Forbidden temptations FIN

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo Final

— Ah, esposos…

— Sí. — dió un par de besos en mi cuello. — Adiós. — obligadamente me hacía caminar a la casa, pasando junto a Josefah y al estar adentro cerró la puerta de golpe. Yo sin saber que hacer bajé las cortinas de la sala e hice que Tom subiera a mi habitación obligado.

— Espérame.

— ¿A dónde vas? — esta vez ya hablaba serio. — ¿Qué vas a hacer?

— Despedirlo para hablar contigo tranquilamente.

— No. Que se vaya y ya. — jala mi brazo para que ambos nos acostemos en mi cama. Coloca las cobijas sobre nuestros cuerpos y suspiré una vez más encantado con ese perfume. — Billy… — empezó a acariciar mi mejilla. — Mierda, me siento el peor de todos en el mundo. Perdóname, por favor.

— No tengo nada que perdonarte. — susurré aferrándome a su cuerpo con los ojos cerrados. — Y por Dios, seguirás siendo mi esposo. No digas nada más.

Tom deja escapar el aire de sus pulmones.

— ¿Todavía quieres irte conmigo? — cuestiona haciendo mimos en mi cabello.

— Solo si me vuelves a decir que me quieres y no volverás a desconfiar de mí. Que vas a escucharme.

Tom rie ante las voz de niño pequeño que hice: — No solo te quiero, te amo y no desconfié de ti en ningún momento, solo me dejé llevar por lo que ví y la rabia.

— Mhmm… — le hago un berrinche mientras le lleno de besos todo el rostro hasta llegar a su boca donde nos dejamos unir con un beso profundo a ojos cerrados. Tom puso su mano sobre mis piernas para acariciar con delicadeza. Las lágrimas de Tom descendían por sus mejillas humedeciendo mi boca y pruebo su sabor. — Por favor, no.

— Calla.

Me subo sobre su cuerpo. Tom se encarga de sacar la camisa para dejar mi torso al descubierto. Me mira con devoción, con su mano explorando mi cuerpo, bajando hasta el botón del pantalón para abrirlo y meter mano debajo de este, estremeciendo mi piel.
Toca mi entrepierna y yo meneo mis caderas. Bajo mis nalgas siento su entrepierna crecer con cada movimiento.

Lo quería tener dentro para sentirme bien, sentirme suyo nuevamente. Dejar de lado esa culpa por una situación que ninguno de los dos tuvo la culpa.

No nos querían ver felices.

— Tom. — gemí mientras hecho la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados. — Ah.

Quería que me tome dos, tres hasta cuatro veces de ser necesario…

Volteamos para quedar yo en el colchón y Tom sobre mí. Me fascinó la vista de su pectoral—a pesar de tener unas cuantas vendas cubriendo las heridas que se provocó con esos azotes—desnudo. Levanté una mano para acariciar. Tom se encargó de llevarlo hacia su boca para besar en la piel de la palma. Luego la dejaba caer para continuar con sus pantalones, quitando al toque y quedando solo en boxers. Se apega a mi para besarme en el cuello, deslizando su mano juguetona entre mis pantalones una vez más y yo continuaba gimiendo por lo bajo.

— Billy. — musitó cerca de mi oído. Mordió el lóbulo pero se alejaba de mi, con él rostro sonrojado. Tragué saliva pensando en que no quería tomarme por lo que me habían hecho pero su pregunta me alivia en gran parte. — Por dios, ¿estás seguro de hacerlo? yo no quisiera hacerte sentir presionado al hacer esto. Te voy a entender, bonito.

Miraba sus ojos como si fuera el hombre más maravilloso del mundo.

Me acerco a besarlo para volver a caer con Tom sobre mí. Atrapo su cuerpo entre mis piernas, haciéndole sentir aprisionado con estas y suspiraba.

— Lo quiero. — susurré. — Solo hazlo, necesito que me hagas sentir que sigues siendo el dueño de mi cuerpo.

Tom se excitó más ante mis palabras.

Ahora bajaba mis pantalones junto con los boxers para dejarlos caer al suelo y barre con su mirada mi cuerpo, mordiendo al final su labio inferior. Se acerca a mí abdomen para dar besos, ascendiendo por la mitad hacia mi pecho, lamiendo un pezón mientras juega con el otro y viceversa. Muerde el otro pezón y desliza su lengua para calmar el dolor.

Estaba muy sensible.

Continúa hasta llegar a mi boca y atraparla. Me besa mientras hace que nuestras erecciones choquen entre sí.
Muy desesperado guié mis manos hasta el elástico de su boxer para bajarlo y abría más mis piernas.
Toqué su intimidad húmeda para después guiarla hacia mi entrada e ir metiendo con lentitud.

Abre la boca parando el beso. Me deleito con su rostro cada vez más rojo por estar metiendo su pene. Le muerdo el labio menor para descargar mi calentura al tenerle todo adentro. Moví mis caderas para que tomara la iniciativa de moverse y lo hacía. Comenzando a follar mi culo con todas las ganas del mundo en la posición de misionero.

Mis gemidos junto a sus suspiros se hicieron presentes en la habitación en señal de estar disfrutando de una unión deliciosa entre los dos.

Tom tomaba mis piernas para abrir lo suficiente que le permita meter a profundidad su polla en mí. Luego las levanta para colocar sobre sus hombros y así moverse, besando los tobillos. Deslizando sus manos suaves en mi piel ardiente. Tengo los ojos cerrados. La mano izquierda acariciando mis pezones y la derecha torturando mi polla.

Justo así es como quería estar. Se me olvidó por completo la desgracia sucedida. Se me olvidaba dónde estaba. Solo me centraba con quién y que hacía.

Tom me estaba amando. Esto era similar a la vez en la que le di aquel regalo y pasamos una buena noche, ese día hicimos el amor.

Hoy también está pasando.

Tom me hacía el amor.

— Me encantas. — susurró volviendo a unir su pecho con el mío. Yo lo abracé fuertemente, diciéndole con la cabeza que si y en completo silencio.
Las caricias proporcionadas en mis piernas eran suaves hasta subir y tomar el control de la masturbación en mi polla pero lo detengo porque así me haría acabar.

Obligué a Tom a sentarse para yo hacerlo sobre él, cara a cara, pecho con pecho. Su pene introduciéndose en mi interior. Así nos entregamos esa tarde fría pero caliente a la vez.

El ruido de la lluvia cayendo en el fondo y los chasquidos que provocan nuestros besos.

Ahí si le dejé volver a tomar mi polla en su mano. Daba saltos constantes sobre su masculinidad casi al mismo ritmo que toca mi entrepierna.

Me vuelve loco como sus ojos me miran, así de oscuros, lujuriosos y llenos de deseo.

— Te amo. — lo dijo fuerte y claro. Temblé como una gelatina dejándome venir en su mano y parte de su pecho, apretando su pene en mi trasero haciendo que se viniera explosivamente. Ambos nos abrazamos en silencio, buscando el calor del otro. Bajando del increíble climax que tuvimos.

— Te amo también. — respondí de la misma forma, seguro de mi mismo.

Él acarició mi espalda antes de acostarse en cama conmigo. Coloqué mi cabeza sobre su pecho, escuchando el latir de su corazón y acariciando su abdomen con delicadeza.

— Amor. — llama mi atención acariciando mi cabello. Enredando un mechón en su dedo índice y tirando de este con suma delicadeza. Levantó la cabeza para verlo, también beso su mejilla y sonrío. — Quiero hablar de algo muy importante contigo.

— Dime.

Tom acarició mi abdomen, haciendo recuerdo de aquel pequeño gran detalle que crecía de a poco dentro de mi cuerpo y suspiré. Dejé caer mi espalda sobre el colchón, arrastrando un poco de las cobijas para cubrir el torso desnudo y ver el techo.

Seguido tragué saliva.

Todo mi aparato nervioso estaba activo.

— Tranquilo. — acarició mi mejilla y planta un beso en mi frente. Cerré los ojos al sentir sus labios tibios. — Sé que no quieres tenerlo.

— ¿Tú sí?

— Yo voy a estar de acuerdo en cualquier decisión que tomes.

— No lo quiero. — murmuré. — No estoy listo. Quiero seguir en fiestas, andando libremente contigo y quiero ser el único en tu vida, ¿entiendes eso?

— Sí. — amaba la mirada compasiva que me brinda. Siento más seguridad en mi. — Gracias por hablarme sinceramente. Mamá quería que te convenciera de tenerlo pero no puedo, no quiero cargar con la culpa de un hijo no deseado. Fue una sorpresa para ambos.

— Es que soy muy egoísta. — le hablé otra vez con esa voz de niño pequeño y un puchero. — Solo quiero ser yo y ya.

Tom me sonrió ladino.

— ¿Solo mío?

— Sí. — Tom me besa el puchero encantado con mi actitud.

— Yo también te quiero para mí solito, te voy a raptar.

— ¿Sí? — pregunto ilusionado, a lo cuál Tom asiente metiéndose conmigo bajo las cobijas.

— ¿Todavía quieres irte conmigo a vivir?

— ¡Sí! — chillé. — Si quiero irme, vámonos ahora mismo si es posible. Dejemos todo… por favor.

— ¿Sí?

— Sí. — ambos nos sonreímos en complicidad y salíamos eufóricos de la cama para hacer maletas. Tom tenía ropa en mi casa por lo que no fue necesario que fuera por la suya a casa de Susan.

Nos pusimos ropa abrigada para salir y en eso entraba mi padre: — Oh, por Dios. Creí que no estabas en casa, Bill.

— No.

— Estoy muy feliz de que estés en libertad, Tom. Gracias por animar a Bill con tu presencia, adoro verlo feliz.

Tom suspiró.

— Espero hacerle feliz siempre, Jörg.

— Y veo maletas. — agregó. — ¿Se van?

— Sí… no te enojes pero nuestros planes continúan.

— Está bien. — dió unos cuantos pasos para abrazarme y luego a Tom. — Dios, un padre nunca está listo para ver partir a su hijo pero si ya está decidido tengo que aceptar.

Asentí entrelazando mi mano con la de Tom.

— Gracias, Jörg.

— Gracias, papá.

— Dios mío. Que independientes, los quiero mucho.

Papá decidió ayudarnos a meter todas las maletas que tenían nuestra ropa en su auto. Al salir de casa le daba el último vistazo al lugar que me vió crecer y fue parte de toda una vida dura hasta conocer a Tom.

— Estoy seguro que no la vas a extrañar.

— Claro que no. — con eso último subimos al auto para dirigirnos a la central de autobuses, el trayecto muy silencioso y Tom haciéndome cariñitos. Al llegar papá nos compró los boletos y nos despedimos rápido porque era el último bus en salir del día por el clima.

Nadie sabía que nos estábamos yendo más que nosotros con nuestros sentimientos fluyendo como si no hubiera pasado nada y me gustaba así.

Escribiríamos nuestra propia historia a nuestra manera en la capital desde cero. Tenía un buen presupuesto para compramos una casa que es lo primordial donde vivir y después cualquier cosa que venga extra.

Fue un viaje largo, bastante. Cansado, el cuerpo nos dolía pero lo importante era llegar a salvo y sonreímos tomando nuestras manos junto con las cosas que eran despachadas del autobús. La capital era muy grande a la luz de la noche y me encantaba.

Mucho más si estaba con la persona que me amaba.

F I N

Si te gustan los fics Twc o Toll, tenemos una colección de descargas en PDF que no está en ninguna parte, no en inglés, ni en español. Te invitamos a mirar nuestra sección V.I.P. «aquí»

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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