
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 8
— ¿Entonces? — empezaba a transpirar con solo ver el cuerpo de Bill casi desnudo. Este caminaba de un lado a otro como si estuviera ansioso. — Tu silencio me hace pensar que sí.
— Uhm, n…
— ¡Shh! — Bill empezó a empujarme hacia el closet gigante antes de que pudiera terminar lo que iba a decir. — ¡Le dije que no estarías cuando él viniera, ahora… — cerró las puertas fuertemente haciendo que cierre los ojos de golpe. — …te vas a quedar ahí!
— Bill. — murmuré.
— ¡Shhhhh! — las volvió a abrir para ponerme una mordaza en la boca. La acepté sumisamente porque no quería ocasionarle ningún problema con su nuevo pasatiempo.
«Tal vez esto hacen los mejores amigos.»
Y yo quiero ser el mejor.
Sí.
Una vez más tocaron a la puerta y el pelinegro decidió abrirla.
— Thony, ¿qué tal? ¿nadie te vió venir?
— No.
— Menos mal. — comenta Bill con un tono alegre. — Ve preparándote.
— Sí… pero antes… ¿dónde está Tom?
— No lo sé, ¿qué importa?
Un silencio hubo entre los dos, por lo que supuse que ya había empezado la acción. Yo, por lo tanto me dediqué a observar en el lugar que me encontraba. Era algo estrecho para una persona con claustrofobia.
También olía a polvo. Sentí las telarañas y mi cuerpo tembló ante la sensación tan escalofriante.
Quité la mordaza de mi boca para poder ver bien y deslicé saliva por mi garganta seca. Habían muchos huevos de araña a mi izquierda. Respiré violentamente porque le tengo fobia a las arañas.
Empiezo a rezar por lo bajo para que no me aparezca una que me haga entrar en pánico y los asuste pero en vez de ahuyentar, atraje a una de rabo enorme bajando con su telaraña para pasarse en mi nariz.
Mi respiración se cortó.
Aprieto bien los ojos, sabiendo que ella camina en mi rostro. ¿Más mala suerte no puedo tener? entonces como está en mi nariz y la comenzón que me provoca el caminar de la misma. Hizo que estornude fuertemente sin control.
Hice mi cabeza hacia adelante inconscientemente e hice que las puertas se abran ~con un golpe~ sin querer.
Ambos chicos me miraron asustados.
Lo único que hice fue sonreír y hablar: — Eh, chicos… sigan en lo suyo… yo no vi nada.
— Carajo, ¿qué hace en el armario? — muerdo mi labio inferior mientras parpadeo reiteradas veces. Anthony le preguntó a Bill sin dejar de mirarme con molestia.
— Joder, la sorpresa se nos adelantó. — dice, luego de un gran silencio. — No quería decírtelo pero Tom… — ví nervioso como camina en mi dirección igual de molesto que Anthony. — …se nos quería unir.
— Oh… — el de piel canela muerde su labio inferior tratando de verse provocativa cuando en realidad se veía raro por la postura en la que estaba. — Me acabas de sorprender, yo no creía que mi deseo se cumpliría tan pronto con un par de hombres guapos.
— Es que yo…
— Ve quitándote la ropa. — interrumpe con voz demandante, temerosa…
Supongo que era mi culpa por dudar, ahora estaba metido en un lío. — Y no, Anthony. Tom no va a follarte, ¿acaso olvidas que rol tengo yo en este momento?
— Sí, amo.
— ¿Y por qué hablaste sin mi permiso?
Él calló.
Seguido fue azotado en el glúteo izquierdo con uno de mis cinturones.
— ¿Dónde está tu mordaza, Tom? — levanté la mano para enseñarle. Me la arrebata de un solo y vuelve a ponerla en mi boca. Seguido se acerca a mi oído para morder.
De inmediato mi piel se erizó.
Continuo quitándome la ropa. Me dejo guiar de mi amigo hasta el sofá. Fui atado de manos a pies.
Ahora me permite tener una mejor vista de la situación que pasa frente a mis ojos. Anthony se encuentra atado, completamente desnudo, bocabajo. Sus nalgas estás rojas y su cuerpo brilla. Entre sus glúteos tiene algo con una luz roja y vibra.
Los juguetes prohibidos.
— No olvides que si haces un ruido, por más pequeño que sea. Me veré obligado a azotarte hasta correrme en tu sucia y asquerosa cara. Así acabará el juego e irás con el pene cargado e insatisfecho, ¿oíste?
Anthony asintió solo con la cabeza.
Entonces Bill aumentó la velocidad.
— Basura. — susurra jalando su melena sin piedad.
Me niego a que en la intimidad me traten así si hubiera elegido el otro camino.
Es algo que se disfruta los dos.
A continuación fue vendado los ojos.
El vibrador abandonó su cuerpo de forma grotesca y yo apreté mis ojos al ver la pequeña cantidad de sangre en el.
Bill sonríe como un sádico y, sin más preámbulo le insertó su masculinidad.
— Hijo de puta. — lo siguiente me negaba a observarlo, suficiente con las cosas humillantes que le decía. — No sirves de un carajo, eres lo peor de este mundo. Lo único bueno aquí es tu culo y ya… quien te viera. — gemidos, golpes y más palabras soeces salen de su boca.
Admiro lo mucho que Anthony se contiene para no gritar, es un verdadero hombre y, quisiera compadecerlo.
— Ah- amo…
— ¿Qué, mierda apestosa?
— ¿Puedes cumplir un deseo? tan solo uno…
— ¿Mhmm?
— Métele los dedos a Tom y masturba su pene hasta que él acabe. — abro los ojos de golpe. La mirada oscura de Bill sobre mi hace que me revuelva en mi lugar algo inquieto. Se me olvidó mucho como parpadear, respirar, tragar, quejarme… — Pienso que se va a ver encantador luego de eyacular y solo así dejaré que me pises la cara cuando vayas a terminar.
— Yo…
— ¿Lo estás dudando..? vamos, se que lo quieres tanto como yo. — insiste. — Sé que quieres verme desde arriba embarrado el rostro con tus jugos de varón, papi. — Bill cierra los ojos, respirando varias veces. — Por favor.
— Carajo. — susurra y siempre sí se acercó a dónde estaba yo. Lo miré sin expresión alguna, deseando que acabe con esto de una vez para poder salir de tal situación comprometedora.
Sin más me acarició el torso desnudo e hizo que abriera mis piernas.
Hoy si dejé escapar un «mierda» con todas sus letras por ver mi masculinidad dura con solo un roce.
«— No. —» le dije con la cabeza.
Él no me hizo caso, solo estira su mano para tomar el lubricante, empapar su mano y posarla en mi entrepierna. Cerré los ojos mirando al techo. Estaba resbaloso, suave, desesperante a la vez. Sentí el alivio en las piernas porque las soltó para abrirlas con más comodidad.
La mano que tenía libre llevó a su boca, lamió un par de dedos y tanteó la zona. A duras penas sentí que lo quiso meter me moví en defensa pero solo conseguí que apriete mis tesoros.
— ¡Ah!
— No te muevas. — empiezo a gemir en desesperación, a moverme tratando de estar lejos de él. Somos… somos amigos… — Cálla. — fui abofeteado y con eso me quedé quieto. Mirándole fijamente a los ojos, a lo cual solo evitaba mi mirada.
Bill se dedica a masturbarme, a meter y sacar sus dedos de mi trasero tratando de ser cuidadoso. Apreté fuerte la mordaza en mi boca, sentía como los ojos se empañaban y en vez de sentir indignación era lo opuesto…
es más, yo… le abrí un poco más las piernas para darle libertad.
Hacia ruidos que eran callados por esa cosa y Bill lo notó porque de inmediato quita para escucharme.
— Agh… mhmm… — aumenta la velocidad de sus dedos en mi interior, la de su mano en mi entrepierna, tanto que parece palpitar y unas intensas ganas de expulsar aquel líquido blanco. — ¡Ahm…! ¡mhmm! — involuntariamente movía mis caderas. Estaba a punto hasta que decidió acomodarse sobre mi y sentarse con mi pene adentro, ambos gemimos bruscamente.
— ¡Arhh!
— ¡Oh!
— Wow… — dice Anthony desde la cama. — Amo, dame permiso de ir ahí…
— Ven. — le dice Bill con un tono seductor y obedece. Cómo puede viene hacia nosotros para darle placer al pene de Bill mientras da saltos en el mio. — ¡Oh, joder!
— ¡Mhmm!
— Que rico, amo. Sabes delicioso.
No quiero decirlo pero voy a hacerlo, ayudaba moviendo como podía mis caderas para estar adentro de ese interior caliente, húmedo e igual palpitante como se sentía mi pene.
Las ganas de acabar se sentían cada vez más cercanas y puedo moverme más rápido.
Cómo una bestia siguiendo sus instintos.
Estoy cegado por el placer que me otorga ese gran trasero y…
— ¡Ah, Tom!
— ¡Bill!
— ¡Woo! — los tres habíamos dado un grito feroz al dejar salir toda la escencia. Cierro los ojos, rendido. Bill cae al suelo, y Anthony solo ríe divertido haciendo no se qué. — Bendita sorpresa, Bill.
— Si, ya. Vete a tu puta habitación.
— Claro. — por el tono de voz seguía feliz, para nada le molestó que lo haya tratado así… — Espero que la próxima vez pueda ver como mi amo se da a su nuevo juguete.
Minutos después la puerta fue cerrada y mis manos desatadas.
Ahí mismo en el sofá me abrazo a mi mismo, escondiendo el rostro entre las piernas.
En cambio Bill solo volvió a acostarse en el suelo y se quedó dormido sin destaparse ni nada.
.
By Bill
Hoy era un día productivo para las personas de la iglesia por lo cual decidí no meterme e ir a conocer el lugar en el que me encuentro. Hacía tanto calor pero no era impedimento para que use un buzo de cuello mangas largas.
No había nada bueno para empezar.
Todos estaban en el horrible programa y mi único amigo probablemente está enojado conmigo por lo de anoche pero es que no podía evitar, sentí un poder tan maravilloso entre esos dos tipos que me fue imposible no seguir lo que mi pene necesitaba.
Estaba encantado de haberle pisado la cara y correrme en el que… ¡puagh! Tom solo aceleró las cosas teniendo su pene adentro de mí.
Lo que pude hacer es tomar asiento frente a un río, sacarme las botas y subir un buen el pantalón jean para sumergir mis pies en el agua fría.
Me coloqué en una pose cómoda y miraba el cielo. Los lentes de sol hacían un bonito filtro con las nubes y el cielo azul. Amaba lo que veía.
— Aquí estás.
— Creí que no querías verme y entiendo si por eso ya no quieres ser mi amigo. — Tom no dijo nada, solo repitió la misma acción de sentarse sin zapatos a mi lado. No podía verlo a los ojos, me daba cierta pena.
— En tus ojos pude ver el deseo, Bi. No eran ojos de amigo con los cuales me veías… eran más… sexuales…
— Tomé viagra para mantener el amigo en pie. — confesé mientras arrancaba la hierba y la tiraba al agua. — Pero hice eso contigo y acabé rápido, yo… no lo entiendo. — fruncí el ceño. — Eso no tenía que pasar y no, no te miré con esos ojos.
— Que feo lo trataste.
— ¿A mí que? mi placer es lo que me importa más.
Tom rió por lo bajo.
— No estoy enojado, solo fue extraño… además soy tu amigo, tenía que ayudarte ahora que lo pienso, eh.
— Solo hablas por hablar.
— En serio. — posó su mano sobre la mía, lo que me hace regresar a verlo luego de quitarme los lentes de sol.
Tom mantiene la seguridad en sus palabras, la sinceridad en el rostro sonrojado. Ahora no puedo dejar de ver sus labios. Parar de pensar en lo lindo que pudo estar su rostro sudoroso a causa del placer.
La siguiente acción por parte de Tom me tomó por sorpresa. Colocó mi mano sobre su entrepierna dura. Rápido sus mejillas se ponen más rojas de lo normal y deja escapar un suspiro.
Vaya que estas cosas si se contagian, que bárbaras.
— ¿No deberías estar en el programa?
— Creo que eso no es importante ahora.
Entonces sin perder el tiempo se lanza a mis labios para atraparlos en un beso.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉