Forbidden temptations 33

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 33

By BILL

Tom yacía con el traje de conejo frente a mí. La habitación ya estaba a oscuras y lo único encendido que me permitía verlo era el flash de su teléfono apuntando hacia el techo, dando un toque sensual a la situación.
En cambio yo tenía un plug anal metido en el trasero, este tenía la forma de un corazón y me tenía excitado.

Tenía ganas de ponerlo uno también pero no quería arruinar el momento y bueno, era su cumpleaños y tenía que pasar un buen momento.

— ¿Te voy a coger así?

— No. Tú te vas a coger esa maldita vagina de goma y yo este culo. Nos vamos a masturbar.

— Oh. — sonrió recibiendo la goma que le daba en cuanto se acostó a mi lado. Su erección sobresalía del hilo que estaba puesto y se veía muy bien. Malditamente caliente. — ¿Ya has cogido vaginas, Billy? — pregunta acariciando mi muslo y subiendo hasta mi erección palpitante, caliente.

— Un par. — murmuré haciendo cuentas de las primeras veces en mi adolescencia. — No son tan buenas o eso creo.

— ¿Por qué?

— No se puede disfrutar, quizás pienses que soy un maldito irresponsable pero odio usar protección. No se siente bien y obvio hay que cuidarse de una paternidad no deseada.

— Eso es bueno. — relamía sus labios al ver como agregaba una porción de lubricante en mi entrepierna y después en la suya que yo mismo me encargué de sacarla de su escondite. Tom jadea al sentir el frío del líquido en su glande y analiza la vagina de goma que le dí. — ¿Cuál es el propósito de esto?

— Ambos ponerla. — respondí regresando a verle a los ojos. — Quiero que sientas más o menos como es una vagina y yo un culo, ¿te parece?

— Jamás había pensado en una mujer como tal, siempre fuiste tú. ¿Qué debo hacer?

— Lo normal. Mira ese de ahí que parece un botón. — señalé la parte dónde se acumulaba el placer de una mujer. — Ese es el clítoris, su punto débil.

— ¿Y puedo imaginar que esta vagina es tuya?

— Por supuesto. Imagíname y escucha como gimo mientras meto mi polla aquí. — apuntaba el culo de goma al cual estaba metiendo mi entrepierna con presión. Tom miraba como lo hacía y el también se dedicó a juguetear con aquella goma, colocando el glande en el clítoris. — Oh, eso es… para calentar previamente debes jugar con eso, hacerlo bien.

— ¿Así? — susurraba y yo afirmo con la cabeza.

— Ahora métela y dime qué sientes.

Tom obedecería, la metía suavemente en el interior y hecha cabeza atrás, acompañado de un suspiro placentero que me la puso más dura: — Es bueno, me gusta pero… no se compara con la calidez de tu trasero.

— Sí, muévela.

Joder, más que centrarse en el culo de goma que estaba entre mis piernas me dediqué a observar a Tom masturbarse con su pequeño regalo.
Estaba con los ojos cerrados imaginando lo que anteriormente había dicho sobre mí con una vagina y me revolotea las hormonas su rostro lleno de placer.

Dejé de lado ese culo para dedicarme a darle besos en la boca, bajando por el cuello. Pongo mi mano sobre la suya que masturba esa vagina con ganas y ahora era yo. Tom colocó su mano en mi trasero, buscando mi entrada para así quitar el plug y meter un par de dedos, tocarme mientras yo le masturbaba.

Insisto en que me da mucha excitación el ver los gestos de Tom cuando está caliente. Se deja fluir demasiado en lo que siente en la punta de la polla que es irresistible y no puedo estar con las manos quietas si se ve así, como ahora. Me sentía cada vez más satisfecho de corromperlo y adueñarme de esa inocencia que tenía en su interior porque a pesar de querer cambiar para encajar conmigo aún había algo de ese chico tímido al inicio.

Quería que fuera mío también, tal para cual y que no exista nadie que trate de evitar lo que estamos sintiendo emocional como físicamente.

— Billy…

— ¿Quisieras probar una real? — murmuré mientras quitaba la mano de mi trasero y bajo para quedar a la altura de su entrepierna y continuar moviendo el juguete en su virilidad.
Le daba besos en los muslos. La mano que tengo desocupada le acaricia los pezones que estaban siendo torturados con ese par de pinzas y hago más presión. Consiguiendo un gemido entre el dolor y placer de su parte. — ¿Mhmm?

— Por simple curiosidad.

— Joder. — apreté más la pinza en su pezón. Tom gimió un poco más fuerte porque también le mordí en esa piel sensible que hay entre sus piernas. — Me he molestado. — confieso moviendo más rápido mi mano con el juguete. — No puedes probar una vagina por simple curiosidad, tu jodido pene me pertenece así como tú y no, nunca vas a probar una. No mientras viva.

— Bill. — gimotea mordiendo su labio, mirándome. Estaba muy enojado por su confesión que cuando me cansé de mover la mano tiro lejos el juguete y me subo sobre él. Alineo bien su glande en mi entrada antes de dejarme caer, sintiendo como me llenaba con toda su longitud. — Mierda. — acaricia mis glúteos a manos llenas. — ¿Dónde quedó el masturbarse?

— Shh. — le quité ambas pinzas para ponerlas en mis pezones y moverme como un puto desquiciado en su polla. — ¿En que mierda pensaba al darte esa vagina?

— En la posibilidad de hacerme experimentar algo diferente a lo que hacemos.

Y eso me enojaba más.

— No, no quiero. No lo harás. — continuaba cabalgando su polla con la mente nublada, apoyándome en su pecho y con Tom ayudando a mover, abriendo cada vez más mi trasero con cada desplazamiento que daba su polla ahí. El no dijo nada más. Se dedica a disfrutar de mí cuerpo y masturbar mi erección luego de dar unas tantas caricias con azotes en mi culo. Es más, no sentía el dolor de las piernas por el enojo y mucho menos la forma en que masacraba mi labio para callar a toda costa los ruidos que estaban por salir.

Mi novio estaba tocando demasiado bien mi masculinidad—o lo sentía estupendo por el lubricante—que estaba sintiendo como todo mi placer se acumula en la punta de mi polla y me venía sobre el pecho de Tom, mirando hacia al techo.

Me dejó caer sobre su cuerpo con debilidad y el continúa un poco más hasta salir de mi trasero y eyacular fuera. Después me abraza con vigor, ambos volviendo en si luego de ese maravilloso orgasmo. Me gustaba el que ambos nos busquemos para darnos esa atención al final. Creo que es una de las cosas que me encanta hacer con él después del sexo.

— ¿Sueño? — dice mientras me acomoda torpemente a su lado, tapa mi cuerpo sudoroso con las colchas y acaricia mi cabello húmedo.

— Sí, pero antes quisiera que pongas el aire acondicionado. Solo lo tienes que conectar y es todo.

— Bueno, descansa por favor.

— Gracias, no olvides que te quiero. — lo último que sentí en mi frente fue sus labios porque caí en un profundo sueño.

&

𝗆𝗂𝖾𝗇𝗍𝗋𝖺𝗌 𝗍𝖺𝗇𝗍𝗈 𝖼𝗈𝗇 𝖳𝗈𝗆

Hoy era el día de aseo pero estaba tan cansado que no podía hacer nada y Aaron se ofrecía a ayudarme como un buen compañero preocupado. Sentía que me faltaba fuerzas y aún más que no recibía noticias de mi mamá sobre el supuesto descubrimiento de dónde estaba Bill.

Sé que debo estar tranquilo al respecto, que está aquí a salvo conmigo por el momentos pero tengo miedo de que algo haya pasado al respecto y que todo el teatro de no saber donde está se caiga a pedazos.

— Oye… — me puso nervioso el sentir la presencia de Stuart a mi detrás y empiezo a temblar sin control en el momento que decido voltear para darle la cara. — John está al teléfono, quiere hablarte. — las piernas empiezan a caminar por si solas hasta el despacho de Stuart que me dejó a solas para hablar con mi tío tranquilamente pero eso es lo último que podía estar.

— ¿Sí? — dije muy bajo, pausadamente y como si estuviera dando el último aliento de mi vida.

— Está en la casa de su ex novio y lo está negando, ¿no puede ser más descarado? oye tú mismo…

«Ya les dije que Bill no está aquí, no lo he visto desde hace meses porque me dejó por alguien más»

«La ubicación de su móvil da en tu casa»

«Si no tienes nada que temer déjanos entrar a revisar»

«No» – se negaba el tal Angel bastante furioso. – «Estarían invadiendo mi maldita propiedad privada»

— Está aquí. — repetía mi tío con irritación.

«Que salga, por favor. Sus padres quieren hablar con él, estamos demasiado preocupados porque huyó»

«¡No! ¡ya váyanse de mi casa!» – seguido se oía el ruido de la puerta siendo azotada y el suspirar de mi tío con fuerza. Más molesto que antes.

— ¿Por qué tuviste que hacerlo? ¿¡en qué carajos estabas pensando!?

— Ya. — respondí recostando mi espalda en el espaldar de la silla con los ojos cerrados, alejando el móvil de mi oído porque no quería escuchar más gritos.

— La policía va a meterse en casa de ese tipo ahora mismo y lo va a sacar. Viajarás a la ciudad e iremos a hacer lo necesario para separarte de una vez de ese hombre. ¿¡Entendido!?

— Ujum.

La llamada continuaba sin colgar y escuchaba los murmullos de las personas quizás observando el show que estaban armando esas personas.
Yo tampoco quería colgar porque me causaba curiosidad saber todo lo que estaba pasando o de lo contrario no estaría tranquilo.

Escuchaba como Angel le gritaba a la policía muy enojado porqué estos probablemente se metieron a la casa a buscar. No tenía idea de cuántos oficiales estaban en el lugar pero deben ser muchos porque se oía cada vez más ruidos de autos llegar.

«No está aquí» – gritó una voz a lo lejos. – «Pero encontramos su celular»

El alma abandonó mi cuerpo. Jamás me moleste en preguntar con quién se había comunicado antes para borrar cualquier rastro de información.

Oh, Dios mío.

Lo iban a encontrar…

«Quiero verlo» – esa era la voz del señor Jörg. Hubo un silencio incómodo entre todos que hasta yo lo sentí. – «¿Seguros es el móvil de Bill? Aquí no hay nada»

Joder…

«Señor, si usted lo permite podemos llegar a un rastreo más profundo y podemos verificar si hubo información borrada o no» – recomendó una voz femenina.

«Maldita.» — pensé rodeando los ojos.

«No, está bien. Ya me he cansado de buscarle para prohibirle cosas. Donde quiera que esté estoy seguro que está bien. Quiero cancelar todo esto y dejarlo ser»

«Es lo que merece.»

«¡No! ¡Me niego a no saber donde carajos está mi hijo! ¡haga lo que tenga que hacer!»

— Muy bien, al menos una persona conciente en esa familia. — se expresaba mi tío algo cabreado y yo ya era más miedo que piel. Mi alma no estaba en mi cuerpo, se estaba yendo volando hacia arriba.

«Acompáñenme a la comisaría, solo demora una media hora y ya»

«No puede ser.»

— Te hablo luego, Tom. — daba por finalizada la llamada y yo salí corriendo rumbo a mi habitación. Ignorando el llamado de Stuart que estaba junto a Aaron. Yo seguí corriendo mientras mis ojos eran nublados por las lágrimas del susto que estaba sintiendo y en cuanto llego abro la puerta para entrar. Bill salía de la ducha cambiado y yo lo abracé fuerte.

— ¿Qué sucede?

— Te van a encontrar, nos van a separar y no quiero, no puedo. Recoge tus cosas y vámonos maldición. Vamos… ¡vamos rápido! — empiezo yo por tomar la mochila en la que había traído mis cosas. Guardando las cosas como vayan mientras Bill se apresuraba en buscar ropa para cambiarse. Dejé de lado la maldita sotana que me molestaba para reemplazarla. — ¡Rápido! — le suplicaba con desesperación.

— ¡Está bien! — me gritó de vuelta metiendo lo necesario en mi mochila también. — Tengo tantas cosas, joder…

— No importa, déjalas. Después buscaremos a alguien para que las lleven. Vámonos. — y cuando Bill se decidió a dejarlo todo, nos vimos acorralados por Stuart, con la siguiente pregunta:

— ¿A dónde crees que vas?

Sentí morir.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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