
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 36
Qué noche más encantadora habíamos tenido Tom y yo. Lo hicimos incansables veces en la habitación como si ambos hubiéramos sabido que esto sería una despedida temporal entre los dos para caer nuevamente a la realidad del asunto.
Hoy era un nuevo día en el cuál a ambos nos estaban dando el alta y nuestros familiares se encontraban ahí y por supuesto, decidieron aprovechar el momento que todos nos encontramos reunidos para discutir sobre el ‘futuro de Tom’. Andreas junto a Angie estaban a mi lado, no soltaban en ningún momento mi mano al igual que Gustav y Georg estaba con Tom ahí, escuchando la estúpida conversación de los más grandes.
— De mi parte no tengo problema alguno, si buscaba a mi hijo era con la preocupación de que pudiera sucederle algo con la autoridad pero veo que no ha pasado nada. — después voltea hacia mi y mirándome a los ojos dice. — No quise ser un obstáculo para tu relación con Tom en ningún momento. Él más que nadie sabe que yo los apoyaba más que nunca.
Y era cierto, fue el único en felicitarnos aquella vez en la que lo presenté en mi casa.
—… es un buen chico. — mi padre se dirigía a Simone con sinceridad. — Quisiera que Bill esté rodeado de más personas que le hacen bien a su vida y aportan cosas positivas.
En esa parte quería burlarme pero el momento era serio, ¿no?
— No sé qué dirán sus familiares, Tom.
— No. — empezó el sacerdote mala leche entrometido. — El futuro de Tom se va a ver arruinado, la homosexualidad está mal vista, no va a tener oportunidades, es una maldita enfermedad por eso quiero que recibas a Dios en tu vida, hijo. El va a ayudarte con ese gusto raro hacia las personas de tu mismo sexo, por favor. Piensa con claridad antes de arruinarte la vida por amor. — hizo énfasis en la palabra ‘amor’ acompañado de un par de comillas que hizo con los dedos.
— Y yo te dije que no quiero, ya no insistas. Por favor. Bill es lo que quiere para mí futuro, ¿no lo vez? nos queremos y hemos hecho tantas cosas para estar juntos que ya es justo que nos dejen vivir en paz. — regresó a verme y yo le sonreí para luego guiñar un ojo.
Tom se sonrojó y eso cabreó más a su tío.
— Por favor, es una estupidez.
— No, no lo es. — interrumpí. — Hasta estamos casados, ¿no lo vió? — entonces como pude agrandé mi panza y empiezo a dar suaves toqueteos de le hacen enfurecer mucho más al sacerdote. — …vamos a tener un hijo. Llevo dos meses en cinta y usted lo quiere dejar como un bastardo. Eso no es de Dios.
— Tienen que divorciarse, ¡eso no le gusta a Dios y los hombres no pueden tener hijos!
— ¿Quien dice?
— ¡Dios! — dice apuntando al cielo con el dedo índice. Tom solo se burlaba de la situación sin decir una tan sola palabra.
— A usted querrá decir.
— Ay, ¿otra vez con eso, Bill? en serio es una mala broma para los parientes de Tom. Ya, por favor. Aclara y di que es una mentira.
— Lo siento pero no lo es…
— Bill tiene razón. — entraba Dan junto con Nat, tomadas de la mano ganándose una mirada de ¿y a estas quien les llamó? Tom y yo nos emocionamos demasiado al verlas entrar por esa puertas.
— Dan. — regañaba mi padre. — No apoyes las locuras de Bill, te lo ruego.
— No es ninguna mentira. — dijo Nat. — Tom y Bill si se casaron a petición mía por un problema que yo ocasioné. También le pido disculpas a Tom, realmente no quería faltarte el respeto con lo sucedido aquella vez.
— Ninguno se acuerda que pasó. — confesé. — Pero gracias por venir a aclararlo, ¿ahora lo ven? — mi mamá y el tío de Tom querían morirse ante esa confesión pero me sorprendía cuando dijo:
— Está bien, no tengo problema en aceptarlo. — entrecerré los ojos analizando su rostro. El que haya aceptado mi relación con Tom no hará cambiar el resentimiento que le tengo. Antes mismo de iniciar con toda esta ridícula reunión vino a verme sola y discutimos gravemente por las mentiras que me dijo dándole toda la razón a Tom, quien me intentaba decir al inicio y no lo permití. Según ella ahora quería ganarse mi confianza y que quería demostrarme cambios para que podamos entablar una relación porque a último momento se daba cuenta de que si me quería.
Sí esto era parte de su cambio pues la felicitaba.
— Sacerdote, ¿podemos hablar en privado? — el hombre nos brindaba una última mirada antes de salir de la habitación detrás de Charlotte.
Joder, ahora sí todo iría bien.
— Bueno, ¿qué tal si para celebrar mi relación con Tom nos vamos a rumbear? — propuse eufórico, a lo cual Andreas, Angie, Dan, Nat, Gustav, Georg y Tom festejaron levantando sus manos gritando un ‘Ehhh’.
Simone y mi padre solo negaban con la cabeza, sonriendo.
&
¿Qué puedo decir en este instante?
¿Qué estaba bailando alrededor de mi hombre muy borracho mientras Gustav y Georg se dan como si estuvieran solos en la habitación?
¿Qué Andreas está siendo torturado por Angie y una botella que hace el papel de un miembro y está siendo abofeteado, tratado como una zorra y que eso le gustaba?
¿Qué Dan y Nat se encontraban detrás de uno de los sofás que tenía el club del cuarto privado haciendo de las suyas igualmente borrachas?
Era una pequeña fiesta en la que solo se encontraban personas de confianza y que sabían lo mucho que Tom y yo nos queríamos y eso estaba bien, ¿qué digo bien? ¡de maravilla!
La manos de Tom se encuentran en mi trasero ahora que me senté sobre él con cada pierna a los lados de las suyas, creando una fricción entre nosotros. En sus ojos puedo ver que soy el último e ignora el hecho de que estamos acompañados por unos cuantos más. Yo también siento como si estuviéramos solos y lo beso.
— Me quiero ir a vivir contigo. — confieso al dejar sus labios para acercarme al lóbulo de su oreja y morder. Tom ajusta el agarre en mis nalgas haciendo que gimiera. — Cielo, ¿qué dices?
— Oh, es una maravillosa idea.
— Quisiera que Simone se venga a vivir con nosotros, que tenga una buena vida. Ambos trabajaremos. Todo desde cero.
— A mamá le encantará formar parte de nuestra vida.
Reí echando mi cabeza hacia atrás. Tom aprovechaba para poner sus labios en mi cuello, repartiendo besos que causan escalofríos por lo bien que se siente y seguí: — También le daremos nietos. Muchos, muchos, muchos nietos.
— ¿Quieres hacer uno ahora mismo? — mordí mi labio inferior con una sonrisa antes de asentir. Tom me carga entre sus brazos y yo rodeo su cintura con mis piernas. Ambos saliendo de la habitación privada para adentrarnos al baño que se encontraba cerca, igual para los VIP.
Cómo puede Tom le pone el seguro a la puerta para después sentarme en el increíble lava manos. Se notaba que era de los caros por el diseño que tenía. Había espejos gigantes, baños de color negro, bien cuidados. Nada comparados con los asquerosos y taponados que tenían para las personas de la sección general.
Tom empieza por levantar mi camisa para atrapar un pezón entre sus dientes y estirarlo. Pongo ambas manos hacia atrás para apoyarme mientras cierro los ojos. Lo siento desabrochar el botón del pantalón y así tener facilidad para meter su mano entre mis piernas, tocar mi pene sobre la tela del boxer. Haciendo que se endurezca rápido.
Continua con el otro pezón de la misma forma, lamiendo y mordiendo antes de subir hacia mi boca y besarla.
Me atrae por la cintura para recostarme más en la superficie. Al dejar de besarme jala el jean negro que traía para dejar a una altura considerable. Lleva un par de dedos a mi boca y simula penetraciones en esta antes de guiarla a mi entrada.
Esos dos dedos que estuvieron en mi boca se meten juguetones en el interior para prepararme.
Mientras tanto su otra mano toca el bulto sobre su ropa, preparándose para lo que se venía.
— Tom, bebé. No quiero sonar como un puto urgido pero te quiero adentro. No juegues tanto.
— Siempre tan desesperado. — aún así me hizo caso e iba insertando su pene de golpe en mi trasero. Mis piernas eran acomodadas perfectamente en sus hombros y de ellas se sostiene para dar inicio a un vaivén de ritmo frenético. Su piel y la mía creaban sonidos de golpes secos que eran como música para mis oídos.
Cada vez más brusco, más rápido y más complaciente.
Estaba acostumbrado ya al tamaño de su polla, al grosor que en caso de ya no estar juntos sentiría un vacío enorme en el culo porque ninguna polla se ajustará tan bien como la que Tom tiene y eso me volvía loco.
Lo quería a él y a su polla, ambos para mí.
— Tu polla Tom, ¡ah!
— Recibe y deja que te acomode las putas entrañas.
— Wow. — me acariciaba yo mismo el pecho, parte de las piernas, el abdomen… — Que sensual se oyen las malas palabras salir de tu boca. No tienes nada del Tom que conocí. ¡Te amo! — chillaba acompañado de un gemido al tener contacto con mi virilidad caliente, palpitante y húmeda.
Tom lo daba todo en las penetraciones para que ambos pudiéramos disfrutar.
La siguiente posición fue bajarme del lavadero para voltearme y hacerme ver al espejo. Mi boca se abre en una ‘o’ perfecta mientras veía como Tom—a través del cristal—inserta su polla en mi interior y se comienza a mover.
Hicimos contacto visual antes de que me tomara del cabello para continuar dándome. Estoy fascinado con la vista que tengo de él excitado conmigo.
Es tanto el encanto que deseo poner un enorme espejo en la habitación que vayamos a compartir y lo hagamos siempre frente a él o incluso en el techo. Ya quería sentirme un jodido actor pornográfico cuando estemos a solas en nuestro hogar y que lastima por mi suegra pero así siempre tendré que darle de comer a su hijo.
— Mierda… — farfulló dando un increíble azote en mi culo que me hace gritar. — Amo tu culo y te amo también.
Ahora no solo sentía placer en el culo, también en el corazón que estaba latiendo felizmente con su confesión.
Una vez más tuvimos contacto visual con esa lujuria que persistía en la oscuridad de nuestros ojos. Enderezo mi espalda y en un intento dificultoso nos besamos. Tom ascendía la mano zurda para rodear mi cuello y apretar, dejándome sin respirar. La otra tocaba mi polla.
— Córrete.
Dios mío… su respiración es intensa, su voz baja y ronca. Era un capo para masturbarme y me dejaba venir débilmente, yéndome hacia adelante por ese orgasmo increíble. Tom también lo hizo al mismo tiempo que yo y también se dejaba caer con su pecho pegado a mi espalda.
Aún pegados como unos jodidos perros.
— Necesitamos un espejo. — habló. Volvemos a vernos en complicidad mientras reímos juntos.
— Pienso igual. Siento que lo daremos todo como un par de estrellas porno en esa habitación. — Tom asentía con la cabeza al mismo tiempo que salía de mi interior.
Cómo si fuera un niño, me arreglaba la ropa, limpiaba y lavaba mi rostro para verme ‘decente’. Lo mismo hizo él para poder salir de vuelta y no precisamente con nuestros amigos.
Ambos habíamos decidido ir a casa a recostarnos porque ya estábamos demasiado cansados y disfrutamos lo necesario.
Actualmente estamos en mi habitación, solo en boxers mientras estamos abrazados, con mi cabeza recostada en su pecho, empiernados. Hago círculos en su ombligo y lleno de besos por todas partes de su torso desnudo.
— ¿Cuando nos vamos a ir a vivir juntos? — cuestiona acariciando mi cabello.
— Si quieres mañana mismo, ¿qué más da?
Tom sonríe ladino: — Estoy feliz, ¿quisieras vivir en el pueblo o aquí en la ciudad? yo quisiera aquí la ciudad, hay muchas cosas y no está tan lejos.
— Quisiera vivir en la capital, lejos de todos los que nos rodean y como dije, con Simone también.
— Entonces a la capital. — con un beso amoroso sellamos nuestra conversación y también la noche.
Continúa…
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