre la madera ligeramente mojada al lado de donde estaba sentado.

—Me preguntaba si ibas a terminar con él,  ya que parece que me has escogido a mí —dijo Tom deslizando sus brazos alrededor de la cintura de Bill cuidadosamente para no hacerle sobresaltarse y caer del barandal hacia el suave pasto que estaba por debajo. Probablemente no se lastimaría, pero Tom no quería arriesgarse. Bill y él ya habían tenido suficiente miedo para una vida completa.

—No quiero lastimarlo, Tom —contestó Bill y Tom asintió al poner una taza en las manos del pelinegro.

—Está haciendo algo de frío, ¿quieres tu chaqueta? —preguntó Tom.

—En un minuto —dijo Bill poniendo una mano libre sobre los brazos de Tom para evitar que se fuera y tomó un pequeño trago de la famosa sidra de manzana caliente y especiada de su mamá.

—¿Crees que Jorg está bien? —preguntó Bill suavemente después de unos momentos.

—Es un sobreviviente y Gustav era cercano a él, creo que le tomaría un buen tiempo matarlo —dijo Tom apoyando su mentón sobre el hombro de Bill.

—No estoy seguro de que eso sea tranquilizante o no —dijo Bill.

—Los policías lo sacarán de ahí junto con todos los demás y los regresarán a sus familias —dijo Tom.

—Y a terapia. Pero, ¿qué hay con los niños que nacieron en ese lugar? —preguntó Bill.

—Bill, ya lo resolverán; tienes que dejar de preocuparte —dijo Tom y posó un suave beso en el hombro de Bill y luego en su mejilla, hasta que Bill volteó su cabeza para darle a Tom un beso de verdad. Se besaron por un momento hasta que el teléfono sonó otra vez.

—¿Hola?… profesor Binns, ¿cómo se encuentra?… sí, ya sé que me he perdido tres semanas de clases… sí, gracias… adiós, hasta luego —Bill colgó un momento después y Tom levantó una ceja.

—Ya te había contado que era estudiante de artes en la UNY. Andi debió decirles a mis profesores que estaba planeando dejar la escuela por el resto del semestre. Probablemente sólo debería darme de baja y volver cuando esté seguro de que no voy a tener una crisis mental o un ataque de ansiedad —dijo Bill.

—O podríamos irnos a ese bonito apartamento tuyo en la ciudad cuando la policía termine con lo suyo  —dijo Tom acariciando con su nariz el cuello de Bill—.  Tal vez podríamos  conseguir un perro si te hace sentir mejor.

—¿Un perro? Apenas puedo cuidar de mí mismo, mucho menos de un animal. Cuando era niño no podía ni mantener vivo un pez dorado —dijo Bill.

—Un perro es bastante diferente a un pez dorado, ¿y quién dijo que tú lo tendrías que cuidar? Quiero ir contigo —dijo Tom sonriendo por lo tontito que podía ser Bill.

—Pero, ¿no vas a querer… conseguir trabajo o algo así? —preguntó Bill encogiéndose ligeramente de hombros intentando no remover el mentón de Tom de su hombro. Le gustaba que a Tom le gustara acurrucarse; era agradable tenerlo tan cerca todo el tiempo. Ayudaba a Bill a reajustarse rápidamente al mundo real y Bill sabía que su presencia también era de ayuda para que Tom se reajustara de vuelta.

—Después veremos cómo hacerle con eso. Vamos, creo que tu mamá está haciendo rollos de canela —dijo Tom olfateando el aire apreciando el aroma. Bill se bajó del barandal y olfateó también.

—Creo que tienes razón —dijo  y ambos fueron a la cocina.

&

Una semana después, Gordon los llevaba a la estación de policía. Tom pensó que Bill estaba siendo un poco necio, pero Bill quería asegurarse de que Jorg y Sarah hubiesen salido sin complicaciones. Llegaron a la estación y a Tom casi le dio un ataque de pánico por la familiaridad de las batas que vio. La cálida y delgada mano de Bill deslizándose en la suya, lo mantuvo con los pies en la tierra y le recordó que todo estaba bien.

—Bill —chilló una voz y un momento después, Bill estaba siendo apretado por una figura en una bata larga y blanca; era Sarah.

—Hola, Sarah —dijo Bill abrazando a la chica con un brazo pues en ese momento, la mano de su otro brazo seguía fija a la mano de Tom.

—Sabía que nos rescatarías. Dios, fue tan espeluznante… —Tom dejó que su charla feliz se apagara mientras buscaba la bata gris, casi de color negro de Jorg, o los rasgos prominentes del hombre que los había ayudado.

—Bill —dijo Tom cortando a Sarah—. Lo siento. ¿En dónde está Jorg?

Bill recorrió con la mirada a las multitudes, sus ojos encontraron a Gustav esposado, pero no a Jorg.

—Vamos —dijo Bill y Tom lo siguió, al igual que Sarah—. ¿En dónde está Jorg?

Fue lo que Bill preguntó y Gustav sonrió malévolamente, mostrando sus dientes amarillentos.

—Nadie se sale con la suya traicionándome. Pensé que podría disfrutar viéndolo en las funciones, pero era demasiado listo porque él fue el que diseñó y construyó casi todas las cerraduras del lugar así que nada lo detendría. Tuve que matarlo. Fue una lástima también porque hubiera podido ser útil por muchos años más —dijo Gustav pareciendo como si hubiese disfrutado de lo que había hecho en vez de arrepentirse de matar a su amigo.

Tom pudo sentir el adormecimiento fluyendo por sus venas, pero disfrutó la vista cuando Bill golpeó a Gustav en la cara, no una, ni dos veces, sino tres; después se dio la vuelta abruptamente y se alejó. Tom lo siguió, aún algo entumecido mientras esperaba a asimilar la noticia. Jorg había sido asesinado por ayudarlos a escapar; se había sacrificado a sí mismo para permitirles irse aquella noche.

Las sobras del rollo de canela que Tom había comido esa mañana amenazaban por volver ante el asco que lo golpeó como una ola.

—¿Podemos irnos? —le preguntó a Bill y éste asintió.

—Déjame ver si podemos sacar a Sarah de aquí —dijo Bill y guió a Tom a una banca lejos del alboroto general. Dejó a Sarah ahí con él y ella acarició su brazo suavemente.

—¿Eras muy unido a Jorg? —preguntó Sarah en tono bajito.

—Ayudó a Bill a salir una segunda vez conmigo. Nos ayudó a hacer esto posible y se sacrificó a sí mismo esa noche para dejarnos huir. Si alguien merecía libertad, era él —dijo Tom y Sarah sonrió tristemente.

—En ese lugar, ninguno de nosotros obtuvo lo que merecía —dijo Sarah—. Él quería que ese lugar fuera encontrado y que se le pusiera un fin. Quería que el resto de nosotros fuera libre. Lo quiso tanto que se sacrificó y su meta fue cumplida. La mayoría de los esclavos y maestros irán a terapia, y otros como Gustav, irán a prisión. Yo podré tener a mi bebé en paz y libertad relativa. El resto de nosotros podremos seguir adelante con nuestras vidas.

Tom dejó que Sarah lo abrazara gentilmente y, un momento después, se encontró a sí mismo llorando como un niño pequeño. Sarah no le dijo nada confortante, ni le dijo que todo estaría bien; sólo acarició sus rastas y lo abrazó. Al volver, Bill no interrumpió, sólo se sentó detrás de Tom y acarició su espalda. Tom finalmente logró controlarse y sonrió cuando Bill le ofreció una caja de Kleenex.

—Y entonces… ¿puedo ir con ustedes? —preguntó Sarah soltando a Tom.

—Sí —dijo Bill con una sonrisa  Sarah aplaudió rebotando un poco en su lugar—. Eres tan rara.

—Te encanta —respondió ella y sacó su lengua.

—Veo que ya se están adaptando a la libertad —dijo otra voz familiar y las tres cabezas voltearon para ver a Georg que se estaba recargando contra el marco de la puerta y los miraba con desprecio.

—Vete al infierno —dijo Sarah.

—Tú eres la que se va a ir ahí, considerando que estás a punto de tener un bebé fuera del matrimonio —dijo Georg.

—No por decisión propia, te lo aseguro —contestó Sarah.

—Piérdete, Georg —dijo Bill moviéndose para pasar de él, pero Georg atrapó su muñeca en un agarre decisivo y jaló a Bill lo suficientemente cerca para respirar contra su cara.

—Disfrutaste lo que te hice en la función y eso te perseguirá por el resto de tu vida. Tu Tom nunca será capaz de hacer que te corras así —dijo Georg y reclamó un beso antes de que Bill pudiera intentar liberarse. Un momento después, cayó  como una roca pesada después de que Bill le diera un rodillazo en la entrepierna. Georg se dobló agarrándose sus bolas golpeadas.

—He querido hacer eso desde que te conocí —dijo Bill al acomodarse su chaqueta.

—Ahora sé que siempre pudiste defenderte, ¿por qué no lo hiciste? —preguntó Tom.

—Tú no eras abiertamente cruel conmigo —dijo Bill—. Hay que irnos, mamá no estará feliz de lo delgada que está Sarah, especialmente estando embarazada.

—Me pregunto lo que mi mamá y mi novio pensarán —dijo Sarah al seguirlos afuera en donde Gordon los esperaba en el auto—. Hola, soy Sarah.

—Gordon —respondió Gordon viéndose algo divertido por lo animada que se veía—. ¿Encontraron todo lo que buscaban, Bill?

—Gustav mató a Jorg… o Jorg se mató, no estoy seguro de cómo fue. ¿Podemos irnos? Quiero ver a mamá —dijo Bill poniéndose el cinturón. Tom no podía soportar los cinturones de seguridad porque le recordaban bastante a las ataduras, pero Sarah pareció no tener problema alguno en ponerse el suyo. Tom recordó que ella no había estado encerrada por mucho tiempo más que Bill. Envidiaba la facilidad con la que ambos se adaptaban a su libertad; para él, era algo grande y aterrador a lo que sentía que nunca podría acostumbrarse.

El viaje de regreso a la casa fue silencioso. Parecía que cualquier cosa que Georg le hubiera dicho a Bill lo había desconcertado un poco, y eso, sumado a la muerte de Jorg, había desanimado sus espíritus.  Sarah jugaba con algunos hilos sueltos de su bata, pero su charla alegre parecía haberse desvanecido también.  Tom generalmente era callado y ahora al estar preocupado por Bill por encima de todo, estaba más callado de lo normal.

Gordon, que estaba acostumbrado a los silencios de Bill y a llenar cada momento con pláticas, no dijo nada ni prendió la radio.

—¿Me odias? —preguntó Bill fuera de la nada. Gordon lo miró sorprendido y Tom se dio cuenta de que la pregunta estaba dirigida al hombre mayor.

—¿Por qué te odiaría? —preguntó Gordon.

—Volví destruido y sin ser el hijastro que conocías y por el que te preocupabas —dijo Bill.

—Tu madre y yo estamos muy enojados de que alguien se haya llevado a nuestro Bill de nuestro lado y que le hayan hecho pasar cosas por las que nadie debería pasar. Estamos muy felices de que volvieras con nosotros. No estás destruido, Bill; sólo estás herido. Odiarte por eso sería como odiarte por romperte tu pierna cuando estabas en segundo grado —dijo Gordon y despeinó el cabello de Bill de forma afectuosa.

—Se me había olvidado que Rickie me empujó del techo del cobertizo en segundo grado y que se me quebró la pierna en dos —dijo Bill.

—Sabía que no habías saltado. No puedo creer que me tomó todo este tiempo sacarte la verdad —dijo Gordon y Bill se sonrojó con una traviesa sonrisita.

—No quería que se metiera en problemas. Yo me estaba portando como un debilucho; todos estaban saltando del techo al trampolín y yo no quería así que Rickie me empujó —dijo Bill y Gordon sonrió por la confesión del pelinegro. Simone y Gordon lo habían sabido desde hace mucho tiempo, pero habían decidido dejar que Bill continuara con su historia.

Continúa…

¿Quién diría que un aerosol de pimienta sería su salvación? ¿Cómo y dónde lo escondió? No tengo idea e_e jajaja. Le di una revisada rapidísima al capítulo así que si por ahí ven algo que no entienden o algún error, les agradecería que me lo hagan saber y yo después lo corrijo. 

Dos capítulos más y terminamos con esta historia. Muchas gracias por todos sus comentarios… una disculpa por subir capítulo tan tarde, la escuela me está matando, y apenas es la segunda semana. D: En fin, gracias por leer. ¡Saluditos!

por OuterSpace

Traductora del Fandom

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