Forbidden temptations 4

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 4

By Bill

Bueno, ¿en este instante que es lo que puedo decir? nunca me imaginé estar aquí, un domingo, a las diez y media de la mañana, con un puto frío, mientras escucho como un tío habla sobre Dios como si fuera el quien presenció los hechos antepasados.

Creo completamente en Dios, de eso no tengo duda pero no en la iglesia.
Quizás la historia fue otra y el padre les hace creer algo que no debe ser así.

¿Pero que más da?

Mi nuevo amigo iba por ese camino.

—…pueden ir en paz.

— Ya era hora. — murmuré. — Me estaba durmiendo aquí mismo.

Me revolvía entre la multitud de gente ~que me miraba como bicho raro~ buscando a Tom para reunirme con el e invitarlo a desayunar ya que el imbécil salió sin avisarme que se iría tan pronto. Y yo que me levanté emocionado por primera vez en la vida con la intención de cocinarle y ¿me hace este tremendo desplante?

No, no. Mejor me hubiera quedado dormido.

— ¡Bill! — volteo con emoción creyendo que era el trenzado quien me llamaba pero no, era el estúpido de Alan. Uno de los chicos que me follé en una noche de tristeza gracias a Angel y ahora no me lo puedo quitar de encima. — Que bueno verte otra vez, ¿cómo estás? ¿te gustaría ir a comer por ahí?

— No, estoy esperando a alguien más.

— ¿Una nueva conquista?

— Un amigo. — corregí aún buscándole aún con la mirada.

— Bueno, entonces te acompaño a esperarlo. — continué caminando hasta una puerta que daba con los patios de atrás de la iglesia junto al pelirrojo hablándome de no sé que cosas que no tomaba importancia hasta que mencionó la palabra ‘sexo’.

Mi paso se detuvo automáticamente y regresé a verlo fijamente. Tal vez hasta me volví loco.

— ¿Qué dijiste?

— Que como ya no estás con Angel, creí que ya era posible un segundo encuentro. Me lo dijiste cuando estabas muy trabado y yo también , así que… ¿lo cumplimos o qué?

— Joder, parece que el rumor se corrió muy rápido entre los chicos del trabajo. — sonreí con ironía. — A parte solo fuiste una noche loca, no deberías creer nada de lo que uno dice cuando se está en ese estado.

— Me gusta como eres en la cama.

— Ya, ¿y?

— Quiero rep…

— ¡Tom! — le grité al verlo salir de una de las aulas del catecismo. Caminé un poco más hasta él y con Alan a mi lado. Le sonreí abiertamente una vez que me vió ahí, se notaba sorprendido.

— Bill, que bueno que hayas venido a oír la misa.

Sonreí sin mostrar los dientes.

— Lo hice por tí y porque quería preguntarte el por qué te fuiste, ¡iba a preparar desayuno para los dos!

— Tuve que salir antes, perdón por no avisar antes.

— Está bien, no hay problema, ¿ahora sí vamos a desayunar? — hizo una mueca de disgusto. Fruncí el ceño, preocupado. — ¿Qué sucede?

— Me han castigado. — susurró. — Tengo que limpiar las bancas de la iglesia nada más por no avisar que no llegaría a dormir.

— Pues te ayudo y luego vamos…

— No, no… yo… también iremos a otro lugar.

— Mhmm. — mordí mi labio inferior. — Bueno, entonces ve a verme cuando ya estés libre. Cuídate. — volteé algo enojado mientras jalaba la mano de Alan para alejarnos del lugar, dejando a Tom atrás.

Llevé a Alan a mi casa, ni siquiera le di tiempo para hablar porque ya le había puesto la boca encima, dispuesto a hacer lo que mejor sé.

&

El timbre en la puerta sonó un par de veces, tuve que levantarme con toda la flojera del mundo. Empujé el brazo de Alan a un lado para poder levantarme e ir a abrir solo puesto las bragas que usé para hacer mas emocionante mi encuentro sexual.

Detrás de la puerta estaba Tom, con una funda de papel en manos y una sonrisa que desapareció en cuanto me vió así y yo, por primera vez en la puta vida me puse nervioso. Sentí calor en todo el esqueleto y el rostro, ni hablar. De seguro estaba como un tomate maduro.

— Ahm… hola, yo… vine a… a verte un rato porque te traje unas cositas que regalaron para la iglesia pero era demasiado y… b- bueno… creí que era la excusa perfecta para hablar también.

Le jalé del antebrazo para que pasara y lo ponga en la cocina mientras yo subía a mi habitación. Empecé a darle golpes en el rostro a Alan para que despierte porque mi casa no era un puto hotel.

También le recogí la ropa y le tiré a la cama.

— ¿Qué te pasa?

— Debes irte, ¿vale? te doy solo diez minutos. — en cambio yo me puse un short corto, una camisa y chanclas para bajar de nuevo con Tom.
Tomé asiento a su lado, recogí las piernas y encendí la tele, a un volumen considerable. — ¿Qué me has traído?

— Un par de yogures de mora, algo de fruta, cereal, un poco de harina y más… galletas.

— Suena bien, gracias.

— Sí… — aclaró su garganta antes de seguir hablando. — Oye, ahm… ¿puedo hablar contigo de algo que oí? ¡pero no quiero que te molestes!

— ¿Qué? — le pregunto con curiosidad luego de voltear para darle de mi atención.

— Ese chico, con él que estabas en la iglesia… hablaba de algo que no debería y accidentalmente lo oí.

— Ve al grano.

— Bill. — agarró mis manos entre las suyas y plantó un beso en las mismas, haciendo que me sonrojara de nuevo. — ¿Tú… te drogas? — desvíe la mirada con las intensas ganas de ponerme a llorar. Solté el cálido agarre de nuestras manos para abrazarme a mi mismo y ya sin poder contener, me puse a llorar. — Me he preocupado mucho por eso y…

— No quiero que me des un maldito discurso, Tom. Jamás en la vida supe si lo que hago está bien o mal, ¡no tengo nadie que me reprenda o aconseje! a mis papás no les importa tanto como yo quisiera y, por más que me meto en líos… mi papá siempre manda alguien para solucionar, joder. Ni hablar de la perra de Charlotte. A esa maldita no le importa nadie más que ella misma. — me defendí.

— Por lo mismo debes esforzarte en ser mejor— musitó. — Bi, me preocupo por tu bienestar y salud, ¿que importa si nos conocemos poco? eso hace que las amistades sean las mejores, ¿sabes?…

No respondí.

— Las drogas pueden tener efectos negativos en tu cuerpo y en tu vida en general. Como alguien que se preocupa por ti, me gustaría animarte a buscar ayuda y apoyo para superar cualquier problema que puedas tener. Tu bienestar es importante para mí, así que si necesitas hablar o encontrar recursos, estoy aquí para ti. Recuerda que siempre hay una salida y personas dispuestas a ayudarte… cómo yo. Obviamente no te voy a abandonar si decides hacerlo porque quiero ser quien estuvo en tu proceso de mejorar. No te lo digo por malo pero tus problemas ya son míos también.

— No lo necesito, me gusta mi vida así. Tú no sabes nada y por eso te es fácil hablar. Por dentro tengo atorado muchas cosas…

— Y estoy aquí para escucharte.

— Tom… — mencioné en medio de un puchero sin dejar de llorar. — No me hagas esto.

— ¿Qué va a pasar cuando te vuelvas dependiente de esas cosas? Me voy a sentir todo un… mal tipo y… es horrible porque sabiendo que tuve la oportunidad de ayudarte, no pude hacerlo. — en medio de mi vista nublada pude ver como escondió su rostro entre sus manos y se frustró por completo. — Ya pasé por algo igual, mi hermano mayor murió por algo así y yo no pude ayudarle. Sufrí mucho, Bill. Cómo no tienes idea y ahora la persona por la cual se quitó la vida anda como si nada y… feliz. No le importa.

Ahora me sentía estúpido.
Dejé a un lado mi puto orgullo de un pensamiento negativo y me acerqué para darle un abrazo. Apreté bien mis brazos a su alrededor, sin parar de llorar y hablé:

— Aceptaré tu ayuda, solo promete que no me abandonarás en el proceso, por favor.

— Lo prometo.

Me levanté un momento para verle a los ojos y levantar el dedo meñique: — ¿Pinky promise?

— ¿Qué es eso?

— Algo para sellar tu promesa.

Tom sonríe antes de hablar: — Pinky promise, Bi.

No pude evitar reír mientras limpiaba mis lágrimas y le daba otro abrazo.

&

La mañana siguiente no podía estar de más mal humor. Estaba sentado en una cafetería, esperando a Angie desde hace como media hora. No sé por qué me empeño en llegar temprano si a la muy perra se le da de lo lindo la puntualidad.

Odio esperar.

— Me he fijado mucho en las llamadas que me has echo, dios. Deja de ser tan intenso.

— Al fin llegas, ¿a quien te estabas dando, eh?

— Ay. — sonrió de lado. — ¿Qué comes que adivinas?

— Es algo que en tu cara no se puede ocultar.

— Mierda. — se echó a reír nuevamente causando una sonrisa en mi rostro. — No estoy lista para hablar de eso aún, mejor dime, ¿qué es de tu vida? ¿sigues con el asco de Angel?

— No pero como venganza me comí un par de amigos, nada del otro mundo. Solo estoy esperando el día que se entere, quiero ver que cara va a poner cuando el nada que ver si tuvo mucho que ver.

— Doble mierda, ¡hey, pss! — llamó al mesero con una sonrisa satisfactoria. — Traiga dos jarras de cerveza por favor y bien puestas, es para brindar. — aquel hombre obedeció tan rápido que ya teníamos nuestra orden en la mesa. — Estoy jodidamente feliz por ti, Billy bitch. ¿Para cuando el festejo mundial entre todos los chicos?

— De ser posible hoy mismo.

— Ve a dónde siempre a la hora de siempre… ¡salud!

— Salud.

Y bebimos muy felices.

— ¿Sabes? me gustaría llevar a un amigo, ya que fue gracias a él que me liberé de esa lacra.

— ¿Quién?

— Se llama Tom, es un chico que está postulándose para ser sacerdote y de momento está como voluntario y mierda, Angie. ¡Me lo he besado, le he hablado de cosas sexuales y todas esas cosas que no debería hablarle a un creyente! pero en mi defensa… no sabía que lo era. — observo los ojos verdes de mi amiga con recelo ya que empezó a reír a carcajadas.

— No me imagino la cara que habrás puesto al enterarte de ello ¡y peor aún! su cara de asustado cada que le hablabas de eso.

— Te juro que no lo sabía. — también reí divertido. — Pero es un pan de Dios, me da como ganas de follarlo por ser tan lindo conmigo.

«Lastima que solo quiere ser mi amigo.»

— Ya… entonces… llévalo, solo estaré rezando y suplicándole a Dios personalmente que no vaya a dar una misa en tremendo fiestón.

No pude evitar reírme tan fuerte que las personas me miraron extrañados.

— ¡Te prometo que no! quizás ni siquiera vaya, está en veremos.

— A la lista de bebidas le voy a agregar un cartón de jugo de naranja para que no se sienta excluido tu nuevo amigo.

— Por favor.

Asintió en medio de duda, a lo cual. Tuve que quitar los lentes de sol de mi rostro para demostrarle que no mentía en lo que le decía.

— Hablando de que te lo quieres follar por ser tan lindo, ¿no te basta con el veterinario?

— No, el veterinario ya curó el pobre corazón de esta perra en celo.

— Triple mierda, ¿por qué los sacerdotes, Bill?

— ¡Shhh! — coloqué mi dedo índice en la mitad de mis labios. — Es que Tom es jodidamente tierno, sincero y estúpido. Da como unas ganas de corromperlo y hacer que deje sus ganas de ser sacerdote para follarlo hasta el cansancio. — muerdo mi labio inferior después de hablar. — Mhmm, me lo imagino ya en mi cama azotándole el pene con mi trasero, Angie. Cómo no te imaginas.

Y solo por esa razón he aceptado ser su mejor amigo, porque a ese par de palabras le voy a agregar dos más al final.

Con derechos.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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