
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 38
— ¿Te encuentras bien? — escuchaba la voz de mamá como eco y la veía doble hasta incluso borrosa. Niego con la cabeza tratando de ponerme de pie pero no puedo, me siento muy mareado. — Bill…
— No, quizás la mezcla de los medicamentos con el vino me hizo mal. — mi voz la sentía arrastrada, lenta y dificultosa de pronunciar lo que quería decir.
— Está bien. — ella estaba sentada en frente de mí, tomando tranquilamente del vino mientras me observaba. Después se levantó, no sé para donde porque cerré los ojos inestable.
Al abrir ví a Tom…
Después Tom llevándome a la que sería mi habitación…
Tom frente a mí quitándome la ropa…
Tom sobre mí besando mi cuello mientras yo me negaba…
Tom metiendo su entrepierna en mi…
“Te siento diferente” — balbuceaba pero tampoco me decía nada.
El grosor de su pene no era igual ni tampoco el olor del perfume pero estaba tan ido, sin el control de mi mismo. Pronto Tom me volteaba para quedar encima de él, yo moviendo mis caderas tratando de buscar excitarme pero no lo conseguía.
“Tom.”
“Si, soy yo.”
— Mhmm…
“Tom…”
“Soy quien tú quieras. Te deseo.”
“Tom… no estoy excitado, ¿por qué haces esto?”
“Lo estás”
“Ya, Tom… Tom… Tom…”
𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗍𝖺𝗇𝗍𝗈 𝖼𝗈𝗇 𝖳𝗈𝗆…
— ¿Bueno..? ¿¡bueno!? — decía una y otra vez en la llamada que me había hecho Bill pero no escuchaba nada. En ningún momento colgué y decido vestirme con ropa abrigada para ir a buscarlo. La voz escuchaba como si estuviera gimoteando en cuanto me pongo los audífonos para oírlo mejor y descubrí que no estaba solo.
La voz de alguien más escuchaba a través de llamada.
Con el corazón a mil acelero el paso hasta llegar a su casa que estaba a oscuras pero la puerta entreabierta. Habría sido un descuido de su parte por lo que decido cerrar y encender las luces. Cuelgo la llamada y dejo mis cosas en el sofá. Observo un par de copas de vino, snacks y la película reproduciendo sin que nadie la mire.
— ¿Bill? — pregunto caminando por las escaleras. Al parecer no había nadie en la casa, ni siquiera la mucama y me preocupé porque se supone que Bill estaría compartiendo una cena con su madre pero nadie.
Los ruidos que había estado escuchando a través de la llamada se oían a menudo que me iba acercando a la habitación de Bill. La puerta de está estaba entreabierta. El foco estaba encendido por lo que alumbraba el pasillo y al estar de frente en la habitación lo ví ahí.
Bill sobre su ex novio Angel sin nada de ropa, teniendo sexo descaradamente y me había llamado para que yo lo oyera. La única reacción que tuve a todo esto fue marcharme con las lágrimas en los ojos, muy dolido y obviamente en silencio para no interrumpir su momento. Hubiera sido bueno enfrentarlo, golpearlo y exigirle explicaciones pero era un cobarde y me hubiera terminado de romper en ese instante.
Bajo corriendo las escaleras con suma prisa, recogí mis cosas del sofá pero la voz somnolienta de su madre me detiene…
— ¿Ya se va, Tom? — no volteo a verla en ningún momento. — No entiendo cómo entra a mi casa como si fuera el amante de Bill, ¿qué le sucede?
— El que está haciendo de las suyas con su hijo está allá arriba y no he sido yo.
— ¿Qué? — su voz parecía de fingida sorpresa. — ¿Está diciéndome que Bill está con alguien más en su habitación y no es usted?
Pegué un suspiro que se entrecorta en el proceso.
— Debe ser muy difícil caer en la realidad del asunto, ¿no es así? No siempre existirán finales felices en las relaciones. ¿Qué es lo que piensa usted? — estaba mudo intentando entender sus palabras pero no había más explicación que lo que terminaba de ver. — No vuelva a meterse conmigo y tampoco con mi familia. Las personas de clase baja jamás tendrán un buen final como el de Cenicienta. Los ricos con los ricos y los pobres con los pobres, ¿entendió? Usted nunca debió decirle nada a Bill.
Reí irónico negando con la cabeza.
— Pierdase.
— Buenas noches. — dicho eso salgo corriendo de la casa a toda prisa. No sé que rumbo iba a tomar pero de lo que si estaba seguro era de que no quería volver a ver a Bill nunca jamás.
Durante toda la noche pasé fuera, recostado en una banca del parque oscuro que había en el lugar sin parar de llorar abrazándome a mi mismo.
¿Cómo le creí? Desde un principio mencionó algo así y yo…
— ¡Agh! — gritaba dando un golpe en la banca. Después pataleaba, daba más golpes y me agredía físicamente a mi mismo diciéndome que era un jodido estúpido todo el tiempo.
Sí estas eran las consecuencias de mis actos los odiaba.
«Maldigo el momento en que te conocí, Bill Kaulitz.»
.
By BILL
La cabeza me estaba matando e incluso me llamó arcadas que me hacen correr al baño con rapidez e ir a expulsar todo lo comido el día anterior. ¿Cómo viajaría en este estado así? no podía ser posible y no quería posponer un día más entre Tom y yo a nuestra vida nueva en la capital.
Jalé la cadena luego de tapar el inodoro para que se vaya toda la maleza por las tuberías y me miré al espejo. Estaba demacrado. El color de la piel en mi rostro estaba más blanca de lo normal y las ojeras, ni hablar.
Parecía un mapache.
A todo esto ¿por qué estaba desnudo? ¿por qué sentía una punzada terrible en el trasero y por qué me dolía el cuerpo?
Fruncí el ceño al ver todas esas marcas en mi cuerpo en señal de una tortura. Habían marcas en mis muñecas, tobillos y un moretón en el abdomen. Me acerco más al espejo y mi labio estaba un poco partido e hinchado.
¿Qué carajos pasó anoche?
— Bill, ya estoy… aquí… — la voz de mi padre presente en la habitación me hace sobresaltar. Me coloqué el albornoz para salir del baño y al verlo se me va el alma en ese instante. Ángel estaba en mi cama desnudo tapando su rostro avergonzado con la almohada. — ¿Qué significa esto, Bill? — de desesperación me pongo a llorar.
Ni yo mismo entendía qué hacía Ángel en mi cama.
— Estoy esperando una respuesta… — se cruzó los brazos muy molesto obviamente. Empiezo a tartamudear, negando lo que creía que estaba pensando y no podía explicarle. Así que me tapo la boca con los ojos cerrados pensando solo en Tom.
¿Qué mierda le diría?
— Largo de mi casa. — Angel se envolvía en las cobijas antes de meterse corriendo al baño. Yo me alejo de la puerta completamente ido y parpadeando lento, con la presión baja. Sentía que me estaba faltando el aire e iba a desfallecer, dándome duro contra el suelo si no fuera por el agarre de mi padre preocupado. Me lleva a la cama mientras me daba aire y gritaba el nombre de mi madre, quien asustada venía hacia mí.
— ¿¡Qué pasó!?
— Trae un vaso de agua con azúcar, Bill está mal. — ella se iba corriendo y luego volvía con lo que mi padre le pidió. Me daba parte del agua dulce y lo pasaba con dificultad.
Estaba complicado pasar el nudo atorado en mi garganta junto con el agua.
— ¿Qué hacía ese ex noviecito tuyo aquí, Bill? ¿qué hiciste con él y por qué estaba desnudo?
— Papá. — lloriqueaba sin consuelo. — Yo no lo sé. Ayer estaba con mamá, me empecé a sentir mal y después ví a Tom venir hacia mí pero ahora resulta que no era Tom si no ese ¡idiota! — grité arrebatándole el vaso a mi padre y lanzandole en su dirección al muy hijo de perra cuando salía del baño vestido con la ropa que le pertenecía a Tom.
— Creo que me voy… — dijo él, saliendo de la habitación casi corriendo. En cambio mi madre me miraba fijamente, logrando erizar mi piel ante esa mirada intensa y penetrante que no reflejaba si era buena o mala.
— Papá, quiero ver a Tom. — susurré aferrándome a su cuerpo.
— Uh, dudo mucho que él te quiera ver.
— ¿Qué dices, Charlotte?
— Tom estuvo aquí y creo que vió a Bill con ese chico que acaba de salir haciendo quien sabe qué.
Dios mío.
Quería morirme en ese instante.
— ¿Pero cómo? No entiendo nada de lo que está pasando.
— Anoche estábamos mirando una película. — empezó Charlotte a relatar lo sucedido de las cosas. — No terminamos de ver porque llegó Angel, su ex novio y pidió hablar con Bill. Obviamente los dejé solos porque no soy una metiche y bueno. No sé que pasó en realidad hasta que sentí unos pasos y bajé a ver quién era. Él novio de Bill estaba ahí, dijo que los había visto teniendo intimidad y estaba llorando… dijo que no quería saber nada de tí.
Yo no pude evitar llorar desconsolado en los brazos de papá.
— Oh, dios. Ese hombre no es bienvenido en casa, ¿cómo pudiste dejarlo pasar?
— No lo sabía, no lo conocía en realidad. Además si Bill no sabe tomar unos tragos tampoco es mi culpa. — con eso último salía de la habitación muy molesta. Yo también me enfurecí tanto que di un brinco en la cama con intenciones de buscar a Tom.
.
𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗍𝖺𝗇𝗍𝗈 𝖼𝗈𝗇 𝖳𝗈𝗆…
Muy desganado me encontraba en una parte alejada de todos en la iglesia con Georg y Gustav a mi detrás. Les había pedido de por favor me azoten con el cabresto que saqué del despacho de mi tío. Mientras Gustav me tiraba agua, Georg me azotaba en la espalda.
Mis manos estaban atadas a cada extremo de los palos que se encontraban ahí y me arrepentía, me arrepentía mucho del rumbo que había tomado mi vida y por supuesto, del amor que cegó mis ojos y envolvió mi corazón.
Ese amor que jamás me había pertenecido.
— ¡Más fuerte! — le exigí a Georg con un grito masculino y muy nuevo para ellos.
— ¡No! — me tensé al escuchar la voz de Bill y también el ruido que provocan sus zapatos al correr con rapidez hacia donde estaba yo. Apreté el agarre en las cuerdas que sostienen mis manos y miraba al frente, sin la valentía de verlo a los ojos.
Me sentía insuficiente por alguna extraña razón.
No era lo que él quería en su vida.
Su infidelidad me había dejado más inseguro de lo que ya era.
— ¿¡Qué hacen!? ¿¡acaso no ven su espalda lastimada!? — les gritaba a mis amigos mientras rodeaba para arrodillarse y abrazarme. Se me iba el aire pero estaba neutral, sin demostrar sentimiento alguno.
— Lo siento. — se disculpaba Gustav. — Creo que es mejor que los dejemos hablar solos. — escuché sus pasos ahora alejarse. En cuanto Bill se separa de mi, toma mis mejillas e intenta besarme a lo cual evito ladeando la cabeza. Nuevamente mirando al suelo.
— Tom…
— ¿Qué haces aquí? ¿por qué no te largas y sigues follando nuevamente con el imbécil ese de Ángel, eh? — sus ojos me miraron llenos de lágrimas. — ¡Vete! ¡eso era lo que querías!
— ¡No es cierto! — exclamó. — Te juro que no sé que pasó, yo te ví a tí ahí y…
Solté una carcajada sin gracia: — Mientras te cogías a tu amante fantaseabas conmigo, grande Bill Kaulitz. Te aplaudiría pero ¿ya vez? no puedo.
— Tom, por favor. — lloriqueaba. — No es como piensas que fueron las cosas… perdón, perdón, perdón amor, por favor.
— Está bien. — respondí, sintiendo como las lágrimas caen sin parar de mis ojos, nublando mi visión. Ya perdí la batalla conmigo mismo. — Perdóname tú a mí por ser un estúpido y creer que no me harías daño. No me arrepiento de lo que pasó entre los dos, fue muy lindo pero sabías lo mucho que me dolería una infidelidad y te cagaste encima de mis palabras, mis sentimientos. Ahora lo único que me haces sentir es lástima por ti, por no saber valorarme.
— Oh, Dios. No es cierto… ¡no fue así!
— Ya. — quería tocarlo pero sabía que estaba mejor así. Atado. — Ahora eres libre. No te preocupes por el divorcio, estamos casados en las Vegas. No aquí. Puedes hacer lo que te dé la gana, ¿entiendes? hasta aquí terminó lo que alguna vez tuvimos. — con esas palabras finales me ponía de pie. Pulsé los broches que liberaban mis manos.
Daba vuelta para abandonar a Bill, con el corazón roto y hecho pedazos porque si seguía un segundo más hubiera caído rendido a sus pies una vez más.
Que tonto fue pensar que lo tendría todo en la vida.
¿FIN?
Quedan dos capis más, ve si realmente este fue el final 😉