Forbidden temptations 31

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 31

Me encontraba bajo la cama mientras Tom fingía dormir porque la puerta estaba siendo abierta por ese par de intrusos, insolentes, perros, hijos de puta, mal nacidos, estúpidos, idiotas e imbéciles.

Había quedado con las ganas en la punta de la polla y no era justo, ¡no había tenido un final!

— Tom. — decía al entrar el maldito viejo. Sentí como Tom se levantaba de golpe. Se sentaba en la cama y con voz somnolienta decía:

— ¿Qué? ¿qué pasó? ¿quien se murió?

— Nadie. — suspiraba el señor sentándose a su lado. — ¿Qué es ese olor? — escuché como olfateaba y luego el suspirar de Tom para responder algo que por poco hacía que me cagara de risa.

— El olor de un hombre sin bañarse dos días.

El señor bufó.

— Después de esta charla entras a esa ducha y te bañas, ¿cómo es posible que no te hayas bañado en tanto tiempo?

— ¿Qué puedes esperar de una persona que se encuentra en depresión?

— Ah… algo que tú mismo te autodeterminaste. — Tom no dijo nada. — Okay, uhm… tenemos que hablar sobre ese amigo tuyo que te tiene rebelde.

— ¿Ya lo encontraron?

— Parece que sí está aquí. — y sentí como el terror me recorrió el cuerpo, el calor que sentía fue reemplazado por frío gracias a la presión baja.

— ¿Dónde? lo quiero ver… me urge verlo, hablar con él.

— Olvida eso. Su papá me llamó para decirme que la policía tenía vigilado todos los números telefónicos de sus amigos y él se comunicó con Angie. Ahora esa niña está siendo perseguida a cualquier lado que vaya y mejor que lo encuentren, quiero que nos de una solución a ese matrimonio estúpido que tienen. Ahí se verán, sí, pero no dejaré que te acerques.

— Ay… — lo ví levantarse para caminar en dirección al baño. — Quieras o no él pedirá una charla a solas y no lo vas a impedir. Lo conozco.

— Ya veremos. — retaba. — Sus padres están viajando a Alemania en este instante, es cuestión de horas para encontrarlo.

— Okay. — respondía un Tom cortante. — ¿Algo más?

— No. Solo avisarte que viajaré con Simone al medio día a la ciudad para mañana encontrarnos con los padres del chico y hablar.

— Bueno, cierras la puerta al salir.

— Ay, Tom… tú estás aquí deprimido. — hacía énfasis en la última palabra y seguía. —… mientras él estaba de hotel en hotel allá en los Estados Unidos con alguien más. Por favor, no seas estúpido y date cuenta de las cosas.

«Menos mal que Tom ya sabía la historia con anticipación porque estoy seguro que se lo hubiera creído.»
Con eso el viejo decrépito de su tío abandonaba la habitación poniéndole seguro y yo salía de abajo de la cama enojado. Haciéndome notar mientras Tom estaba recargado en el marco se la puerta, mirándome con seriedad.

Quizás esperando un maldito arrebato de mi parte.

— ¿Qué? — pregunté en un tono arisco, que le hace expulsar todo el aire acumulado en sus pulmones.

— ¿Qué carajos hiciste? — coloqué ambas manos hacia atrás y balanceo mi cuerpo de adelante hacia atrás fingiendo inocencia a lo cual Tom me mira que arqueando una ceja y yo le sonreí.

— ¿Qué crees?

— Dios… ¿por qué?

— No esperaba que estuvieran rastreando el teléfono de mis amigos, anoche se me ocurrió llamar a Angie para decirle que estaba bien pero no esperaba algo así. De verdad no lo hice en mal plan.

— Entrégame tu teléfono. — yo tragué saliva, dirigiéndome hasta la cama para tomar el celular y darlo en sus manos.

— ¿Qué vas a hacer?

— Le daré a mamá para que lo tire por allá en la ciudad. No quiero que te encuentren y tampoco divorciarme.

— Para ello tendríamos que viajar a las Vegas.

— Estoy seguro que tus papás costarían todo para que mi tío se salga con la suya.

— Buen punto. — afirmaba moviendo la cabeza.

— Perfecto, gracias.

— Ash… — rodeaba las ojos mientras me cruzaba de brazos al ver la actitud tan fría de Tom, quien estaba a punto de encerrarse en el baño pero se detuvo al escuchar mi pregunta. — ¿Ahora qué mierda te pasa?

— Cada cosa que sale de su boca me pone de mal humor, no tengo nada contra ti.

— Entonces trátame bien. — hice un puchero en mis labios mientras caminaba hasta dónde estaba Tom de pie. — Me hace pensar que te enojaste conmigo por lo que dijo de andar de hotel en hotel con alguien más cuando no es cierto. A penas me escapé tomé un vuelo para venir a verte, llegué a casa, ví la nota y de volada tomé un camión hasta aquí. Andreas me siguió unas horas después y por supuesto le dije dónde estaba. Realmente fuiste mi primer pensamiento al salir. Es más, fue por ti que hice todo esto y también porque el psiquiatra ese me mintió.

— ¿En qué? — preguntó con curiosidad.

— Me ofreció traerme para verte y al final siempre nada. Se lo merece por perro sarnoso. — Tom soltó una carcajadas divertida mientras negaba con la cabeza. Me di cuenta de que si se había puesto serio por eso que le acabó de aclarar porque su rostro se vió más relajado cuando me mira antes de encerrarse en el baño. Muerdo mi labio inferior mientras camino hacia la cama para dejarme caer con los brazos extendidos, mirando hacia el techo.

— Oye… — llamó mi atención abriendo la puerta del baño nuevamente, dejándome verlo como Dios lo trajo al mundo. — Entra ahora. — pegué un salto para correr al interior del baño. Me había emocionado el tono de voz usado y ambos nos metimos dentro de la regadera para besarnos ansiosos.

— ¿Vamos a retomar lo pendiente, cielo? — pregunté en tono seductor, tirando el jabón al suelo y volteando para recogerlo con la intención de pegar mi trasero en su entrepierna. Tom jadeó y claro siento como crece una erección entre sus piernas. Meneo mis glúteos con intención de provocarle y agarra mis caderas, haciendo presión con su glande en mi entrada. — Mhmm, oh… — gemí al tenerlo en mi interior.

— Dios… me pones mal, eres peligroso para mí y mi cuerpo.

— Ay, sí… — apegaba mis manos al suelo de la ducha, dejando mi culo a su total disposición mientras me follaba como un maldito salvaje. — ¿Cómo, Tom? ¿cómo te pongo mal? dime. — le pregunto con dificultad gracias a los gemidos que no paran de salir de mi boca.

— Me vuelvo un maldito sádico adicto al sexo y solo puedo pensar en ponerla todo el tiempo, hacerte mío una y otra vez. Jamás me sentiría satisfecho.

— Carajo. — siento su pecho frío acercarse a mi espalda para pasar su mano por mi cuello, haciendo enderezar mi cuerpo para continuar moviéndose. Esta vez no iba a retenerme y me masturbo como un maldito a ojos cerrados, escuchando los suspiros y jadeos que salen de la boca del hombre que se encuentra a mi detrás en búsqueda de su placer.
Desde atrás una mano suya baja a mis huevos para apretarlos como si de una bola antiestrés se tratara.

Casi no sentía el frío del agua ya que el calor de mi cuerpo era muy intenso. A eso le sumo el caliente de la lengua de Tom deslizarse por mi hombro, succionando la piel que estaba a su paso, dejando de un ligero tono rosado.

— Tom, ¿qué mierda?

— Shhh. — siseaba. Ahí en mi entrada sentía una presión un tanto dolorosa de él tratando de meter su dedo corazón y al conseguirlo, su pene se sentía más apretado ahí adentro. La sensación era sumamente buena que sentí como el calor se concentra en la punta del glande y reventaba en mi mano, hasta el punto de querer caer si no fuera por su agarre.

Tom segundos después también se deja venir fuera de mi trasero, esparciendo su semilla en mis nalgas y así dábamos terminado nuestro pendiente.

Nos bañamos con tranquilidad y salíamos de la ducha para ponernos cómodos. Yo volvería a la cama porque tenía un cansancio horrible y Tom iría fuera a esperar a su madre para entregarle mi móvil junto con la dirección de dónde tirarlo.

.

By TOM

Estaba sentado en la única banca con carpa, sumido en mis propios pensamientos mientras veía a Gustav y Georg trabajar.

Me imaginaba la situación en la que encontraban a Bill, mi tío hablaba con sus padres y viceversa. Ambas partes llegando a un acuerdo a su conveniencia para separarnos por distintos rumbos.

¿Qué sería de nuestras vidas? ¿será que podría ser el mismo y seguiría adelante o me afectaría demasiado que realmente caería en la jodida depresión? Era algo que me ponía a sobrepensar mucho y causaba unos escalofríos terribles.

Fui un completo estúpido al reaccionar impulsivamente pero en serio tenía miedo de que pudiera ser cierto que Bill estuvo con Adam y me mienta.

No quiero sonar inseguro pero así era y me está ganando la desesperación.

— Oye… — Gustav tocó mi hombro al mismo tiempo que tomaba asiento a mi lado. — ¿Todo está bien?

— Sí.

— ¿Por qué no dijiste que conocías a Bill Kaulitz? — pregunta Georg con los brazos cruzados. — Que malo eres.

— Lo siento. — dije en voz baja luego de dejar escapar un suspiro por la boca y mirar a los chicos un poco avergonzado. — De hecho sí les hablé un poco al respecto con un sobrenombre para evitar preguntas incómodas o cosas de las cuales me hagan arrepentir.

— ¿Acaso Bill era esa Juanita?

— Lo siento. — vuelvo a repetir.

— Ah… — levanta Gustav ambas cejas con una sonrisa pícara. — Si es, Dios mío.

— Ya sabíamos. — soltó Georg de golpe haciendo que los mire algo confundido. Gustav da un golpe en la pierna del castaño para luego gritarle:

— ¡Georg, cállate un rato!

— ¡Perdón!

— ¿Cómo? — pregunté nervioso. Las manos empezaron a sudar y las limpié en la tela de la sotana.

— Ehm, veras… ese día que Bill se presentó ante nosotros nos contó una breve historia sobre el por qué tenía que entrar aquí, quedarse en un cuarto con su mejor amigo y ver a alguien porque los separaron en contra de su voluntad, mismas palabras que dijiste tú y ya, pensamos mucho y decidimos aceptar a nuestro maestro por ser un genio. Admiramos a Bill y ahora también somos sus amigos.

— Nos pagó un buen dinero de premio y Dios, anoche tuvimos una noche loca.

Gustav sonrió recordando quizás.

— Es cierto, fuimos al lugar dónde dijiste con el rubio odioso ese y Georg se lo cogió. — dijo en evidente tono de molestia. Yo fruncí el ceño más que nunca analizando la expresión de ambos mejores amigos si es que así se les podía decir. Gustav lo asesinaba con la mirada mientras Georg solo estaba avergonzado de lo que dijo.

— Ehm, ¿pasa algo entre ustedes dos? casi puedo sentir la maldita tensión. — dije con intenciones de burlarme y dejar de ser el tema del que estaban hablando.

— Sí… — respiró Gustav siendo sincero. — Se supone que andamos conociéndonos y ash… Georg nunca toma en serio las cosas. Me siento usado para sus malditos deseos cuando lo quiero en serio.

— Ya le dije que estaba borracho, no me responsabilizo de las cosas que hago en ese estado.

Georg y Gustav empezaron una discusión de la cual no quería formar parte y los dejé solos para ir hacia donde llegaba mi madre. Estos dos ni siquiera se dieron cuenta de que me había alejado por estar peleando.
Cuando llego con mi madre le doy un abrazo antes de meter el móvil en su cartera.

Ella me mira extrañada.

— Cuando estés en la ciudad lo enciendes y lo tiras en esa dirección. — dije dándole un papel blanco.

— Oh, entiendo. Haré lo que sea, ¿sí?

— Con cuidado.

— Sabes que sí. — me sonrió, seguido sacó de su bolsa una bandeja grande enfundada que al recibirla me quemó un poco las manos. — Es comida para ajam. Está caliente y hecha con mucho cariño. Imaginé que podría tener hambre.

— Gracias. — vuelvo a darle un abrazo con emoción.

— Ese chico Andy es un amor, cariño. Me ha ayudado mucho en la casa y ha hecho muchas compras para la casa. No lo quería aceptar pero insistió tanto que lo hice, ¿sí? te lo digo para que también se lo agradezcas a ujum y eso.

— Okay… — reí mirando la bandeja.
En eso sale mi tío y ambos nos miramos en complicidad.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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