Forbidden temptations 35

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 35

By BILL

Abría los ojos lentamente. Parpadeando para aclarar mi visión e intentar descifrar en dónde estaba. La habitación era todo de color blanco y una fuerte luz molesta entraba por un gran ventanal lastimando mi vista.
A la escena se sumaba una mujer desconocida que se acercó a mi, revisando algo que se encontraba sobre mi cabeza y hablaba pero no entendía que.

Ladeo la cabeza y siento que esta me explota como nunca y en mi rostro tengo algo… algo que me permite respirar. En la otra cama había un cuerpo tumbado que igualmente no podía ver.

¿Qué carajos era? ¿dónde estaba?

— ¿D-donde es-stoy? — pregunté con dificultad y balbuceando.

— En un hospital. — respondió con amabilidad. — En un momento vendrá el doctor a revisarte y dejaremos que tú familia venga a verte.

— ¿Hospital?

— Sí.

— Mhmm… — cerré los ojos mientras dejaba escapar un suspiro. — No sabía que en el más allá habían doctores. — hablaba lento, logrando hacer reir a la mujer.

— Aunque no parezca.

— Ya… ¿y… d-donde está Tom?

— A tu lado.

— ¿Y-ya somos f-felices en esta vida?

— Eso no lo sé.

— Vaya segunda vida de mierda.

Ella rió nuevamente por lo bajo: — Parece que para insultar no te es difícil. — yo la ignoro mirando nuevamente a mi lado el cuerpo tumbado que estaba ahí ahora que podía ver mejor y en efecto Tom estaba a mi lado. Iba a levantar por impulso pero la señorita no me lo permitió. — Está bien, está bien. Él está bien, va a despertar en cualquier momento como tú. Tranquilo.

— Dios… — sentí como las lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos. — Nos íbamos a morir.

— Pero están a salvo.

— Eso es malo.

— ¿Por qué?

— No nos quieren juntos. — la mujer limpió mis lágrimas con un pañuelo mientras me prestaba atención. En su mirada había lastima, cosa que no quería que sientan por mí pero así estaban las cosas.

Ella continúa limpiando para después—junto con él doctor que recién llegó —verificar mi estado, pulso, entre otras cosas que no prestaba atención por ver a Tom ahí sin dar señal alguna. Todo estaba mal entre los dos y ya empezaba a cansarme de luchar por esto. Jamás había tenido tantos problemas para establecer una relación con alguien ¿por qué justo con él pasaba todo? cada vez venían más y más personas a meterse en lo nuestro.

¿Qué mierda les afectaba nuestra relación? no le estábamos haciendo daño a nadie, ¿o si?

— Parece que tienes muchas ganas de vivir.

— Uff, si claro. — respondí en tono sarcástico. — Tengo tantas ganas de vivir que ya quiero salir e ir por la calle corriendo sin boxers y gritar a los cuatro vientos que amo mi vida.

La enfermera se burló, ganándose una mirada de desaprobación por parte del doctor.

— De acuerdo. Tus familiares quieren verte, ya saben que has despertado. Los dejaré entrar.

— No quiero verlos en realidad. — dije regresando a verlo. — Si entre ellos está Andreas que es mi mejor amigo, Angie, Gustav, Georg o la madre de mi novio: Simone, sí, de lo contrario nadie. Por favor.

— Bien. — dijo antes de salir para ir en su búsqueda. En menos de lo pensado solo entraba Andreas hacia mí muy preocupado para tomar mi mano entre las suyas y besarlas, dejando caer sus lágrimas. Levanté ambas cejas observando su estado de ánimo y es que Andy era una persona que no le gustaba que lo vean llorar, era una jodida perra sin sentimientos y ahora estaba deshecho.

— Andy… — levanté mi mano libre, débilmente le acaricié el cabello y este lloró más. La enfermera abandonaba la habitación para dejarnos hablar a solas y suspiré con dificultad, quitándome esa cosa del rostro. — Ayúdame, por favor. Quiero verlo. — el soltó un ‘si’ poco audible y ayudaba con la barra esa que tenía la intravenosa para que yo pudiera moverme hacia donde estaba Tom.

Al estar cerca no puedo evitar darle un beso en la mejilla y al igual que yo, estaba en perfectas condiciones físicamente.

— Van a presentar cargos en contra del seminario. — murmuró Andreas. — Lo van a cerrar temporalmente por las investigaciones que se van a realizar y por la irresponsabilidad de Stuart.

— No fue él. — respondí luego de tomar asiento en el borde de la cama porque me daba taquicardias estar de pie un largo rato, mi cuerpo no tenía nada de fuerzas.

— ¿De qué hablas?

— Stuart nos encerró a Tom y a mi para evitar escapar porque ya estábamos a punto de ser descubiertos y queríamos evitar que nos encuentren pero no se pudo… en mi maldita desesperación prefería morirme antes de ser alejado de él, Andy. Yo mismo provoqué con la botella que traía entre las proviciones y estaba dispuesto a morir conmigo para tener una vida más allá pero no pasó, estamos aquí. — comenté la verdad mientras lloraba sin parar y como ya me empezaba a faltar el aire decido volver a la cama para ponerme el aparato ese en la nariz.

Andy observaba con preocupación ayudándome pendiente en cada movimiento.

— Estoy empezando a rendirme, a perder fuerzas y el coraje para seguir luchando. Si hay tantos problemas entre los dos es por algo y no puedo, ya no le quiero hacer daño. Lo voy a dejar en paz. Nunca debí meterme para ser parte de su vida, hubiera preferido seguir sufriendo con el odio de Ángel.

— ¿Eres estúpido o qué? ¿no te das cuenta de lo que dices?

— Yo…

— Tú nada. — interrumpió apretando mi mano. — Ese imbécil de Angel no es para tí. Tom sí… nadie en su sano juicio aceptaría morir con el amor de su vida y tú lo quieres dejar así. Por favor. — rodea los ojos antes de ponerse de pie, con los brazos cruzados. Arrimó su espalda en la pared y mira mi rostro en desaprobación.

— Está sufriendo por mi culpa, ¿no lo ves?

— A él le gusta, si no lo hubiera dejado hace tiempo.

— No me importa. Lo voy a dejar y ya. Se acabó. Fin del tema. Voy a continuar con mi vida alocada antes de Tom y ya está.

“No” — Andy y yo nos miramos fijamente. En la garganta se me formaba un nudo que era difícil de pasar. Los ojos también se me llenaron de lágrimas que empiezan a caer en silencio. Andreas sale de la habitación para llamar a los médicos y me deja ahí.

A solas con él que empezaba a reaccionar. La máquina que detectaba su pulso estaba alterada por lo que en cuanto los doctores llegan se ponían en alerta para revisarlo urgentemente.

Dios, realmente soy un cobarde que no sabe afrontar las situaciones referentes a sus sentimientos. No merezco a Tom.

Mierda.

Cómo al parecer las cosas con Tom se complicaron una enfermera se acercó a mi para inyectar algo en la intravenosa que me iba dando sueño poco a poco. Lo último que mencionaba era un ‘Tom’.

&

Abría los ojos lentamente observando la habitación una vez más, por segunda ocasión. La oscuridad reinaba el lugar y la luz de la luna entraba por la ventana. Miré a mi lado una vez más pero no estaba el cuerpo de Tom tumbado ahí, si no de pie frente a la ventana con esa bata blanca corta que detrás dejaba a la vista su trasero.

En mi también me di cuenta de que ya no tenía aquella intravenosa y mucho menos el apartado que me ayudaba a respirar. Al parecer había mejorado mucho en el transcurso del día que estaba dormido, por lo que también me levanté a pasos lentos hacia Tom e iba a tocar su hombro pero no me dejó, se hizo a un lado por lo que mi mano queda en el aire.

— Tom…

— No sé cómo pero oí todo. — hablaba con voz baja, manteniendo la calma o al menos eso parecía. — ¿En serio volver a tu vida antes de mí? ¿en serio crees que estuvo mal que formes parte de mi vida? ¿en serio crees que todo esto que está pasando está mal y que todo se va a arreglar si dejamos de estar juntos?

— Perdón. — agaché la cabeza a pesar de que no volteó en ningún momento a verme.

— No lo pidas si no lo sientes.

— Es que estoy desesperado, no entiendo porque esas personas hacen tanto lío por nuestra relación o de plano no quieren entender lo mucho que nos queremos. — dije, para luego morder mi labio inferior. Tom se abrazó a su mismo luego de dar un suspiro fuerte y voltear a verme. — Cuando tenía mis relación de antes les valía una mierda.

— Jörg quiso dejar todo ahí y la que insiste en seguir es tu madre.

— No es mi mamá.

— Pues así están las cosas.

— Entiendo, hablaré con ella si es que se puede pero ¿qué hay de ti?

— Voy a mantenerme firme en mi decisión, no te preocupes por eso. — movía mi cabeza pausadamente sin dejar de ver al suelo, masacrando mi labio inferior. — Si sientes dudas o que te estoy presionando házmelo saber, es lo último que quiero ahora. También si quieres terminar.

— ¿Terminar? — ahora sí levanto la mirada hacia Tom, encontrándome con esos ojos oscuros que miran cada acción realizada por mi, quien estaba lleno de nervios y lo único que hacía era soltar lágrimas de frustración, enojo, no sé… — ¿¡Por qué habría que terminar!? — susurré/grité tomando sus hombros para sacudirlo.

— Cálmate. — pide tomándome de las muñecas y apegando mi cuerpo contra la pared de forma brusca, mi espalda y la pared provoca un golpe seco que me hace quejar de dolor.

— ¿¡Por qué terminar!? ¡sí estoy aceptando que quiero estar contigo sobre todo! — vuelvo a gritarle en el mismo tono de antes. Tom cerró los ojos, quizás irritado. Apega su frente contra la mía para hablarme en el mismo tono.

— Me molesta que hayas pensado en que tú vida estaba mejor con ese desgraciado si sabes bien que no es así y me dan celos, maldita sea. Te quiero para mí. No quiero imaginar que estás con alguien y ese alguien no soy yo ¿cuántas veces lo tengo que repetir para que te quede claro?

Se me iba la vida en un aliento en cuanto los labios de Tom se posan sobre los míos para dar inicio a un beso desesperado y un tanto posesivo.
Coloco mis manos en su cintura mientras el tiene las suyas en mis mejillas dando larga al beso que nos estábamos dando. Mete su lengua en mi cavidad simulando unas penetraciones mientras aprisiona mi cuerpo contra el suyo y la pared que no estaba tan fría como antes.

Después desciende a mi cuello para morderlo con ansiedad al mismo tiempo que baja una mano hacia mi pierna para levantarla y acariciar el muslo, exactamente en esa zona sensible de la piel entre mis piernas.
No hacía falta decir que nuestras entrepiernas estaban más despiertas que nosotros y lo mucho que el calor estaba quemado nuestra piel.

— Mío. — susurra una vez más antes de guiar su miembro a mi entrada así, tal y como estábamos en la posición para penetrarme con ferocidad. Yo estaba abrazado a su cuello. Los ojos cerrados con la boca entreabierta gimiendo delicado teniendo en cuenta que el lugar donde estábamos era público y los doctores entraban así como así.

— Tuyo… — balbuceo sumergido en el mar de placer que llenaba mi cuerpo.
Sus quejidos erizando mi piel, sus besos quemando cada parte de la misma al mínimo contacto y mi entrepierna reaccionando a las caricias que le daba su mano con suavidad. Deslizando arriba abajo la piel en el falo que me tenía delirando por esos toques maravillosos. — Sí…

Por supuesto que yo era suyo y él era mío. Fue mío desde un principio cuando me metí en sus ojos, boca, cuerpo y vida. Yo fui su primer hombre y quizás sería egoísta pero me encantaba mantenerlo así.

Tom y Bill…

Bill y Tom…

Ambos siendo uno solo por toda la eternidad o eso es lo que yo esperaba, que nuestra relación perdure sobre todas las cosas y que esto no sea nada con las sorpresas que nos tenía preparada la vida.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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