
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 6
Bajé una mantita de mi habitación para cubrir el cuerpo dormido de Tom en el sofá. Luego de una gran eyaculación, cayó rendido y con sueño. En cambio yo, al estar solo en mi habitación… tocaba mi masculinidad como un loco. La mano que envolvía el pene de mi mejor amigo se encuentra en mi boca, llena de saliva para tragar los gemidos ruidosos que no podía ocultar.
Adicional tengo un vibrador pequeño en el interior de mi trasero, haciendo su magia en todo mi ser.
Las sábanas se me pegan al cuerpo gracias al sudor y después de un buen rato, pude echarlo todo en nombre de mi mejor amigo.
Saqué la mano de la boca y apagué el vibrador, sintiéndome jodidamente sucio. Solo una cosa no debía hacer y lo hice, pero que mal amigo soy.
Ruego mucho por que Tom, en un par de horas más, no recuerde lo que pasó o si no.
~…te quedarás en el olvido, Bill…~
Ash.
Gracias a eso no pude pegar el ojo lo que quedaba de la noche. Bajé hacia la cocina para hacer demasiado café. Tuve que quedarme velando el sueño de Tom con una pizca de miedo.
Ojalá no me golpee.
— Mhmm… — me fijé en el reloj que colgaba en la pared. Ya eran las ocho de la mañana. Tom remueve su cuerpo entre la cobija y suelta quejidos de frío.
La mirada se me va accidentalmente al suelo y puedo ver en la alfombra, su camisa tirada a un lado junto con los pantalones y boxers. Fruncí el ceño extrañado porque según yo, lo dejé en su cuerpo.
— Que… dolor de cabeza… — finalmente se sentó en el sofá, con el rostro entre sus manos y yo suspiro pesado, ¿acaso aún no se da cuenta que está desnudo? si es así, prefiero no hablar e irme haciéndome el loco.
¿Qué cosa irá a pensar su cabeza loca? — Bill, ¿qué… qué pasó?
— No lo sé, lo mismo me pregunto yo. — relamí los labios. — También quisiera saber que es lo que haces desnudo y por qué ví saliendo a Ashley de mi casa si yo te traje solo, ¿eh?
— Ay, no… no, no, no, no, no.
— No, ¿qué?
— ¿Por qué dejaste que lo hiciera?
— También estaba… borracho y aún sigo, creo que necesito dormir. — Tom me miró sin comprender lo sucedido.
Lo hacía de una forma tan intensa que me removí en mi asiento, con incomodidad e inconformidad por tener que mentirle. En parte quería que no haya secretos pero mhmm…
¿Quién sabe que iba a hacerme?
Lo siguiente que iba a hablar fue interrumpido por el sonido de su celular y sentí tanto alivio.
— Susan… sí, salí temprano a hacer un par de cosas… no… okay, pero no me regañes… te quiero. — y colgó. — Mhmm, debo irme, ¿nos vemos en la tarde si es que me dan permiso o vas a hacer algo más?
— No, no. Te esperaré. — levanté mi trasero del sofá para ir hasta él lugar donde tenía unas llaves extra. — Toma, para que entres. ¿Qué tal si me estoy bañando y no puedo abrir?
Tom sonrió.
— No creo que sea necesario.
— Lo es, eres mi amigo. — coloqué las llaves en sus manos y las apreté mirando esos ojos color miel. Tom también me devuelve la sonrisa y después un beso grande en la mejilla antes de irse.
Uh, resultó más fácil de lo que pensaba.
Sonreí de lado dando brincos mientras iba a mi habitación para encerrarme y poder llamarle a Angie, mi amiga.
— ¿¡Qué!? — chilló con la voz ebria. En el fondo se escuchaba aún el ruido de la música. — ¿¡Quien habla!?
— Fus, Angie. ¿Sigues tomando?
— ¡Ah, Bill! Bill, Bill, Bill… ¡si! ¡la fiesta continúa!
— Mierda y yo aquí en casa, ¡espérame que ahorita voy! — no dudo en vestirme con una ropa sexy, agarrar dinero en efectivo y salir a loquear.
.
By Tom
Guardé las llaves de Bill en una cajita de madera con candado de la habitación en lo que iba a darme un baño rápido. Así que primero opté por lavarme la boca y quitar el poco cabello que estaba saliendo. Entonces, dirigí la mirada hacia mi cuello y por poco caí de trasero.
Lo que tenía en mi cuello eran… ¿chupetones?
— Ay, Dios. — murmuré para mí mismo. Recargué el peso de mi cuerpo sobre el lavamanos gracias al fuerte recuerdo que azotó mi mente por partes.
Yo estaba con Bill en el sofá…
Bill y yo dándonos un beso…
Bill bajando hacia mi zona prohibida para hacerme intimidad oral y… santos cielos. Apreté fuerte el trasero como si sintiera en ese instante algo entrando en mi interior de la forma más impúdica. Para colmo me sentía tan mal porque también recordé como yo me acercaba a él y tampoco se alejó.
Fui el causante de eso…
Decido mirarme en el espejo el cuerpo desnudo. Inconscientemente deslizo mi dedo en el torso desnudo y bajo hasta mi entrepierna ahora dura.
Tengo hasta inquietud y necesidad de tocarlo o ser tocado porque recordé lo bien que mi cuerpo llegó a sentirse al estar en la cima.
Pues empecé a ahorcar a mi amiguito firme. En el peor de los casos me sentía un cretino, sé que esto no está bien. No quiero llenarme de peros, pero, lo disfruto mucho. Disfruto tanto el cerrar los ojos. Disfruto acelerar mi mano en mi mismo y… y disfruto…
— Tom, ¿por qué no sales rápido? ¡tenemos que ir a comprar las cosas que vamos a llevar el día de mañana para el programa!
— ¡Oh, mier… — tapé al instante mi boca al darme cuenta de la palabrota que se me iba a escapar. Lamentablemente no pude terminar con lo empezado y creí que era mejor así. Iba a arrepentirme mucho después de aquello.
Odiaría cargar con el peso de la culpa.
Dejé de lado ese pequeño problema para terminar con el baño e ir a vestirme rápido. Agarré el canasto que suelen usar para poner las cosas y salimos hacia la parada.
En ningún momento sabía la forma en la que debería mirar a Susan ya que puede que me haya descubierto.
Mantengo pendiente aquel día en el que Bill fue a buscarme, se dieron cuenta de que él era el amigo que conseguí cerca y ya me dijeron ‘no es buena influencia para ti’ y seguí viéndolo. Lo bueno es que eso va a cambiar y lo verán de buena forma.
— Tom, ahora que estamos solos me gustaría que me hables con la verdad.
«No, por favor.»
— ¿De que?
— Esta mañana revisé las cámaras de la iglesia. — arqueé ambas cejas y tuve una punzada en el corazón.
— No sabía que habían cámaras en la iglesia, Susy.
— Sí… el caso es que anoche tú te… — no pudo terminar gracias al fascinante sonido de mi móvil. Hice una mueca de alivio y le pedí un momento de privacidad con la mirada ya que no la podía rechazar ~aun sabiendo lo nervioso que me ha puesto el solo ver el nombre que el mismo se puso en pantalla~. — Mhmm. — sonreí al verle irse y atendí.
— Bi, ¿todo bien?
— ¡No! — chilló e hizo que frunciera el ceño. — Estoy jodidamente borracho en el mismo lugar de ayer y bueno, la policía llegó. Ya se llevaron a un par de amigos y ahora a mi también.
Y colgó.
Me quedé helado y olvidé a Susan por salir corriendo a tomar un taxi e ir a la comisaría. Llevé conmigo accidentalmente los fondos recaudados de la limosna conmigo sin querer.
Era una buena recaudación gracias a toda la semana ahorrada y tendría que cuidarlo bien.
Al llegar bajé lo más pronto posible. Obviamente estaba perdido, no sabía dónde acercarme hasta que ví salir a la mujer de anoche. Entré por el mismo lugar y pude ver a Bill, abrazándose a si mismo con la mirada perdida.
— Bill. — llamé su atención. El susodicho me miró con una sonrisa y un brillo tierno en los ojos antes de impulsarse hacia mi. Intentaba abrazarme pero los barrotes se lo impedían. Le dí un beso en la frente. — ¿Qué pasó, Bi? ¿por qué estás aquí?
— La policía nos detuvo por la droga que había en el lugar.
— No me digas que…
— ¡No! yo solo estoy borracho. No he consumido nada, te lo prometo.
— Mhmm, está bien. ¿Y en qué momento vas a salir?
— Lo dudo mucho. — murmura con tristeza. — Voy a pudrirme a prisión por culpa de estos imbéciles.
— ¿Y tú papá?
— Ese hijo de puta no me dijo nada, me dejó en el aire. Tal vez ya no quiere hacerse responsable de su hijo. — escupió con molestia. Yo tensé la mandíbula con indignación. — Es un cabronazo.
— No está lindo que llames cabronazo a tu papá, Bill.
Deslizo saliva por mi garganta después de separarme de Bill con nervios gracias a la llegada de un hombre que causó escalofríos con solo tenerlo cerca. Detrás de él venía un oficial junto con un abogado y sonreí al ver como abrían la reja para dejarlo en libertad.
Bill mira a su papá con mucho rencor antes de salir de la celda.
— Gracias, oficial.
— ¿Qué va a pasar con mis amigos, eh?
— ¿Qué te importa lo que pase con esos delincuentes, Bill?
— No tienen la culpa, solo son dependientes de esa basura.
— No sabes lo mucho que me importa. — dió media vuelta dispuesto a irse mientras Bill lo seguía detrás. — Estoy empezando a cansarme de tus comportamientos y créeme que para librarme de una carga tan pesada como tú, te despojaré de todos los putos lujos que tienes, ¿entendiste?
Bill agachó la cabeza.
— Pues solo hubieras mandado a tu perro a hacer el papel de mi papá para que te ahorres el problema, Jörg. ¿Crees que me hace mucha ilusión verte? ¡para nada! ¡fue como una patada en las bolas! — sentí unos escalofríos de miedo en mi cuerpo ante la acción del señor Jörg con su hijo. Lo agarró fuerte del cuello y lo arrinconó al auto que estaba en la entrada. Bill solo tenía los ojos cerrados, esperando el golpe en su rostro pero no lo permití.
— No. — sin querer le di un empujón al señor con todas mis fuerzas y me sorprendí a mi mismo por la acción.
¿Cuántas veces ya debo confesarme?
— Quítese, usted ¿qué?
— Vamos. — jalé la mano del pelinegro en dirección contraria. No podría con algo tan horrible como lo que estaba a punto de suceder.
Paré un taxi y di la dirección de Bill para ir. Tenía que hacerle descansar porque es ese estado… no era conveniente.
En el trayecto Bill lloraba en completo silencio y no hice nada porque estaba bien llorar, aliviaba lo que se tiene en el interior.
Al llegar a casa hice que se diera un baño, le ayudé a secar su cabello e hice que se acueste en su cama.
Yo lo hice a su lado, rodeando su cuerpo frágil entre mis brazos.
En menos de lo que creía ya escuché unos pequeños ronquidos de su parte.
Incluso para no despertarle, puse el móvil en silencio y acaricio suavemente el cabello negro.
Cerré los ojos por un momento pero al instante abrí al ver la silueta de su papá en la puerta.
Rápido dejé de abrazar a Bill para levantarme, avergonzado. Entonces me hace una seña para que salga de la habitación y lo siguiera hasta la sala.
— ¿Eres su novio o algo así?
— Soy su amigo. — Jörg asiente sirviendo un par de copas de trago a lo cual me niego. — No bebo, gracias.
— Ah, ¿y eres su amigo de verdad o eres amigo de conquista? solo digo.
— Mejor amigo, señor. Entre Bill y yo no podría existir más allá de la amistad porque no me lo es permitido.
— ¿Por qué?
— Soy aspirante a sacerdote.
— Ah… ¿y te dejan tener amigos así de drogadictos?
— ¿Por qué habla así de su hijo? — cuestioné con evidente molestia. — ¿No se ha puesto a pensar el daño psicológico que le ocasionan sus palabras?
— Estoy cansado de que siempre ande dando problemas y de que hablar.
— Sí, porque quizás Bill quiere un padre presente en todo sentido, no uno que le hace sentir bien con lujos… mejor dígame… en dónde… carajos queda el amor, ¿eh? el amor de un padre hacia un hijo.
Continúa…
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