Forbidden temptations 37

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 37

A penas despertamos nos dimos un baño rápido y Tom abandonaba mi casa para ir a ver a su madre, hablar de la locura que queríamos hacer y haría lo mismo con mis padres.

— Joven Bill. — llamaba la sirvienta a mi puerta. — Ya lo están esperando para desayunar. — suspiré antes de dirigirme a la puerta aún en pijama para bajar. Sintiendo los nervios en mi cuerpo como nunca. Inhalaba y exhalaba. Preparaba mentalmente las palabras que tenía que decirle a mis padres respecto a lo hablado con Tom previamente.

Una vez que llego al comedor le doy un abrazo a mi padre y un ‘buenos días’ tajante a Charlotte, mi madre.
Tomé asiento en mi lugar de siempre mientras la sirvienta decide colocar mi desayuno en la mesa. Le agradezco pero aún así no toqué mi desayuno, ganándome la atención de mi papá.

— ¿Sucede algo?

— Sí. — jugué con mis dedos por debajo de la mesa.

— Dime con confianza, ¿sí? desde hoy tu madre y yo hemos decidido que te escucharemos antes de actuar por impulso, ¿verdad, Charlotte?

— Sí. — suspiró tratando de darme la mejor de sus sonrisas más hipócritas, fingidas.

— De acuerdo, ahm… anoche estaba hablando con Tom y ambos hemos decidido que nos queremos ir a vivir juntos a la capital, empezar desde cero, trabajar, tener un hogar lejos de las personas que nos rodean. — eso último dije mirando a mi madre, tratando de hacerle ver desde el doble sentido de que exactamente no queríamos personas que nos hagan daño cerca de nosotros y al parecer entendió bien porte soltó el cubierto encima de la vajilla china y tapó su rostro con ambas manos.

— ¿Por qué hace eso, Jörg? No sé cuantas veces quiere que me disculpe y para que no siga tratándome de esa forma.

— Perdón. — yo jugueteo con mi cubierto, mirando mi plato de comida enfriarse con cada segundo que va pasando. — Ella se lo ganó. En serio no vi la necesidad de hacer todo eso que te hizo, papá. No puedo confiar tan fácilmente en mamá. Así como yo me esforcé en ir a buscarla… mamá también debe esforzarse en ganarse mi cariño.

— Oh, ahora me da lecciones de vida.

— Tiene razón. — agrega mi padre dándome la razón. Mi madre niega con la cabeza. — Ha sido tanto tiempo que te has negado a hablar con él, creo que es justo.

— Gracias, pa, pero no es relevante ahora. ¿Qué me dicen sobre lo que les acabo de decir?

— Está bien. — dijo mi padre sonriendo. — ¿Pero por qué la capital? ¿por qué no aquí? nosotros nos vamos a los Angeles y la casa es toda tuya, solo nos tendrías que recibir cuando estamos de visita.

— Eso lo sé pero es por Tom, siento que estaría incómodo aquí con esas personas juzgandole con la mirada por no ser un fiel creyente en Dios.

— Entiendo, ¿cuando piensas irte?

— Hoy. — Jörg y Charlotte se miraron ojiplaticos al mismo tiempo, las cejas arqueadas y rojitos. Rasqué mi nuca por la vergüenza que me dió su reacción. A eso le agregaba el escozor en mis mejillas. — Es… ¿pronto?

— No, ¿cómo crees?

— Por supuesto que es pronto. No nos vas a dar tiempo de realizarte una cena de despedida aquí entre tus familiares, Dios. Tampoco no tendré tiempo para compartir contigo, ¿por qué no lo largas un poco más? no sé… quisiera que tuviéramos tiempo de madre a hijo.

— No te angusties, mujer. Podemos ir a visitarlos, ¿verdad?

— Sí. — dije sonriendo. — No tengo problema en que nos visiten o bueno, igual tendría que hablarlo con Tom sobre eso pero no pasa nada.

— ¿Y dónde está?

— También fue a hablar con sus familiares, seguro no le irá nada bien pero no es importante. Nos iremos les guste o no.

— Bill. — llama mi madre haciendo que le ponga mi atención en silencio. — Mañana, por favor. Al menos deja que hoy compartamos una cena juntos entre los dos, por favor.

— Es cierto. — motivó mi padre. — Yo no estaré esta noche porque viajaré a Munich pero llegaré mañana para despedirte. No creo que tengan prisa en irse justamente hoy.

— No… — murmuré.

— Dale la oportunidad a tu mamá, ¿sí? al menos esta vez. Conózcanse, háganse amigos y cositas así. Vayan de compras. — al ver el rostro de Charlotte con una emoción que trataba de ocultar no me negué, después de todo sería la última vez.

— Está bien, no tengo problema.

— Gracias. — sonreía ella antes de lanzarse por impulso para darme un abrazo. Miré a mi padre con un tono de incomodidad pero este se encogió de hombros ocultando una sonrisa. — ¿Qué tal si vamos desde ahora? — propuso al separarse y la miré fijamente.

— Está bien. — me apresuré en terminar el desayuno bajo la mirada atenta de mis padres para luego ir a pasos grandes hasta mi habitación para ponerme ropa limpia, preparar mi rostro, lavarme la boca entre otras cosas necesarias para mí aseo personal.

Antes de bajar para reunirme con mi madre le dejaba un mensaje a Tom.

.

𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗍𝖺𝗇𝗍𝗈 𝖼𝗈𝗇 𝖳𝗈𝗆…

|»Estoy saliendo de compras con
|mamá, en cuanto me desocupe
|te buscaré para hablar.»
|            Te adoro.❤️

Suspiré con una sonrisa al ver el mensaje de Bill. No le respondí pero si de doy una reacción de un corazón para que sepa que lo he leído y continuo la charla con mi madre, que estaba dudosa.

— Cariño pero ¿qué haría yo en una casa de dos? si ustedes están casados yo no tengo nada que ver ahí. Tú acabas de tomar el inicio de tu vida, déjame tranquila a mi en mi hogar. Me gusta estar ahí. — rodeo los ojos ante su respuesta pero dispuesto a no seguir persuadiendo.

Repitió como cuatro veces que no quería meterse entre la vida que elegiríamos Bill y yo. Qué nos apoyaba si pero no para meterse en una casa pareciendo una suegra metiche y ya estaba, con eso daba por finalizado la discusión.

— Está bien, ya no te diré más.

— Gracias. — sonreía con amabilidad acariciando mi mejilla. — Estoy muy emocionada de que vayas a hacer tu vida con Bill, ese niño te ama demasiado. No lo dejes.

— Y yo lo amo a él.

— Ay, mi Tommy. — de pronto mi madre se decaía, mirando al suelo. — Siento mucha lastima por tu tío pero no puedo hacer más.

— ¿Por qué lo dices?

— Él decidió dejar la ciudad por vergüenza e ir al pueblo. Allá Stuart me informó que la gente lo empezó a juzgar, a tirarle piedras y a recibir el castigo que llaman divino por no haber podido controlar a una de sus ovejas. — bajé la mirada con vergüenza también, sumamente apenado por escuchar las palabras que salen de la boca de mi madre. — Y temo que si tú vas te hagan lo mismo, por favor, ve a la capital y no mires atrás.

— Mierda… con más razón quisiera que vayas conmigo.

— No, yo estaré bien con Susan. He hablado con ella y me acogerá en su casa, ambas la sacaremos adelante. — asentí con la cabeza.

— Pero en cuanto consiga un buen trabajo te mandaré dinero y te comprarás una casa. No tengo nada en contra de Susan pero no quiero que parezcas una arrimada.

Ella rió a carcajadas dándome un golpe en el hombro.

— Okay, ma. Voy a recoger un par de cosas y después me acompañarás a despedirme. — Simone asentía con una sonrisa. Le brindé un beso en la mejilla antes de subir corriendo por las escaleras hasta perderme de su vista.

&

Había decidido salir con los chicos para matar tiempo pero lamentablemente Dan y Nat se habían ido a curiosear a otra ciudad. Andreas estaba encantado con Angie que parecían tener una relación hetero pero no como todos piensan. Según Georg y Gustav al rubio le encantaba las cosas sucias que la chica de cabello corto le hacía y era increíble.

Pero ¿qué podía esperar?

— Cuando ustedes se fueron Angie le decía cosas humillantes a Andy, lo abofeteaba y nosotros estábamos impactados con la situación.

— No puedo dar mi constancia… Bill y yo estábamos en nuestro mundo.

— Ni me digas. — decía Gustav rodeando los ojos.

— A mi me gustó, parecía una bendita orgía. Quisiera que se repita. — decía Georg muy animado. ¿Cómo no lo iba a estar si a él también le partieron la torta? — Pero no es de eso lo que querías hablar con nosotros, ¿o sí?

— Es cierto. — comenté mientras llevaba una cucharada de helado a mi boca. — Quería decirles que me iré a vivir con Bill a la capital, viajaremos hoy y quería despedirme de ustedes.

— Que envidia les tengo. ¿Por qué mi relación con Gustav no es así?

— Porque no me quieres aceptar.

— Así empezó Bill conmigo. — agregué divertido, ganándome una mirada asesina por parte de Gustav.

— Y hablando de Bill…

— Hola. — saludaba mi novio, rodeando mi cuello por detrás e inclinándose a besar mi mejilla en el acto. Sonreí dejando mi copa de helado antes de levantarme y recibirle como se merecía.

Con un beso.

A su lado se encontraba su mamá a quien saludé estrechando mano con mano por educación.

— ¿Quieres helado?

— No. — decía sonriendo. — Con mamá hemos venido de una feria gastronómica y hemos probado de todo, mi estómago está repleto pero gracias, cielo. Come tú.

— Es cierto. — agregaba Charlotte. — Ambos descubrimos nuestro gusto por la comida italiana, es de lo mejor.

— Sí. — sonreía Bill mirando a su mamá y después a mí. — ¿Me das permiso, ma? hablaré con Tom por allá. — apuntó aquel árbol que estaba en el centro de la plaza mientras me jalaba. La mujer nos miraba hasta que estuvimos lejos y Bill me besaba. Rodeo su cintura con mis manos, atrayéndolo a mi cuerpo con intenciones de darle larga al beso pero me separaba de un golpe. — Mamá me está viendo.

— Bueno, ¿qué sucede? ¿en qué momento nos iremos?

— De eso quiero hablar.

— ¿Te lo negaron?

— ¡No! — susurró/gritó al mismo tiempo que me callaba con otro beso corto en los labios. — Ni lo digas. Sabes que me iría quieran o no.

— ¿Entonces?

— Mamá quiere compartir su último día conmigo y quiere hacer una cena pequeña para los dos, ya sabes… madre e hijo. Por eso estoy con ella, nos hemos dado una oportunidad antes de irme y bueno, viajaremos mañana por la mañana. ¿Sí?

— Oh, está bien. — sonreí de lado, acariciando su mejilla. — Ve, disfruta bien esa cena con ella porque mañana serás mío, solo para mí. — con esa respuesta le daba un último beso a Bill para volver a la mesa con mis amigos mientras él me sonreía de lejos. Charlotte iba en su dirección y luego abandonaba la plaza.

— ¿Todo bien, maestro? — cuestiona Georg, a lo cual asiento con la cabeza quizás algo en duda.

— ¿Será?

— No. — suspiré jugando con el helado que estaba derretido. — Esa mujer… — murmuré. — No sé, hay algo en su mirada que me inquieta.

— ¿Cómo no? si te estás llevando a su hijo.

Asentí con lentitud… queriendo creer que era por eso.

𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗍𝖺𝗇𝗍𝗈 𝖼𝗈𝗇 𝖡𝗂𝗅𝗅…

Las horas pasaban mientras mamá y yo creamos un espacio en la sala para nuestra ‘pijamada cena’. En la tarde compramos películas, más comida, vino y unas tres pijamas iguales para darle ese toque familiar. Una de esas era para que mi padre la usara de recuerdo y bueno.

Me gustaba como van las cosas hasta hoy.

Miraba el reloj una y otra vez en el móvil. Anteriormente me estaba mensajeando con Tom, contándole a detalle las actividades que estábamos realizando con fotos y todo pero por el regaño que me dió mi madre dejé de responder. Su mensaje llevaba dos horas sin abrirse y me carcomía la desesperación.

“Por un momento que no le respondas no vas a morirte.” – fue su respuesta a lo cual le dí la razón y apagué el móvil, la última vez de la hora que ví ya eran las once de la noche.

Quizás hasta ya estaba durmiendo.

— Okay, creo que es hora. — sonreí con emoción. La película que ambos estábamos mirando era ‘monster house’, la que ella decía que era su favorita de niña mientras tomábamos el vino acompañado de unos snacks.
En cuanto el vino entraba a mi boca tenía un sabor bastante raro pero supongo que entre más raro el sabor, más buena la bebida e ignoré.

Charlotte me miró y yo a ella. Se atrevió a brindar por nuestra increíble noche también.

¿Quien iba a pensar que por esa simple noche sería el fin de mi relación con Tom?

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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