Forbidden temptations 22

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 22

No sé cómo pero levanté a Tom de la camisa con fuerza. Me mira fijamente a los ojos y continuó: — Si quieres golpearme hazlo. Aún así no voy a permitir que esa persona que finge quererte te haga daño, por eso no me voy a Alemania porque tarde o temprano lo ibas a descubrir. — y descargué un puñetazo en su mejilla haciendo que cayera al suelo. Por supuesto que recobró la postura pero el maldito no se callaba: — Puedes preguntarle a Jörg, no me importa si por eso me alejan de ti. ¡Pero me iría tranquilo porque ya sabes la verdad!

— ¡Ya cállate! — me avalanzo sobre Tom para darnos de golpes. El intentaba calmar la situación pero yo me sentía cegado por la ira. — ¿¡Qué sabes tú de mi familia, imbécil!? — y golpeaba su rostro. Realmente estaba fuera de sí que no podía controlarme pero logró escapar en un momento cuando me apretó los huevos. Vi a Tom ponerse de pie tan pronto y querer correr pero lo evité poniendo el pie, grave error ya que cayó y se golpeó la cabeza en el filo de la cama.

El cuerpo de Tom cayó como si fuera un costal de papas y no se movió más.

Algo que me alarmó tanto, tuve que correr hasta el para revisarlo pero no sacaba nada observándolo yo por lo que tuve que llamar a recepción a pedir ayuda para que llamarán a emergencias. También corrí a la habitación de Dan, golpeaba la puerta muy desesperado hasta que me abrió.

— ¡Ayúdame! — le gritaba. — ¡Es Tom! ¡Tom se está muriendo!

— ¿¡Qué!? — al ver que los paramédicos corrían a mi habitación ella solo me empujó para correr hacia allá mientras yo me dejaba caer arrimado con la espalda en la pared, quería hacerme una bolita ahí mismo y llorar por ser así de impulsivo. No lo podía evitar era un acto de defensa mía y ahora iba a pagar las consecuencias de mis actos.

Claro que estaba llorando ahí sin consuelo alguno.

— No hay tiempo de llorar. — llegaba diciendo mi papá a lo cual agaché la cabeza con vergüenza. — Vamos pronto al hospital. — tomé su mano para irnos del hotel hasta donde estaba su auto. La rubia que estaba con Dan también se sumó a nosotros y recién ahí supe su nombre. Natalie.
Papá no dejaba de regañarme durante el camino hacia el hospital lo mal que hicimos las cosas y también pidiendo explicaciones de lo que le pasó a Tom y yo no podía responder. Mi mente estaba en la escena traumática de ver a Tom en el suelo sin moverse.

Eran en vano sus palabras.

Yo solo quería verlo.
En cuanto llegamos nos mantuvieron en sala de espera ya que mi papá prefirió pasar solo a la habitación con Tom y los médicos. Dan tampoco aparecía para que nos dijera algo al respecto y volví a mi posición de antes. La de sentarme en el suelo con la espalda arrimada en la pared y abrazando mis piernas.

— ¿Qué pasó? — preguntaba la rubia sentándose a mi lado.

— Peleamos. — susurré. — Todo fue tan rápido… es mi culpa.

— Está bien. — dijo arrimando mi cabeza en su pecho. Yo seguía llorando sin consuelo, sintiendo la mayor de las culpas. — No es tu culpa, ¿sí? estará bien.

Sí tan solo no hubiera reaccionado así, si lo hubiera escuchado y actuado como una maldita persona normal Tom no estaría aquí. Él estaría conmigo quizás llenandome el rostro a besos o revolcándose conmigo en esa maldita cama bajo su cuerpo caliente, hasta incluso abrazándonos luego del éxtasis para darnos calor mutuo hasta quedar dormidos.

O simplemente pude haber aceptado ese vuelo de regreso a Alemania lo más pronto posible y ambos hubiéramos estado de maravilla. Sin problemas de por medio.

— No debimos venir. — sollocé. — Papá me prohibió traerlo a las Vegas y yo insistí en hacerlo, nunca cumplo las órdenes que me dan. Siempre hago lo que me da la gana.

— Que bueno que lo tengas en cuenta, Bill.— alejé mi cabeza del pecho de Nat, me limpié un poco la nariz con la manga de la ropa y miré a mi padre que estaba frente a mí, muy molesto. — ¿Puede dejarme a solas con él? — Nat asentía antes de levantarse e irse.
Mi padre me obligó a ponerme de pie y lo miré avergonzado una vez más. Me abrazo a mi mismo y movía la pierna en desesperación, la mirada clavada en el suelo. Los ojos probablemente se encuentren rojos al igual que mi nariz.

— ¿Cómo está? — me animé a preguntar.

— Bien, por cierto no fue grave. No pasó a mayores y también hablé con la policía porque pensaban llevarte detenido. — mordí mi labio inferior al punto de lastimarlo. — Pero hablé con ellos e hicimos un trato, yo me haría cargo de costear todo, comprar el vuelo de regreso a Alemania para Tom y también me comprometí a que vayas a un internado para rehabilitación. Obligado vas a dejar el alcohol y también a… mantenerlos separados, por lo tanto no vas a volver a verlo. Tú tampoco volverás a Alemania y ya las personas cercanas a Tom saben la situación de lo sucedido. Ellos tampoco te quieren cerca de Tom.

— ¿Qué? — levanté la mirada para ver a mi padre a los ojos, fruncí el ceño a más no poder. — No… ¡no podías hacer eso! ¡no tenías que decidir por mí!

— Ah, ¿entonces preferias que te lleven detenido?

— ¡Sí! — vociferé encabronado. — ¡Mil veces antes que estar con un par de personas que solo me mienten!

— Con más razón. — agregó. — Ahora vámonos, he llamado a la clínica y te están esperando.

Respiré en modo de rendición: — Quiero despedirme de Tom, es mi maldito novio y no tenías derecho a decidir como si ambos fuéramos un par de niños.

— Lo siento mucho pero actúan como tal.

— ¡No me importa! — le vuelvo a gritar. — ¡Quiero verlo, despedirme de él!

— Temo que no se va a poder porque Tom se dirigió al aeropuerto custodiado de la seguridad, habrá un oficial encargado del llevarlo hasta la puerta de su casa en Alemania por su estado etílico.

Y yo me desesperé. Salí corriendo del hospital mientras mi padre me llamaba por detrás para que no cometiera una estupidez de la cual pueda arrepentirme pero no me importó. Tenía las llaves de su auto por lo que no me ví en la necesidad de tomar un taxi. Bajé por el ascensor muy desesperado hasta donde se encontraba estacionado el auto y subí.
Aceleré exagerado e hice que los neumáticos rechinaran sobre el pavimento pero con tanta velocidad en dirección al aeropuerto.

Inútilmente me guiaba por un mapa de la ciudad que había en el auto, todo hubiera sido más fácil si llevaba el móvil conmigo pero no. Rodeaba tanto la zona que llegué como en veinte minutos.

Dejé el auto estacionado como vaya y corrí al interior del aeropuerto, buscándolo con la mirada pero no lo hallaba.

— ¡Bill! — chilló Dan corriendo hacia mí para abrazarme. Al separarse me mira a los ojos y luego agacha la cabeza con tristeza.

Yo, en mi desesperación le grité: — ¿¡Dónde está!?

— Ya se fue, su vuelo acaba de salir.

— Mierda. — me dejé caer al suelo para llorar sin control. Me abracé a las piernas de Dan buscando consuelo mientras arrimaba mi cabeza en las mismas que abrazaba.

Ese dolor intenso e insoportable que tenía en el pecho por sentirme abandonado y a la vez culpable acabaría conmigo. La rabia que sentía en el momento junto con el arrepentimiento me tenían llorando a mares y por Dios. Cómo lo estaba extrañando. Lo estaba necesitando urgentemente. Necesitaba sus abrazos, caricias y consuelos. Ahora no tenía nada al respecto, ni siquiera decisión sobre mis propias acciones.

Estaba solo otra vez.

— Vamos. — oía decir a mi papá acariciándome el cabello y le di un manotazo murmurando un ‘no me toques’. Yo solo me pongo de pie para caminar fuera del aeropuerto. Dan iba a mi detrás junto con papá. Nos subimos al auto y pronto íbamos en dirección al hotel para recoger nuestras cosas para volver a los Angeles.

&

Finalmente estábamos en los Angeles y no, no fuí llevado a casa de mis padres como creería. Estaba ingresando a un maldito centro de rehabilitación para alcohólicos, drogadictos, ladrones y me daba asco ser confundido con ese tipo de personas. Iba de la mano de Dan mientras que mi padre estaba al frente, caminando con él doctor que resultó ser su amigo. Nos estaba guiando a la que sería mi habitación.

— Por cierto… — dijo Dan, buscando entre sus cosas un sobre amarillo para entregármelo en cuanto llegamos. Puse mis cosas en la cama antes de recibir el sobre. — Me imagino que esto te pertenece, no recuerdo haberlo traído yo ni Nat.

— Mío tampoco. — suspiré. — Pero déjalo, lo revisaré después. — Daniela vuelve a darme un abrazo.

— Te quiero mucho.

— Bill. — llamaba el doctor, interrumpiendo mientras ingresaba a la habitación. — Puedes despedirte de tus familiares, ya se van.

— Adiós, Dan. Te quiero también. — dije devolviendo ese abrazo cálido que necesitaba tanto. — Ya, encierreme de una vez.

— ¿Y tu papá?

— ¿Cuál? Yo no tengo papá.

Jörg suspiró.

— Adiós, Bill. — dijo él, por supuesto fue ignorado por mí antes de que las puertas se cierren. También escuché que dijo: ‘mañana volveré’. Lastima que fue ignorado y la mirada del señor estaba atenta en mi, observando como sacaba mis cosas seguramente para quitarme un par de cosas.

¿Acaso no tenían suficiente con quitarme el móvil?

Agh.

— ¿Estás enojado con papá?

— Eso no le importa.

— Mhmm ya… — se cruzó de brazos. — Con esa actitud parece que nos vamos a ver todos los días de tu vida. — tiré la ropa con odiosidad antes de verlo de la misma forma, con brazos cruzados.

— ¿Cuánto se supone que voy a estar aquí?

— Eso tampoco te importa.

Arqueo las cejas, ofendido: — Si, tiene razón. Me vale una mierda.

— Noventa días, ¿es poco? — me molestó el comentario pero tampoco se lo hice saber. Solo volví a seguir sacando mi ropa en la cama para ordenar en el puto closet de mierda que había ahí.

— Ya le dije que me vale una mierda.

Él sonrió: — Deja eso, vamos a que conozcas tu hogar.

— No me interesa, por mi déjeme encerrado hasta que acaben los noventa días o me muera.

— Vamos. — insistió. — Además no has comido nada.

— Tengo reservas para mi supervivencia, no se preocupe.

— Bueno… — se levantaba rendido para salir de la habitación y encerrarme. Por mi parte decidí ignorar para comenzar a curiosear la habitación. Era de color blanco, con una tele antigua que seguramente no servía de un carajo, tenía mi propio baño privado con ducha de agua fría y tuve que empezar a acomodar, realizar algunos arreglos para matar el aburrimiento aquí. La enorme ventana con barrotes tenía una vista increíble hacia el patio trasero donde se encontraban algunos internos caminando de un lado para otro, engañando a su cerebro.

Decidido ignorar y volver para meter la ropa en el viejo closet junto con los pocos zapatos que había traído. Ojalá el maldito de Jörg sea conciente y traiga toda la ropa que tengo porque odio usar lo mismo siempre.

Entre toda esa ropa salió la enorme camisa de Tom con el olor maravilloso de su perfume e inhalé, esa usaría para mí pijama junto con él short corto porque no tenía más ropa cómoda para dormir.

Cuando ya estaba por meter esa ropa el sobre que me entregó Dan cayó al suelo. Dejé la ropa que traía en manos para recoger el sobre e ir hasta el escritorio para abrirlo. Con estas cosas era un poco perfeccionista pero en mi desesperación lo rompí como vaya de un costado.

En el interior del sobre había un papel impreso con unas cuantas cosas que me dediqué a leer con atención.

— Las Vegas, Nevada… bla bla bla bla… esta es la copia del certificado de matrimonio entre Tom Trümper y Bill Kaulitz con los testigos Natalie Franz y Daniela Kaulitz. Ambos presentes por voluntad propia y bla bla bla…

¿Qué?

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!