Forbidden temptations 21

Fic TOLL de WifesKaulitz

Capítulo 21

Los ojos de Tom se oscurecieron, cambiando de ese avellana a negros y su erección se tornó más rígida, húmeda. Me subo sobre su entrepierna dispuesto a empalarme con ella para darle la confianza. No como aquella vez en el programa de la iglesia, no había realizado casi nada de contacto entre ambos y quería relajarlo. Los movimientos que hacía eran circulares, de adelante hacia atrás. También profundos que le hacen cerrar los ojos, mientras apoya ambas manos en la cama.

Pero lo sentía tenso…

— Está bien. — susurré cerca de su oído. — No pienses y tampoco te mortifiques, entenderé tu respuesta.

— De acuerdo. — murmuró deteniendo mis movimientos. — Vamos a hacerlo. — sonreí feliz antes de dejar su miembro de lado. Lo único que tenía para él era saliva y un par de dedos, con eso lo dilataría previo a una penetración. Entonces una vez más bajo hasta el medio de sus piernas dónde decidí empezar a chupar su pene y toda la saliva que escurría iba entre la mitad de sus nalgas lo cual me facilitó el meter dos dedos de golpe. Tom apretó las sábanas sin expresarse. Quería verse tranquilo por la situación. Metí y saqué ambos dedos simulando una penetración, sin dejar de tocarle el pene con la otra mano.
Bajé mi boca hasta sus testículos dónde los metí a mi boca simulando una mamada y su piel de las piernas se erizaba. — Mhmm… — se quejó. Seguido aclaró su garganta y soltó un suspiro largo.

Abandoné sus bolas antes de hablar: — ¿Está bien cómo te hago sentir?

— Si sigues así eyacularé. — reí divertido por su comentario y sumé un dedo a su interior que entró resbaladizo, ni siquiera pareció sentir por lo que deduje que ya estaba preparado para mí. Me reincorporé y tomé sus piernas para flexionarlas, guié la punta a su entrada e hice presión en ese lugar hasta meterla poco a poco hasta lograr tener toda mi longitud en su interior. — No te muevas. — susurró.

Llené su rostro de besos y me sentía bien, jodidamente bien en su interior.

«Si la primera vez hubiera hecho esto estoy seguro que no se habría arrepentido.»

—Prefiero mil veces que vayas arriba… pero de mi pene. — entonces me moví en su interior como respuesta, algo que le hizo apretar mi cintura con presión y gruñí adolorido también, de la misma forma que él.
Así iba moviendo mis caderas de adelante hacia atrás con la intención de que su trasero se acostumbre a la sensación, al tamaño y grosor.
Pero Tom después de unos minutos así dijo: — Uhm, no sé siente mal… — algo que me hace sonreír y moverme un poco más fuerte. — Aunque te sigo prefiriendo sobre mí.

— Ya, cállate.

— No, salte. — empezaba a golpearme en los hombros como un niño berrinchudo. — Te quiero follar, jamás estaré abajo, ¿entendiste? no me gusta y si llego a estar abajo ¡será para ver cómo me montas o te lamo por ahí!

Entonces fuí volteado con brusquedad por Tom, ambos caímos al suelo. Mi polla sentía un vacío agonizante ahora que no se sentía apretado por su culo. Cómo Tom cayó encima de mi aprovechaba en tomar la ventana de la situación y tomó ambas manos, las lleva a mi espalda para luego insertar su entrepierna en mi trasero. Gemí con excitación al sentirlo tan brusco, nada delicado. Bombeaba como un maldito desquiciado mientras maltrataba mi trasero terriblemente.

— ¡Mhmm, Tom! ¡agh!

— Esto si me encanta. — decía entre jadeos.

— Ay, sí… siisisi, ¡mhmm!

— Chilla. — azotaba mis glúteos a manos llenas. A mí también me estaba encantando la forma en la que estaba follandose mi culo.

— ¡Maldito! — exclamé. — Nadie va a quitar el que ya te haya abierto y ahora seas mío, ¡ah!

— Shhh. — jaló mi cabello hacia atrás.
La forma en la que golpeaba me estaba dando fuerte en ese lugar dulce que ya ha llegado tantas veces y espero que jamás se canse de hacerlo.
Ambos nos encontrábamos sudorosos, la habitación seguramente estaba llena de ese característico olor a sexo y las personas de la siguiente habitación—si es que estaban—estarían escuchando como me pegan la mejor follada de mi vida. — Te quiero para mí y puta madre, soy un maldito egoísta pero como me encantas desde el primer día en que te ví.

— ¡Tom, sí! — entonces liberaba mis manos y se ir caer encima de mío sin dejar de moverse. Me erizaba todo el cuerpo sentir su piel fría por el sudor y pegajosa por la misma razón. — ¡Mhmm!

— Podrás tener todos los putos ligues que quieras como vulgarmente lo llaman pero quién te hará sentir bien en cualquier aspecto siempre seré yo.

— Ay… — apreté los ojos antes de susurrar. — Suenas celoso. — a lo cual no me respondió, solo dejó de follarme para alejarse; no sin antes levantarme como si fuera una pluma para tirarme salvajemente al sofá.
Tom me miraba mientras se masturba salvaje. Su pene estaba manchado de mi sangre y sentí un ligero ardor en cuanto me senté.

— Me fascina verte encima… quiero que me montes.

No le hice esperar, por supuesto que jalé su mano para que se siente en el sofá y luego yo subirme sobre su polla para empezar a realizar saltos. Tom levantaba su mano a mi cuello para atraerme por la nuca y besarme.
Esos besos que nos estábamos dando eran de lo más salvajes, que quizás estando ebrios no abríamos hecho o dicho nada de esto.

Es que a Tom parecía que todo le daba pena.

— Si soy celoso. — respondió finalmente a mi pregunta. — Muy, muy celoso. Son emociones que apenas estoy descubriendo contigo. — con eso volvía a unir su boca con la mía y mientras nos estábamos besando su otra mano me masturba con intensidad.

La mano diestra que estaba en mi cuello la alejé para meter un par de dedos en mi boca en cuanto dejamos de besarnos, simulando penetraciones que se ganaron toda la atención de Tom en el momento. Aquel hombre se puso a temblar bajo mi cuerpo, apretó fuerte en la punta de mi pene y yo me dejaba venir junto con él, ambos mirándonos a los ojos con los espasmos recorriendo el cuerpo de pies a cabeza.

De mi parte me dejé caer al suelo sobre la alfombra de piel con mucho calor y no sabría más.

&

Y ahí estaba yo con ese dolor potente en la cabeza. Todo me daba vueltas y no pude evitar levantarme de mi lugar hacia el baño para expulsar todo por el inodoro. Solo así se me bajarían los tragos que he consumido el día anterior. También me di un baño de agua fría porque el cuerpo parecía que andaba entre las nubes y todo yo estaba temblando.

«Por poco y me daba una pálida.»

Sí así me puse la primera noche no me quiero imaginar mañana que nos vayamos a despedir de las Vegas con la última borrachera ya que hoy no lo haría, estaba tan mal.

En cuanto salgo del baño ya con el albornoz puesto y una toalla en la cabeza para secar mi cabello, me acosté en la cama con una mascarilla que había traído en la maleta por cualquier cosa. Mi cuerpo se sentía maltratado, mi trasero dolía y ni hablar de las piernas. Parecía que había realizado ejercicios y lo peor de todo, es que no recordaba nada. Absolutamente nada de lo que pasó ayer. Tom tampoco estaba en la habitación ¿y si no llegó a dormir? ¿y si se quedó con Dan?

Ese par de preguntas me hizo sentar de golpe en la cama y en la cabeza sentí una punzada horrible. Por supuesto que iba a ponerme como un loco si no lo hubiera visto levantarse del sofá. Tom había estado acostado debajo de un montón de cobijas en el sofá todo desnuda y volví a tirarme, riendo por lo bajo.

— ¿Qué hora es? — preguntó. Miré el reloj que estaba en la pared y me sorprendí, ¿tanto habíamos dormido?
¿o es que aquí uno ya no vuelve a ver el sol cuando se va de fiesta?

— Las ocho.

— Mierda, tenemos que seguir. — comentó poniéndose de pie y yendo hasta la ducha. — Dios, me siento con el mejor de los ánimos. ¡Vamos, Bill!

— No sé cómo puedes estar así con esos ánimos. Yo me derrito. — en eso golpeaban la puerta por lo que me decidí a abrir a paso lento. Detrás se encontraba Dan, ya bañada y peinada con una mujer a su lado igual de hermosa. A ambas las invité a pasar a la suite mientras yo recogía las cosas para que se viera un poco presentables.

— ¿Ya estás listo para otra noche?

— Oh, Dios mío. — ví en su mano como me extendía una pastilla para el dolor de la cabeza y la tomaba de golpe junto con agua mineral, la cual me acabé de un bocado porque me sentía sediento. Después dirigí mis pasos hacia la maleta para sacar ropa para mí y pasarle ropa a Tom para que se cambiara en el baño de una vez y yo también. En cuanto estuve listo le di unos cuantos retoques a mi cabello, a mi rostro, la piel con algunas cremas y perfumes.

Coloqué algunos pendientes y ya estaba listo para salir, aunque la verdad lo dudaba.

No me sentía con ganas.

Tom también salía listo de la ducha para darse los retoques finales con sus cosas necesarias y nuevamente estábamos abandonando el hotel para ir al Lobby a beber. De mi parte había decidido tomar un mojito sin alcohol y me senté en el asiento donde estaba la noche anterior frente al mesero.

Tom, Dan y su nueva amiga estaban de la vida bebiendo en la pista de baile. Estaba seguro que aún seguían con los tragos en la cabeza de la noche anterior y no habían descansado lo suficiente.

— ¿Por qué tan solo? — comenzaba una voz a mi detrás. Bastante conocida y volteo a ver quién era. Palidecí al ver los ojos claros de Adam frente a mí, ¿cómo carajos me había encontrado? eso solo me alarmó e hice intensión de buscar a los chicos para comentarles pero dedujo tan rápido mi intenciones que no lo permitió. Posando su mano en mi muslo.

— ¿Qué haces tú aquí?

— Había sido cierto que se escaparon aquí, no podía creerlo. Qué astutos.

— Y eso a ti ¿que?

— ¿Estás solo? — no le respondí. A lo que el se levantó un poco para ver hacia la pista encontrándose con un Tom dirigiéndose a mi a pasos rápidos, muy encabronado. Detrás venía Dan. — Ya veo que no.

— ¿Tú lo invitaste? — llegó preguntando Tom en un tono arisco, arrastrado. Rápido negaba con la cabeza. — ¿Entonces que hace el aquí?

— Escuché hablar a los padres de Bill sobre su escapada y piensan venir a buscarlos, por lo que yo me adelanté en advertirles y así.

— Gracias, pero no necesitábamos que vinieras aquí. — se metió Dan. — Ahora lárgate.

Adam levantaba las manos mientras se alejaba de nosotros riendo.

— Mierda, ese imbécil solo vino a arruinar la noche. — murmuraban ambos. Yo observo el lugar por dónde se fue antes de tomar otro mojito que este si tenía un poco de alcohol que quemó mi garganta.

— ¿Estás bien?

Asentí con lentitud.

— Mhmm… — Tom se sentó en el asiento de enfrente que estaba vacío para acariciar mi mejilla con delicadeza. — Si quieres nos vamos, te siento algo inquieto.

— Solo estoy cansado.

— Entonces vámonos, bebé. — ahora la que se pegaba a mi mejilla era su boca y yo asentía con lentitud.

— ¿Entonces nos vamos?

— Sí. — le respondía Tom a Dan con suma seriedad por lo que ella iba en búsqueda de su amiga. Después de todo esa era una de las reglas. En cuanto la encontró salimos del Lobby hacia el hotel. Dejamos a las chicas en la habitación mientras que nosotros nos íbamos a la nuestra suite.

Al entrar Tom iba al refri por snacks, un par de bebidas suaves y nos sentamos en el suelo, con la espalda pegada a la cama.

— ¿Estás así por lo que dijo ese imbécil?

— No quiero que mis papás me regañen. — suspiré.

— Uhm, no creo que tengan la moral si ambos te han estado engañando como no tienes idea.

— ¿De qué hablas?

Tom suspiró: — Pues me dijeron que no abriera la boca porque no sabría cómo reaccionarías ante lo que está pasando con tu vida y bueno, como se supone que somos novios y en la relación somos tan transparentes que hablaré. — fruncí el ceño regresando a verlo. — Charlotte solo te está usando, está fingiendo quererte e igual fingiendo tener una enfermedad para que tu papá no se divorcie de ella, ¿entiendes?

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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